"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

sábado, 24 de enero de 2009

Prosigo a la meta...

Center Of My Joy (Richard Smallwood)

Jesus, You're the center of my joy
All that's good and perfect comes from You
You're the heart of my contentment
Hope for all I do
Jesus, You're the center of my joy


Es un trozo de una canción que estamos aprendiendo el coro de la iglesia. Me gusta mucho la melodía y la armonía de las diferentes voces, y la letra también es muy bonita.

Lo cierto es que no reparé en la letra hasta unas horas después de haber empezado a aprenderla. Siempre me pasa.

Cristo es el centro de mi ser. Toda mi esperanza está en Él. Todo lo perfecto y bueno nace de Su amor. Cristo es el centro de mi ser.

Es un texto precioso para una melodía muy bonita también, pero la pregunta que me hago es ¿realmente es Cristo el centro de mi ser? Me encantaría poder decir que sí, pero estaría engañándome. Entonces la cuestión a abordar es ¿por qué no es realmente el centro de mi ser?

Es algo que me cuestiono muchas veces a lo largo de cada año. Me propongo, en fechas en que todo el mundo se propone algo, que de una vez por todas haya un cambio completo, que sea 100% para Dios todo lo que haga, diga, piense… Pero, la naturaleza con que estamos creados no me permite llegar a darle ese 100%. Y siempre vuelvo al mismo punto. “Señor, dame fuerzas porque soy débil”. “Señor, quiero que realmente seas el centro”. Me propongo conseguir estar cerca de Él, tenerlo en cuenta en cada decisión… Le pido a Él que me ayude…

Pero siempre acabo en el mismo punto. A veces, me doy cuenta de que he avanzado un poco, aunque también hay otras en que retrocedo como los cangrejos. Pero no cesaré en el intento.

Como decía Pablo, “prosigo a la meta”… (Filipenses 3)

martes, 20 de enero de 2009

Sincerándome con los lectores

Otro paréntesis en exámenes.


“Escribir es una manera de hablar sin ser interrumpido” Jules Renard


Estoy de acuerdo. Si no fuera así, no escribiría. Aunque bien es cierto que hay que matizar un poco esta contundente afirmación.


Dar nuestra propia opinión es bueno, y si te dejan exponerla sin ser interrumpido, aún mejor. Pero no verse interrumpido en el discurso puede hacer llegar a la persona a una conclusión errónea: que siempre tiene razón.

Si bien es cierto que puede tenerla, puede ocurrir también que no la tenga, y por ello, deberá atender más tarde a las opiniones contrarias, teniéndolas a bien, y no tomándoselas de una mala forma puesto que cada uno piensa de una forma y se forma su propia opinión.


Por otro lado, que una persona esté hablando y sea interrumpida constantemente, por defecto, es considerado una falta de educación hacia el comunicador. Incluso cuando la réplica sea “constructiva”, debe ser hecha en el momento oportuno para ello.



En fin… Todo esto viene porque hace un tiempo leí la frase del señor Renard. Y pensé “¡anda! Está expresando aquello por lo que me embarqué en la escritura de este blog”. Y es cierto. Pero luego, pensando un poco más sobre la afirmación, me di cuenta de lo que ya he expuesto. Entonces, decidí explicar porque escribo aquí.


Las personas necesitamos expresar nuestras opiniones, pensamientos… y demás. Yo hace un tiempo que hay cosas que con la gente que veo a diario no puedo comentar, ya sea porque no escuchen o porque no entenderían. Y quienes lo pueden entender no los veo a diario, con lo que me quedaba sin gente para hablar y con muchas cosas que decir o pensamientos y sensaciones que expresar.


Así pues, “escribir es una manera de hablar sin ser interrumpido”, pero si alguien tiene algo que replicar o comentar acerca de lo que escribo, bienvenido es. Sé que no tengo todo el conocimiento en mis manos (menos mal), así que poder compartir lo poco que creo que sé es algo que me llena, ya que sé que si leéis algo que no es cierto o que no estáis conformes, lo vais a decir.



lunes, 12 de enero de 2009

No quiero ser ese pájaro

Resulta interesante cuando tratas de estudiar y no hay forma de centrarse en nada... Así que dejo algo que pensé el otro día:


Hay un pequeño pájaro en el aulario. Entra en una clase y empieza a revolotear de na lado para otro.
Se posa en la barandilla de la tarima, en la caja del extintor, en la repisa de la pizarra...

Intentan dirigir al animal hacia la puerta para que salga al pasillo. Sin éxito. El pajarillo está asustado, se siente perdido, desubicado... Si se acercan a él, revoloteo por la clase hasta encontrar otro punto donde dejarse caer.

...


No sé cómo acabaría la historia del pajarito. Estuvo 3 horas en el aula, e imagino que si no consiguió salir en una de aquellas, el pobre no lo pasaría muy bien.

Mientras lo veía, me recordó a las personas. Vamos de un sitio a otro, paramos de vez en cuando, seguimos moviéndonos...
Alguien puede intentar ayudarnos a llegar a un sitio mejor, pero nos asustamos y nos vamos corriendo en otra dirección.

Lo cierto es que esto tiene aún más sentido para mí hoy. Hace unos días un familiar marchó con el Señor y me doy cuenta de que tuvo una vida de trabajo muy intensa, pero supo bien como parar para estar con la familia, en la iglesia... y dejar una huella en mucha gente. Aún en sus últimas semanas, cuando no reconocía a nadie, lo único que recordaba eran himnos de alabanza y que el Señor estaba con ella.

No sé, me gustaría poder ser igual. Estar centrada en lo que de verdad importa y, aun teniendo muchas cosas que hacer, parar a tomar aire muchas veces y darle gracias a Dios por lo que me ha dado cada día. Y no estar revoloteando de un lado a otro, sin tener tiempo de dejar huella en alguien, sólo parando para beber un poco de agua y seguir en movimiento sin dirección concreta.

Así que no quiero ser como ese pájaro...



Antes de que sucediera esto, el pajarito también me hizo pensar en la libertad. El pobre, encerrado en un aula de 40 metros cuadrados se sentía enjaulado. Ansiaba libertad.

A veces me siento como el pájaro, enjaulada. Y ahora me doy cuenta de que muchas veces he tratado de buscar la libertad donde no la iba a hallar. Las personas lo hacen continuamente...






En fin, creo que esto es un poco lo que me ronda por la cabeza en estos últimos días. A ver si ahora que ya lo he expresado y ordenado puedo concentrarme mejor en los exámenes.


Ahora sí, me despido hasta la tercera semana de febrero.



[Por cierto, recuperé la tecnología... Ü]

miércoles, 7 de enero de 2009

Cosas que decir

2 de enero de 2009

¡¡¡Feliz año 2009!!!

Espero y os deseo lo mejor para este nuevo año.


Lo cierto es que hemos cerrado uno que, no sé a vosotros, pero a mí me ha resultado difícil, aunque ha tenido también muchas cosas buenas.

En sus últimos días pasé ratos con familiares que no veo muy a menudo, hablé con amigos que están lejos - y no tan lejos…-, disfruté con las actividades en la iglesia…

Así que espero que para este nuevo año esto ocurra con más frecuencia, y tenga también sus buenos ratos.


Ahora bien, me disculpo por no escribir durante estos días, en que, aunque me hubiera gustado hacerlo, no he podido.
¿Me habéis echado de menos? Algunos sé que sí… Incluso ha podido llegar a saberme mal, ya que hay quien sólo lee las pocas palabras que yo escribo…

Creo que escribí algo ya sobre la dependencia tecnológica que ha creado la sociedad. Y, he vuelto a ser víctima de ella. En realidad viene bien, te das cuenta de todas las cosas y del tiempo que te pierdes enganchada a la tecnología.



Lo cierto es que entre unas cosas y otras tendréis que esperara aún un poco más para leer algo más que palabras. Se avecinan exámenes (otra vez) y, a menos que tenga algo bueno (o importante) que decir, me despido hasta nuevo aviso.

Un beso a todos










7 de enero de 2009



Vuelta al cole, temas pendientes, preocupaciones del nuevo año....






[Espero que a la vuelta de exámenes el problemilla técnico esté ya solucionado].