Su hija le ha dicho que tenía que comprarle un libro de esos viejos, escrito hace mucho tiempo. El Lazarillo de Tormes. Se ha reído.
- No hace falta. Lo tenemos ya, pero lo tendré que buscar. Debe de estar en alguna de las cajas donde guardo cosas de hace 20 años.
La conversación ha quedado ahí. Ahora, sola en casa, se ha puesto a ello. Desempacar las cajas sería más rápido si no hubiese perdido la lista que contenía los objetos guardados. Por eso, ha empezado por la primera caja que ha encontrado. Nada de lo buscado. La segunda que abre pesa bastante más, está llena de libros. Mientras lee los títulos, va recordando cuándo los leyó por primera vez. Al fondo, parece intuirse un libro algo más descolorido por el paso del tiempo. Pero, antes de llegar a tocarlo, descubre un par de libretas. Están polvorientas, pero no recuerda qué son. Abre al azar una de ellas.
12 de noviembre de 2002
Hoy ha sido un día como otro cualquiera....
No sigue adelante. Va a la primera página y descubre, en una letra diminuta e ilegible, las palabras que le corroboran lo que se ha imaginado. "Diario. 6/04/00- 23/01/03". Mira la otra libreta y descubre otro volumen de su diario de adolescente. No sabe qué hacer. De momento, coge el Lazarillo, guarda rápidamente los demás libros, cierra la caja como puede y la vuelve a guardar, junto al resto de recuerdos. Pero ha dejado fuera las dos libretas.
Aún no sabe qué va a hacer con ellas. Ella creía que había superado todo el pasado. Que nada de aquello volvería a molestarla, y menos habiéndose casado felizmente y con una hija maravillosa. Pero, sin saber porqué, y justo en este momento, ha vuelto. Tiene que decidir algo. Quiere recordar cómo fueron esos años pero, a la vez, no quiere hacerlo. Sabe que sufrió mucho. Que todo lo que pasó pudo haberse hecho de otra forma. Y teme que le influya demasiado en su vida actual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario