¿Qué se siente cuando no sabes realmente qué te pasa? Yo, apatía, decaímiento.... Pero lo interesante del caso es que hay una manera de averiguar la razón de ese estado de ánimo. Se trata de realizar un examen interior, pero puede ser muy duro, y hay que tener un par de narices para enfrentarse a un examen así (es el peor de todos los exámenes, ¡y mira que se hacen exámenes a lo largo de una vida!). Lo importante en estos casos es tener cerca a alguien con quien hablar. ¿Y quién más cerca que Dios? Aunque reconozco que para darme cuenta de que hay que acudir a él, me doy de batacazos antes de hacerlo sinceramente. Pero hoy una amiga me dijo una frase para animarme "Dios da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas". ¡Qué guay! De verdad. En fin, Juli, gracias por la conversación. Después de eso, a orar y para adelante con todo aquello que Dios quiere que vaya para adelante, ¿no? Su voluntad es la única que importa, ya que es la mejor para cada uno de nosotros. De esto cuesta darse cuenta, pero es tan cierto como que 2+2=4.
Y bueno, creo que aquí me quedaré hoy. No sé para cuando será la próxima entrada, pero ya veremos cómo ha ido todo.
1 comentario:
Me ha gustado este post especialmente, aunque no estoy de acuerdo ni en que 2+2=4 (no creo que sea así siempre) ni que Dios multiplique las fuerzas al que no tiene ninguna (cero multiplicado por cualquier cosa...).
Saludos
Publicar un comentario