
A veces me parece que el tiempo me acompaña...

A veces me parece que el tiempo me acompaña...
Lo único más o menos acertado que he conseguido decirle es que cuando a mí me preocupan cosas y estoy en una situación que podría asemejarse a la suya, pues sé que sólo puedo preocuparme hasta un punto, porque si pasa de ahí, yo no puedo hacer nada. Lo que no le he dicho es que estoy segura de ello porque hay alguien siempre a mi lado que no me va a dar o poner en situaciones que yo no pueda soportar.
El caso es que sabe que soy creyente, que voy a la iglesia, que no creo en las mismas cosas que ella... Pero no sé si se ha dado cuenta de que para mí es algo más. Que no sólo es ir a un sitio, sino que es algo que siento dentro de mí y que confío realmente en Dios. Si esto no lo sabe, es que no se lo habré sabido decir con claridad. Hoy era una oportunidad para hacerlo, y tampoco lo he hecho. No sé porqué. Ahora me cuestiono si realmente soy lo que digo ser...
Creo que hoy sólo tenía que escuchar, estar a su lado, que sintiera que significa algo para mí, que me preocupo por lo que le pase... Creo que si alguien que dice ser tu amigo, en una cosa así, no está contigo no sabe realmente el significado de la amistad.
En realidad, creo que lo de hoy ha sido como una especie de puesta en práctica sobre lo que leía ayer de la señora van Haaften. Sí, leí el capítulo referente a las precupaciones excesivas. Y saqué buenas cosas también, al igual que la última vez.
Todo lo que nos sucede a nosotros, antes pasa por el "filtro" de Dios. Es decir, que, como ya he dicho, nunca nos va a pedir/dar más de lo que no podamos soportar. Además, le tenemos siempre ahí, con nosotros (1Pe 5:7; Mt 28:20; Sal 23:4). Muchas veces he podido notar esto. Que está conmigo, que me sustenta, que me da fuerzas para levantarme, que hace que coma, que quiera seguir adelante aunque en ese momento quizá no me apetezca hacerlo...
Así pues, ¿por qué os preocupáis? (Mt 6:28)
Me gustaría poder decirle a mi amiga todas estas cosas, y que las entienda y que reconozca que sin Dios nada tiene sentido.
Mañana espero volver a verla en clase. De todas formas, más tarde cogeré ese invento tan maravilloso (que no me gusta demasiado) llamado teléfono y le preguntaré cómo ha ido el resto del día, porque después del rato que hemos estado juntas, se ha ido a su casa, y yo no he hecho más que darle vueltas a todo esto.
Y sigo dándole vueltas...