"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

sábado, 21 de noviembre de 2009

Últimos meses (I)

Hace bastante tiempo que no me paro a pensar un poco en lo que está ocurriendo en mi vida. Creo que desde que comenzó el nuevo curso escolar, allá por septiembre, he vuelto a recapacitar bastante sobre las decisiones tomadas en los últimos meses. No sé, es algo que suelo hacer a menudo, como una especie de feedback, y cada vez lo hago con más frecuencia. ¿Es inseguridad o simplemente un mecanismo de control interno? Quizá es lo que escribía hace unos días otra persona, que me aterroriza cometer errores. Sea cual fuere la causa por la que lo hago, sigo sin haber encontrado un error.


En fin… Lo últimos meses se suceden sin apenas descanso. Nuevas rutinas. Nuevas personas. Nuevos quehaceres. Nuevos propósitos, o los de siempre que aún están por cumplir.


Las nuevas rutinas, personas y quehaceres se explican con facilidad: un semestre diferente. Un semestre de prácticas en una empresa interesante, con varias partes de trabajo: el rutinario de despacho (y casi inexistente) y el interesante de salir cada semana a una empresa diferente.

Es un gran cambio con respecto a los últimos… a ver que piense… ¿19 años? Lo cierto es que el mundo laboral impone un poco, es un cambio de chip que hay que hacer bien y que no todos saben hacer. Para muestra algún que otro compañero que ha entrado en la empresa como yo.

De esta nueva etapa que durará aún unos cuantos meses, me gusta analizar las diferentes personas que estamos en el despacho. Tanto de los propios empleados como de los que estamos en prácticas. Diferentes motivaciones, visiones de la vida, propósitos e inquietudes. Y en esa amplia variedad ¿cómo encajo yo? ¿Marco alguna diferencia? Cada una de las 70 personas que trabajamos juntas somos diferentes, sí, pero hay diferencia entre ser simplemente diferente en cuanto a edad, sexo, pensamientos superficiales y demás y marcar la diferencia en un campo más amplio.

Esto es algo que me preocupa desde que entré, y también un reto que, aunque lanzado a adolescentes, también me tocó a mí en GBE.


Porque es otra de las cosas que han ocurrido en estos meses… GBE es algo que disfruté mucho cuando iba al instituto, y que fue de gran ayuda, apoyo y a través del cual conocí a muchos de mis amigos hoy. Doy las gracias a muchas personas que cedieron su tiempo por preocuparse por los adolescentes, y que aún siguen sirviendo en este campo. Pero me sorprendió que ahora vean en mí cualidades que pueden ponerse a disposición de los adolescentes. Quizá no en un futuro inmediato, pero ¿quién sabe si Dios me quiere de ayuda para otros igual que lo fueron para mí? Es algo en que le pregunto dirección. Pero bueno, el caso es que me ofrecieron ir a ayudar al campamento de inicio de este curso y la verdad es que fue de gran bendición. Fueron dos días increíbles y se les lanzó ese reto: que marquen la diferencia frente a sus amigos, compañeros de clase, familiares… Y eso también fue extensible al equipo, porque aunque es algo que sabemos, que nos recuerden las cosas tampoco está mal. Hace recapacitar sobre si realmente se está haciendo o no.



Bueno, creo que ya me he extendido bastante por hoy. Prometo no tardar demasiado en expresar todo lo que circula por la autovía de mi mente.



lunes, 12 de octubre de 2009

A mí

Hace unas semanas hablaba de esa escalera en que se convierte la vida. Concluía con unas palabras que acabo de leer y no me creo. No me dejo ayudar, simplemente.

Y en ese no me dejo ayudar se enmarca mi siguiente reflexión.


Soy una cobarde. No soy capaz de enfrentarme a ciertos aspectos de mi vida. Pero, ¿es simple cobardía o es que aún no me siento preparada? Mucho tiempo he pensado que era lo segundo, pero ahora, a raíz de una conversación, empiezo a pensar que es lo primero.

Con todo, me siento perdida. Ayer comparaban a Jesús con un GPS.
Cuando vamos con el coche y llevamos el GPS enchufado, nos molesta la mecánica voz y los pasos que nos da para llegar a los sitios porque creemos conocer un camino más rápido, sencillo... y lo apagamos. Después de un rato asimilamos que nos hemos perdido y volvemos a dar al on del aparatito, y este nos recalcula la ruta a partir del punto en que nos encontramos.

Es cierto que muchas veces actuamos así con Dios, al menos yo. Y cada vez me gusta menos, porque siento que no aprendo de los errores. Siento que he retrocedido, que he resbalado otros 3 escalones más abajo, escalones que creí haber superado.

Intento encontrar respuestas a tanto tropiezo, y no las hallo. Quizá no busco en el lugar en qué se encuentran. Quizá no pregunto lo que realmente quiero saber. Sin embargo aquí estoy de nuevo, tratando de aclarar los laberintos de esta mente imperfecta. Me pregunto sin con este ovillo mental puedo ser de utilidad para otros, puedo servir en algo. Claro que sí, afirmo aunque no muy convencida. He de seguir confiando, y dejándolo todo en Sus manos.

Claramente perdida, yo.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Escaleras

El comportamiento humano muchas veces es sorprendente. Oímos noticias de sucesos estrafalarios, que nunca antes habríamos podido imaginarnos, u otros actos similares.

Pero ya no sólo hablo del comportamiento que se convierte en portada de los periódicos, sino de aquél que tiene lugar cada día, en la cotidianeidad de esta sociedad que no respira aire fresco.


Véase una escalera mojada por la lluvia, una persona que sube por ella y otra que baja. La que baja, de repente, resbala y se vence sobre sí misma. La persona que sube percibe cierto movimiento extraño y extiende su mano. Sin embargo, la equilibrista recupera su propio equilibrio y no se deja ayudar.


Si soy sincera, la persona que bajaba era yo misma esta mañana cuando, entre las prisas, el bolso, el paraguas y la chaqueta, he resbalado llegando al metro. Aún no entiendo cómo he podido recomponer mi equilibrio, pero cuando la otra persona me ha preguntado ¿estás bien? enseguida he contestado “sí, gracias”, y he continuado la bajada sin más percances.

No obstante, en cuanto he podido dar dos pasos y pensar un poco en la situación tan absurda que acaba de tener lugar, he visto claramente que este comportamiento bien se parece al que muchos cristianos experimentan en su vida.


La vida es como una escalera. Hay momentos en que resbalamos y estamos a punto de caer, entonces Dios nos ofrece Su mano para sacarnos de allí. Pero no dejamos que nos ayude, sino que tratamos por nuestros propios medios de solventar la situación, el problema o cualquier decisión que tenemos que tomar.


¿Qué nos hace dejarle de lado? ¿Por qué no somos capaces de ver que sin Él estamos perdidos, que podemos caer? Esto no significa tampoco que confiando en Él las situaciones por las que pasemos sean más fáciles, ni mucho menos… Pero sí que hay quien, por amor, nos salva y no exige más que amor y confianza a cambio.


Yo, por mi parte, cada día trato de confiar más y más en Él. ¿Qué harás tú? ¿Caerás por la escalera algún día?

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ordenando

Muchas, muchas palabras. Muchos, muchos pensamientos. Muchos, muchos sentimientos.

Ha llegado septiembre, el nuevo curso escolar, los reencuentros... y con todo ello, un torrente de palabras, pensamientos, sentimientos... Fluyen bastante desordenados por mi mente, de un procesador a otro, tratantando de acertar por qué ha aparecido, o qué debo de hacer con él, como si fuera una pieza a ajustar en su posición para que dé lugar lo mejor de sí.
El problema radica en que en todo el río hay muchos (pensamientos, palabras, ...) que pueden estar de paso, otros que se quedan estancados, novedades que asimilar y definir su posición, algunos que resisten al paso del tiempo, otros que son inamovibles...

¿Cómo ordenar todo esto? Sola no puedo.


Where do You want me?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Impresiones valorativas

Apenas 4 semanas. Eso es lo que me queda en mi primera destinación. Ha sido un período interesante. No ya por lo que haya podido aprender a nivel laboral, que ha sido algo, sino también por lo que he podido aprender de trabajar con las personas.

Llegué y el equipo al que me incorporaba funcionaba a la perfección, los engranajes eran buenos entre ellos. O eso parecía, porque ha sido llegar las vacaciones y faltar alguno de ellos, para que los perfectos engranajes empezaran a chirriar un poquillo. Y sólo un poquillo.
Críticas al trabajo de uno, críticas al trabajo del otro... Lo que más me asombra no es esto, es algo que era probable. Lo impactante es que las críticas eran dirigidas al cliente. Es decir, un compañero, hablando con un cliente, criticaba al compañero de al lado. ¿Es esto equipo? Cabe pensar que lo decían sólo para proteger al cliente, que realmente no pensaba eso, pero si este el caso ¿por qué lo hacen?
Con esto en mente me preguntaba qué dirían de mí, que es lo que realmente pensarían de la becaria que aparentemente sólo esta aquí por enchufe, cosa no del todo cierta...

Dejando esto de lado, la experiencia está siendo muy buena. Aprender a tratar a las personas. No sólo al compañero, sino también a los clientes. A todo tipo de clientes. Aquéllos que van de listos, otros que parecen un poco atontados (y de los cuáles los compañeros se burlan), algunos adinerados, otros endeudados hasta las cejas...

Paciencia, respeto, confidencialidad... Cosas a practicar cuando se trabaja, y también en la vida diaria. También aprender a dejar el trabajo en el trabajo, y no trasladar los días no tan agradables al ámbito familiar, no llevarse las preocupaciones a casa (como los primeros errores)...


En definitiva, buen sabor de boca en general. Ahora a probar el siguiente bocado, otra empresa, distintas funciones, diferentes personas, otro equipo... Vamos, otro reto. Pero sobretodo, voluntad de aprender.

sábado, 29 de agosto de 2009

Silencio

Es eso lo que escucha desde que se levanta. Algo se ha roto en su relación. ¿Cómo volver a recuperar lo perdido?

Aún así, se levanta todos los días, hace todo aquello que debe hacer y trata de que el silencio no le afecte en demasía. Muchas veces siente que va a caer, que es el último día en que podrá soportar tanto silencio.

Pero entonces Él le dice que no se preocupe, que está a su lado, que le da la mano y le ayuda a seguir caminando. Que si es necesario le cogerá en brazos, como otras veces ya ha hecho, y le curará las heridas nuevas, y las que se han reabierto.

Le da las gracias por todo. Sabe que no lo merece y por eso mismo está agradecido. Está a Su disposición. ¿Qué quieres de mí, Señor?



"Not because of who I am

But because of what You've done

Not because of what I've done

But because of who You're"

-Who am I, Casting Crowns-

lunes, 24 de agosto de 2009

Abismos

Otro abismo más. No sabe por qué, pero cada vez que intenta acercarse a alguien, la separación entre ellos crece. Sea quien sea... Comenzó con él, y más tarde ella. Entre ambos la grieta es tan profunda que todo lo que un día hubo a su lado ha terminado feneciendo. Primero fue uno de sus hijos, ahora es la otra. Cuando ésta trata de acercar posiciones, todo lo que la rodea la aleja. Es más, ni siquiera preocupándose por la salud de las personas logra evitar la caída. Se siente tan pesarosa que ni siquiera volver a casa la anima, ya que es allí donde ahora está la tensión. Palabras cortantes, miradas recelosas, gestos que dañan. ¿Por qué iba a querer volver? Porque no tiene otro sitio a dónde ir. Porque siente que debe estar ahí. El abismo cada día se hace más irreconciliable a la par que incómodo. Y sin embargo, sabe que ése es su lugar, por lo menos en este momento.





Muchas personas viven día a día en su abismo particular. Ya sea a causa del trabajo, de las relaciones con las personas, de los miembros de la familia... Y no saben como salir de él.
Sin duda, le atribuyen la responsabilidad del abismo a la parte ajena, sin darse cuenta de que ellos también forman parte del problema, ellos tampoco son perfectos, cometen errores como todos los demás. Como no contemplan esta posibilidad, no ven la necesidad de pedir perdón y ser perdonados, con lo que el abismo se vuelve cada vez más profundo.
Sin embargo hay Uno a quien no le importa la cantidad de errores que hayas cometido, las barbaridades que salgan por tu boca. Te quiere y por eso te perdonará, siempre y cuando seas consciente y te arrepientas de todo aquello que mancha tu vida. Él es la solución a un abismo, el abismo de muerte. A través de Él, y sólo a través de Él, podemos cruzar ese abismo. Sólo cuando comprendes que la muerte es mucho más dolorosa que cualquier otro abismo, estás dispuesto a ser limpiado. Entonces, cualquier otro abismo que siga existiendo será doloroso, pero no imbatible.






Ahora sabe por qué vuelve a casa. Sabe que tiene que dejar que ese abismo que se abrió se cure, y debe dar el primer paso, poniéndose en evidencia, tal vez, pero sabe que si no es de este modo, el abismo cada vez será más profundo.




viernes, 14 de agosto de 2009

Pensamientos pasados

I

Allá por el mes de mayo escribí una frase, que no recuerdo si leí, escuché, o simplemente pensé.

Nuestros problemas son oportunidades para Dios. Así muestra Su gracia, misericordia, fidelidad, amor...

Junto a ella escribí: "experimentándolo ahora".


Es cierto. Todas aquellas situaciones que para nosotros pueden suponer un problema, o por lo menos una gran lucha, es una oportunidad para Dios. Pero también son una oportunidad para nosotros mismos para demostrarle a Él que es nuestro guía, nuestro mapa, nuestro punto de apoyo, en definitiva, que confiamos en Él.


Creo que en esta oportunidad he vuelto a comprobar Su amor, y Su bondad. Sí, su bondad, porque aun sabiendo que Él ha permitido todo esto (ya que nada se le escapa), sé también que no me dejó sola, proveyó de lo que necesitaba para seguir adelante, ya fuera en forma de personas, de mensajes... que me animaron a seguir adelante en mi particular problema. También he podido comprobar muchas más cualidades de Dios.





II

2009: un punto de inflexión


Este es un pensamiento que anoté unas semanas después del anterior. Ahora me paro a pensar qué me llevó a él, y no sabría determinar con exactitud qué fue, porque lo cierto es que podrí haberlo pensado a principios de año.

Definí 2009 como punto de inflexión recordando la gráfica de las funciones. Un punto de inflexión de una función se caracteriza por determinar un cambio en la concavidad de la curva.



Aplicado al caso que me ocupa, es un punto en el que el mi vida cambia de dirección en muchos sentidos. Bueno, quizá no en tantos. Pero sí que esos pequeños cambios infringidos en este periodo harán cambiar por completo la dirección que estaba tomando.

Estos pequeños cambios se han debido tanto a decisiones propias como ajenas. Con las propias no he tenido muchas dificultades en aceptar que harían cambiar mi rumbo, ya que fui yo quien decidió que así fuera. Pero son las ajenas las que más cuesta asumir, y entender que aunque quizá no comparta el pensamiento, puedo aprender también de ellas. Son más costosas y dolorosas, como una función con concavidad hacia arriba en su parte ascendente, cuya pendiente es cada vez más pronunciada y caminar sobre ella llegaría a ser imposible.



En este punto de mi disertación la función se ha trasformado en una valle, o casi un cañón. Así es como he sentido muchas veces los momentos en la vida, pero siempre ha habido allí una mano que me ha ayudado a seguir adelante por esa pendiente, que incluso me ha levantado en sus brazos para poder llegar de una pieza a la cima, aunque luego siempre hay un nuevo valle, en el que aunque la bajada no sea muy pronunciada, la subida de la pendiente siguiente siempre supone un esfuerzo extra. Pero hallaremos descanso.


"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Jesús, en Mateo 11:28)


sábado, 8 de agosto de 2009

Mudar la piel

La piel de los reptiles los protege de la desecación y les permite adaptarse al emdio en le que viven. Esa piel muda, es decir cambian de piel.

Este fenómeno de la vida animal me ha venido a la mente en el día en que empiezo a mudar mi piel. Y hablo literalmente, tras el pequeño percance de hace unos días. Pero este doloroso hecho me ha hecho recordar unas palabras de la Biblia:


"...En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. ..." Efesios 4:22-24 (RV)

"Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, ... Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto." Colosenses 3:5-10,12-14 (RV)



La asociación de ideas puede parecer extraña. La muda de la piel es un acto que los reptiles han de soportar, por su bien. Es algo inherente a sus características.

Despojarse del viejo hombre, como dice Pablo, lo es para aquellos que han entregado su vida a Cristo. Si no, ¿cómo pueden afirmar que Cristo habita en ellos? Es un duro camino, pero no imposible. Costoso, que implica un gran paso de fe. Una tranformación completa. Abandonar lo que tenemos por algo prometido, una gran promesa. Vida. ¿Y quién no quiere vivir?


Mientras mudo mi piel, espero también seguir el proceso de muda de mi carácter que comenzó hace algún tiempo, y dejar atrás todo lo que impide que Él me transforme por completo. Quiero vivir. Él es el camino hasta la Vida, y también es mi refugio cuando las cosas no van conforme me gustaría.

Sigo mudándome.

viernes, 7 de agosto de 2009

Existencia de amor

Se conocen hace más de 50 años. Llevan todos estos años juntos. Se aman, y aman a sus hijos y nietos. Dios los ha bendecido mucho a lo largo de sus 3/4 de siglo. También han sufrido, han llorado, han superado enfermedades... Y se siguen amando. La preocupación de uno por el otro es tal, que al tener que estar él postrado en el hospital por una semana, ella pasaba el día en el hospital, pero no dormía allí porque él deseaba que descansara bien. Miradas cómplices, palabras bonitas, besos. Amor, en definitiva.

Amor de ese que se ha extinguido, y que ya no existe en el mundo. Amor en el que muchas personas dejaron de confiar. Amor que te hace vivir cada día por y para el otro. Amor fiel, paciente. Amor en mayúsculas. Amor hasta el final.


Sé que ese amor existe. Lo he visto. Algún día espero que me amen así.

Dios nos ama así y mejor. Por encima de todo, no importa lo que hagamos, los fallos que cometamos, Él nos ama. El mayor amor que nosotros podamos sentir por otra persona no es nada comparado con el amor de Dios. Su amor es infinito y eterno.

Huella

Dejar huella.

Ese debería ser nuestra mayor inquietud. Dejar huella en las personas, pero una huella recordable no sólo por el impacto que nos causara (que puede ser positivo o negativo) sino por lo que pudimos aprender de la persona, o del afecto que nos mostraron, como se portaron con nosotros...

Hoy he visto a una persona que me dio clases en el conservatorio hace 7 u 8 años. Me recordaba. Y yo le recuerdo por lo que me enseñó, de la música y de la forma en que veía la vida. Más tarde he estado pensando en por qué se acordaría de mí. Si cada curso pasaban por sus clases ceintos de alumnos, ¿cómo es que se acrodaba de mí? ¿Qué tipo de huella dejé atrás?
Luego he recordado a las personas que han ido dejando huella en mí a lo largo de estos años. Profesores, compañeros de clase, familiares, amigos... Algunos me enseñaron cosas, otros simplemente trataron de hacerme ver qué era vivir para ellos, unos cuantos me muestran aún hoy su amor, confianza...

Por fin ha llegado el punto en que me he preguntado a mí misma qué huella estoy dejando en las personas. Porque una cosa tengo clara, y no dudaré jamás de ella. Es el hecho de que todo, abslutamente todo lo que tenemos en esta vida, es algo que no nos pertenece, es un regalo. Dios nos ha regalado cada cosa que tenemos, o dejamos de tener, con un propósito: administrarlo. Además, es algo que no nos llevaremos con nosotros a la eternidad. ¿De qué nos servirán entonces si estamos ante Él? La única cosa que podemos llevar es la huella que las personas han dejado en nosotros, que nos han ido forjando el carácter, que podemos transmitir con nuestros gestos, expresiones. Aquellas relaciones personales que se han creado no pasarán. Son lo único que perdurará en el tiempo.
Sé quiénes me han marcado y cómo lo han hecho. Sé quiénes han aportado algo que me gustaría ser capaz de transmitir a mí misma.

Sé quiénes han dejado una huella en mí. Ahora bien, ¿qué huella estoy dejando yo?

jueves, 6 de agosto de 2009

Desajustado

Que las personas no quieren hacerse mayores es un hecho que sabemos. Lo vemos a diario.

Desde el famoso que se opera para quitarse arrugas y demás signos que evidencian su edad hasta el vecino de abajo que por no querer afrontar que ya entró en la treintena viste como un adolescente, dejando caídos sus pantalones, haciendo entrever sus calzoncillos.

Luego hay otra fase. La tecnológica. Me duele ver como personas con cierta inteligencia y edad parecen veiteañeros entrando en chats y redes sociales, manteniendo pegado a su cuerpo, como una extremidad más, su teléfono móvil, a la espera que suene, como si por llevarlo encima fuera a sonar antes de tiempo. Estos son, principalmente, la generación de los 60. Les llegó tarde la red. Y cuando han visto que pueden hacer muchas cosas en ella, empiezan como lo han hecho sus hijos. Jugueteando con los chats -ahora me mandan un privado, ahora el del nick interesante me dice hola-, "quedando" con los amigos para hablar por el Messenger...
¡Señores! Que tienen ya una edad en la que las tonterías sobran. ¿Por qué tirarse 2 horas frente a un ordenador si puedes llamar por teléfono (tú que trabajas y puedes pagarte las facturas) o quedar de verdad, yendo a tomar algo?


Quizá se deba a este desbarajuste psicoemocional de los adultos que sus hijos hayan sido educados de formas tan poco efectivas. Si vas a la playa en metro, recuerda que al volver a casa la playa la dejaste atrás, y no utilices los vagones como el salón de tu casa -ahora me tumbo y siento en el suelo a jugar al mentiroso.



Hay tantas cosas que no entiendo de este mundo que cada día me sorprende más por la calidad de las personas que están creándose en él, que me pregunto si no seré yo la que está desajustada, y me tienen programada para los tiempos en que aún existía la ética, el sentido común, la moral, la educación... ¿Será que me retrasé unas décadas?
De verdad que no lo entiendo. Vale que mi persona tiene conceptos de ciertas cosas que podrían parecer anticuados. Pero de ahí a que parezca que todo ha perdido el rumbo...

Pobres de los que vengan detrás, le dejaremos una maravillosa herencia.

jueves, 23 de julio de 2009

Cuéntaselo en oración

¡Oh, qué amigo nos es Cristo!
Él llevó nuestro dolor,
y nos manda que llevemos
todo a Dios en oración.
¿Vive el hombre desprovisto
de paz, gozo y santo amor?
Esto es porque no llevamos
todo a Dios en oración.
¿Vives débil y cargado
de cuidados y temor?
A Jesús, refugio eterno,
dile todo en oración.
¿Te desprecian tus amigos?
Cuéntaselo en oración;
en sus brazos de amor tierno
paz tendrá tu corazón.
Jesucristo es nuestro amigo,
de esto prueba nos mostró,
pues sufrió el cruel castigo
que el culpable mereció.
El castigo de su pueblo
en su muerte El sufrió;
Cristo es un amigo eterno,
¡Sólo en El confío yo!




Es un himno clásico. Nunca había reparado en él.

Pero el domingo llegué pronto a la iglesia. Y antes de entrar fui a ver a mis abuelos. Me los encontré por la calle. Iban a dar el paseo matutino. Como tenía algo de tiempo los acompañé. Caminábamos despacio, la edad no les deje ir más aprisa.
Pasamos por delante de la iglesia cristiana china que hay en el barrio, a unos cientos de metros de aquella a la cual asisto yo. De su interior salía música y voces cantando, en chino, claro está. Mi abuela se detuvo a escuchar y dijo que conocía el himno y se sorprendió. Me dijo qué himno era y yo, cuando más tarde entré en la iglesia (en la mía) busqué en el himnario aquella que cantaban los chinos. Porque la melodía era agradable, ellos no cantaban mal, y lo poco que había cantado mi abuela me dejó con las ganas de saber qué cantaban.
Cuando lo encontré y lo leí me sorprendí. Y me hizo pensar bastante.

¿Se lo llevo todo a Dios en oración? ¿O soy selectiva con aquello que presento delante de Él? Me gusta la forma en la que insta a que nos acerquemos a Dios tal y como nos sintamos. Cuéntaselo en oración. También nos recuerda todo lo que Cristo ha hecho por nosotros, sin que lo merezcamos.



Taller de alfarerería

El taller funciona despacio pero sin descanso. El trabajo requiere de precisión, sabiduría, delicadeza, cuidado...

Está al torno trabajando en sus obras maestras. Porque cada pieza es una obra maestra, única y hecha con el mayor amor que alguien puede mostrar.
Le preocupa una pieza en concreto. Desde que comenzó a crearla, hace ya unos cuantos años, la ha tenido que remodelar muchas veces, pero en los últimos meses ha sufrido mucho, pues ha tenido que romperla varias veces. Empezaba a endurecerse y el resultado no coincidía con el esperado. Sabe que ha sido doloroso pero que habrá valido la pena, sino no habría actuado así.




Me siento como la arcilla en manos del mejor alfarero que existe. Es cierto, me ha deshecho varias veces en estos meses. A veces simplemente aún estaba húmedo el barro y ha sido un cambio de perpectiva, pero otras ha sido bastante doloroso.

Aun habiéndome moldeado hacía poco, me conformé y endureció la arcilla. O simplemente no dejé que fuera Él quien me dijera hacia dónde ir (aun cuando se lo había pedido de todo corazón) porque resultaba un gran cambio que yo misma había iniciado. Entonces, me volvió a romper en pedazos, me reblandeció otra vez y volvió a formarme.
Y aún hoy tengo la sensación de que no he seguido del todo Su mandato, ni siquiera lo que yo me había propuesto. ¡Es que es tan difícil cuando no te responden! No existe excusa que valga. He errado, no en mi decisión, pero sí quizá en algunos aspectos de enfrentarla, pero por lo menos lo sé, me he dado cuenta de ello, y trato de enmendar los errores.


Sé que el Alfarero sigue trabajando en mi pieza. Sé que volverá a despedazarme, si lo ve conveniente, para perfeccionar Su obra. Lo hace con todos. Unos se dejan, otros no... Simplemente le agradezco que lo haga, porque siento como crezco y que puedo ser útil en el futuro para otras personas (aunque no sé muy bien cómo, porque no se me da muy bien hablar, ni dar consejos). Y le doy gracias porque me ha dado la capacidad de ver que es algo necesario en mi vida.

Gracias Señor por ser mi Alfarero y querer moldearme a mí.


Sigue al torno. Está trabajando en muchas piezas. Quiere que todas sean perfectas, como lo fue una vez una que entregó para poder perfeccionar todas las demás. Pero no todas se dejan moldear.
Hay piezas tan duras que parecen indestructibles. Pero Él no desiste. Sigue trabajando y deseando que la pieza en cuestión se entregue y deje moldearse. Muchas veces las piezas se rompen en muchos pedazos, a cuál más doloroso, pero han comprendido que es algo necesario y sin lo que no llegarían muy lejos.
Porque, si una pieza no está bien diseñada, moldeada, cocida... puede dañarse, agrietarse, romperse. Y si el Alfarero está cerca puede remoldearla y volverla a cocer, pero si no lo está, la pieza deja de existir, muere.
Tiene muchas piezas en las que trabajar. No las va a abandonar. Es una promesa que les hizo. Y además, las ama. ¿Cómo va a abandonar aquello que ama? No puede, así como tampoco puede permitir que no sean perfectas. Por eso sigue trabajando en ellas. Siempre trabaja en ellas.




¿Le dejas que trabaje en ti?

Aprendiendo a valorar las cosas

Siempre he pensado que sabía valorar lo que tenía, las personas que estaban a mi alrededor, y todo aquello que Dios ha puesto en mi vida. ¡Qué equivocada estaba!


Lo cierto es que los últimos meses han venido cargados de sorpresas, cambios, desbarajustes... y 2009 aún no ha acabado y se vislumbran aún algunos más que pondrán patas para arriba mi, ya de por sí, extraña vida. Y digo extraña porque, aunque es más normal que cualquier otra de una persona de mi edad, lo cierto es que ha sido diferente a lo esperado, sorprendente.
No es que no me guste, pero reconozco que si me hubiesen dado a elegir entre ésta y otra, no sé qué hubiese escogido. ¿Una vida aparentemente tranquila y sin cambios, o la que estoy viviendo, que aunque no siempre es fácil, me ha permitido aprender muchas cosas? Sin duda escogería la que me hiciera aprender más.
...


Yo creí que sabía valorar lo que tenía, las personas que estaban cerca de mí (y lejos) y todo lo demás de lo cual me ha provisto Dios. Pero es ahora cuando valoro las personas que realmente están ahí. Porque las que creí que estaban, o estarían, no lo han demostrado, aún siendo las más cercanas (familiarmente hablando).

Es cierto que yo solita he removido mi vida en los últimos meses. No me arrepiento de ello, es un paso que debía dar. Pero aunque sabía que esa posición arriesgada no iba a gozar de las mejores ventajas, creí que a largo plazo representaría unas ganancias mayores. [El largo plazo es lo que tiene, que aunque a corto parezca que un activo está de capa caída, con el tiempo puede ser muy rentable].

Mientras me mantengo a la espera de que mi activo mejore, soy consciente de que he "malvalorado" ciertas relaciones y otras me lo han hecho conmigo. Entre estas últimas hay de las que decían estar a mi lado, y valorarme mucho, y a la hora de la verdad (esa en la que las cosas no van demasiado bien) no lo han demostrado.
Ahora sé que yo también me he equivocado muchas veces, y pido disculpas por ello. Pero no es ésta una de esas situaciones.


Por tanto, lo primero le doy las gracias a Dios por estar a mi lado y por haber puesto a personas que así lo muestran. Gracias a todos. Y también le pido que me enseñe a no olvidarme de ellos y a poder ayudar de alguna forma a través de lo que yo he aprendido (y estoy aprendiendo).




(20/05/2009)

domingo, 12 de julio de 2009

Objetivos

Hace ya 4 años que decidí enfrascarme en esta etapa. Parece mucho tiempo, y lo cierto es que han sucedido barabaridad de cosas en este periodo, pero no puedo pensar en otra cosa más que en lo feliz que estoy ahora mismo.

Si bien es cierto que no estaba plenamente segura de que estuviera eligiendo bien, a día de hoy aún me lo cuestiono, creo que estoy desempeñando la tarea de aprendizaje de la mejor de las formas posibles. Me gusta y disfruto con ello, si bien no con todas als materias, sí con la mayoría.

Este curso planteé un objetivo ambicioso, no sólo por la cantidad de créditos sino tamibén por el número de materias y carga de trabajo. Hace unos meses creí que no lograría superarlo. De hecho hasta hace unos días creí que no lo iba a superar. Pero una vez más he visto el esfuerzo recompensado, a pesar de lo duro que ha sido este curso, y no por cuestiones relacionadas, más bien por alienas a los estudios.

Sin embargo, a pesar de la felicidad por haber superado un curso más, empiezo el camino hacia otra nueva etapa. Si Dios quiere por estas fechas en un año seré licenciada, y habré finalizado con satisfacción los estudios que siempre quise estudiar, pero se abrirá ante mí un futuro mucho más amplio. Espero no tomar decisiones a la ligera al respecto de esto. Espero contar, como hasta ahora, con la guía de Aquél que está a mi lado en todo momento, y espero saber discernir Su voluntad para mi vida en esa nueva etapa.

Pero hasta que llegue ese momento, tengo por delante aún unas prácticas y otro curso lectivo, el cuál espero saber disfrutar y aprovechar al máximo para seguir aprendiendo, tanto a nivel profesional como personal.

miércoles, 1 de julio de 2009

Back

Summer is back. I AM back too.

It's been a log time, I know. Silence was needed, but now's the time to talk. Talk about news, future, work, many things at all.

I want to be the same girl who wrote such good thoughts a few months ago. But I AM NOT the same girl. I know I have grown up, or that's what I want to think about myself. Everyone can grow up everyday. I've done.

So... I'll be here soon showing what has made me different. Because I feel different, although some people could not agree with me.
It's not big things that change people, it's just small people changed by the Only One who can do. God, my Shelter, all y hope and the only one I trust in.

Thanks, Father, for all you're doing in my life.

domingo, 26 de abril de 2009

Amor

Amor. ¿Qué es el amor? Sentimiento menospreciado en los últimos tiempos, devaluado, y también un maravilloso regalo de Dios.


"Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque DIOS ES AMOR."

"AMARÁS al Señor tu DIOS con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todo tu mente. (...) Amarás a tu PRÓJIMO como a ti mismo."

"Porque de tal manera amó DIOS al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

"Un mandamiento nuevo os doy: que os améis UNOS a OTROS; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis AMOR los unos con los otros."

"Si me amáis, GUARDAD mis mandamientos. (...) El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama. será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él."

"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. (...) Esto os mando: que os améis unos a otros."

"El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal... (...) No debáis a nadie anda, sino el amaros los unos a los otros; porque le que ama al prójimo, ha cumplido la ley. (...) El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor."

"Mas el FRUTO del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley."

"En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por nuestros hermanos."

...

Y muchos otros. Un mandamiento. El único en realidad, separado en dos secciones. Amar a Dios como a ti mismo, y amar a al prójimo. Si no cumples la segunda parte es que no has conocido a Dios.
¿Conozco a Dios? Sí, sin duda alguna. ¿Entonces por qué soy incapaz de amar al prójimo? Pienso que no es que no los ame, sino una forma de amarles. Claro que no puede ser algo así. No es congruente ni con Dios ni con la Biblia.
Además, hace poco oí sobre el servicio. La persona que exponía la Palabra dijo que el servicio es simple y llanamente cumplir con aquello que Dios nos encomienda, esto es, amarle a Él y al prójimo. Si realmente amamos a Dios y al prójimo, esto se manifestará en nuestro servicio diario en el trabajo, con los amigos, la familia, en la iglesia... Entonces, si no amo al prójimo, no estoy sirviendo en ese aspecto.




En definitiva, después de indagar bíblicamente, he vuelto a estar donde estaba. Sin una respuesta y con una larga lista de cosas que trabajar en mí misma. La primera de ellas, amar.




viernes, 17 de abril de 2009

Dirección

Futuro. Final. Principio. ¿Qué hacer?


Todas son palabras que se agolpan en mi mente. Y aún queda más de un año (si va bien) para tomar esa decisión. ¿Posibilidades? Muchas. Pero, ¿cómo decidir? Me resulta complicado tener que decidir qué quiero hacer a tan largo plazo, cuando ni siquiera sé dónde voy a comer mañana. Y no es algo que deba decidir a la ligera.

Me gustaría tener la oportunidad de seguir especializándome. También de viajar al extranjero y trabajar. Pero me atrae bastante la idea de viajar al extranjero para trabajar un tiempo en algún tipo de misión, y aprender más de Dios, de mí misma y a confiar en Él.


Pero ya no sólo me preocupa mi futuro a largo plazo. También mi papel en la situación actual en muchas áreas de mi vida. Iglesia y familia quizá sean las dos agrupaciones que lo engloban todo.


Quiero crecer, y quiero ayudar a crecer. Pero tambalean las paredes de mi iglesia local, a nivel general y también concretando en el sector joven. ¿Qué debo hacer ahí? ¿Qué papel juego yo en cada uno? ¿Cómo afrontar los cambios (o la inexistencia de éstos)?

Cada miembro es una isla, agrupado en pequeños islotes (alguno quizá más grande), flotando a la deriva en el mar que hemos dejado crezca entre unos y otros. ¿Cómo haremos para reunir las tierras y así llegar más lejos en el propósito que nos une (debiera unir)? Es complicado, lo reconozco, y más aún si hay ciertas tierras que no son (o no parecen) fértiles...
Preocupación también por ciertas tierras que están buscando pero pueden equivocarse cuando encuentran y por tierras que están a la deriva y cada vez se alejan más...

Además, hay diversidad de opiniones con respecto a ciertos aspectos concernientes a la iglesia en mi entorno más próximo, y aunque ésto no debería influenciarme en mis pensamientos, el hecho de que sea complicado defender mi postura, o explicar las causas que la explican, me hace dudar de mí misma.



Por otro lado, las decisiones tomadas para mejorar y solucionar ciertos problemas familiares parece que han hecho estancar la situación aún más.

Mejorar la relación con una persona es complicado cuando hay que empezar a crearla desde la base, y cuando para ello has tenido que hacer ver que no vas a permitir más fueras de juego, pues se hace más cuesta arriba. Pero sé que ha sido una buena decisión, tomada tras muchas deliberaciones y opiniones diversas de agentes externos. Que funcione o no ya no sólo depende de mí, sino también de los esfuerzos de la persona que tengo enfrente.

Y no sólo es eso. Hay más cosas que trato de llevar buen puerto. Mientras las llevo a cabo, hay que salen mejor que otras, y otras que parecen irreversibles a día de hoy. Pero mantengo la esperanza, porque sé que no es un acto de egoísmo, sino algo que hará mejorar la calidad de vida de mi familia. Aunque quizá no vean que es necesario ir haciendo obras de reforma.



No obstante todo esto, sigo confiando. Y apoyándome en todas esas personas que han demostrado que están ahí para todo aquello que necesite, a quiénes demando que me hagan ver si me equivoco en mis razonamientos. Pero, sobretodo, sé que no estoy sola. Ya no sólo estoy rodeada de amistades y personas que me brindan su apoyo, está Dios. Y he visto su actuación en mi vida muchas veces, pero también en la vida de otras personas que también están en momentos difíciles. Él está dirigiendo sus vidas, así como quiero que dirija la mía.

La pregunta que me hago entonces es, ¿estoy dejándome dirigir? Pregunta introspectiva que no siempre me da la misma respuesta.


Pero es simple. Busco dirección.

sábado, 28 de marzo de 2009

Una mano... Su mano

No sé cuántos de vosotros habréis tropezado o caído por la calle alguna vez. Últimamente, siento "debilidad" por probar el pavimento de mi ciudad, especialmente en días de lluvia.
Lo cierto es que en poco tiempo lo he probado varias veces. Entonces, se han acercado algunas personas corriendo para ver si estaba bien y darme una mano para ayudar a levantarme del frío suelo. Doy gracias porque ninguna de las veces ha sucedido un grave percance, sólo simples magulladuras que me han hecho ver que tengo que ir con cuidado cada vez que llueva un poco. Y aún así, sigo resbalando en el pavimento...

Esto me ha hecho pensar en lo siguiente.

Muchas veces en nuestras vidas pasan cosas que nos hacen tropezar, caer... Y no sólo es que hagamos cosas mal, o que no agradan a Dios, sino que pueden ocurrir incidentes en ciertos ámbitos (como la familia, o la iglesia...) que nos hayan hecho venirnos abajo. Quizá temporadas en las que todo parece salir mal, o al revés de como habíamos planeado.

Pero una cosa tengo realmente clara: que siempre Dios nos tiende una mano para levantarnos. O para ayudarnos a salir de esa situación. Pero está ahí. Quizá simplemente nos lleva en sus brazos mientras nos recuperamos y retomamos fuerzas para el siguiente asalto en nuestra vida, y mientras nos cuida, nos protege... Es una situación preciosa en que en ocasiones eres consciente de quién te está sujetando y muchas otras te percatas cuando Él ya te ha dejado otra vez caminar por tu propio pie.


Hace poco he podido reencontrarme con un par de amigos a los que llevo en el corazón. Conversando con ellos he visto que hemos pasado unas temporadas bastante malas, cada uno por separado y por muy diferentes motivos.
Pero los tres sabemos que ahora estamos un poco mejor que antes, pero es porque Dios nos ha estado cuidando y llevando con Él. Y sabemos que aunque volvamos a pasar por malos tiempos, o volvamos a caer en ciertas formas de actuar, ahí va a estar Dios, extendiéndonos una mano.




Por eso, el texto de Mateo 11 siempre me ha gustado: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (versículo 28). Pero todo el texto es alentador. Él cargará aquello que nos pesa. Ya cargó algo muy pesado en la cruz por todos nosotros. Si le dejamos, seguirá cargando nuestras preocupaciones, seguirá ayudándonos y dándonos descanso. ¡Qué maravillosa promesa!




Así que cada vez que caigo al suelo y se acerca alguien extendiendo su mano, recuerdo aquéllas en que caí y fue Dios quien me extendió la suya.

viernes, 27 de marzo de 2009

De (y a) ti

Lo conozco hace años. Después de mucho tiempo, nos hemos vuelto a encontrar. Ha sido mi guía por una ciudad desconocida para mí, pero con cierto encanto. ¡¡Consiguió sacarme una sonrisa durante todo un día!! La verdad es que es alguien a quien le debo bastante y con quien me gustaría poder tomar un café más a menudo.



Lo cierto es que necesitaba días así, en que el tiempo no es importante cuando te paras en una ciudad que, como la mía, tampoco para a tomar el aire.
Días en los que echas a andar y tus pies aguantan como campeones horas de turismo urbano.
Días en los que redescubres cualidades propias (o del de enfrente).
Días en los que, cuando terminan, deseas que vuelvan a repetirse.
Días en los que puedes hablar de cualquier cosa.
Días en los que...


Podría pasarme mucho tiempo escribiendo así, pero lo cierto es que fue un día muy bueno, y que sólo unos días después, parece tan lejano...





Y ahora, a ti, sabes que también llegarán buenos momentos a nuestras vidas, y espero poder estar ahí para compartir tu felicidad. Pero hasta entonces, puedes contar conmigo para lo que necesites.
Gracias por formar parte de mi pequeño mundo y por hacerme formar parte del tuyo.

martes, 24 de marzo de 2009

"Brainstorming"

cansancio

examen

familia

relax

iglesia

conversación pendiente

gracias

tiempo

trabajos

futuro

amigos

Valladolid

Dios

yo

...




Brainstorming es un concepto utilizado para definir la situación en que un grupo de personas se juntan para lanzar ideas sobre algo, ya sea una negocio, un producto...



La retaíla de palabras escritas al principio es el particular brainstorming que hay en mi cabeza estos días... Me gustaría poder sentarme con un café a mi lado y escribir con cierto orden y sentido sobre alguna de ellas, pero creo que últimamente no reúno las cualidades óptimas para esa tarea. Mientras tanto, esa lista puede considerarse como de preocupaciones, pensamientos, inquietudes... Y seguramente habrá más palabras en ella, sólo que están son las más destacadas.



Prometí no convertir esto en un saco de palabras vacías de contenido, por eso esperaré hasta recuperar el aliento y ser capaz de ordenar más de dos palabras seguidas.

domingo, 8 de marzo de 2009

Lo que me ha pasado

Necesitaba tiempo para pensar y decidir cosas. Las últimas semanas han sido bastante agobiantes, de no parar y sin poder pensar con claridad qué quiero hacer, cómo voy a arreglar ciertas cosas, proyectos para el próximo año y también en la iglesia...

Sigo necesitando ese tiempo. Pero creo que en estas semanas he aprendido algo importante. No estamos aquí para siempre, y hay que saber aprovechar las oportunidades que el Señor nos da. Es algo que, a efectos teóricos ya sabía, pero que en su forma práctica siempre me ha costado más.

Esta semana lo he visto claro. Llevo 4 años en la universidad, compartiendo clase casi con la misma gente todos los años. Pero como es bastante difícil conocer a 80 personas a fondo, pues te centras en algunos, desarrollas más la amistad, o compañerismo (dependiendo del caso), con unos que con otros. Con el resto mantienes una relación cordial, pero no llegas a conocerlos. Y es un error, y algo que tenemos que cuidar más. O, por lo menos, debo cuidar yo más.
¡¡Resulta que en mi clase hay otra chica evangélica!! Enterarse de casualidad y por el facebook no es lo mejor, pero la verdad es que me ha hecho pensar bastante en cómo me muestro a los demás y cómo me ven ellos a mí. Pensando en esta chica y como es en clase, tratando de ver cosas que me mostraran que era diferente del resto, me di cuenta de que la diferencia debería verse en las dos, en ella y en mí. Pero claro, los cristianos no vamos por la calle con un cartel en la frente. Entonces he estado pensando bastante. Antes de saberlo, mi relación con esta chica era cordial, te saludas, puedes llegar a dejar apuntes, o formar un grupo de trabajo, pero nada más. ¿Y ahora qué? ¿Si no me he preocupado más por ella en 4 años, debería empezar a hacerlo ahora? ¿Preguntarle qué tal por su iglesia, o por cómo afronta ella ciertas cosas? No lo sé. La verdad es que sería un poco raro, ¿no? Así que me he cuestionado si no he sabido aprovechar estos años como hubiera debido...


Por otro lado, el otro día cometí una gran torpeza volviendo a casa en el autobús. Volvía después de haber comprado unas tarjetitas en la librería evangélica, y estaba mirando los textos que había en cada una. Se me acercó una mujer y me dijo "ay, qué bonitas. ¿qué son?". Pensé en hacerme la loca, porque no soy de esas personas que se ponen a hablar con la primera persona que pasa, y mucho menos sobre Dios. Pero, no sé muy bien aún porqué, pero le contesté lo que eran y para qué las había comprado. Y aún me sorprendí más cuando le dije que iba a buscar una para ella. Y a partir de ahí estuvimos hablando un poco, pero creo que la mujer no llegó a entender que yo no era católica. No supe hacerme entender bien, y es aún peor que le regalara una tarjetita con un proverbio, que estuve buscando y pensé que le podría servir, pero que no recuerde cuál era, ni le dijera nada más, por si algún día quería volver a hablar o lo que fuera.

En el momento, no pensé en todo esto. Pero cuando la mujer bajó antes que yo del autobús, y mientras yo llegaba a casa, me di cuenta de lo mal que lo había hecho. Aunque, por otro lado, era la primera vez que me pasaba algo así. Porque en otras ocasiones, simplemente lo he dejado estar, no me he preocupado, ni nada. En fin... Imagino que nadie empieza a hacer las cosas sabiendo. Y tampoco quiero decir que ahora vaya a ir por ahí hablando con todo el mundo... Fue algo que noté diferente en mí.


Estos son dos simples ejemplos de oportunidades que he tenido a mi alcance y que he mal aprovechado, o no aprovechado al máximo. Así que, aunque no he tenido tiempo para pensar en todo lo que aún tengo que solucionar, ordenar... sí que he aprendido algo, o mejor dicho, me he dado cuenta de lo importante que es practicar las cosas que aprendemos.


En cuanto a lo de pensar... voy a tener una semana de descanso en pocos días, me voy lejos para descansar, poder pensar y estar tiempo con Dios, a la vez que comparto con mi familia y veo a amigos que hace mucho que no veo, así que el no haber podido tener un respiro hasta ahora creo que tampoco es tan malo, así podré aprovechar al máximo estos días de descanso.

sábado, 21 de febrero de 2009

Bueno, no somos los únicos...

Me había propuesto dejar un tiempo para organizarme, pero…


Estaba esta hace un rato mirando por la red, y entrando en la página de Protestante Digital me he encontrado con un artículo sobre las reuniones de iglesia.



Mi primer pensamiento ha sido "bueno, no somos los únicos", (algo que ya sabía después de haber hablado sobre ello alguna vez con gente de otras iglesias del país).Pero según avanzaba me daba cuenta de que no es precisamente algo que nos debiera reconfortar.
No somos los únicos, y precisamente por eso creo que tendríamos que preguntarnos qué es lo que estamos haciendo mal. Pero sobretodo preguntarle a Dios qué es lo que quiere que aprendamos, porque creo que está tratando de enseñarnos algo.

O quizá no, y sea sólo una impresión mía. Ah, claro, como ha pasado siempre y pasa en todos lados, es algo normal que suceda en las iglesias, y no tenemos que preocuparnos más…

Pues señores, no estoy de acuerdo. Si nos conformamos con seguir así, creo que tendríamos que revisar seriamente todo aquello que decimos que somos, vivimos… ¿Y el amor, el perdón, la misericordia de Dios que tratamos de proclamar y presentar a los demás? ¿Nos hemos olvidado de ellos? ¿O sólo sirven para los domingos por la mañana y otros cultos, pero nunca en la reunión de iglesia?




miércoles, 18 de febrero de 2009

Tiempo

Discúlpenme otra vez. Creí haber terminado el stress por unas pocas semanas, pero… no. La vida sigue sin dejar descansar ni siquiera dos horas entre un semestre y otro. ¿Seré yo que no sé decir que no? ¿Será que estoy con ese “activismo” que siempre creí saber dejar lejos de mí? Me da miedo que suceda esto, porque entonces haré muchas cosas, y no haré bien ninguna. Espero ser lo suficientemente inteligente (como algunos creen) como para saber centrarme en lo realmente importante y dejar estar lo que sólo es urgente. Me estoy volviendo cada día más de esas personas que viven por lo urgente y dejan de lado lo importante. Pero me di cuenta a tiempo. Necesito más tiempo. No, no es cierto. Necesito distribuir mejor mi tiempo. La eterna discusión. Permítanme estas palabras. Nuevos proyectos, nuevos trabajos, nuevas inquietudes, nuevas cosas que hacer, pero el mismo tiempo. Y, como bien dice el pie de página, “todo tiene su tiempo”. Y no lo pongo en duda. ¿Pero es este el tiempo de todo esto que creo? ¿O sólo me afano en cosas urgentes, no realmente importantes, y que son finitas? Es decir, que si todo lo que hago realmente importa, es necesario y va a perdurar en el tiempo, como la mejor de las amistades… Hablando de amistades, tengo muchas personas a las que echo de menos y aún no he visto. ¿Tiempo para más sorpresas? No tengo tiempo ni siquiera para consultarle a Él todas mis dudas, y preguntarle dónde me quiere actuando, como para pensar en sorpresas, viajes… Pero sé que lo haré. Tengo ganas. Hablando de Él, estoy triste porque no puedo dedicarle mucho, aunque aparentemente cada vez ande más involucrada en sus trabajos. La pregunta que se me plantea es si entonces son realmente Sus trabajos, o si simplemente he caído en ese “activismo” que nombraba hace unas pocas líneas. Soy un lío ahora mismo. Hablando de tiempo… no sé qué hago aquí escribiendo cuando no tengo tiempo para nada. Me faltan horas. No, no son horas. Es una capacidad organizativa mejor. Pues lo dicho, dejemos de perderlo en esto para dedicárselo más a lo importante. Lo urgente de hoy ya será importante mañana. O quizá no. Hablando de mañana, prometí muchas más palabras que sigo teniendo apuntadas. Cuando haya organizado mi tiempo un poco mejor, no dudaré en trasladarlas. Aunque quizá entonces ya no tengan sentido. Es la paradoja del tiempo. ¿Urgente? ¿Importante? ¿Con sentido hoy? ¿Sin sentido mañana? Espero ser dirigida por Él en el momento de organizarme. Necesito que sea Él quien marque mi ritmo, y no la tiranía de lo urgente.

Quiero que seas Tú. No quiero dejarte atrás. Todo tiene su tiempo. Muéstramelo.

martes, 10 de febrero de 2009

¿En manos de quién?

“Se han escrito 150 páginas de un libro. Y en esas 150 páginas, Jonny ha sido un idiota. Pero tú puedes escribir las últimas diez. Te la han pegado, pero el final está en tus manos.”

Sr. y Sra. Smith



Mucha gente ha visto esta película, y les ha parecido buena, interesante… sin darle mucha importancia a la forma que tienen de tratarse el matrimonio Smith, formado por los conocidos Pitt y Jolie, y todo el resto de antivalores que presenta esta película. Pero no le voy a hacer una crítica, ya que no se me da bien ese tipo de cosas.

Hace unos diez días hicieron esta película en la televisión, y pude ver un trozo. Como ya la había visto, no le presté mucha atención, y sin embargo, esas pocas frases llamaron mi atención.

Se las dice el amigo del protagonista masculino (Pitt) a este último. Me hicieron estar pensando un buen rato esa noche y durante los siguientes días.

En caso de poder escribir nuestra historia en un libro, 150 páginas me parecen pocas. Pero esto no es todo lo que me hizo estar pensando varios días.

“El final está en tus manos”. ¿Es esto cierto? ¿Está el final en nuestras manos? ¿En la vida de cada uno? ¿O en manos de quién está? Si bien es cierto que eres tú quien decide qué, cuándo y cómo hacer con tu vida no sé yo si el final está totalmente en nuestras manos. Me explico.

Pueden pasarnos cosas que no hayamos previsto, que no tengamos en cuenta y que sin embargo ocurran y cambien nuestras vidas. Es decir, que el final no está en nuestras manos.

Pero, además, alguien hizo una vez algo que debería cambiar nuestras vidas. Jesús murió por nosotros, para luego resucitar (por amor y sin conocerno). ¿Parece no tener relación con lo anterior? No creo. El final está en Sus manos. Él decide. Él puede cambiar nuestro final.

Vale, sí, eres tú quien da ese paso y decide qué final desea. Si una muerte y nada más o un paso hacia Él. En la primera es un final y ya está. Pero la segunda no llego verla como un final, ya que es el principio de algo que no está en nuestras manos.

No sé si me he expresado bien, si se entiende a dónde he querido llegar. Creía tener un mejor desarrollo de esto, pero eso de estar estudiando y anotar sólo la idea principal no funciona siempre.Estaba buscando un texto que acompañara mi pequeña disertación, pero no encuentro uno adecuado... Es algo que tengo aún que mejorar... Cuando lo encuentre lo añadiré.

lunes, 9 de febrero de 2009

Crisis y ¿fe?

Estamos viviendo unos tiempos turbulentos. La economía del mundo entero tiembla mientras las personas que en ellas vivimos nos devanamos los sesos tratando de solucionar unas crisis económicas y financieras que, aunque en cada país afectan de una manera, las consecuencias son similares en todos ellos: paro y preocupación por un futuro empleo, bajada de los tipos, restricción del crédito… Y las soluciones propuestas pasan también por caminos parecidos.

[Eso sí, es evidente que me refiero a los países del primer mundo, porque lo que es en el tercer mundo están en “crisis” permanente, y si antes los del primero se preocupaban poco realmente por ellos, ahora aún menos, ya que sólo tratan de salvarse a sí mismos.]


Pero no quería hablar de economía. Lo que quería realmente expresar es algo que he oído varias veces, y no sé si realmente es cierto, pero de serlo, los creyentes deberíamos tenerlo bastante en cuenta.

Es el hecho de que en épocas de bonanza económica la gente es “feliz” y no se preocupa por cosas que no puede ver ni tocar. Pero en momentos difíciles como los de ahora, muchas personas se acercan tímidamente a las iglesias (hablo de cualquier tipo de iglesia, sin distinciones entre protestantes, católicas, musulmanas…).

Muchas veces pensaremos que lo hacen para pedirle cuentas a Dios por la situación que estén pasando, para rezarle a las vírgenes y los santos que los saquen de su crisis particular, para pedirle a Alá más de lo mismo…

Pero yo me he estado preguntando en las últimas semanas si no estamos menospreciando la situación que tenemos y no vemos sus posibilidades. Quizá alguien que se acerque tímidamente a una iglesia para ver si Dios puede sacarle de la crisis haciendo que le toque la lotería llega un momento en que se da cuenta de su situación real con respecto a su propia vida. Que está condenado y que un día será juzgado. Quizá entonces se dé cuenta de que necesita a Dios en su vida, y entonces podrá ver que aunque la situación actual no es la soñada, ni la mejor que podemos vivir, no por ello es desesperanzadora. Con Dios en su vida todo es diferente, tiene otro sentido, y aunque no nos promete que todo va a ser felicidad, buenos momentos, facilidades inmediatas para todo y en todo momento, si que nos promete que va a estar con nosotros, sujetándonos cuando caemos. No nos va a proporcionar el empleo de nuestras vidas si creemos en Él, pero sí nos hará ver que cada cosa que sucede tiene una razón, un por qué, un tiempo y una salida y que Él estará ahí para procurar que si resbalamos no caigamos de bruces, aunque a veces deja que caigamos un poquito para ver cuánto estamos dispuestos a ofrecerle…

Entonces, dada esta pequeña pero no por ello improbable posibilidad de que alguien que se acerque para pedir explicaciones acabe conociendo realmente al Señor, ¿qué estamos haciendo los cristianos? ¿Quedarnos como siempre en nuestras iglesias y nuestras casas? Y si, por equivocación o casualidad, alguien entrara en nuestras iglesias en una situación como ésta, ¿cómo lo tratamos? Y si alguien en el trabajo se acerca preguntándonos por qué Dios permite las situaciones de crisis, ¿qué le decimos? ¿Cómo respondemos? ¿O simplemente nos hacemos los locos y tratamos de esquivar todas estas preguntas?

Simplemente pienso que tendríamos que tener cuidado con esto y mucho ojo, porque es cierto que no todo el que entre en nuestra iglesia realmente tiene un corazón receptor pero, ¿por 99 que no estén preparados, vamos a despreciar a 1 que sí lo esté, que realmente esté buscando a Dios hace tiempo y ahora es su momento de enfrentarse a la verdad?

Se dice que en épocas de crisis la fe de las personas aumenta… No sé si esto es cierto, o si por el contrario las personas que tenían algo de fe la pierden pensando que ha sido un “castigo divino”, o pierden su fe porque sus expectativas de un dios no llevaban aparejado momentos difíciles que, sin duda, nadie – y mucho menos Dios- nos ha prometido evitar.

Estaré expectante viendo qué ocurre… Y cómo actuar frente a ello.

Observando...

Una de mis últimas sesiones de estudio en la biblioteca, mientras trataba de concentrarme en la investigación de mercados y la forma en que se diseña una investigación, “apliqué” parte de los conocimientos que estaba aprendiendo esa mañana. Realicé una investigación exploratoria, mediante la técnica de la observación comercial, sobre la manera y los métodos de estudio de mis compañeros de mesa.

Se trató de una observación informal, directa, natural, humana (la hacía yo, jaja) y no conocida. Vale, ya dejo la terminología técnica… Era una observación sin planificar, realizada en el momento y entorno en que ocurría el objeto a estudiar, y sin conocimiento de mis compañeros.

Fue curioso. Cada uno estudiábamos cosas diferentes, y sin apenas relación entre ellas.

Unos cuantos estudiaban haciendo ejercicios y muy concentrados en sus números. Otros, tenían materias más teóricas, y aquí también surgían discrepancias. Uno subrayaba con muchos colores según el tipo de información que tuviera delante; otro subrayaba casi todas las líneas de sus apuntes, luego marcaba con el lápiz otras tantas…; otro tenía en su libreta la materia escrita de lado a lado, sin dejar un margen…

También diferíamos en el tamaño de nuestra letra, en la organización de nuestro espacio en la mesa, las veces que nos levantábamos para hacer nada…

En realidad, lo hice porque me aburría estudiar la asignatura, pero aprendí algo importante: nadie tiene la mejor forma de estudiar. Cada uno lo hace lo mejor que puede o sabe hacer, y según mejor le funciona, pero eso sí, todos estábamos ahí por una causa común, aprobar unos pocos créditos que nos acercarían más hacia el final de nuestras respectivas carreras.

Lo cierto es que fue una forma de aprenderme también lo que yo estudiaba, y no tiene ningún tipo de rigor. Pero casi 1000 estudiantes nos hemos estado reuniendo en un lugar para hacer lo mismo, y cada uno lo habrá hecho de una forma.

Aunque después de haber hecho el examen, me di cuenta de que mi “investigación” no me había servido para preparar mejor una asignatura que no sé si algún día utilizaré en la vida real y que no sé si he superado. Espero la nota impaciente.

viernes, 6 de febrero de 2009

Volviendo

¡¡¡Casi un mes sin escribir!!! Y muchas ideas, pensamientos que se han ido agolpando por mi mente. Tanto es así, que he tenido que ir escribiendo parte de ellos en papelitos por si acaso perdía la esencia de lo que quiero transmitir.

Han sido unas semanas largas, agotadoras, sin descanso apenas, muchas horas de biblioteca... pero ya terminó. Ahora podré volver a leer, descansar, pasear, escribir... Incluso me apetece perderme una tarde por Valencia. En fin, ¡¡tantas cosas!!

En cuanto a lo de escribir... Tengo muchas ganas de volver por aquí, pero aún tardaré unos días en reordenar y desarrollar todo eso que ha ocupado mi mente junto a mis "archivadores" mentales universitarios...



No tardo mucho, ya estoy volviendo...

sábado, 24 de enero de 2009

Prosigo a la meta...

Center Of My Joy (Richard Smallwood)

Jesus, You're the center of my joy
All that's good and perfect comes from You
You're the heart of my contentment
Hope for all I do
Jesus, You're the center of my joy


Es un trozo de una canción que estamos aprendiendo el coro de la iglesia. Me gusta mucho la melodía y la armonía de las diferentes voces, y la letra también es muy bonita.

Lo cierto es que no reparé en la letra hasta unas horas después de haber empezado a aprenderla. Siempre me pasa.

Cristo es el centro de mi ser. Toda mi esperanza está en Él. Todo lo perfecto y bueno nace de Su amor. Cristo es el centro de mi ser.

Es un texto precioso para una melodía muy bonita también, pero la pregunta que me hago es ¿realmente es Cristo el centro de mi ser? Me encantaría poder decir que sí, pero estaría engañándome. Entonces la cuestión a abordar es ¿por qué no es realmente el centro de mi ser?

Es algo que me cuestiono muchas veces a lo largo de cada año. Me propongo, en fechas en que todo el mundo se propone algo, que de una vez por todas haya un cambio completo, que sea 100% para Dios todo lo que haga, diga, piense… Pero, la naturaleza con que estamos creados no me permite llegar a darle ese 100%. Y siempre vuelvo al mismo punto. “Señor, dame fuerzas porque soy débil”. “Señor, quiero que realmente seas el centro”. Me propongo conseguir estar cerca de Él, tenerlo en cuenta en cada decisión… Le pido a Él que me ayude…

Pero siempre acabo en el mismo punto. A veces, me doy cuenta de que he avanzado un poco, aunque también hay otras en que retrocedo como los cangrejos. Pero no cesaré en el intento.

Como decía Pablo, “prosigo a la meta”… (Filipenses 3)

martes, 20 de enero de 2009

Sincerándome con los lectores

Otro paréntesis en exámenes.


“Escribir es una manera de hablar sin ser interrumpido” Jules Renard


Estoy de acuerdo. Si no fuera así, no escribiría. Aunque bien es cierto que hay que matizar un poco esta contundente afirmación.


Dar nuestra propia opinión es bueno, y si te dejan exponerla sin ser interrumpido, aún mejor. Pero no verse interrumpido en el discurso puede hacer llegar a la persona a una conclusión errónea: que siempre tiene razón.

Si bien es cierto que puede tenerla, puede ocurrir también que no la tenga, y por ello, deberá atender más tarde a las opiniones contrarias, teniéndolas a bien, y no tomándoselas de una mala forma puesto que cada uno piensa de una forma y se forma su propia opinión.


Por otro lado, que una persona esté hablando y sea interrumpida constantemente, por defecto, es considerado una falta de educación hacia el comunicador. Incluso cuando la réplica sea “constructiva”, debe ser hecha en el momento oportuno para ello.



En fin… Todo esto viene porque hace un tiempo leí la frase del señor Renard. Y pensé “¡anda! Está expresando aquello por lo que me embarqué en la escritura de este blog”. Y es cierto. Pero luego, pensando un poco más sobre la afirmación, me di cuenta de lo que ya he expuesto. Entonces, decidí explicar porque escribo aquí.


Las personas necesitamos expresar nuestras opiniones, pensamientos… y demás. Yo hace un tiempo que hay cosas que con la gente que veo a diario no puedo comentar, ya sea porque no escuchen o porque no entenderían. Y quienes lo pueden entender no los veo a diario, con lo que me quedaba sin gente para hablar y con muchas cosas que decir o pensamientos y sensaciones que expresar.


Así pues, “escribir es una manera de hablar sin ser interrumpido”, pero si alguien tiene algo que replicar o comentar acerca de lo que escribo, bienvenido es. Sé que no tengo todo el conocimiento en mis manos (menos mal), así que poder compartir lo poco que creo que sé es algo que me llena, ya que sé que si leéis algo que no es cierto o que no estáis conformes, lo vais a decir.



lunes, 12 de enero de 2009

No quiero ser ese pájaro

Resulta interesante cuando tratas de estudiar y no hay forma de centrarse en nada... Así que dejo algo que pensé el otro día:


Hay un pequeño pájaro en el aulario. Entra en una clase y empieza a revolotear de na lado para otro.
Se posa en la barandilla de la tarima, en la caja del extintor, en la repisa de la pizarra...

Intentan dirigir al animal hacia la puerta para que salga al pasillo. Sin éxito. El pajarillo está asustado, se siente perdido, desubicado... Si se acercan a él, revoloteo por la clase hasta encontrar otro punto donde dejarse caer.

...


No sé cómo acabaría la historia del pajarito. Estuvo 3 horas en el aula, e imagino que si no consiguió salir en una de aquellas, el pobre no lo pasaría muy bien.

Mientras lo veía, me recordó a las personas. Vamos de un sitio a otro, paramos de vez en cuando, seguimos moviéndonos...
Alguien puede intentar ayudarnos a llegar a un sitio mejor, pero nos asustamos y nos vamos corriendo en otra dirección.

Lo cierto es que esto tiene aún más sentido para mí hoy. Hace unos días un familiar marchó con el Señor y me doy cuenta de que tuvo una vida de trabajo muy intensa, pero supo bien como parar para estar con la familia, en la iglesia... y dejar una huella en mucha gente. Aún en sus últimas semanas, cuando no reconocía a nadie, lo único que recordaba eran himnos de alabanza y que el Señor estaba con ella.

No sé, me gustaría poder ser igual. Estar centrada en lo que de verdad importa y, aun teniendo muchas cosas que hacer, parar a tomar aire muchas veces y darle gracias a Dios por lo que me ha dado cada día. Y no estar revoloteando de un lado a otro, sin tener tiempo de dejar huella en alguien, sólo parando para beber un poco de agua y seguir en movimiento sin dirección concreta.

Así que no quiero ser como ese pájaro...



Antes de que sucediera esto, el pajarito también me hizo pensar en la libertad. El pobre, encerrado en un aula de 40 metros cuadrados se sentía enjaulado. Ansiaba libertad.

A veces me siento como el pájaro, enjaulada. Y ahora me doy cuenta de que muchas veces he tratado de buscar la libertad donde no la iba a hallar. Las personas lo hacen continuamente...






En fin, creo que esto es un poco lo que me ronda por la cabeza en estos últimos días. A ver si ahora que ya lo he expresado y ordenado puedo concentrarme mejor en los exámenes.


Ahora sí, me despido hasta la tercera semana de febrero.



[Por cierto, recuperé la tecnología... Ü]

miércoles, 7 de enero de 2009

Cosas que decir

2 de enero de 2009

¡¡¡Feliz año 2009!!!

Espero y os deseo lo mejor para este nuevo año.


Lo cierto es que hemos cerrado uno que, no sé a vosotros, pero a mí me ha resultado difícil, aunque ha tenido también muchas cosas buenas.

En sus últimos días pasé ratos con familiares que no veo muy a menudo, hablé con amigos que están lejos - y no tan lejos…-, disfruté con las actividades en la iglesia…

Así que espero que para este nuevo año esto ocurra con más frecuencia, y tenga también sus buenos ratos.


Ahora bien, me disculpo por no escribir durante estos días, en que, aunque me hubiera gustado hacerlo, no he podido.
¿Me habéis echado de menos? Algunos sé que sí… Incluso ha podido llegar a saberme mal, ya que hay quien sólo lee las pocas palabras que yo escribo…

Creo que escribí algo ya sobre la dependencia tecnológica que ha creado la sociedad. Y, he vuelto a ser víctima de ella. En realidad viene bien, te das cuenta de todas las cosas y del tiempo que te pierdes enganchada a la tecnología.



Lo cierto es que entre unas cosas y otras tendréis que esperara aún un poco más para leer algo más que palabras. Se avecinan exámenes (otra vez) y, a menos que tenga algo bueno (o importante) que decir, me despido hasta nuevo aviso.

Un beso a todos










7 de enero de 2009



Vuelta al cole, temas pendientes, preocupaciones del nuevo año....






[Espero que a la vuelta de exámenes el problemilla técnico esté ya solucionado].