"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde
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sábado, 19 de septiembre de 2020

Confinada...

 Tenía que pasar, ha dado positivo en covid. 


Y no me extraña. No ha parado quieto, las medidas de seguridad son mínimas, lo de la mascarilla para él es un cuento. 

O bueno, quizá se lo he pasado yo. 


¿Quién sabe? Es totalmente asintomático, yo también. Lo he aislado inmediatamente. Se ha resistido, no entendía por qué. Me hacen la prueba el lunes a mí. Veremos los resultados.


Justo hoy, que he empezado un curso que tenía programado para junio con la empresa. Comunicación y asertividad. Comunicación responsable, expresar sentimientos sin juzgar y todo eso... y boom. "Oye, que soy positivo". No recuerdo mucho más del resto de curso. Me he perdido como hora y media, porque estaba pero no. 

Hay más probabilidades que lo haya contraído él en los múltiples sitios que ha visitado por trabajo y ocio que yo, o eso pienso. Salgo de casa sólo a correr (de madrugada y completamente sola) y a las clases de fuerza en las que vamos con mascarilla y estamos como a 5m unos de otros. Si he sido yo es mala pata. Si ha sido él es irresponsabilidad. 


En fin, no puedo hacer nada. Estoy soltando aquí todo lo que lleva rondando mi cabeza las últimas 8 horas, porque el dolor de cabezón que estoy cogiendo es de aúpa. 


Así que, vuelvo a confinarme. Eso sí, con elíptica y bicicleta de spinning. ¡¡Vamos a volver fuertes!!

martes, 26 de mayo de 2020

Desescalada Responsable

De cuando parece que alguien es adulto, pero eso. Sólo lo parece. Porque a la hora de la verdad, las acciones, reacciones, conductas y comentarios son más bien de niño o adolescente. Vamos, modo "adultescente" total.

Y la verdad, es que una pena. Una gran pena. Porque es alguien que quieres, al que respetas y no puedes entender cómo es posible que diga y haga tan cantidad de sandeces.


Parece que no tiene nada que ver con el título, pero sí. Esta es la segunda semana en Fase 1 en mi región. Lo acertado de los permisos y demás es otra cuestión, lo que vengo a decir es que nos han dado unas recomendaciones para ciertas restricciones que han levantado del confinamiento. Por ejemplo, podemos viajar o ir a visitar dentro de la provincia, podemos reunirnos hasta 10 personas (manteniendo distancia de 2 metros), y han reabierto bares y restaurantes con limitación de aforo.

Lo siento, lo primero que quiero hacer en esta fase es, cuando mi familia quiera, es ir a verlos. Mantener distancias y poder abrazarnos con la mirada, porque físicamente no es prudente.

Lo siento por no querer montar una fiesta en casa con amigos, ni salir a comer/cenar a ningún sitio. Pero es que yo sé qué precauciones he tomado yo en estos dos meses largos, pero no sé las que habrán tomado el resto ni las personas con las que se habrán juntado.

¿Y si somos asintomáticos y no lo sabemos? ¿Y si por juntarnos sin ton ni son la liamos y podemos en riesgo a terceras personas? ¿No podemos retrasar las convenciones sociales un poco? No me apetece quedar con nadie. No por nada. Es simple seguridad y prevención de riesgos.


Que lo primero que quieran hacer sea montar fiesta, vale, pero no en mi casa. Tener que enterarme que quien tu madre que está comiendo ahí y se ha pasado las precauciones por el forro polar el día de antes ha estado de fiestuki con amigos, ¿perdona? ¿Por qué me pones en riesgo? ¿Estás seguro que de todo ese entorno nadie, absolutamente nadie ha pasado o tiene ahora mismo el puñetero coronavirus? ¿No? Pues entonces... lejos.

Pero claro... si digo todo esto, primero no se me entiendo. Segundo, se me acusa de que es que no quiero ver a nadie, que si tal que si cual.

No. Quiero mantener la distancia. Quiero poder ver a mi gente primero. Quiero que comprendas eso y respetes mi decisión, y mi opinión.

Pero por contra, no. Nos pones en riesgo. Parecemos niños. Qué poco respeto, qué poco sentido común. Qué vergüenza...

No es tan difícil. DESESCALADA RESPONSABLE, no quiero volver a confinarme.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Lo que nos venden no siempre es verdad

Tarde del día de Navidad, después de muchas horas de cocina y de una comida copiosa y larga, llegas a casa, te cambias y dejas caer en el sofá. 

Enciendes la caja tonta temiendo con qué nos deleitarán las cadenas en tan singular ocasión. Nada que vale la pena, a decir verdad. Pausa para publicidad. Normalmente aprovechas ese rato para saltar de canal en canal, pero no tienes fuerzas ni para eso. 

De repente, un spot llama tu atención:



¿Qué? ¿Cómo? ¿Que la Navidad es qué? No, señores. No engañemos de esta manera al espectador. La Navidad no soy yo, ni usted. En todo caso, la Navidad es por mi culpa, y por la suya.

¿No lo entiende? Yo se lo explico. En Navidad celebramos que el Amor de Dios. Sí, el amor de Dios. Porque sino hubiese sido por ese amor tan grande, tanto que no somos capaces de comprender, Jesús no hubiese venido al mundo. ¿Y qué tengo que ver yo con eso? Pues... Es sencillo. 

Dios envió a Jesús al mundo porque nos Ama, y nos quiso reconciliar con Él. Sí, estábamos separados de Él, somos pecadores. Pero quiso que, en vez de sufrir cada uno el castigo que merecíamos por ese pecado, su Hijo, su Único Hijo, se hiciera hombre, viniera a este mundo, y sufriera en su propio ser el castigo, la ira divina, que todo ser humano merece por su pecado. Así que, Jesús vino para morir (y luego resucitar) por mí y por usted. Por nuestro pecado. 

Es decir, porque el ser humano es pecador, Jesús tuvo que venir a este mundo. Por nuestra culpa, Jesús tuvo que venir a este mundo. Por nuestra culpa (trangresión, pecado) existe la Navidad. 


Es curioso cómo el mundo decide dar media vuelta y no querer ver. 



¿Qué es la Navidad para ti?



martes, 23 de septiembre de 2014

Silencio

Días en que enmudeces.

Por enfado, de impotencia, porque llega un punto en que no puedes más.


Días en los que no quieres ni escuchar.

Que sólo quisieras esconderte bajo una manta y dejar que todo pase.


Días que necesitas silencio.

En cualquier dirección, de todo. Sobretodo, de la máquina que tienes por cabeza por la que miles de pensamientos cruzan veloces torpedeando a su paso.


Eso necesito, silencio.



domingo, 31 de agosto de 2014

¿Quedamos?

No, no es una oferta sino más bien una crítica. Y la hago consciente de que en alguna ocasión he hecho lo mismo, y disculpándome de antemano por si lo que a continuación se expone te ofende.


Quizá es algo que sólo ocurre en España, pero tengo la sensación de que no, de que es un problema común en las sociedades más desarrolladas.

En la actualidad, no quedamos a cenar, pasar el rato, ver a amigos o compañeros. Quedamos con ellos y con toda su red de contactos sociales, a través de sus teléfonos inteligentes. Que serán inteligentes los teléfonos, pero hacen a las personas un poco menos inteligentes.

Es fácil encontrar a personas reunidas físicamente, pero que ni se miren en un buen rato, pues no pueden separar la vista, las manos de sus teléfonos. 

A ver, señores: si habéis quedado con alguien, se presupone que para pasar un tiempo juntos, ¿no considerará una ofensa que no estés realmente con él? 

Que no sé si lo sabéis, pero el tiempo también es valioso. De hecho, es tan valioso que si lo pierdes no lo puedes recuperar. 


Pienso que la sociedad está perdiendo cada vez más rápido sus valores. Que hay tecnología y otras cosas ideadas para facilitarnos la vida, que nos están haciendo perder capacidades que sólo nosotros, los seres humanos, tenemos. 


Esto puede sonar algo raro, pero si quisiera quedar con tu presencia física, sólo para ver como conversas tú con tus amigos, pareja (y derivados), etc... genial. Pero si lo que quiero es quedar contigo, contigo al completo (presencialmente pero también en espíritu), no me dejes de plantón mientras le hablas/escribes a la pantalla de tu teléfono inteligentísimo (seguro que en algún momento se torna más inteligente que tú). 


Como decía antes, a veces he hecho yo esto mismo pero todavía me queda capacidad suficiente para darme cuenta de que nos estamos volviendo tontos. Estamos enseñando a los jóvenes cómo convertirse en tontos.



Piénsalo... Si realmente no te apetece quedar con una persona, dilo, no quedes. Pero no hagas que se sienta minusvalorada sólo porque no seas capaz de dejar un par de horas el teléfono a un lado... Si fuera al revés, ¿no sentirías que estás perdiendo el tiempo?







domingo, 27 de abril de 2014

A propósito de la semana santa

Vivo en un país "laico" en el que la semana santa, es fiesta nacional. Un poco incongruente, ¿no?


Lo cierto es que esto es herencia del pasado católico de España.

Sin embargo, lo que más me impresiona es cómo se vive, cómo vive la  iglesia católica la semana santa. Lo llaman devoción, tiempo de retiro, de penitencia... Lo siento, para mí la semana santa significa redención, vida, amor, gracia.

[recuerdo a los lectores que soy cristiana protestante, evangélica, seguidora de Jesús, o como quieran llamarlo]



La iglesia católica ha olvidado lo importante de la semana santa: Jesús, hijo de Dios, ser humano perfecto, intachable, Dios hecho hombre, fue a Jerusalén a dar su vida por tu Pecado, y también por el mío.

Jesús ya no era un niño en pañales, que debía ser llevado en brazos por su madre. Jesús era el hijo de Dios, un hombre, que asumió su papel, su destino al venir a este mundo y lo aceptó. Por ti, por mí.

Jesús, fue a Jerusalén. Entró aclamado, sí. Subido en un asno y al paso de loores y alabanzas, cierto. Pero pasó menos de una semana antes que la gente lo despreciara, rechazara, pidiera su muerte y fuese crucificado. Esa misma gente que lo alababa el primer día de la semana, lo sentenció.

Jesús no rechazó esa sentencia. Iba a Jerusalén a ello. Sabia que se había acercado el momento.

Y sí, Judas le entregó, Pedro le negó 3 veces, cargó su cruz por la ciudad, lo clavaron a ella en el monte, junto a dos maleantes, y murió. Jesús murió. Pero aun ese momento, sabía lo que estaba haciendo. Aceptar la dirección de su Padre, Dios, y obedecerle.

Jesús murió. Pero como había anunciado en nombrosas ocasiones, iba a resucitar. Tres días después, su tumba estaba vacía.

¿Por qué? Porque sólo así se vence a la muerte. Sólo alguien sin pecado puede vencer a la muerte eterna que viene por el pecado.

Es decir, sólo Dios mismo (en su forma humana) podía morir y resucitar para salvar a su Creación.

Y... ¿por qué? Por AMOR, por GRACIA. Porque nada nos merecemos, y Él nos dio la vida eterna.


Por eso, en estas fechas, me hierve la sangre al ver en televisión tanta devoción en forma de imágenes que salen a pasear, en forma de gente que llora desconsolada al verlas pasar. Que hacen penitencia. Que enaltecen el sufrimiento y que, en muchas ciudades, se olvidan de la resurrección.

¿Qué clase de legado estamos transmitiendo? ¿Es esto lo que realmente se quiere dar a conocer? ¿Por qué en un estado "laico", la mayor parte de las festividades se deben a "santos"?

Es cierto que esto es España. Y todos sabemos que Spain is different.



Lo cierto es que he tenido que hacer un ejercicio de repaso mental. Hacía unas cuantas pascuas que no me quedaba en la ciudad. 
Soy consciente que no se vive igual la semana santa en todos los países del mundo. Ni tan siquiera dentro del movimiento católico entienden a veces la semana santa española. 

Pero hay algo que me hizo pensar. Un amigo (católico) se sorprendió al saber que la "pascua de resurrección" para mí significaba algo.


Y eso sí que es algo que las iglesias evangélicas españolas, creo, deberíamos mejorar. En otros países, donde el cristianismo evangélico está menos cohibido, el domingo de resurrección es una fiesta. Debería serlo también en nuestras iglesias.







(Espero de corazón no haber ofendido a nadie con este post. Mis más sinceras disculpas si lo he hecho, y si quieres discutir acerca de este tema, sólo contacta conmigo).


miércoles, 22 de agosto de 2012

De playas

Tengo la sensación que, o la gente es muy maleducada, o se deja la educación en el aparcamiento de la playa. En serio.

¿Todos queremos nuestro espacio, disfrutar del solecito, o de la arena, o simplemente del sonido de las olas del mar al chicar con la tímida arena de la orilla, no? Pues creo que algunos lo disfrutan más que otros...

Os sitúo: 9:30am, playa X en el litoral valenciano, llegas aún medio dormida, sabiendo que el primer bañito te despejará para dar paso a la siesta borreguil de la playa, y la playa está DESIERTA. Sí, enfatizo ese estado. Implica que hay cuatro grupos bien dispersos a lo largo de casi 2km de litoral playeril (lo siento, hoy invento palabros, ¿vale? =P )...Total, que llegas y plantas tu toalla al suelo y al agua. Bañito rápido y a darse un par de vueltas al solete.

Pero... ¡atención! Sales del agua y resulta que a medio metro de tu toalla se ha situado una familia con el distintivo "peligro:arena segura". Decir que este distintivo lo llevan aquellas familias que portean, entre su enseres, algún niño entre 0 y 16 años. Y piensas "hoy como arena seguro". Pero no le das mayor importancia.

A tu alrededor se ha ido amontonando la gente, sin respetar el espacio vital de los que llegaron antes. Parece que quieran tratar de demostrar que es posible ese "los últimos serán los primeros". Porque los recién llegados llegan acosando...

Pero decides no mosquearte y tratar de disfrutar de la vista, el solecito, la brisa marina, la vista de los cargueros haciendo cola para cargar/descargar en el puerto (y te acuerdas de tu profesora de costes...), el bañito a mitad mañana...

Y echas otro vistazo a tu alrededor: la gente, con tumbonas, sillas, toallas está copando la arena. Y sombrillas, claro. ¿Qué es una playa llena sin esos champiñones de colores que le dan un interesante aire?

Así que empiezas a agrupar las sombrillas mentalmente:colores, dimensiones, marcas, publicitarias... Pero, te fijas en que no todas están muy bien puestas. Algunas parecen la torre de Pisa nada más plantarlas en la arena...

Llega otra familia, un matrimonio de mediana edad: una tumbona, una silla y la sombrilla de moda. Y observas la plantación, como si fuera una falla... Claro, la planta el "hombre", con muy poco tino y arte, para qué engañarse... Pero él, orgulloso.
Otra pareja, con un niño pequeño, y otra sombrilla. Otra plantà fallida en caso de vendaval...

No es por nada, pero he podido observar que nosotrAs montamos las sombrillas mucho mejor y no parece aquello la obra de El Escorial.


En fin, que podria escribir mucho sobre ingenieria playera y educación civica veraniega... Pero de momento, a exprimir esos rayos de sol.








lunes, 28 de diciembre de 2009

Maniobras de despiste

Aunque hace poco dije que la celebración de la Navidad no dependía de los regalos, estado de ánimo o demás circunstancias del día a día, porque es algo que sobrepasa todas estas cosas, lo cierto es que esta Navidad está resultando especialmente dura. Y no ya por la crisis económica, que ha hecho que el gordo vestido de rojo no haya podido pagarse el pienso de los renos y que la penuria que pasan los camellos de los magos también impida su llegada a mi balcón (ya ves, qué sofoco el quedarse sin regalos…), sino porque la crisis familiar está más al rojo vivo que nunca.


Todos nos equivocamos, y lo hacemos continua y diariamente, pero de ahí a realizar maniobras de despiste cual guerra encarnizada ya es demasiado. Desde fuera del plató, el espectáculo tiende al absurdo. Pinto el cuadro:


Dos escenarios. Tres personajes. Una decisión. Uno de los implicados necesita el acuerdo de las otras dos partes, sin embargo, para esto ha de ir al hábitat particular de cada uno a esperar su veredicto. Lo que le dice uno, cuando traslada su versión a la otra parte, obvia ciertos detalles o bien se inventa algún otro, e igual a la inversa, por lo que ninguna de las partes decisorias conoce a la perfección las observaciones de la otra y la voz inventa-historias anda hecha un lío. Desde bambalinas, viendo parte de todas las partes, el juego se ve destinado al fracaso. ¿Cómo acabará el culebrón? Lo puedo anticipar: la voz inventa-historias se saldrá con la suya a costa de alguna de las partes, con lo que el juego navideño hará tambalear la historia de aquí en adelante.


Contado así, puede ser un gran lío, pero lo cierto que es no se está actuando correctamente. Pero no sólo de ahora, sino de hace ya semanas. Porque lo que parecía un pequeño avance, tardío y con meses de retraso, ahora, unido al juego navideño, bien parece una estrategia manipuladora.



Si sólo fuera un juego, una obra, una película de enredo… pues iríamos a verla, o quizá no, pasaríamos un buen rato y volveríamos a casa tan tranquilos. Pero estar en medio de esta pequeña guerra, es más que duro. Sin poderse posicionar abiertamente, sin poder hacer más que lo que se supone que debo hacer, sin poder decir todo lo que sé… Paciencia, paciencia…



Entre tanto, la mitad de las fiestas ya ha pasado, las comidas familiares han tenido varias ausencias notables y que no van a subsanarse en próximas reuniones del mismo calibre, y las medias-verdades vuelven a reinar por su presencia. Todo esto unido a la falta de compromiso de las personas y al no-cuento-contigo (que realmente me produce indiferencia, si bien ha llegado a clavar un pinchito otra vez cerca del que algunos creen pequeño corazón de una), está haciendo de estas Navidades las más duras de la historia.


Menos mal que no todos son males, y siempre quedan personas y familias enteras que te regalan sus sonrisas, amor, y ánimos si bien tampoco están en sus mejores tiempos. Gracias a todos vosotros.


Y gracias a Ti sobre todas las cosas, porque haces que cada día sea diferente y valga para algo.



viernes, 19 de diciembre de 2008

Explosión

No puedo dejarlo estar.

El rechazo es lo peor que le puede pasar a una persona, y más si viene de alguien muy cercano.

Si me considera una carga que me lo diga a la cara y me largo, pero decir una cosa y luego opinar lo contrario, pues que quieres que te diga, no.

Lo siento, pero por ahí no paso. Creo que he hecho bien las cosas, y que puedo decidir lo que hacer en cualquier momento.




Siempre he creído que lo más difícil estaba lejos, aunque lo he tenido siempre un par de habitaciones más allá.

martes, 16 de diciembre de 2008

18//HKM

Hablan, kantan, mienten...
...
Voy cuidando de mi gente,confidente de secretos…y de amores inocentes,que se vuelven turbulentos.
Dicen lo que pienso,pero nadie se interesa por saber lo que deseo,viven con respetopero nadie se interesa por saber qué es lo que sueño.
Yo intento demostrar cuánto he aprendido ya,si vivir es tropezar,me quiero equivocar.
Y quien no quiera que no mire,yo decido lo que sigue.Voy jugando con la vida,reclamando que es mía,decidiendo quién me quiere,disfrutando cada día…y quien quiera conocerme que me llene de amuletos,que recorreré su mundo como si fuera un reto.
Nadie me dirá qué hacer, nadie me dirá con quien yo salgo.
Nadie me dirá cuando volver, nadie conducirá mis pasos.
...
Son pequeños extractos de dos nuevas series juveniles. La primera, HKM, ya se emite. 18 empieza a emitirse el próximo lunes. Supongo que cualquiera que ve un poco la tele habrá visto los anuncios de estas series, tampoco hace falta mucho tiempo haciendo zapping para dar con ellos.
Escribo este post porque me han chocado bastante, sobretodo la que aún no se emite. Lo poco que he visto u oído de ella es lo que nos anuncian y nos venden. Es un espacio publicitario de no más de un minuto en el que salen los personajes y suena una canción que se oirá en la serie, supongo que será la cabera, pero no estoy segura.
Bien, la serie va de un grupo de chicos y chicas con la mayoría de edad recién cumplida y que quieren perseguir sus sueños, creo que en un grupo de baile y/o de música. Hasta aquí, tira. Es para adoslescentes, les puede ayudar a no dejar de lado sus sueños... bla, bla, bla.
¿Pero alguien se ha detenido a analizar lo que dice la canción? Está dando a entender que, ahora que eres mayor de edad puedes hacer lo que te venga en gana, no tienes porqué dar explicaciones a nadie, ni tan siquiera a tus padres. Y de que a vivir como quieras y todo eso.
Eso es que lo que están aprendiendo los adolescentes españoles en la actualidad. A que cuando sean mayores de edad, puedan ser independientes, pero nunca independientes 100%, porque tienen los papás que comprarte lo que quieras, mantenerte... etc.
Y luego la sociedad va y se queja de que nuestros jóvenes son tal, o los adolescentes cuál. ¡¡¡Pero si es lo que les estamos enseñando!!! ¿Cómo no van a decir y hacer lo que les plazca si es lo que ven a diario en la tele? Eso sí, pero que luego la sociedad no se queje ni proteste proque nuestros adolescentes y jóvenes cada vez empiezan antes a beber alcohol, a mantener relaciones sexuales o a tomar drogas.
Creo que eso era todo lo que quería decir.

martes, 2 de diciembre de 2008

Agobio

Hago un alto en el camino para explicar la carga de trabajo aún por hacer en dos semanas.

Se trata de inglés, que no he tenido mucha suerte en el principio del curso, por la incompetencia de una profesora. Es cierto, ha sido culpa suya. Como era sustituta, no se interesó por ver cómo se preparaba la asignatura, y se dedicó a perder el tiempo. Ahora, nos han proporcionado (¡por fin!) el planning para el curso y resulta que tenemos un examen dentro de 14 días y que entregar un portfolio monumental en 16.

Lo cierto, es que veía venir algo así, viendo el ritmo de la profesora incompetente. En realidad no era incompetente, inglés sabía, lo que no hizo fue informarnos debidamente de las cosas, de hecho, creo que ni se preocupó... Así que, tengo una montaña de trabajo monumental de inglés (aparte de las otras 6 asignaturas... :S) que menos mal que fui lista y por mi cuenta me he ido mirando algo de lo que tengo que hacer, pero aún así, el agobio es inmenso...

Por tanto, ahora toca trabajar un poco más, con lo que igual no aparezco hasta después de no sé sabe cuando... a menos que ocurra algo sorprendente o muy relevante.

O quizá no...

jueves, 20 de noviembre de 2008

De monos

Siempre soy el último mono. O mona, en este caso...


Y nunca entenderé porque lo soy cuando no depende de mí enterarme de las cosas... En fin... Habrá que resignarse a ello.


¿O quizá no?

martes, 18 de noviembre de 2008

Suerte en Navidad

No, no voy a hablar de la lotería nacional, cuyo premio gordo es el del día 22 del próximo mes, ni de que este año se preveen un aumento en las ventas, gracias a la crisis...





Sí, se acerca la Navidad, y con ella van desapareciendo mis intentos de conseguir un empleo para esta campaña. La verdad, no me extraña, dada la situación actual, pero aún así, me molesta.

Me molesta porque aun estando en crisis, las grandes empresas necesitan ampliar su plantilla en estas fechas, ya sea con dependientes, empaquetadores, montadores... Y lo hacen igual exista la situación que exista, porque como a ellos les va bien...

Ahora es cuando explico qué es lo que me molesta de la situación que, en principio, parece no perjudicar a la situación económica (al contrario). El problema es cuando en esas grandes la gente entra "enchufada", como se dice comunmente. Me parece muy bien que haya quien pueda tener un contacto dentro de una empresa y le faciliten las cosas, pero no que simplemente por ser hijo de, o conocido de, o vecino de, pues, sin más te metan dentro sin mirar siquiera el curriculum. Aunque bien es cierto que el mío es un poco pobre, por no decir que mucho...


En fin, sí, estoy un poco disgustada en este sentido, porque mi gran esperanza (aun en crisis) era la campaña navideña. Pero ni por esas. Sin embargo, no voy a dejar de insistir, hasta la misma víspera de navidad.


Ahora toca centrarse en otras cosas también... aunque ¿quién sabe si al final habrá más suerte?

domingo, 16 de noviembre de 2008

Enfadada

Hay cosas que me tocan la moral. Actitudes, palabras, gestos... Y muchas veces me hacen enfadar, y salgo dando un portazo. Sé que no es la forma adecuada de hacer las cosas, pero a veces una se cansa de intentarlo todo de buenas maneras, de decir las cosas sin ofender, de intentar sacar este barco que hace aguas a mares...

Cada día lo intento, y cada día me agota más. Se me van las ganas de hacer cosas, de intentar cosas, de compartir cosas... Y luego, encima, no digas nada.



¿Hasta cuándo?

miércoles, 8 de octubre de 2008

Sobrecargada

No entiendo por qué sigo intentándolo. Bueno, sí lo sé. Pero me sobrepasa hacer el esfuerzo, y ver que el resto no lo aprecia, más bien lo desprecia. O, al menos, así lo siento yo tras mentiras, engaños... No valoran el esfuerzo que hago día a día por estar aquí, no decir más de lo que se permite, no coger mis cosas y largarme lejos...

Pero aún quiero creer que pueden cambiar las cosas. Que es pasajero, que vamos a arreglarlo... Que se puede!! En realidad se puede siempre que quieran todas las partes, y no sé si una de las partes quiere realemente. A mí me da que no. Pero bueno, nadie ha dicho que las relaciones interpersonales son fáciles. Además, hace poco me recordaron que debía esforzarme y ser valiente y bueno, creo que eso puede incluir esforzarme con esta persona. Está claro que no voy a permitir más palos como éste. Pero bueno...

En fin, es muy duro ver cómo te dicen que van a cambiar, y luego ver que no es así. Trataré de hacerlo mejor la próxima vez. Pero no sé hasta cuando podré soportar esta situación. Es una carga muy pesada, y eso que estoy leyendo un libro que trata ese tema precisamente.




Necesito descansar, que me dé el aire, irme lejos. Pero muy lejos... y durante bastante tiempo. Y poder ordenar mis pensamientos, sentimientos... Qué fácil es decirlo y cómo se complica el poder llevarlo a cabo.


Vienen a mí las palabras de la carta a los Filipenses "todo lo puedo en Cristo que me fortalece". No hay más que decir.



Estoy agotada.

domingo, 5 de octubre de 2008

Imprescindiblemente dependientes

Me hace gracia la era en la que vivimos. Ésta en que todo se revisa mil veces, todo lleva cientas medidas de seguridad, todo es tecnología...

Sí, vale, no ha sido una buena tarde. ¿Tanto se nota? En fin... Ha sido una tontería, pero precisamente son esas pequeñas cosas las que determinan el carácter de cada uno.

Pero me ha hecho plantearme la importancia que le damos a las cosas, y lo que dependemos de ellas. Si te falla algo, ya no puedes hacer miles de cosas que has de hacer. Entonces, me planteo por qué hemos dejado que sean las máquinas las que tengan que guiar nuestras vidas. Al fin y al cabo... las hemos inventado nosotros para que nos faciliten las cosas, no para que nos las impidan.

Y bueno, no entiendo cómo podemos dejar que dependamos tanto de todo esto, si tenemos a Aquél que lo es todo, y es el Único de quien podemos depender completamente, pues no nos va a fallar nunca.


En fin, desvaríos varios para una tarde no positiva, dentro de un día interesante. Lo único que puedo decir con total seguridad (y no estoy para hablar de seguridad) es que deberíamos depender más de Dios y menos de las cosas de este mundo, aunque se hayan vuelto imprescindibles para la vida diaria.

Creo que Dios es lo único de lo que no podemos prescindir en la vida.

martes, 30 de septiembre de 2008

Acuerdo

Es difícil poner de acuerdo a dos personas. Y más aún si es por tener que compartir algo. Pero esto es el día a día. Y viendo cómo sucedió todo durante el último curso escolar, no me apetece nada volver a pasar por lo mismo.

Así que, te decides a plantearle el problema a la otra persona, y empiezan las malas caras. ¿¡¿¡¿Pero si aún no hemos dicho nada?!?!? No lo entiendo. Quieres solucionar un problema existente y sólo con decir estas palabras, ya te miran mal. De verdad que no lo entiendo.
Luego viene el hablar de las cosas que influyen a la hora de tomar una decisión al respecto, pero tampoco le parece bien. Y, claro, cuando se llega a la única solución posible (teniendo en cuenta todas las variables) ya es que ni te miran. Y le repites que es flexible, que depende de las circunstancias que existan en el momento, que... que no. Que no le parece bien, justo, adecuado... ¿Y qué puedes hacer? Pues poco, porque es lo que hay, y de dónde no hay no se puede sacar, y las cosas van como van...


Ahora, ya sé, la próxima vez que haya que ponerse de acuerdo en algo, no digo nada, hago lo que apetezca y se acabó.

Bueno, en realidad no, no se me da bien eso. Pero bueno, hay que saber intentar hacer las cosas bien, ¿no? Y más por una chorrada como ésta. Intentaré ser flexible, aún cuando eso no sea equitativo hacia las dos partes, y salga perdiendo a veces...

miércoles, 16 de julio de 2008

Se leen cosas...

La gente lee. Quizá no tanto como debiera, pero la gente intenta leer. Yo misma soy una amante de la lectura, aunque en los últimos tiempos leo menos a causa de las cefaleas constantes que sufro. Pero, no vengo a hablar de los hábitos de lectura de los españoles, y mucho menos de mis males.

Yo es que hay cosas que no entiendo. El curso ha sido movido. Empezó movidito, y ha terminado en plan terremoto. Pero bueno.

El caso es que desde hace unas semanas intento mantenerme al margen de las cosas que no me incumben de forma directa (aunque muchas veces, lo hacen indirectamente). Y es un gran ejercicio, sobretodo cuando intuyes cosas que los demás no saben, y no puedes sacarlas a relucir, porque no te incumben directamente. La cuestión es que, aún así, pareces recibir por todas partes. Oyes cosas, lees otras... y dices ¡leches! ¿para qué voy a intentar hacer el esfuerzo si aún así recibo por todas partes?

Ahora resulta que, aún no abriendo la boca más que para comer, te dan de todo.



En fin, quizá no sea tan bueno leer.









Estoy un poco mosca... Quizá con el paso del tiempo me calme un poco y borre esto. Decir que llevo pensando esto ya unos cuantos días, así que cuanto antes pase mejor, pero creo que debía sacarlo al exterior para que no me coma por dentro.

viernes, 11 de julio de 2008

Otra vez igual...

Me consume. ¿Hasta cuándo voy a tener que soportarlo?



Espero con ansia la escapada al norte... a la tierra de la lluvia y del verde, de los tréboles y de las rocas...



Descanso en forma de trabajo. Pero descanso de todo lo de aquí.








martes, 22 de abril de 2008

A cuál peor...

La mala suerte me persigue en cuestión de docentes.

Decir que normalización y planificación contable es interesante, pero... mare!! El primer profesor era estresante, explicaba muy poco, pero daba las soluciones a los ejercicios de forma clara, hacía que trabajáramos y curráramos. Pero él sólo impartía medio curso. Ante esta situación todos esperábamos que el segundo fuera mejor, o al menos no peor. Dos clases. Dos clases han bastado para no saber qué decir. Éste explica más, es más pausado, no resuelve de forma clara los ejercicios, no ha dado un guión del tema y ¡¡¡NO utiliza la pizarra!!!

Con lo expuesto, es deducible lo que todos pensamos. No empezamos bien, pero acabaremos peor... La duda es existencial: ¿qué hacer? En fin, resignación y a tirar hacia adelante conforme se pueda, es decir, con apuntes a medias, ejercicios hechos pero quién sabe si bien...

La siguiente duda existecial es: ¿quién pondrá el examen y quién lo corregirá? ¿Cada docente corregirá la parte del examen que ha explicado o lo hará sólo uno? Porque igual una cosa que ha explicado el primero el segundo entiende que hay que hacerlo de otro modo, o con diferentes asientos para al final registrar lo mismo o quién sabe...


La verdad es que en cuestión de docentes desde que comencé los estudios en la facultad hace 3 años no ha ido muy bien. En cada curso ha habido una media de 30% malos, dato que puede alcanzar el 50% si contamos semestres concretos. Eso ha impicado, por mi parte, la asistencia a grupos en los cuales los docentes eran mejores del que ya tenía. Aún así hay algo que no me explico. ¿Cómo es posible que uno que ha impartido durante X tiempo una asignatura de repente lo ponen a impartir una de la cual no tiene ni idea? (esto sucedió en primero). Y, como éste, otros casos similares.



Sin embargo, sigo manteniendo la esperanza de tener alguna vez (sólo quedan dos, de forma objetiva) durante un curso completo docentes competentes que se curren su trabajo tanto como nos hacen currar a los alumnos.