"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde
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domingo, 15 de marzo de 2015

Confiemos y pongámonos en marcha

En mis tiempos con Dios, cada mañana, leo normalmente un capítulo de cuatro libros diferentes de la Biblia. Hace un par de  semanas volví a empezar el libro de Éxodo.

La historia del pueblo de Israel es fascinante. Sí, me gusta ver cómo personas normales, como tú y como yo, pudieron caminar y vivir de primera mano el estar con el Señor y disfrutar de su presencia. Aunque, si bien es cierto, también es raro cómo eran incapaces de creer a veces en Él, y decepcionarle. Se equivocaron muchas veces (¿tú -yo- no?). Pero bueno, esa es la condición humana tras la caída... Desconfiados, con ganas de poder y de ser los reyes y mandar sobre otros... Vamos, caídos, pecadores...

Esto no ha cambiado después de tantos miles de años. Hoy día seguimos queriendo ir a nuestro rollo, haciendo ver que podemos con todo y que no le necesitamos. Qué equivocados estamos...


Hoy no vengo a hablar de la condición humana. Vengo a hablar de una persona. Leer en Éxodo de nuevo la Historia, me ha hecho volver a reflexionar sobre ciertas cosas. Se trata de Moisés.

Entre Génesis y Éxodo no sé cuántos años transcurrieron (podría buscarlo, pero vamos, no me hace falta para contar esto). La cuestión es que el pueblo de Israel, que vivía en Egipto, vio como el rey de Egipto cambió y veía amenazada su propia existencia en pos de los israelitas, de forma que empieza a oprimirlos.

Imagino que para el pueblo de Israel fueron años duros. En medio de ese ambiente, nació Moisés. Sabemos su historia, como sus padres israelitas lo meten en una canastilla y lo dejan en el río. Lo recoge la hija del faraón y se encarga de que una mujer hebrea lo críe (su madre, de casualidad). La cuestión es que Moisés crece bajo el amparo del faráon.


Lo interesante de su historia comienza justo cuando se equivoca por primera vez y huye. Entonces, interviene el Señor. El Señor decide y le comunica a Moisés que va a ser él quién libere al pueblo de la opresión faraónica.

Personalmente, me encanta la respuesta de Moisés: "¿y quién soy yo para hacerlo?". Los capítulos 3 y 4 de Éxodo son brutales. El encuentro con el Señor, el diálogo, las dudas de Moisés sobre su capacidad para la tarea que le encomienda...

Sin embargo, las promesas del Señor infunden fuerza. Se la dieron a Moisés, y me la dan a mí cada vez que releo esta parte de la historia del pueblo de Israel. El Señor promete a Moisés estar a su lado y que le dará las palabras que decir y le ayudará a hacerlo...

Si seguimos leyendo en el libro de Éxodo, vemos cómo eso se hace realidad. El Señor habla dando las palabras a Moisés, pero usando a Aarón de portavoz. Después de días de lucha con un faraón con el corazón endurecido, finalmente salen de Egipto, se libran de sus perseguidores... y empieza otra parte de la historia... Con aciertos y errores, por parte del pueblo y del propio Moisés. 


Releer esta parte de la historia me hizo pensar y recordar algo. El Señor tiene una tarea para cada uno. Y aunque pensemos que no somos capaces, que no tenemos la habilidad, capacidad, etc... para hacer alguna cosa, tengamos fe. Confiemos en Él, tal y como lo hizo Moisés. No es sencillo a veces, es cierto, pero precisamente se trata de eso. De dejar que Él muestre Su poder, que nos rindamos a Él y dejemos todo en Sus manos. Él nos va a capacitar para la obra que nos ha encomendado. Va a estar a nuestro lado, no nos va a dejar. 

Además, como dice Pablo en su carta a la iglesia en Filipos, el Señor, que comenzó la obra en nosotros, la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.


Ahora piensa (pienso)... ¿qué te (me) impide hacer aquello que el Señor quiere que hagas? ¿Tu temor? Ora por más fe. Si no te ves capaz, eres el instrumento perfecto para la tarea. Deja que Él obre en ti.


miércoles, 11 de marzo de 2015

7 semanas con Daniel

Este fin de semana me lanzaron un reto, o mejor dicho, me propusieron algo. Leer durante 7 semanas el libro de Daniel, con una estructura determinada:

Semanas 1 a 6: de lunes a sábado, un capítulo por día, del cap. 1 al 6; el domingo un capítulo de los 6 restantes
Semana 7: lunes, caps. 1 a 6; resto de la semana, caps. 7 a 12 (uno por día).

Es decir, al final de las 7 semanas, se leen 7 veces de los caps. 1 a 6 y dos veces el resto de capítulos.


Por mi parte, me sumo, así que incluyo el texto en mis devocionales... A ver qué me dice el Señor durante este periodo.

Hoy vamos a por Daniel 3...

sábado, 14 de febrero de 2015

¿Qué te mueve?

Cuando Dios insiste en algo, no hay que hacerse el sueco... Dos días, dos aforos distintos, dos pasajes diferentes... 

Os comparto lo que me ha tenido reflexionando, creo que es importante de vez en cuando pararse en esto... 

Los textos son Lucas 18:9-14 y Mateo 6:1-4;5-8;16-18. El primero lo vimos en GBE y el segundo me invitaron a acompañar en una clase de escuela dominical con un adolescente (más bien un tú a tú).

En el primero, Jesús cuenta la parábola del fariseo y el recaudador de impuestos a algunos que "se creían justos y despreciaban al resto"; en los fragmentos del evangelio de Mateo (incluidos en el Sermón del Monte), Jesús habla de la ofrenda, de la oración y del ayuno.En el Sermón del Monte los 3 fragmentos siguen una misma estructura; la parábola es eso, una historia para hacer más sencilla una verdad, o algo que aprender. 

¿El fondo de todos estos textos? El mismo: qué te mueve a hacer las cosas. ¿Por quién / qué lo haces? ¿Para buscar halagos y alabanzas o por agradar sinceramente al Señor? ¿Qué te motiva en realidad cuando tienes una responsabilidad en la iglesia, en un grupo o ministerio con jóvenes o con cualquier otro grupo de personas? ¿Por quién lo haces? ¿Qué recompensa y de quién la buscas? 


Creo que debemos realizar este análisis cada cierto tiempo... ¿Estamos sirviendo bien al Señor? ¿O buscamos lo que no es bueno? Quizá, si nos paramos a meditar un poco en esto, vemos que igual debemos dear algo por un tiempo, o volver a buscar la pasión por servirle a Él ante todo. Porque Él es quién nos recompensará... 
 

Yo he estado pensando en todo lo que hago (dentro y fuera de la iglesia y el ámbito eclesial) y qué me motiva a ello; te animo a que también puedas pararte a pensar un poco en esto.







domingo, 25 de enero de 2015

Programa Moisés y yo

Llevaba muchos meses pensándomelo... y con el nuevo año lo he hecho realidad.

Pensando, orando, viendo cómo Dios me provee, ¿por qué no hacer algo más?

[Sí, la ofrenda en la iglesia es un deber/derecho/responsabilidad, apoyar a los GBU (de varias formas) es otra forma de dar y compartir lo que Él me da.]

Desde que me presentaron (y presté atención) al Programa Moisés de la Alianza Solidaria (asociación bajo la Alianza Evangélica Española), y tras haber visto en primera persona la realidad tan diferente y las verdaderas necesidades al otro lado del charco (desde una posición "privilegiada", todo hay que decirlo), me sentí conmovida.

¿Cómo es posible que aquí, en el primer mundo, nos quejemos de lo que "nos falta"? Es cierto que, en España, con la crisis, la situación ha empeorado, pero aún así, una gran parte de la población tiene satisfechas las necesidades básicas reales. Y, lo extraordinario, es que se quejan de que "no tienen", les "falta". ¿Qué os (nos) falta?

Os lo digo, sentido común, sobretodo. Ojo, que me incluyo en esa parte de la población, porque muchas veces olvido que tengo más de lo que realmente necesito para vivir.

En fin,que me voy del tema... Pues que llevaba muchos meses (¿años?) pensando si debería o no formar parte de Moisés. Tras mucha oración, vi que este era el momento.


La otra tarde, al llegar de la oficina, tenía un sobre del programa... Y vi su carita. Puedo decir que he apadrinado una niña de Soledad, una ciudad colombiana. Fue emocionante. Ahora, tengo un motivo más de oración.

Seguiré de cerca (lo máximo posible) su evolución... y espero que algún día ella pueda conocer también a Dios.


Me siento privilegiada por vivir en esta parte del mundo, sin merecerlo, sin buscarlo. Gracias Señor por esto y porque me permites compartir aquello que me das.



viernes, 26 de diciembre de 2014

Lo que nos venden no siempre es verdad

Tarde del día de Navidad, después de muchas horas de cocina y de una comida copiosa y larga, llegas a casa, te cambias y dejas caer en el sofá. 

Enciendes la caja tonta temiendo con qué nos deleitarán las cadenas en tan singular ocasión. Nada que vale la pena, a decir verdad. Pausa para publicidad. Normalmente aprovechas ese rato para saltar de canal en canal, pero no tienes fuerzas ni para eso. 

De repente, un spot llama tu atención:



¿Qué? ¿Cómo? ¿Que la Navidad es qué? No, señores. No engañemos de esta manera al espectador. La Navidad no soy yo, ni usted. En todo caso, la Navidad es por mi culpa, y por la suya.

¿No lo entiende? Yo se lo explico. En Navidad celebramos que el Amor de Dios. Sí, el amor de Dios. Porque sino hubiese sido por ese amor tan grande, tanto que no somos capaces de comprender, Jesús no hubiese venido al mundo. ¿Y qué tengo que ver yo con eso? Pues... Es sencillo. 

Dios envió a Jesús al mundo porque nos Ama, y nos quiso reconciliar con Él. Sí, estábamos separados de Él, somos pecadores. Pero quiso que, en vez de sufrir cada uno el castigo que merecíamos por ese pecado, su Hijo, su Único Hijo, se hiciera hombre, viniera a este mundo, y sufriera en su propio ser el castigo, la ira divina, que todo ser humano merece por su pecado. Así que, Jesús vino para morir (y luego resucitar) por mí y por usted. Por nuestro pecado. 

Es decir, porque el ser humano es pecador, Jesús tuvo que venir a este mundo. Por nuestra culpa, Jesús tuvo que venir a este mundo. Por nuestra culpa (trangresión, pecado) existe la Navidad. 


Es curioso cómo el mundo decide dar media vuelta y no querer ver. 



¿Qué es la Navidad para ti?



domingo, 14 de diciembre de 2014

lunes, 8 de diciembre de 2014

Sobre cuando no sabes pero Dios controla

Hay veces que no sabes realmente cuánto necesitas algo. Me ha pasado este fin de semana en #Forum14 de GBU. 

Iba a ser un finde con una formación de gran calidad, pero que también iba a requerir de trabajo por mi parte. Sin embargo, mis fuerzas flaquearon pocos días antes del inicio y a punto estuve de disculparme por no poder asistir. 

Sin embargo, Dios controla todo y, es más, Dios sabe todo. Dios sabe cómo estamos y qué necesitamos. 

Yo necesitaba esto:


"¿Y qué es esto?" te preguntes quizás... Esto es pasear con el mar como único sonido de fondo, con el ruido de las pequeñas olitas matinales rompiendo en la orilla y el susurro del viento de fondo... Es estar con Dios y sólo con Él.


Simplemente, necesitaba encontrar calma. Paz. Siempre he encontrado esto en la mar. En la Creación en estado puro, sin nada más, sin nadie más que Dios. 


No he estado al 100%, pero he vuelto a casa mejor de lo que me fui hace 3días. Otra vez veo cómo Dios usa cada circunstancia y momento. Él controla el tiempo. Él sabe todo.

Gracias Padre por este tiempo.




[Prometo un post con todo lo aprendido, retos, impresiones sobre este Forum... ]

viernes, 28 de noviembre de 2014

El mejor regalo

Menos de un mes para Navidad. Sales a pasear por el centro de cualquier ciudad y sólo ves dos cosas: luces navideñas que empiezan a iluminar las calles y los comercios, y gente, mucha gente, con bolsas, comprando y comprando sin medida.



Además, el comercio español está intentado importar de Estados Unidos otra estrategia comercial más: el Black Friday (viernes negro) o el pistoletazo de salida para las compras "navideñas". Tiene lugar el día después de Acción de Gracias, es decir, justo hoy.


Nótese que he tildado "navideñas". ¿Por qué la sociedad consumista del primer mundo se comporta de esta manera? ¿Qué celebran en estas fechas? ¿De verdad conocen su significado? Creo que no, pues se afanan por comprar, y gastar para quedar bien con amigos, familiares, etc... pero olvidan que el mejor regalo que toda persona puede recibir no se compra.
 

El mejor regalo que puedes recibir es realmente un regalo y vino hace algo más de 2000 años a este mundo. Se llama Jesús.


¿Y si, por una vez, decides escuchar -de verdad- su historia? Te puede cambiar la vida, si le dejas...




[Nota: no quiero engañar a nadie, así pues diré que yo también hago mis compras navideñas, pero soy consciente de la verdadera naturaleza de estas fechas y soy afortunada por haber recibido ya a Jesús como regalo]

lunes, 17 de noviembre de 2014

Malos pacientes

En el último mes me han intervenido dos veces. Nada grave, sólo realizar dos exodoncias dobles de los cordales. O lo que lo mismo, me han quitado de dos en dos las muelas del juicio.


Pese a que las intervenciones fueron bien, no sentí absolutamente nada, no puedo decir lo mismo de los postoperatorios. Entre las altas dosis de medicación, el dolor y la hinchazón, el no poder apenas hablar (para no tirar de los puntos) y no poder masticar, todo recomendaba estarse quieta un par de días y dejarse cuidar.

Sin embargo, me he dado cuenta de algo. Soy una pésima paciente. ¿Reposo? ¿Estar quieta? Quizá en otro momento... Es cierto que no he salido de casa, pero dentro no he parado.


Sentir impotencia por no poder hacer todo lo que una quiere, desesperación por el dolor, y por la incapacidad de comunicarme de forma hablada ha hecho que los dos fines de semana de enclaustramiento hayan sido una tortura.



Pero, al mismo tiempo que ocurría esto, pude pensar y hacer un paralelismo entre esto y nuestra actitud frente a Dios. Hay ocasiones en que no dejamos que el Médico nos sane. No le permitimos cuidarnos cuando más lo necesitamos.


¿Por qué somos tan malos pacientes? ¿No somos capaces de ver que por nosotros mismos no encontraremos salvación? También necesitamos estar quietos y reposar en Él y dejarle sanarnos.



domingo, 2 de noviembre de 2014

Reflexión tras Timoteo

En mis tiempos de devocional de los últimos 10 días, he tenido ocasión de volver a leer las cartas del apóstol Pablo a Timoteo, entre otros textos. 

Es de esas cartas -como las que escribe a las iglesias en Éfeso o Filipos, que cada vez que leo redescubro o "repienso" ciertas cosas. No haré aquí un super estudio sobre ambas cartas, sino que os dejaré con mi reflexión final. 


"He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe"


Pablo concluye así una serie de exhortaciones y recomendaciones a Timoteo y, sin duda alguna, Pablo puede decir estas palabras. Pero... ¿y yo? 


Leí este pequeño pero muy potente versículo y me quedé pensando. ¿Seré capaz de pronunciar con tal contundencia estas palabras cuando se acerque mi final? ¿Y los que me conozcan podrán afirmarlo?


Desde el otro día, estas palabras me rondan en la mente y oro que estas palabras puedan ser una realidad en mi vida.

¿Y tú? Te animo a leer estas dos cortas cartas que Pablo le escribe a Timoteo. Hay mucho jugo para exprimir.




jueves, 9 de octubre de 2014

Raíces

Hace apenas unos días que pude disfrutar de la maravillosa Creación en Escocia, mientras visitaba a una amiga. Ha sido un tiempo para descansar, desconectar y reconectar.

Pudimos visitar diferentes pueblecitos, y hacer largas caminatas entre la naturaleza. 

Alguna de las instantáneas que guardo en la retina (aparte de en la cámara) es la siguiente:



Son raíces, sí, de un árbol precioso. En realidad, podría ser también otra en que las raíces se ven en el camino, medio enterradas...

La retengo en la retina por una sencilla razón: me han hecho pensar. Y sigo pensando en ello.

Me hicieron pensar en mis raíces como origen. De dónde vengo, por qué estoy donde estoy, por qué soy como soy. 

También, me hicieron pensar en las raíces que van creciendo y se van expandiendo. Me pregunto hacia dónde voy y si me estoy aferrando a la buena tierra, a Dios...

Pensaba, además, en el futuro... 


Pero verlas así, como en esta imagen, me hizo recordar cuán vulnerable somos (soy). 

Las raíces de un árbol son las que lo alimentan. Estos árboles -en esta zona a pie de lago- tenían este aspecto. Como si alguien hubiera retirado deliberadamente la tierra de la que tomar alimento y dejando al descubierto las intimidades de estos árboles, dando cabida a que se corten, dañen, etc... las raíces. En definitiva, los vi vulnerables.


Me hicieron pensar, pues, en mi vulnerabilidad. En si me cuido frente a ella, y si me alimento correctamente de Dios. Es decir, si realmente me aferro a Él... Es triste reconocer que no siempre lo hago, que hay momentos en que la fe me falla.




Es curioso, recuerdo haber escrito sobre raíces hace algún tiempo (aquí el post). Me gusta cuando el Señor me recuerda cosas, y hace que me fije de nuevo en ciertos aspectos, quizá de la misma forma, o de otras.


Simplemente esto... Las raíces me hacen pensar y reflexionar. Creo que haciéndolo, podemos crecer más.




martes, 2 de septiembre de 2014

En manos de Dios

Septiembre. Vuelta a la rutina. Vuelta al "cole". Nuevo curso.




También en GBE... Como cada septiembre, miro al cielo y oro "Señor, obra tú, guíanos tú".

Soplan vientos de cambio. Ahora mismo me parece más una tormenta que una brisa suave. Es por la incertidumbre, supongo. Pero de nuevo oigo dentro de mí "ten fe". 

Así que... un año más, pongo en manos de Dios la que es Su obra entre los adolescentes. Que sea Él quien dirija, encamine, ayude, dé fuerzas, anime tanto al equipo de colaboradores, como a los chavales.


martes, 19 de agosto de 2014

Mensaje en un botella

Hay personas que llegan sin llamar, sin buscarlas siquiera. Supongo que la mayoría de estas veces, sin embargo, son lo mejor que podemos encontrar, y no somos capaces de valorarlas como merecen hasta tiempo después.

Tú has sido esa persona. Llegaste sin llamar, sin pensar... No nos buscábamos, pero nos encontramos.

Dios y nuestras circunstancias permitieron que sucediera. Amistad, afecto, y luego lo que nos pilló por sorpresa. Me enamoré de ti. Y tú de mí.

Era una locura, por varias cuestiones, pero oramos y decidimos ponernos en manos de Él. No me arrepiento de ello. A tu lado aprendí, reí y lloré muchísimo.

Me enseñaste a valorar cosas que en esta parte del mundo se dan por sentado y se consideran "normales", "básicas" para todo ser humano. Me enseñaste una cara del mundo que desconocía en persona. La tele lo pone complicado, y lo maquillan bien... Gracias. Sabes que siempre te agradeceré haberme dejado conocer el Pulgarcito, y la realidad que allí vivís. Tan diferente...

Seguimos conociéndonos y viendo si realmente iba para adelante. Creímos que sí, yo también lo creía, y cometimos la siguiente locura.

Pero me di cuenta tarde de la verdad. De haberlo hecho antes, nos (te) hubiese ahorrado dolor y sufrimiento. Nos equivocamos, ambos, los dos erramos en cosas y actitudes. Reconozco mis errores de los meses que estuviste aquí, pero ahora veo -con la distancia que nos da el tiempo- que Dios nos cuidó todo este tiempo.

Hablamos muchas veces de esto, y me lo escribiste también: "sigamos pidiendo a Dios para que si es su voluntad nos haga ver el camino". A mí me lo mostró, aunque dolía.
Me pregunté muchas veces si Dios permitió nuestra relación con un propósito de enseñanza. Creo que ahora sabemos la respuesta. Al menos yo la tengo clara...


Antes de empezar esta locura nos prometimos que no dejaríamos que lo que pudiera suceder hiciera que perdiéramos la amistad. Algún día espero sea así.


Sólo quiero darte las gracias, de nuevo. Por cada momento, cada conversación,  por todo...




Ha pasado algún tiempo, y parece que ahora ya estás mejor, con el corazón recuperado y ocupado. Me alegra, de verdad. Mereces a alguien que te sepa hacer feliz y completar. Harás grandes cosas por tu Pulgarcito, estoy segura.






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Este mensaje embotellado se ha ido escribiendo y reescribiendo a lo largo de los meses, para llegar allende los mares
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miércoles, 6 de agosto de 2014

Agotamiento (II)

Es curioso cómo Dios nos recuerda lo que más fácilmente necesitamos (y olvidamos a veces) de formas tan sutiles...

Uno de mis calendarios, al que miro cada mañana antes de salir, hoy:







A raíz del post de ayer, hoy Dios me recordaba que está Él. Al mando.


A veces, dejamos que el día a día nos desvíe de lo esencial... Pero Él siempre va a estar a nuestro lado, es Fiel. 


No dejemos que las personas y/o las circunstancias nos hagan preocuparnos en exceso por las cosas que Él mantiene bajo control, ni permitamos que esas mismas personas y/o circunstancias nos alejen de Él. 




sábado, 26 de julio de 2014

Precioso Jesús




Al contemplar tu obra en la cruz
tanto amor derramado y todo por mí;
con gratitud me quiero acercar
sólo tengo mi vida, acéptala.

No se cómo expresarme ante tu hermosura
rodeada de gloria y poder.
Necesito decirte lo que siento ahora
me acerco a Ti, al Santo lugar.

Precioso Jesús, mi redentor,
amado Señor, eres todo para mí.
Te adoraré cada día de mi vida,
no puedo vivir si no estás junto a mí. 

de Esperanza de Vida


martes, 24 de junio de 2014

Un pedacito de mí

Revisando documentos en el ordenador, he encontrado mi testimonio (muy resumido) que escribí para traducir y enviar al equipo de traductores de Desiring God hace ya casi dos años.

Es un pedacito más de mí que comparto ahora:



Soy Sandra y nací en una familia cristiana.

Mis abuelos (por ambas partes) conocen al Señor y educaron a sus respectivos hijos en la fe. Mis padres se bautizaron y se casaron y nos tuvieron a mi hermana pequeña y a mí y nos educaron en la fe cristiana, llevándonos a la iglesia todas las semanas y a los campamentos para niños que se organizaban.

En un campamento de verano nos dijeron qué significaba ser cristiano y cómo decírselo a Dios y le entregué mi vida al Señor, aunque con 12 años no entendía muy bien la diferencia entre el antes y el después, ya que la vida “cristiana” formaba parte de mi vida normal.

Sin embargo, todo cambió en la adolescencia (a los 14), ya que un día mi padre (que decía ser cristiano) abandonó a mi madre y se fue de casa. Esto para mí fue devastador ya que todo lo que me habían enseñado desde bien pequeña se derrumbaba. ¿Papá creía en Dios? ¿Cómo es que hacía eso que a Dios no le agradaba siendo “cristiano”? Fueron días muy duros…

Pero doy gracias al Señor por algunas familias en la iglesia y por personas en concreto que puso ahí y que no me dejaron de lado. Me planteé muchas cosas, entre ellas dejar de ir a la iglesia y darle la espalda a ese Dios que me habían tratado de enseñar, pero que yo ahora pensaba que era un engaño. El Señor me ama y no sólo evitó que eso ocurriera, sino que además, me cuidó y me acercó más a Él, por medio de dos obreros que eran voluntarios en el movimiento de los Grupos Bíblicos Estudiantiles y me invitaron a asistir a las reuniones que preparaban para chic@s como yo (adolescentes, estudiantes, que iban o no a la iglesia, que estaban decidiendo sobre Dios en su vida).

Fueron momentos difíciles, teniendo que hacerme cargo un poco de la situación en casa, pero acabé comprendiendo que no es que Dios no me amara y por eso había roto mi familia, sino que era un situación ocurrida por el pecado de las personas y que Dios la estaba utilizando como prueba de mi fe. 
Y decidí aferrarme a Dios, ya que me habían dicho de bien pequeña que me amaba y que me cuidaría siempre. Y hasta hoy.

Es cierto que han pasado muchas cosas desde entonces, y mi relación con Dios no siempre ha sido la mejor, pero confío en Él. No sé qué sería de mi vida sin Él, sin la garantía de la salvación, sin Su protección y provisión.



Como digo... este texto tiene mucho tiempo, y un espacio restringido.

Si te dejé pensando, puedes escribirme. Si no, espero algún día puedas plantearte conocer a Dios.

 

domingo, 1 de junio de 2014

Be Thou my Vision // Sé Tú mi Visión

Hoy sólo dejo un himno, más una oración, que cada vez que escucho y/o canto, me remueve.

En inglés, las versiones en español que he encontrado no me han acabado...




(Os dejo la traducción al español)


Oh, Dios de mi alma, sé tú mi visión,
Nada te aparte de mi corazón.
Noche y día pienso yo en ti,
Y tu presencia es luz para mí.
Sabiduría sé tú de mi ser,
Quiero a tu lado mi senda correr;
Como tu hijo, oh tenme, Señor,
Siempre morando en un mismo amor.
Riquezas vanas no anhelo, Señor,
Ni el hueco halago de la adulación;
Tú eres mi herencia y tú mi porción,
Rey de los cielos, tesoro mejor.
Oh, Dios de gloria, de triunfo, al final
Déjame el gozo del cielo alcanzar;
Alma de mi alma, oh Dueño y Señor,
En vida y muerte sé tú mi visión.

domingo, 11 de mayo de 2014

Derrumbamiento

¿Sabes eso que es estar haciendo algo normal y derrumbarte cual castillo de naipes?



Ese "algo normal" ha sido limpiar la licuadora en casa de mis abuelos esta mañana. La presión, junto con el agotamiento acumulado, ha terminado por vencerme.



Necesitaba un momento así, de derrumbe, para poder levantarme de nuevo asida de la mano de Quién puede todo.

Para volver la vista y poner a Sus pies todas mis preocupaciones, miedos, deseos...

Para confiar en que Él tiene el poder.

Para recordar que Él está al control, que nada escapa de su conocimiento.

Para recordar que debo permanecer en Él y que todo lo demás vendrá por añadidura.

...


Tengo fe, aunque sigue siendo poca, a la luz de los hechos recientes.



Pero de algo tengo certeza, y es que sigo mirando al cielo en cada paso, en cada momento...

Sigo dando gracias a Dios porque, a pesar de quién soy yo, Él me ama.


sábado, 3 de mayo de 2014

De caminos y senderos

Quién me conoce bien puede confirmar que hacer senderismo es una actividad/deporte que me gusta hacer de vez en cuando.

El pasado 1 de mayo, festivo por ser el Día del Trabajador, volvimos a salir a caminar unas cuantas amigas.

Lo cierto es que nos lo tomamos con calma, nos gusta aprovechar ese tiempo para compartir como estamos, hablar, disfrutar del paisaje y de la Creación de Dios.


Personalmente, me gusta porque hacer una ruta me hace pensar en la vida, en el curso de la misma. Tienes una meta, un objetivo que alcanzar, y sólo tienes que caminar hacia ella.

Pero, ¡cuidado! En los caminos, puede haber zonas llanas, sin peligros, o te puedes encontrar zonas escarpadas, con pendientes, suelos deslizantes o cualquier otro tipo de impedimentos que hagan que la senda se vuelva más costosa.



En esos momentos, debes caminar con precaución, quizá más lentamente, pero asegurando cada paso. Son momentos de tensión, muchas veces de tener que confiar en quien te acompaña si te tiende una mano...


El otro día pensaba en esto mientras bajábamos una pendiente, que aunque ancha, la tierra se movía, resbalaba, y te hacía perder el control de la situación si pisabas dónde no tocaba.

Pensaba en esto y en cuántas veces en la vida he atravesado estos caminos, y en cuántas más veces los atravesaré. Sin embargo, mi cayado no se va a quebrar. Mi apoyo es Dios.

A veces me doy cuenta de que estoy caminando sola (por mi parte, no por la Suya), pero siempre a tiempo vuelvo a Quién me da reposo y me alienta.

A Quién lo es todo y me ha dado todo lo que tengo.

A Quién pensó en mí mucho antes de que yo existiera.

A Quién me ama a pesar de quién y cómo soy.


Por ello, sí, la vida será como un sendero, con sus señalizaciones borrosas y sus caminos serpenteantes y resbaladizos, pero tengo la certeza que no camino sola. Confío en Dios.


Pensando en esto el otro día, me vino un conocido salmo de David.

El Señor es mi pastor,
nada me faltará.
En lugares de verdes pastos me hace descansar;
junto a aguas de reposo me conduce.
Él restaura mi alma;
me guía por senderos de justicia
por amor de su nombre.
Aunque pase por el valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.







domingo, 27 de abril de 2014

A propósito de la semana santa

Vivo en un país "laico" en el que la semana santa, es fiesta nacional. Un poco incongruente, ¿no?


Lo cierto es que esto es herencia del pasado católico de España.

Sin embargo, lo que más me impresiona es cómo se vive, cómo vive la  iglesia católica la semana santa. Lo llaman devoción, tiempo de retiro, de penitencia... Lo siento, para mí la semana santa significa redención, vida, amor, gracia.

[recuerdo a los lectores que soy cristiana protestante, evangélica, seguidora de Jesús, o como quieran llamarlo]



La iglesia católica ha olvidado lo importante de la semana santa: Jesús, hijo de Dios, ser humano perfecto, intachable, Dios hecho hombre, fue a Jerusalén a dar su vida por tu Pecado, y también por el mío.

Jesús ya no era un niño en pañales, que debía ser llevado en brazos por su madre. Jesús era el hijo de Dios, un hombre, que asumió su papel, su destino al venir a este mundo y lo aceptó. Por ti, por mí.

Jesús, fue a Jerusalén. Entró aclamado, sí. Subido en un asno y al paso de loores y alabanzas, cierto. Pero pasó menos de una semana antes que la gente lo despreciara, rechazara, pidiera su muerte y fuese crucificado. Esa misma gente que lo alababa el primer día de la semana, lo sentenció.

Jesús no rechazó esa sentencia. Iba a Jerusalén a ello. Sabia que se había acercado el momento.

Y sí, Judas le entregó, Pedro le negó 3 veces, cargó su cruz por la ciudad, lo clavaron a ella en el monte, junto a dos maleantes, y murió. Jesús murió. Pero aun ese momento, sabía lo que estaba haciendo. Aceptar la dirección de su Padre, Dios, y obedecerle.

Jesús murió. Pero como había anunciado en nombrosas ocasiones, iba a resucitar. Tres días después, su tumba estaba vacía.

¿Por qué? Porque sólo así se vence a la muerte. Sólo alguien sin pecado puede vencer a la muerte eterna que viene por el pecado.

Es decir, sólo Dios mismo (en su forma humana) podía morir y resucitar para salvar a su Creación.

Y... ¿por qué? Por AMOR, por GRACIA. Porque nada nos merecemos, y Él nos dio la vida eterna.


Por eso, en estas fechas, me hierve la sangre al ver en televisión tanta devoción en forma de imágenes que salen a pasear, en forma de gente que llora desconsolada al verlas pasar. Que hacen penitencia. Que enaltecen el sufrimiento y que, en muchas ciudades, se olvidan de la resurrección.

¿Qué clase de legado estamos transmitiendo? ¿Es esto lo que realmente se quiere dar a conocer? ¿Por qué en un estado "laico", la mayor parte de las festividades se deben a "santos"?

Es cierto que esto es España. Y todos sabemos que Spain is different.



Lo cierto es que he tenido que hacer un ejercicio de repaso mental. Hacía unas cuantas pascuas que no me quedaba en la ciudad. 
Soy consciente que no se vive igual la semana santa en todos los países del mundo. Ni tan siquiera dentro del movimiento católico entienden a veces la semana santa española. 

Pero hay algo que me hizo pensar. Un amigo (católico) se sorprendió al saber que la "pascua de resurrección" para mí significaba algo.


Y eso sí que es algo que las iglesias evangélicas españolas, creo, deberíamos mejorar. En otros países, donde el cristianismo evangélico está menos cohibido, el domingo de resurrección es una fiesta. Debería serlo también en nuestras iglesias.







(Espero de corazón no haber ofendido a nadie con este post. Mis más sinceras disculpas si lo he hecho, y si quieres discutir acerca de este tema, sólo contacta conmigo).