"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

sábado, 28 de marzo de 2009

Una mano... Su mano

No sé cuántos de vosotros habréis tropezado o caído por la calle alguna vez. Últimamente, siento "debilidad" por probar el pavimento de mi ciudad, especialmente en días de lluvia.
Lo cierto es que en poco tiempo lo he probado varias veces. Entonces, se han acercado algunas personas corriendo para ver si estaba bien y darme una mano para ayudar a levantarme del frío suelo. Doy gracias porque ninguna de las veces ha sucedido un grave percance, sólo simples magulladuras que me han hecho ver que tengo que ir con cuidado cada vez que llueva un poco. Y aún así, sigo resbalando en el pavimento...

Esto me ha hecho pensar en lo siguiente.

Muchas veces en nuestras vidas pasan cosas que nos hacen tropezar, caer... Y no sólo es que hagamos cosas mal, o que no agradan a Dios, sino que pueden ocurrir incidentes en ciertos ámbitos (como la familia, o la iglesia...) que nos hayan hecho venirnos abajo. Quizá temporadas en las que todo parece salir mal, o al revés de como habíamos planeado.

Pero una cosa tengo realmente clara: que siempre Dios nos tiende una mano para levantarnos. O para ayudarnos a salir de esa situación. Pero está ahí. Quizá simplemente nos lleva en sus brazos mientras nos recuperamos y retomamos fuerzas para el siguiente asalto en nuestra vida, y mientras nos cuida, nos protege... Es una situación preciosa en que en ocasiones eres consciente de quién te está sujetando y muchas otras te percatas cuando Él ya te ha dejado otra vez caminar por tu propio pie.


Hace poco he podido reencontrarme con un par de amigos a los que llevo en el corazón. Conversando con ellos he visto que hemos pasado unas temporadas bastante malas, cada uno por separado y por muy diferentes motivos.
Pero los tres sabemos que ahora estamos un poco mejor que antes, pero es porque Dios nos ha estado cuidando y llevando con Él. Y sabemos que aunque volvamos a pasar por malos tiempos, o volvamos a caer en ciertas formas de actuar, ahí va a estar Dios, extendiéndonos una mano.




Por eso, el texto de Mateo 11 siempre me ha gustado: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (versículo 28). Pero todo el texto es alentador. Él cargará aquello que nos pesa. Ya cargó algo muy pesado en la cruz por todos nosotros. Si le dejamos, seguirá cargando nuestras preocupaciones, seguirá ayudándonos y dándonos descanso. ¡Qué maravillosa promesa!




Así que cada vez que caigo al suelo y se acerca alguien extendiendo su mano, recuerdo aquéllas en que caí y fue Dios quien me extendió la suya.

viernes, 27 de marzo de 2009

De (y a) ti

Lo conozco hace años. Después de mucho tiempo, nos hemos vuelto a encontrar. Ha sido mi guía por una ciudad desconocida para mí, pero con cierto encanto. ¡¡Consiguió sacarme una sonrisa durante todo un día!! La verdad es que es alguien a quien le debo bastante y con quien me gustaría poder tomar un café más a menudo.



Lo cierto es que necesitaba días así, en que el tiempo no es importante cuando te paras en una ciudad que, como la mía, tampoco para a tomar el aire.
Días en los que echas a andar y tus pies aguantan como campeones horas de turismo urbano.
Días en los que redescubres cualidades propias (o del de enfrente).
Días en los que, cuando terminan, deseas que vuelvan a repetirse.
Días en los que puedes hablar de cualquier cosa.
Días en los que...


Podría pasarme mucho tiempo escribiendo así, pero lo cierto es que fue un día muy bueno, y que sólo unos días después, parece tan lejano...





Y ahora, a ti, sabes que también llegarán buenos momentos a nuestras vidas, y espero poder estar ahí para compartir tu felicidad. Pero hasta entonces, puedes contar conmigo para lo que necesites.
Gracias por formar parte de mi pequeño mundo y por hacerme formar parte del tuyo.

martes, 24 de marzo de 2009

"Brainstorming"

cansancio

examen

familia

relax

iglesia

conversación pendiente

gracias

tiempo

trabajos

futuro

amigos

Valladolid

Dios

yo

...




Brainstorming es un concepto utilizado para definir la situación en que un grupo de personas se juntan para lanzar ideas sobre algo, ya sea una negocio, un producto...



La retaíla de palabras escritas al principio es el particular brainstorming que hay en mi cabeza estos días... Me gustaría poder sentarme con un café a mi lado y escribir con cierto orden y sentido sobre alguna de ellas, pero creo que últimamente no reúno las cualidades óptimas para esa tarea. Mientras tanto, esa lista puede considerarse como de preocupaciones, pensamientos, inquietudes... Y seguramente habrá más palabras en ella, sólo que están son las más destacadas.



Prometí no convertir esto en un saco de palabras vacías de contenido, por eso esperaré hasta recuperar el aliento y ser capaz de ordenar más de dos palabras seguidas.

domingo, 8 de marzo de 2009

Lo que me ha pasado

Necesitaba tiempo para pensar y decidir cosas. Las últimas semanas han sido bastante agobiantes, de no parar y sin poder pensar con claridad qué quiero hacer, cómo voy a arreglar ciertas cosas, proyectos para el próximo año y también en la iglesia...

Sigo necesitando ese tiempo. Pero creo que en estas semanas he aprendido algo importante. No estamos aquí para siempre, y hay que saber aprovechar las oportunidades que el Señor nos da. Es algo que, a efectos teóricos ya sabía, pero que en su forma práctica siempre me ha costado más.

Esta semana lo he visto claro. Llevo 4 años en la universidad, compartiendo clase casi con la misma gente todos los años. Pero como es bastante difícil conocer a 80 personas a fondo, pues te centras en algunos, desarrollas más la amistad, o compañerismo (dependiendo del caso), con unos que con otros. Con el resto mantienes una relación cordial, pero no llegas a conocerlos. Y es un error, y algo que tenemos que cuidar más. O, por lo menos, debo cuidar yo más.
¡¡Resulta que en mi clase hay otra chica evangélica!! Enterarse de casualidad y por el facebook no es lo mejor, pero la verdad es que me ha hecho pensar bastante en cómo me muestro a los demás y cómo me ven ellos a mí. Pensando en esta chica y como es en clase, tratando de ver cosas que me mostraran que era diferente del resto, me di cuenta de que la diferencia debería verse en las dos, en ella y en mí. Pero claro, los cristianos no vamos por la calle con un cartel en la frente. Entonces he estado pensando bastante. Antes de saberlo, mi relación con esta chica era cordial, te saludas, puedes llegar a dejar apuntes, o formar un grupo de trabajo, pero nada más. ¿Y ahora qué? ¿Si no me he preocupado más por ella en 4 años, debería empezar a hacerlo ahora? ¿Preguntarle qué tal por su iglesia, o por cómo afronta ella ciertas cosas? No lo sé. La verdad es que sería un poco raro, ¿no? Así que me he cuestionado si no he sabido aprovechar estos años como hubiera debido...


Por otro lado, el otro día cometí una gran torpeza volviendo a casa en el autobús. Volvía después de haber comprado unas tarjetitas en la librería evangélica, y estaba mirando los textos que había en cada una. Se me acercó una mujer y me dijo "ay, qué bonitas. ¿qué son?". Pensé en hacerme la loca, porque no soy de esas personas que se ponen a hablar con la primera persona que pasa, y mucho menos sobre Dios. Pero, no sé muy bien aún porqué, pero le contesté lo que eran y para qué las había comprado. Y aún me sorprendí más cuando le dije que iba a buscar una para ella. Y a partir de ahí estuvimos hablando un poco, pero creo que la mujer no llegó a entender que yo no era católica. No supe hacerme entender bien, y es aún peor que le regalara una tarjetita con un proverbio, que estuve buscando y pensé que le podría servir, pero que no recuerde cuál era, ni le dijera nada más, por si algún día quería volver a hablar o lo que fuera.

En el momento, no pensé en todo esto. Pero cuando la mujer bajó antes que yo del autobús, y mientras yo llegaba a casa, me di cuenta de lo mal que lo había hecho. Aunque, por otro lado, era la primera vez que me pasaba algo así. Porque en otras ocasiones, simplemente lo he dejado estar, no me he preocupado, ni nada. En fin... Imagino que nadie empieza a hacer las cosas sabiendo. Y tampoco quiero decir que ahora vaya a ir por ahí hablando con todo el mundo... Fue algo que noté diferente en mí.


Estos son dos simples ejemplos de oportunidades que he tenido a mi alcance y que he mal aprovechado, o no aprovechado al máximo. Así que, aunque no he tenido tiempo para pensar en todo lo que aún tengo que solucionar, ordenar... sí que he aprendido algo, o mejor dicho, me he dado cuenta de lo importante que es practicar las cosas que aprendemos.


En cuanto a lo de pensar... voy a tener una semana de descanso en pocos días, me voy lejos para descansar, poder pensar y estar tiempo con Dios, a la vez que comparto con mi familia y veo a amigos que hace mucho que no veo, así que el no haber podido tener un respiro hasta ahora creo que tampoco es tan malo, así podré aprovechar al máximo estos días de descanso.