¡¡Qué alegría más grande!! Me han concedido la beca para este curso, algo que parecía impensable dada la política de la facultad...
Es una gran noticia y una gran alivio, porque tenía serias preocupaciones sobre cómo conseguir el dinero necesario para la matrícula... Pero ahora puedo respirar un poco más tranquila, así que si veo que los exámenes van bien en febrero, buscaré un trabajito para las tardes, si es posible de algo relacionado con lo mío y si nos deja la crisis, para ir acumulando para el año que viene, como la hormiguita del cuento...
Por cierto, esto es una evidencia del poder de la oración. Así que, ¡gracias Señor! No lo imagino posible de otra forma...
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