Esta mañana han recordado desde el púlpito que los cristianos estamos aquí dando para recibir. Me ha hecho pensar mucho en qué estoy dando yo ahora mismo a la gente que está a mi alrededor, en la iglesia...
Más allá de aquéllos momentos en que no tengo fuerzas para nada, creo que intento dar bastante de mí a los demás. A veces he pensado que demasiado... Pero eso es apreciación mía, y también otra cuestión... Aunque en realidad no sé si lo que intento dar es valorado...
También me he acordado de la cena de la semana pasada. Hablando con un par de las compañeras de lo que hice este verano, porque sabían que había estado en Irlanda, no entendían cómo pude ir a hacer lo que hice. No es que no lo entendieran. Simplemente no entendían por qué razón me pagué el viajé hasta allí, la comida-estancia, y sin cobrar nada. Vamos, que no eran capaces de ver que para mí ir allí a trabajar con niños creyentes y no creyentes era algo más que unas vacaciones. Y no era un trabajo. Es algo que creo que debí hacer. Creo que Dios lo puso en mi camino para enseñarme muchas cosas. Cosas del día a día, pero también cosas a cambiar en mí, o a saber cómo afrontar o para empezar algo en Valencia.
Así que, sí, puede haber sido algo que me ha costado esfuerzo realizado y que igual no pensaba destinar a algo así, pero no me arrepiento de haberlo hecho.
No sé, es algo que me ha venido a la mente cuando han dicho "dar para recibir", que es algo completamente opuesto a lo que el mundo dicta hoy en día.
En fin, es una pequeña reflexión de tantas que están en mi mente desde el día de ayer...
No hay comentarios:
Publicar un comentario