"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

sábado, 29 de agosto de 2009

Silencio

Es eso lo que escucha desde que se levanta. Algo se ha roto en su relación. ¿Cómo volver a recuperar lo perdido?

Aún así, se levanta todos los días, hace todo aquello que debe hacer y trata de que el silencio no le afecte en demasía. Muchas veces siente que va a caer, que es el último día en que podrá soportar tanto silencio.

Pero entonces Él le dice que no se preocupe, que está a su lado, que le da la mano y le ayuda a seguir caminando. Que si es necesario le cogerá en brazos, como otras veces ya ha hecho, y le curará las heridas nuevas, y las que se han reabierto.

Le da las gracias por todo. Sabe que no lo merece y por eso mismo está agradecido. Está a Su disposición. ¿Qué quieres de mí, Señor?



"Not because of who I am

But because of what You've done

Not because of what I've done

But because of who You're"

-Who am I, Casting Crowns-

lunes, 24 de agosto de 2009

Abismos

Otro abismo más. No sabe por qué, pero cada vez que intenta acercarse a alguien, la separación entre ellos crece. Sea quien sea... Comenzó con él, y más tarde ella. Entre ambos la grieta es tan profunda que todo lo que un día hubo a su lado ha terminado feneciendo. Primero fue uno de sus hijos, ahora es la otra. Cuando ésta trata de acercar posiciones, todo lo que la rodea la aleja. Es más, ni siquiera preocupándose por la salud de las personas logra evitar la caída. Se siente tan pesarosa que ni siquiera volver a casa la anima, ya que es allí donde ahora está la tensión. Palabras cortantes, miradas recelosas, gestos que dañan. ¿Por qué iba a querer volver? Porque no tiene otro sitio a dónde ir. Porque siente que debe estar ahí. El abismo cada día se hace más irreconciliable a la par que incómodo. Y sin embargo, sabe que ése es su lugar, por lo menos en este momento.





Muchas personas viven día a día en su abismo particular. Ya sea a causa del trabajo, de las relaciones con las personas, de los miembros de la familia... Y no saben como salir de él.
Sin duda, le atribuyen la responsabilidad del abismo a la parte ajena, sin darse cuenta de que ellos también forman parte del problema, ellos tampoco son perfectos, cometen errores como todos los demás. Como no contemplan esta posibilidad, no ven la necesidad de pedir perdón y ser perdonados, con lo que el abismo se vuelve cada vez más profundo.
Sin embargo hay Uno a quien no le importa la cantidad de errores que hayas cometido, las barbaridades que salgan por tu boca. Te quiere y por eso te perdonará, siempre y cuando seas consciente y te arrepientas de todo aquello que mancha tu vida. Él es la solución a un abismo, el abismo de muerte. A través de Él, y sólo a través de Él, podemos cruzar ese abismo. Sólo cuando comprendes que la muerte es mucho más dolorosa que cualquier otro abismo, estás dispuesto a ser limpiado. Entonces, cualquier otro abismo que siga existiendo será doloroso, pero no imbatible.






Ahora sabe por qué vuelve a casa. Sabe que tiene que dejar que ese abismo que se abrió se cure, y debe dar el primer paso, poniéndose en evidencia, tal vez, pero sabe que si no es de este modo, el abismo cada vez será más profundo.




viernes, 14 de agosto de 2009

Pensamientos pasados

I

Allá por el mes de mayo escribí una frase, que no recuerdo si leí, escuché, o simplemente pensé.

Nuestros problemas son oportunidades para Dios. Así muestra Su gracia, misericordia, fidelidad, amor...

Junto a ella escribí: "experimentándolo ahora".


Es cierto. Todas aquellas situaciones que para nosotros pueden suponer un problema, o por lo menos una gran lucha, es una oportunidad para Dios. Pero también son una oportunidad para nosotros mismos para demostrarle a Él que es nuestro guía, nuestro mapa, nuestro punto de apoyo, en definitiva, que confiamos en Él.


Creo que en esta oportunidad he vuelto a comprobar Su amor, y Su bondad. Sí, su bondad, porque aun sabiendo que Él ha permitido todo esto (ya que nada se le escapa), sé también que no me dejó sola, proveyó de lo que necesitaba para seguir adelante, ya fuera en forma de personas, de mensajes... que me animaron a seguir adelante en mi particular problema. También he podido comprobar muchas más cualidades de Dios.





II

2009: un punto de inflexión


Este es un pensamiento que anoté unas semanas después del anterior. Ahora me paro a pensar qué me llevó a él, y no sabría determinar con exactitud qué fue, porque lo cierto es que podrí haberlo pensado a principios de año.

Definí 2009 como punto de inflexión recordando la gráfica de las funciones. Un punto de inflexión de una función se caracteriza por determinar un cambio en la concavidad de la curva.



Aplicado al caso que me ocupa, es un punto en el que el mi vida cambia de dirección en muchos sentidos. Bueno, quizá no en tantos. Pero sí que esos pequeños cambios infringidos en este periodo harán cambiar por completo la dirección que estaba tomando.

Estos pequeños cambios se han debido tanto a decisiones propias como ajenas. Con las propias no he tenido muchas dificultades en aceptar que harían cambiar mi rumbo, ya que fui yo quien decidió que así fuera. Pero son las ajenas las que más cuesta asumir, y entender que aunque quizá no comparta el pensamiento, puedo aprender también de ellas. Son más costosas y dolorosas, como una función con concavidad hacia arriba en su parte ascendente, cuya pendiente es cada vez más pronunciada y caminar sobre ella llegaría a ser imposible.



En este punto de mi disertación la función se ha trasformado en una valle, o casi un cañón. Así es como he sentido muchas veces los momentos en la vida, pero siempre ha habido allí una mano que me ha ayudado a seguir adelante por esa pendiente, que incluso me ha levantado en sus brazos para poder llegar de una pieza a la cima, aunque luego siempre hay un nuevo valle, en el que aunque la bajada no sea muy pronunciada, la subida de la pendiente siguiente siempre supone un esfuerzo extra. Pero hallaremos descanso.


"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Jesús, en Mateo 11:28)


sábado, 8 de agosto de 2009

Mudar la piel

La piel de los reptiles los protege de la desecación y les permite adaptarse al emdio en le que viven. Esa piel muda, es decir cambian de piel.

Este fenómeno de la vida animal me ha venido a la mente en el día en que empiezo a mudar mi piel. Y hablo literalmente, tras el pequeño percance de hace unos días. Pero este doloroso hecho me ha hecho recordar unas palabras de la Biblia:


"...En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. ..." Efesios 4:22-24 (RV)

"Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, ... Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto." Colosenses 3:5-10,12-14 (RV)



La asociación de ideas puede parecer extraña. La muda de la piel es un acto que los reptiles han de soportar, por su bien. Es algo inherente a sus características.

Despojarse del viejo hombre, como dice Pablo, lo es para aquellos que han entregado su vida a Cristo. Si no, ¿cómo pueden afirmar que Cristo habita en ellos? Es un duro camino, pero no imposible. Costoso, que implica un gran paso de fe. Una tranformación completa. Abandonar lo que tenemos por algo prometido, una gran promesa. Vida. ¿Y quién no quiere vivir?


Mientras mudo mi piel, espero también seguir el proceso de muda de mi carácter que comenzó hace algún tiempo, y dejar atrás todo lo que impide que Él me transforme por completo. Quiero vivir. Él es el camino hasta la Vida, y también es mi refugio cuando las cosas no van conforme me gustaría.

Sigo mudándome.

viernes, 7 de agosto de 2009

Existencia de amor

Se conocen hace más de 50 años. Llevan todos estos años juntos. Se aman, y aman a sus hijos y nietos. Dios los ha bendecido mucho a lo largo de sus 3/4 de siglo. También han sufrido, han llorado, han superado enfermedades... Y se siguen amando. La preocupación de uno por el otro es tal, que al tener que estar él postrado en el hospital por una semana, ella pasaba el día en el hospital, pero no dormía allí porque él deseaba que descansara bien. Miradas cómplices, palabras bonitas, besos. Amor, en definitiva.

Amor de ese que se ha extinguido, y que ya no existe en el mundo. Amor en el que muchas personas dejaron de confiar. Amor que te hace vivir cada día por y para el otro. Amor fiel, paciente. Amor en mayúsculas. Amor hasta el final.


Sé que ese amor existe. Lo he visto. Algún día espero que me amen así.

Dios nos ama así y mejor. Por encima de todo, no importa lo que hagamos, los fallos que cometamos, Él nos ama. El mayor amor que nosotros podamos sentir por otra persona no es nada comparado con el amor de Dios. Su amor es infinito y eterno.

Huella

Dejar huella.

Ese debería ser nuestra mayor inquietud. Dejar huella en las personas, pero una huella recordable no sólo por el impacto que nos causara (que puede ser positivo o negativo) sino por lo que pudimos aprender de la persona, o del afecto que nos mostraron, como se portaron con nosotros...

Hoy he visto a una persona que me dio clases en el conservatorio hace 7 u 8 años. Me recordaba. Y yo le recuerdo por lo que me enseñó, de la música y de la forma en que veía la vida. Más tarde he estado pensando en por qué se acordaría de mí. Si cada curso pasaban por sus clases ceintos de alumnos, ¿cómo es que se acrodaba de mí? ¿Qué tipo de huella dejé atrás?
Luego he recordado a las personas que han ido dejando huella en mí a lo largo de estos años. Profesores, compañeros de clase, familiares, amigos... Algunos me enseñaron cosas, otros simplemente trataron de hacerme ver qué era vivir para ellos, unos cuantos me muestran aún hoy su amor, confianza...

Por fin ha llegado el punto en que me he preguntado a mí misma qué huella estoy dejando en las personas. Porque una cosa tengo clara, y no dudaré jamás de ella. Es el hecho de que todo, abslutamente todo lo que tenemos en esta vida, es algo que no nos pertenece, es un regalo. Dios nos ha regalado cada cosa que tenemos, o dejamos de tener, con un propósito: administrarlo. Además, es algo que no nos llevaremos con nosotros a la eternidad. ¿De qué nos servirán entonces si estamos ante Él? La única cosa que podemos llevar es la huella que las personas han dejado en nosotros, que nos han ido forjando el carácter, que podemos transmitir con nuestros gestos, expresiones. Aquellas relaciones personales que se han creado no pasarán. Son lo único que perdurará en el tiempo.
Sé quiénes me han marcado y cómo lo han hecho. Sé quiénes han aportado algo que me gustaría ser capaz de transmitir a mí misma.

Sé quiénes han dejado una huella en mí. Ahora bien, ¿qué huella estoy dejando yo?

jueves, 6 de agosto de 2009

Desajustado

Que las personas no quieren hacerse mayores es un hecho que sabemos. Lo vemos a diario.

Desde el famoso que se opera para quitarse arrugas y demás signos que evidencian su edad hasta el vecino de abajo que por no querer afrontar que ya entró en la treintena viste como un adolescente, dejando caídos sus pantalones, haciendo entrever sus calzoncillos.

Luego hay otra fase. La tecnológica. Me duele ver como personas con cierta inteligencia y edad parecen veiteañeros entrando en chats y redes sociales, manteniendo pegado a su cuerpo, como una extremidad más, su teléfono móvil, a la espera que suene, como si por llevarlo encima fuera a sonar antes de tiempo. Estos son, principalmente, la generación de los 60. Les llegó tarde la red. Y cuando han visto que pueden hacer muchas cosas en ella, empiezan como lo han hecho sus hijos. Jugueteando con los chats -ahora me mandan un privado, ahora el del nick interesante me dice hola-, "quedando" con los amigos para hablar por el Messenger...
¡Señores! Que tienen ya una edad en la que las tonterías sobran. ¿Por qué tirarse 2 horas frente a un ordenador si puedes llamar por teléfono (tú que trabajas y puedes pagarte las facturas) o quedar de verdad, yendo a tomar algo?


Quizá se deba a este desbarajuste psicoemocional de los adultos que sus hijos hayan sido educados de formas tan poco efectivas. Si vas a la playa en metro, recuerda que al volver a casa la playa la dejaste atrás, y no utilices los vagones como el salón de tu casa -ahora me tumbo y siento en el suelo a jugar al mentiroso.



Hay tantas cosas que no entiendo de este mundo que cada día me sorprende más por la calidad de las personas que están creándose en él, que me pregunto si no seré yo la que está desajustada, y me tienen programada para los tiempos en que aún existía la ética, el sentido común, la moral, la educación... ¿Será que me retrasé unas décadas?
De verdad que no lo entiendo. Vale que mi persona tiene conceptos de ciertas cosas que podrían parecer anticuados. Pero de ahí a que parezca que todo ha perdido el rumbo...

Pobres de los que vengan detrás, le dejaremos una maravillosa herencia.