"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde
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sábado, 6 de enero de 2024

Ha llovido mucho... no literalmente

Debería estar estudiando, que tengo examen en 6 días, pero aquí estoy. 

Llevo dos semanas pensando en escribir y soltar todo lo que se acumula en mi mente desde hace meses. 


Situémonos primero. Es 6 de enero de 2024. Sí, día de Reyes. El último día de lo que llamamos "navidades". Y por favor, qué ganas que se acaben. 

No han sido malas del todo. Sorprendentes. Diferentes también después de muchos años. 


Me he divorciado. Bueno, estamos a punto de firmarlo oficialmente, pero se puede decir que hace 6 meses tomé una decisión que llevaba tiempo tintineando en mi cabeza. 

Sí, me he separado. He dado un paso valiente. ¿Por qué no antes? No era tan fuerte (mentalmente) como ahora. La terapia ayuda. Y cuando después de mucho ¿miedo? ¿falta de fuerzas? ¿miedo a qué será de mí? y aguantar situaciones que se repetían, a pesar de haberlo intentado todo para no "fracasar" en esa empresa, ves que no hay avances, que las posturas son totalmente opuestas, que los actos demuestran cosas completamente diferentes a las palabras, palabras que el viento se lleva...  pues algo hace clic y tomas un decisión. 

Bendita decisión. No está siendo fácil. Pero estoy tranquila. No me arrepiento. Con un poco de perspectiva quizá pueda explicarme mejor próximamente. 

De momento se queda aquí.


Y no, no estoy deprimida, ni hundida. ¿Y es eso algo malo? ¿Cuál es la forma correcta/normal de sentirse tras tomar una decisión de ese tipo? ¿Debería haberme sumido en una depresión como lo hizo mi madre hace 23 años? ¿Debería haberme vuelto loca y empezar a hacer cosas que nunca hubiese hecho? 

No tengo respuesta a todas estas preguntas. Lo único que sé es que sigo siendo yo. Sigo corriendo porque correr me despeja el coco y el alma. Sigo trabajando con ilusión y ganas. He vuelto a estudiar (bueno, eso lo decidí antes de que hiciera clic lo demás). Está siendo un curso (sí, sigo pensando en cursos escolares) intenso cuando yo esperaba que lo hubiese sido tranquilo. Pero no me he deprimido. He llorado, mucho. He estado triste. Aún hay algún día suelto que asoma una ¿y si? al que le doy carpetazo enseguida con una ejemplo pasado de algo que no me venía bien. 


He cerrado 2023 habiendo aprendido mucho de mí misma, y creo que eso me ha hecho más valiente y decidida. 


En fin, pues eso... Año nuevo, Sandra nueva. 

sábado, 19 de septiembre de 2020

Confinada...

 Tenía que pasar, ha dado positivo en covid. 


Y no me extraña. No ha parado quieto, las medidas de seguridad son mínimas, lo de la mascarilla para él es un cuento. 

O bueno, quizá se lo he pasado yo. 


¿Quién sabe? Es totalmente asintomático, yo también. Lo he aislado inmediatamente. Se ha resistido, no entendía por qué. Me hacen la prueba el lunes a mí. Veremos los resultados.


Justo hoy, que he empezado un curso que tenía programado para junio con la empresa. Comunicación y asertividad. Comunicación responsable, expresar sentimientos sin juzgar y todo eso... y boom. "Oye, que soy positivo". No recuerdo mucho más del resto de curso. Me he perdido como hora y media, porque estaba pero no. 

Hay más probabilidades que lo haya contraído él en los múltiples sitios que ha visitado por trabajo y ocio que yo, o eso pienso. Salgo de casa sólo a correr (de madrugada y completamente sola) y a las clases de fuerza en las que vamos con mascarilla y estamos como a 5m unos de otros. Si he sido yo es mala pata. Si ha sido él es irresponsabilidad. 


En fin, no puedo hacer nada. Estoy soltando aquí todo lo que lleva rondando mi cabeza las últimas 8 horas, porque el dolor de cabezón que estoy cogiendo es de aúpa. 


Así que, vuelvo a confinarme. Eso sí, con elíptica y bicicleta de spinning. ¡¡Vamos a volver fuertes!!

martes, 26 de mayo de 2020

Desescalada Responsable

De cuando parece que alguien es adulto, pero eso. Sólo lo parece. Porque a la hora de la verdad, las acciones, reacciones, conductas y comentarios son más bien de niño o adolescente. Vamos, modo "adultescente" total.

Y la verdad, es que una pena. Una gran pena. Porque es alguien que quieres, al que respetas y no puedes entender cómo es posible que diga y haga tan cantidad de sandeces.


Parece que no tiene nada que ver con el título, pero sí. Esta es la segunda semana en Fase 1 en mi región. Lo acertado de los permisos y demás es otra cuestión, lo que vengo a decir es que nos han dado unas recomendaciones para ciertas restricciones que han levantado del confinamiento. Por ejemplo, podemos viajar o ir a visitar dentro de la provincia, podemos reunirnos hasta 10 personas (manteniendo distancia de 2 metros), y han reabierto bares y restaurantes con limitación de aforo.

Lo siento, lo primero que quiero hacer en esta fase es, cuando mi familia quiera, es ir a verlos. Mantener distancias y poder abrazarnos con la mirada, porque físicamente no es prudente.

Lo siento por no querer montar una fiesta en casa con amigos, ni salir a comer/cenar a ningún sitio. Pero es que yo sé qué precauciones he tomado yo en estos dos meses largos, pero no sé las que habrán tomado el resto ni las personas con las que se habrán juntado.

¿Y si somos asintomáticos y no lo sabemos? ¿Y si por juntarnos sin ton ni son la liamos y podemos en riesgo a terceras personas? ¿No podemos retrasar las convenciones sociales un poco? No me apetece quedar con nadie. No por nada. Es simple seguridad y prevención de riesgos.


Que lo primero que quieran hacer sea montar fiesta, vale, pero no en mi casa. Tener que enterarme que quien tu madre que está comiendo ahí y se ha pasado las precauciones por el forro polar el día de antes ha estado de fiestuki con amigos, ¿perdona? ¿Por qué me pones en riesgo? ¿Estás seguro que de todo ese entorno nadie, absolutamente nadie ha pasado o tiene ahora mismo el puñetero coronavirus? ¿No? Pues entonces... lejos.

Pero claro... si digo todo esto, primero no se me entiendo. Segundo, se me acusa de que es que no quiero ver a nadie, que si tal que si cual.

No. Quiero mantener la distancia. Quiero poder ver a mi gente primero. Quiero que comprendas eso y respetes mi decisión, y mi opinión.

Pero por contra, no. Nos pones en riesgo. Parecemos niños. Qué poco respeto, qué poco sentido común. Qué vergüenza...

No es tan difícil. DESESCALADA RESPONSABLE, no quiero volver a confinarme.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Cinco años en un post

¿Cómo resumir 5 años en un post? 

Lo adelanto, seguramente, muy mal, desordenado y muy por encima. O, por contra, me enrollo cual persiana y escribo hasta aburrir... 

2015 fue el año de todos los cambios habidos y por haber. Ese año tenía un objetivo deportivo grandioso, el maratón. A nivel laboral, estaba cansada de ninguneos en la empresa y no sabía cómo proceder; en lo personal, harta de estar en casa y sentirme controlada, relación con la familia tensa (con mi hermana poca o nula, con mi madre tensa y con mi padre cordial y justa). En el amor... revuelta. En la fe, perdida. 

En medio de este panorama apareció él. Compañero de trabajo, de hecho, medio subordinado, atento, amable, que se preocupaba. Que tenía un algo, que parecía buena persona y todo corazón. Y me enamoré, pero como siempre he pensado, "él no se ha fijado en mí". Pero resulta que sí lo había hecho. Me lo confesó una noche, después de muchas semanas y meses de ser mi soporte en el curro, alguien en quien confiar y apoyarme, me dijo que le gustaba desde que había entrado a trabajar y que conforme me había ido conociendo, le había terminado de encantar. Nacho. Con Nacho empezó todo rápido y quizá, "saltándonos" algunos pasos. 

Llevaba desde primavera pensándolo, y buscando, y fue en verano cuando, sin margen de reacción alguna para nadie, cogí, busqué piso y me emancipé, de una forma bastante brusca con mi madre, con el consiguiente disgusto por su parte, bronca por parte de mi hermana y ruptura de prácticamente todo contacto con ellas. 

En otoño corrí el maratón, lo disfruté y sufrí de igual manera, y me dio para pensar que hasta aquí, que iba a pedir la baja en la empresa. Había recibido semanas antes una oferta diferente, arriesgada en muchos aspectos, y recorriendo Valencia a pie me di cuenta de que era el momento. 

Así que, esa misma semana post maratón, comuniqué la baja y en 15 días empezaba en otro sitio. Vaya un año convulso y emocionante... emancipación, pareja, maratón, familia medio rota (más aún), nuevo empleo.  

2016 y 2017 fueron dos años que ni recuerdo. Con la familia las cosas mejoraron, con Nacho vimos que no tenía sentido pagar alquiler teniendo un piso (él) vacío que podíamos usar y ahorrarnos el alquiler, trabajo bien pero al poco vi que se me quedaba muy pequeño, así que empecé una búsqueda que se me hizo algo larga... En el cambio del 16 al 17, Nacho me pidió en matrimonio, y como parecía que iba bien todo (piso reformado, trabajos estables aunque descontentos), pues se ve que pensó que es lo que había que hacer, así que pusimos fecha para la primavera de 2018 y al lío. 

2018 tenía que haber sido un año precioso. Pero no lo fue del todo. Mi abuela materna falleció el día del cumpleaños de mamá, después de un mes de dejarse ir, de no querer luchar, a mi padre le diagnosticaron un cáncer por casualidad (benditos tests de prevención) el cual superó sin problemas pero que se llevó por delante de nuevo la relación con mi hermana apenas dos meses después de la boda. También cambié de trabajo, y lo que parecía iba a ser un proyecto muy interesante, resultó rana porque la dirección no soltaba para hacer lo que quería que se hiciera... En fin, cosas que pasan a veces. Y yo recaí estrepitosamente después de todo un año tenso. Recaí como nunca en 11 años de enfermedad a trompicones. 

Además, con todo lo que sucedió los meses después de la boda, hizo que el inicio del matrimonio no fuera muy allá después de 6 meses... 

Y así seguimos. En 2019, poco a poco recuperé a mi hermana, mi padre ya está sano, con Nacho las cosas iban a trompicones mal, y en el trabajo tampoco estaba bien, así que en verano casi volví a cambiar. 

Del resto de 2019 me quedo con el cambio de empleo (llevo casi un año ya), que fue para bien y que siga así, la mejora de relaciones con la familia, y poco más. Porque yo sigo en el torbellino de destrucción tca, con Nacho las cosas han ido cada vez a peor. Tanto es así, que pasé Nochevieja en casa sola viendo una serie sin ganas de nada. También es cierto que unos días antes me noté un bultito y me cagué viva, y no me apetecía nada de nada, y el pasotismo de Nacho no ayudó. 

Y así entramos en 2020. El bultito no fue nada, aunque sigue ahí (se supone que se irá... ), con Nacho todo igual o peor. En febrero, después de la semana de locura que pasamos con mi abuela y su partida, me tomé unos días lejos para pensar y recomponer y los buenos propósitos que dijimos al volver y tratar los temas se han quedado en papel mojado con toda la crisis sanitaria. 

De forma que, en 3 semanas es mi aniversario de boda, el segundo (el primero ni lo celebramos), y no sé si quiero seguir con esto, pero tampoco puedo irme a ningún sitio porque estamos en confinamiento. 

Vamos, que ha sido un lustro interesante. De cambios, de mejoras, de crecimiento, pero también de marchas atrás. 

No sé bien qué pasará después de todo esto... 

Seguiremos soltando ideas.

jueves, 7 de mayo de 2020

Soltando lastre...

Hace un siglo que no escribo. De hecho, el último post escrito aquí, hace más de 5 años, me ha roto un poquito más al releerlo.

Mi abuela, la de los ojos azules que habíamos ingresado en la residencia, partió hace 2 años después de casi dos meses de sufrimiento para la familia. Mi otra yaya, la paterna, mañana hará 3 meses que también se fue de viaje eterno. 

¿En qué año estamos? 2020. El año que va a ser recordado por un hecho global sin precedentes en la época moderna. 2020, el año del SARS-Covid-19, coronavirus o virus de las narices. 

Hoy es 7 de mayo, en España llevamos en Estado de Alarma, confinados y con movilidad reducida desde el pasado 14 de marzo. pero es que está todo el mundo igual. 
Desde hace unos días podemos salir a la calle a pasear o hacer deporte en dos franjas horarias determinadas, y sino, sólo podemos ir al supermercado o a aquellos sitios en los que tengamos concertada cita previa. Con mascarilla, guantes y demás. Se estudiará en los libros de Historia. 
Esto empezó en China, parece, a finales de 2019 y, gracias a la globalización y todas esas ventajas que hasta ahora parecía nos daban la modernidad, la tecnología y todos los recursos de que disponemos en pleno siglo XXI, pues resulta que ha hecho que se mueva más rápido casi que la luz, y que, a día de hoy, haya infectado oficialmente a casi 3 millones 800mil personas en todo el mundo, y haya matado a casi 300 mil personas. Y digo oficialmente porque el recuento en cada sitio se hace de una manera, y no se sabe realmente cómo funciona aún el virus, ni nada por el estilo. Así que bien podrían ser muchos miles más de casos porque los países no están dando abasto con los tests, y todo esto... Porque sí, ha tocado en todos los puntos de este planeta. Desde el punto con mayor riqueza, hasta aquellos lugares donde, por desgracia, la pobreza es absoluta. Si es desolador en el primer mundo y con ventajas, en aquellos países con dificultades de normal, esto es una losa más... Es muy triste todo. 

Y no sigo con esto, pero esto va a marcar, o debería marcar, un antes y un después de la vida moderna que conocíamos hasta ahora. 


Pero bueno, vengo a soltar lastre, soltar todo eso que llevo guardando semanas porque confinada y sin ver a nadie más que a mi gato y a mi marido, complicado es desahogarse. 

Porque ahí está la cuestión... me salto 5 años de un plumazo y suelto lastre. No sé si mi matrimonio va a seguir adelante. Llevamos casi 24 meses unidos según la ley, y de esos casi 24, llevamos más de 13 que las cosas no van muy bien. 

Y como no sé qué va a pasar, ni cómo vamos a salir de esto, y tampoco puedo contarle a nadie, pues, o me estalla la cabeza, o decido escribir. 

Somos diferentes, pero teníamos cosas en común, quizá no muchas, pero sí que nos une/unía algo. 

Pues eso, que no estamos bien, y el confinamiento, como muy me temía, no nos ha unido, sino que nos ha separado más todavía. Eran las dos posibilidades... 24h juntos, 7 días a la semana durante más de 8 semanas... pues acabas más unido que nunca a la persona que tienes al lado, o la cosa se complica y se rompe todo. 

Estamos ahí, en ese punto. En el punto de ¿qué hacemos? Bueno, llevamos así ya unos cuantos meses, de hecho, me fui 3 días sola a perderme para encontrarme y al volver hablamos y tal. Pero nada. Todo igual, no ha cambiado nada (por parte de ninguno, también he de ser sincera). No voy a excusarme, porque yo también soy responsable de muchas cosas. Pero no puede seguir así. 

Ahora mismo, tenemos la casa partida en 2, menos mal que es grande... apenas nos cruzamos, apenas hablamos, es más que duro. Si ya, de por sí, el puñetero confinamiento nacional ha sido una pesadilla, confinarte dentro de tu propia casa, en apenas dos habitaciones es el súmum. 

En fin, no sé qué va a pasar, ni si vamos a volver a estar bien, si cuando hablemos sobre qué hacer no sé cuándo, esto seguirá adelante o si no lo hará. 

Rota se queda corto al lado de cómo me siento... 

domingo, 15 de marzo de 2015

Confiemos y pongámonos en marcha

En mis tiempos con Dios, cada mañana, leo normalmente un capítulo de cuatro libros diferentes de la Biblia. Hace un par de  semanas volví a empezar el libro de Éxodo.

La historia del pueblo de Israel es fascinante. Sí, me gusta ver cómo personas normales, como tú y como yo, pudieron caminar y vivir de primera mano el estar con el Señor y disfrutar de su presencia. Aunque, si bien es cierto, también es raro cómo eran incapaces de creer a veces en Él, y decepcionarle. Se equivocaron muchas veces (¿tú -yo- no?). Pero bueno, esa es la condición humana tras la caída... Desconfiados, con ganas de poder y de ser los reyes y mandar sobre otros... Vamos, caídos, pecadores...

Esto no ha cambiado después de tantos miles de años. Hoy día seguimos queriendo ir a nuestro rollo, haciendo ver que podemos con todo y que no le necesitamos. Qué equivocados estamos...


Hoy no vengo a hablar de la condición humana. Vengo a hablar de una persona. Leer en Éxodo de nuevo la Historia, me ha hecho volver a reflexionar sobre ciertas cosas. Se trata de Moisés.

Entre Génesis y Éxodo no sé cuántos años transcurrieron (podría buscarlo, pero vamos, no me hace falta para contar esto). La cuestión es que el pueblo de Israel, que vivía en Egipto, vio como el rey de Egipto cambió y veía amenazada su propia existencia en pos de los israelitas, de forma que empieza a oprimirlos.

Imagino que para el pueblo de Israel fueron años duros. En medio de ese ambiente, nació Moisés. Sabemos su historia, como sus padres israelitas lo meten en una canastilla y lo dejan en el río. Lo recoge la hija del faraón y se encarga de que una mujer hebrea lo críe (su madre, de casualidad). La cuestión es que Moisés crece bajo el amparo del faráon.


Lo interesante de su historia comienza justo cuando se equivoca por primera vez y huye. Entonces, interviene el Señor. El Señor decide y le comunica a Moisés que va a ser él quién libere al pueblo de la opresión faraónica.

Personalmente, me encanta la respuesta de Moisés: "¿y quién soy yo para hacerlo?". Los capítulos 3 y 4 de Éxodo son brutales. El encuentro con el Señor, el diálogo, las dudas de Moisés sobre su capacidad para la tarea que le encomienda...

Sin embargo, las promesas del Señor infunden fuerza. Se la dieron a Moisés, y me la dan a mí cada vez que releo esta parte de la historia del pueblo de Israel. El Señor promete a Moisés estar a su lado y que le dará las palabras que decir y le ayudará a hacerlo...

Si seguimos leyendo en el libro de Éxodo, vemos cómo eso se hace realidad. El Señor habla dando las palabras a Moisés, pero usando a Aarón de portavoz. Después de días de lucha con un faraón con el corazón endurecido, finalmente salen de Egipto, se libran de sus perseguidores... y empieza otra parte de la historia... Con aciertos y errores, por parte del pueblo y del propio Moisés. 


Releer esta parte de la historia me hizo pensar y recordar algo. El Señor tiene una tarea para cada uno. Y aunque pensemos que no somos capaces, que no tenemos la habilidad, capacidad, etc... para hacer alguna cosa, tengamos fe. Confiemos en Él, tal y como lo hizo Moisés. No es sencillo a veces, es cierto, pero precisamente se trata de eso. De dejar que Él muestre Su poder, que nos rindamos a Él y dejemos todo en Sus manos. Él nos va a capacitar para la obra que nos ha encomendado. Va a estar a nuestro lado, no nos va a dejar. 

Además, como dice Pablo en su carta a la iglesia en Filipos, el Señor, que comenzó la obra en nosotros, la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.


Ahora piensa (pienso)... ¿qué te (me) impide hacer aquello que el Señor quiere que hagas? ¿Tu temor? Ora por más fe. Si no te ves capaz, eres el instrumento perfecto para la tarea. Deja que Él obre en ti.


miércoles, 11 de marzo de 2015

7 semanas con Daniel

Este fin de semana me lanzaron un reto, o mejor dicho, me propusieron algo. Leer durante 7 semanas el libro de Daniel, con una estructura determinada:

Semanas 1 a 6: de lunes a sábado, un capítulo por día, del cap. 1 al 6; el domingo un capítulo de los 6 restantes
Semana 7: lunes, caps. 1 a 6; resto de la semana, caps. 7 a 12 (uno por día).

Es decir, al final de las 7 semanas, se leen 7 veces de los caps. 1 a 6 y dos veces el resto de capítulos.


Por mi parte, me sumo, así que incluyo el texto en mis devocionales... A ver qué me dice el Señor durante este periodo.

Hoy vamos a por Daniel 3...

domingo, 25 de enero de 2015

Programa Moisés y yo

Llevaba muchos meses pensándomelo... y con el nuevo año lo he hecho realidad.

Pensando, orando, viendo cómo Dios me provee, ¿por qué no hacer algo más?

[Sí, la ofrenda en la iglesia es un deber/derecho/responsabilidad, apoyar a los GBU (de varias formas) es otra forma de dar y compartir lo que Él me da.]

Desde que me presentaron (y presté atención) al Programa Moisés de la Alianza Solidaria (asociación bajo la Alianza Evangélica Española), y tras haber visto en primera persona la realidad tan diferente y las verdaderas necesidades al otro lado del charco (desde una posición "privilegiada", todo hay que decirlo), me sentí conmovida.

¿Cómo es posible que aquí, en el primer mundo, nos quejemos de lo que "nos falta"? Es cierto que, en España, con la crisis, la situación ha empeorado, pero aún así, una gran parte de la población tiene satisfechas las necesidades básicas reales. Y, lo extraordinario, es que se quejan de que "no tienen", les "falta". ¿Qué os (nos) falta?

Os lo digo, sentido común, sobretodo. Ojo, que me incluyo en esa parte de la población, porque muchas veces olvido que tengo más de lo que realmente necesito para vivir.

En fin,que me voy del tema... Pues que llevaba muchos meses (¿años?) pensando si debería o no formar parte de Moisés. Tras mucha oración, vi que este era el momento.


La otra tarde, al llegar de la oficina, tenía un sobre del programa... Y vi su carita. Puedo decir que he apadrinado una niña de Soledad, una ciudad colombiana. Fue emocionante. Ahora, tengo un motivo más de oración.

Seguiré de cerca (lo máximo posible) su evolución... y espero que algún día ella pueda conocer también a Dios.


Me siento privilegiada por vivir en esta parte del mundo, sin merecerlo, sin buscarlo. Gracias Señor por esto y porque me permites compartir aquello que me das.



viernes, 26 de diciembre de 2014

Lo que nos venden no siempre es verdad

Tarde del día de Navidad, después de muchas horas de cocina y de una comida copiosa y larga, llegas a casa, te cambias y dejas caer en el sofá. 

Enciendes la caja tonta temiendo con qué nos deleitarán las cadenas en tan singular ocasión. Nada que vale la pena, a decir verdad. Pausa para publicidad. Normalmente aprovechas ese rato para saltar de canal en canal, pero no tienes fuerzas ni para eso. 

De repente, un spot llama tu atención:



¿Qué? ¿Cómo? ¿Que la Navidad es qué? No, señores. No engañemos de esta manera al espectador. La Navidad no soy yo, ni usted. En todo caso, la Navidad es por mi culpa, y por la suya.

¿No lo entiende? Yo se lo explico. En Navidad celebramos que el Amor de Dios. Sí, el amor de Dios. Porque sino hubiese sido por ese amor tan grande, tanto que no somos capaces de comprender, Jesús no hubiese venido al mundo. ¿Y qué tengo que ver yo con eso? Pues... Es sencillo. 

Dios envió a Jesús al mundo porque nos Ama, y nos quiso reconciliar con Él. Sí, estábamos separados de Él, somos pecadores. Pero quiso que, en vez de sufrir cada uno el castigo que merecíamos por ese pecado, su Hijo, su Único Hijo, se hiciera hombre, viniera a este mundo, y sufriera en su propio ser el castigo, la ira divina, que todo ser humano merece por su pecado. Así que, Jesús vino para morir (y luego resucitar) por mí y por usted. Por nuestro pecado. 

Es decir, porque el ser humano es pecador, Jesús tuvo que venir a este mundo. Por nuestra culpa, Jesús tuvo que venir a este mundo. Por nuestra culpa (trangresión, pecado) existe la Navidad. 


Es curioso cómo el mundo decide dar media vuelta y no querer ver. 



¿Qué es la Navidad para ti?



martes, 23 de diciembre de 2014

Reflexión de Ángel Largo

Ángel Largo es empresario, emprendedor y coach.

Recibí por email esta reflexión suya. No cabe añadir mucho más (para no ser creyente)... Sólo te pido algo, piensa en lo que sigue a continuación y dime si estás o no de acuerdo:

"Es Navidad, y como siempre me gusta hacer una reflexión de lo que ha pasado y hacia dónde vamos.

He notado que cada vez nos comunicamos más por la red y menos en persona. La parte positiva, que para mí la tiene, es que podemos mantener un contacto y recordarnos y sentirnos un poco más cerca, y la menos positiva es que no podemos vernos, ni tocarnos ni apreciar nuestras emociones juntos, o por lo menos cada vez menos.

Hoy quiero pedirte 5 cosas, para que las pienses. Son mis 5 grandes deseos para el 2015

1)      Ten confianza en los demás  Observo que cada vez somos mas desconfiados y vivimos en la sociedad de la desconfianza. Cada vez que alguien se acerca a nosotros “sospechamos” y vemos intereses ocultos. Sin negar que puede ser asi en algunos casos, este recelo nos hace perdernos a muchas personas estupendas, que somos la mayoría de las que habitamos el planeta. Solo te pido que pienses si merece la pena tener confianza, aunque algunas personas te decepcionen
2)      Practica la generosidad: No te digo que des dinero o dones bienes. Solo te pido que seas generoso con tu entorno, con los que te rodean. Se generoso con tu tiempo, con tu sonrisa, con tu paciencia, con la comprensión hacia los demás, con tu escucha y sobre todo con tu cariño hacia las personas.
3)      Desdramatiza: Quizás estás viviendo algún momento difícil, o tengas algún problema que te preocupa. Si estas jodid@ ponte algo de música alegre y canta o baila o disfruta del momento. Te pido que desdramatices la situación, que pienses que eso pasara y que la esencia como ser humano que tienes no es el problema. Tu eres más que el problema, más que el conflicto, eres unic@. Ríete de ti mismo y de tu sombra, de los que te intentan hacer daño, de los que te perjudiquen. Si te ríes fuerte seguramente inundaremos de risas todo lo que nos rodea ¿oyes mi risa?
4)      Se auténtico: Eres unic@. Con tus cosas buenas y tus cosas malas. Con tus manías y tus defectos. Con tus virtudes y tus detalles estupendos. Si tú eres tú, y yo soy yo podremos comunicarnos desde la autenticidad. No dejes que un personaje se apodere de tu cuerpo. Tú sabes la verdad y por esto te pido que cuando hablemos o nos veamos, seas tu, quiero conocerte.
5)      Ten misericordia: Encuentra lo mejor de los demás, no solo lo malo. Se amable con los defectos de los demás, para que ell@s pueden serlo con los tuyos. Compadécete de las personas malvadas, ya que ellas tienen su propio castigo y sufrimiento. Busca el perdón y la reconciliación de aquellos que te importan. No sientas vergüenza en pedir perdón y se generoso en perdonar y reconciliarte.


Solo quiero que reflexiones, tal y como yo voy a hacer, sobre todo esto. Gracias por estar al otro lado, ya que es un honor que tus ojos se posen sobre mis letras.

Espero que vayas siendo feliz por el camino."



Podría puntualizar algún detalle, pero lo dejo tal cual lo recibí. Otra vez te pido, reflexiona....

lunes, 8 de diciembre de 2014

Sobre cuando no sabes pero Dios controla

Hay veces que no sabes realmente cuánto necesitas algo. Me ha pasado este fin de semana en #Forum14 de GBU. 

Iba a ser un finde con una formación de gran calidad, pero que también iba a requerir de trabajo por mi parte. Sin embargo, mis fuerzas flaquearon pocos días antes del inicio y a punto estuve de disculparme por no poder asistir. 

Sin embargo, Dios controla todo y, es más, Dios sabe todo. Dios sabe cómo estamos y qué necesitamos. 

Yo necesitaba esto:


"¿Y qué es esto?" te preguntes quizás... Esto es pasear con el mar como único sonido de fondo, con el ruido de las pequeñas olitas matinales rompiendo en la orilla y el susurro del viento de fondo... Es estar con Dios y sólo con Él.


Simplemente, necesitaba encontrar calma. Paz. Siempre he encontrado esto en la mar. En la Creación en estado puro, sin nada más, sin nadie más que Dios. 


No he estado al 100%, pero he vuelto a casa mejor de lo que me fui hace 3días. Otra vez veo cómo Dios usa cada circunstancia y momento. Él controla el tiempo. Él sabe todo.

Gracias Padre por este tiempo.




[Prometo un post con todo lo aprendido, retos, impresiones sobre este Forum... ]

viernes, 28 de noviembre de 2014

El mejor regalo

Menos de un mes para Navidad. Sales a pasear por el centro de cualquier ciudad y sólo ves dos cosas: luces navideñas que empiezan a iluminar las calles y los comercios, y gente, mucha gente, con bolsas, comprando y comprando sin medida.



Además, el comercio español está intentado importar de Estados Unidos otra estrategia comercial más: el Black Friday (viernes negro) o el pistoletazo de salida para las compras "navideñas". Tiene lugar el día después de Acción de Gracias, es decir, justo hoy.


Nótese que he tildado "navideñas". ¿Por qué la sociedad consumista del primer mundo se comporta de esta manera? ¿Qué celebran en estas fechas? ¿De verdad conocen su significado? Creo que no, pues se afanan por comprar, y gastar para quedar bien con amigos, familiares, etc... pero olvidan que el mejor regalo que toda persona puede recibir no se compra.
 

El mejor regalo que puedes recibir es realmente un regalo y vino hace algo más de 2000 años a este mundo. Se llama Jesús.


¿Y si, por una vez, decides escuchar -de verdad- su historia? Te puede cambiar la vida, si le dejas...




[Nota: no quiero engañar a nadie, así pues diré que yo también hago mis compras navideñas, pero soy consciente de la verdadera naturaleza de estas fechas y soy afortunada por haber recibido ya a Jesús como regalo]

lunes, 17 de noviembre de 2014

Malos pacientes

En el último mes me han intervenido dos veces. Nada grave, sólo realizar dos exodoncias dobles de los cordales. O lo que lo mismo, me han quitado de dos en dos las muelas del juicio.


Pese a que las intervenciones fueron bien, no sentí absolutamente nada, no puedo decir lo mismo de los postoperatorios. Entre las altas dosis de medicación, el dolor y la hinchazón, el no poder apenas hablar (para no tirar de los puntos) y no poder masticar, todo recomendaba estarse quieta un par de días y dejarse cuidar.

Sin embargo, me he dado cuenta de algo. Soy una pésima paciente. ¿Reposo? ¿Estar quieta? Quizá en otro momento... Es cierto que no he salido de casa, pero dentro no he parado.


Sentir impotencia por no poder hacer todo lo que una quiere, desesperación por el dolor, y por la incapacidad de comunicarme de forma hablada ha hecho que los dos fines de semana de enclaustramiento hayan sido una tortura.



Pero, al mismo tiempo que ocurría esto, pude pensar y hacer un paralelismo entre esto y nuestra actitud frente a Dios. Hay ocasiones en que no dejamos que el Médico nos sane. No le permitimos cuidarnos cuando más lo necesitamos.


¿Por qué somos tan malos pacientes? ¿No somos capaces de ver que por nosotros mismos no encontraremos salvación? También necesitamos estar quietos y reposar en Él y dejarle sanarnos.



jueves, 9 de octubre de 2014

Raíces

Hace apenas unos días que pude disfrutar de la maravillosa Creación en Escocia, mientras visitaba a una amiga. Ha sido un tiempo para descansar, desconectar y reconectar.

Pudimos visitar diferentes pueblecitos, y hacer largas caminatas entre la naturaleza. 

Alguna de las instantáneas que guardo en la retina (aparte de en la cámara) es la siguiente:



Son raíces, sí, de un árbol precioso. En realidad, podría ser también otra en que las raíces se ven en el camino, medio enterradas...

La retengo en la retina por una sencilla razón: me han hecho pensar. Y sigo pensando en ello.

Me hicieron pensar en mis raíces como origen. De dónde vengo, por qué estoy donde estoy, por qué soy como soy. 

También, me hicieron pensar en las raíces que van creciendo y se van expandiendo. Me pregunto hacia dónde voy y si me estoy aferrando a la buena tierra, a Dios...

Pensaba, además, en el futuro... 


Pero verlas así, como en esta imagen, me hizo recordar cuán vulnerable somos (soy). 

Las raíces de un árbol son las que lo alimentan. Estos árboles -en esta zona a pie de lago- tenían este aspecto. Como si alguien hubiera retirado deliberadamente la tierra de la que tomar alimento y dejando al descubierto las intimidades de estos árboles, dando cabida a que se corten, dañen, etc... las raíces. En definitiva, los vi vulnerables.


Me hicieron pensar, pues, en mi vulnerabilidad. En si me cuido frente a ella, y si me alimento correctamente de Dios. Es decir, si realmente me aferro a Él... Es triste reconocer que no siempre lo hago, que hay momentos en que la fe me falla.




Es curioso, recuerdo haber escrito sobre raíces hace algún tiempo (aquí el post). Me gusta cuando el Señor me recuerda cosas, y hace que me fije de nuevo en ciertos aspectos, quizá de la misma forma, o de otras.


Simplemente esto... Las raíces me hacen pensar y reflexionar. Creo que haciéndolo, podemos crecer más.




martes, 2 de septiembre de 2014

En manos de Dios

Septiembre. Vuelta a la rutina. Vuelta al "cole". Nuevo curso.




También en GBE... Como cada septiembre, miro al cielo y oro "Señor, obra tú, guíanos tú".

Soplan vientos de cambio. Ahora mismo me parece más una tormenta que una brisa suave. Es por la incertidumbre, supongo. Pero de nuevo oigo dentro de mí "ten fe". 

Así que... un año más, pongo en manos de Dios la que es Su obra entre los adolescentes. Que sea Él quien dirija, encamine, ayude, dé fuerzas, anime tanto al equipo de colaboradores, como a los chavales.


domingo, 31 de agosto de 2014

¿Quedamos?

No, no es una oferta sino más bien una crítica. Y la hago consciente de que en alguna ocasión he hecho lo mismo, y disculpándome de antemano por si lo que a continuación se expone te ofende.


Quizá es algo que sólo ocurre en España, pero tengo la sensación de que no, de que es un problema común en las sociedades más desarrolladas.

En la actualidad, no quedamos a cenar, pasar el rato, ver a amigos o compañeros. Quedamos con ellos y con toda su red de contactos sociales, a través de sus teléfonos inteligentes. Que serán inteligentes los teléfonos, pero hacen a las personas un poco menos inteligentes.

Es fácil encontrar a personas reunidas físicamente, pero que ni se miren en un buen rato, pues no pueden separar la vista, las manos de sus teléfonos. 

A ver, señores: si habéis quedado con alguien, se presupone que para pasar un tiempo juntos, ¿no considerará una ofensa que no estés realmente con él? 

Que no sé si lo sabéis, pero el tiempo también es valioso. De hecho, es tan valioso que si lo pierdes no lo puedes recuperar. 


Pienso que la sociedad está perdiendo cada vez más rápido sus valores. Que hay tecnología y otras cosas ideadas para facilitarnos la vida, que nos están haciendo perder capacidades que sólo nosotros, los seres humanos, tenemos. 


Esto puede sonar algo raro, pero si quisiera quedar con tu presencia física, sólo para ver como conversas tú con tus amigos, pareja (y derivados), etc... genial. Pero si lo que quiero es quedar contigo, contigo al completo (presencialmente pero también en espíritu), no me dejes de plantón mientras le hablas/escribes a la pantalla de tu teléfono inteligentísimo (seguro que en algún momento se torna más inteligente que tú). 


Como decía antes, a veces he hecho yo esto mismo pero todavía me queda capacidad suficiente para darme cuenta de que nos estamos volviendo tontos. Estamos enseñando a los jóvenes cómo convertirse en tontos.



Piénsalo... Si realmente no te apetece quedar con una persona, dilo, no quedes. Pero no hagas que se sienta minusvalorada sólo porque no seas capaz de dejar un par de horas el teléfono a un lado... Si fuera al revés, ¿no sentirías que estás perdiendo el tiempo?







domingo, 11 de mayo de 2014

Derrumbamiento

¿Sabes eso que es estar haciendo algo normal y derrumbarte cual castillo de naipes?



Ese "algo normal" ha sido limpiar la licuadora en casa de mis abuelos esta mañana. La presión, junto con el agotamiento acumulado, ha terminado por vencerme.



Necesitaba un momento así, de derrumbe, para poder levantarme de nuevo asida de la mano de Quién puede todo.

Para volver la vista y poner a Sus pies todas mis preocupaciones, miedos, deseos...

Para confiar en que Él tiene el poder.

Para recordar que Él está al control, que nada escapa de su conocimiento.

Para recordar que debo permanecer en Él y que todo lo demás vendrá por añadidura.

...


Tengo fe, aunque sigue siendo poca, a la luz de los hechos recientes.



Pero de algo tengo certeza, y es que sigo mirando al cielo en cada paso, en cada momento...

Sigo dando gracias a Dios porque, a pesar de quién soy yo, Él me ama.


"El Fin de Semana Es Tuyo"

O por lo menos es la idea que vende el último spot televisivo de Casa Tarradellas.


En realidad, el comercial es bonito y divertido, música tarareable y esas cosas que tienen los spots.

Pero, la primera vez que lo vi me dejó pensando. ¿El fin de semana es mío?

Voy a dejar a un lado (por el momento) el sentido de "propiedad" sobre el tiempo (considero que nadie puede enseñorearse del tiempo, nadie puede hacerse con él, sólo Dios-).

Sin embargo, he estado reflexionando en mis fines de semana. ¿Qué hago? ¿Con qué motivación? ¿Por qué? ¿Tengo elección? ¿...? Y muchas más preguntas de este corte. 

En los últimos meses, el fin de semana ha sido una prolongación de la semana. 48 horas más. Escasas si de descansar se trata, que han convertido el paso de los meses en un paseo fugaz por el tiempo [miro el calendario que me sitúa casi a mediados de mayo, lo que supone estar casi a mitad de año; hace dos días era Navidad todavía...].


A día de hoy, sigo pensando al respecto...

Y tú, ¿tu fin de semana es tuyo?






sábado, 3 de mayo de 2014

De caminos y senderos

Quién me conoce bien puede confirmar que hacer senderismo es una actividad/deporte que me gusta hacer de vez en cuando.

El pasado 1 de mayo, festivo por ser el Día del Trabajador, volvimos a salir a caminar unas cuantas amigas.

Lo cierto es que nos lo tomamos con calma, nos gusta aprovechar ese tiempo para compartir como estamos, hablar, disfrutar del paisaje y de la Creación de Dios.


Personalmente, me gusta porque hacer una ruta me hace pensar en la vida, en el curso de la misma. Tienes una meta, un objetivo que alcanzar, y sólo tienes que caminar hacia ella.

Pero, ¡cuidado! En los caminos, puede haber zonas llanas, sin peligros, o te puedes encontrar zonas escarpadas, con pendientes, suelos deslizantes o cualquier otro tipo de impedimentos que hagan que la senda se vuelva más costosa.



En esos momentos, debes caminar con precaución, quizá más lentamente, pero asegurando cada paso. Son momentos de tensión, muchas veces de tener que confiar en quien te acompaña si te tiende una mano...


El otro día pensaba en esto mientras bajábamos una pendiente, que aunque ancha, la tierra se movía, resbalaba, y te hacía perder el control de la situación si pisabas dónde no tocaba.

Pensaba en esto y en cuántas veces en la vida he atravesado estos caminos, y en cuántas más veces los atravesaré. Sin embargo, mi cayado no se va a quebrar. Mi apoyo es Dios.

A veces me doy cuenta de que estoy caminando sola (por mi parte, no por la Suya), pero siempre a tiempo vuelvo a Quién me da reposo y me alienta.

A Quién lo es todo y me ha dado todo lo que tengo.

A Quién pensó en mí mucho antes de que yo existiera.

A Quién me ama a pesar de quién y cómo soy.


Por ello, sí, la vida será como un sendero, con sus señalizaciones borrosas y sus caminos serpenteantes y resbaladizos, pero tengo la certeza que no camino sola. Confío en Dios.


Pensando en esto el otro día, me vino un conocido salmo de David.

El Señor es mi pastor,
nada me faltará.
En lugares de verdes pastos me hace descansar;
junto a aguas de reposo me conduce.
Él restaura mi alma;
me guía por senderos de justicia
por amor de su nombre.
Aunque pase por el valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.







domingo, 27 de abril de 2014

A propósito de la semana santa

Vivo en un país "laico" en el que la semana santa, es fiesta nacional. Un poco incongruente, ¿no?


Lo cierto es que esto es herencia del pasado católico de España.

Sin embargo, lo que más me impresiona es cómo se vive, cómo vive la  iglesia católica la semana santa. Lo llaman devoción, tiempo de retiro, de penitencia... Lo siento, para mí la semana santa significa redención, vida, amor, gracia.

[recuerdo a los lectores que soy cristiana protestante, evangélica, seguidora de Jesús, o como quieran llamarlo]



La iglesia católica ha olvidado lo importante de la semana santa: Jesús, hijo de Dios, ser humano perfecto, intachable, Dios hecho hombre, fue a Jerusalén a dar su vida por tu Pecado, y también por el mío.

Jesús ya no era un niño en pañales, que debía ser llevado en brazos por su madre. Jesús era el hijo de Dios, un hombre, que asumió su papel, su destino al venir a este mundo y lo aceptó. Por ti, por mí.

Jesús, fue a Jerusalén. Entró aclamado, sí. Subido en un asno y al paso de loores y alabanzas, cierto. Pero pasó menos de una semana antes que la gente lo despreciara, rechazara, pidiera su muerte y fuese crucificado. Esa misma gente que lo alababa el primer día de la semana, lo sentenció.

Jesús no rechazó esa sentencia. Iba a Jerusalén a ello. Sabia que se había acercado el momento.

Y sí, Judas le entregó, Pedro le negó 3 veces, cargó su cruz por la ciudad, lo clavaron a ella en el monte, junto a dos maleantes, y murió. Jesús murió. Pero aun ese momento, sabía lo que estaba haciendo. Aceptar la dirección de su Padre, Dios, y obedecerle.

Jesús murió. Pero como había anunciado en nombrosas ocasiones, iba a resucitar. Tres días después, su tumba estaba vacía.

¿Por qué? Porque sólo así se vence a la muerte. Sólo alguien sin pecado puede vencer a la muerte eterna que viene por el pecado.

Es decir, sólo Dios mismo (en su forma humana) podía morir y resucitar para salvar a su Creación.

Y... ¿por qué? Por AMOR, por GRACIA. Porque nada nos merecemos, y Él nos dio la vida eterna.


Por eso, en estas fechas, me hierve la sangre al ver en televisión tanta devoción en forma de imágenes que salen a pasear, en forma de gente que llora desconsolada al verlas pasar. Que hacen penitencia. Que enaltecen el sufrimiento y que, en muchas ciudades, se olvidan de la resurrección.

¿Qué clase de legado estamos transmitiendo? ¿Es esto lo que realmente se quiere dar a conocer? ¿Por qué en un estado "laico", la mayor parte de las festividades se deben a "santos"?

Es cierto que esto es España. Y todos sabemos que Spain is different.



Lo cierto es que he tenido que hacer un ejercicio de repaso mental. Hacía unas cuantas pascuas que no me quedaba en la ciudad. 
Soy consciente que no se vive igual la semana santa en todos los países del mundo. Ni tan siquiera dentro del movimiento católico entienden a veces la semana santa española. 

Pero hay algo que me hizo pensar. Un amigo (católico) se sorprendió al saber que la "pascua de resurrección" para mí significaba algo.


Y eso sí que es algo que las iglesias evangélicas españolas, creo, deberíamos mejorar. En otros países, donde el cristianismo evangélico está menos cohibido, el domingo de resurrección es una fiesta. Debería serlo también en nuestras iglesias.







(Espero de corazón no haber ofendido a nadie con este post. Mis más sinceras disculpas si lo he hecho, y si quieres discutir acerca de este tema, sólo contacta conmigo).