En realidad, creo que se ve un cambio, tanto en la forma de pensar, como de expresarme y también en la temática de los posts.
También veo cómo ha obrado Dios en mi vida, y lo que Él ha puesto en mi camino. Me sorprendí cuando, releyendo, di con una entrada en que hablaba de los planes para el verano, aunque aún faltaba mucho tiempo y yo tenía en mente trabajar o algo así, pero que no podía planear con tanta antelación, como otras personas hacían, mis vacaciones. Y luego va el Señor y me sorprende con una oportunidad maravillosa de ir a Irlanda a servirle, y aprender más de Él haciendo algo que no había hecho antes.
Esto te da otra visión de las cosas.
Luego también he visto muchos deseos, inquietudes, problemas... que he pensado que se debían atajar y que la realidad es que han ido a peor...
En fin... uno nunca sabe cuáles son los planes que tiene el Señor, y aunque a veces pueda parecer que tiene que ser una cosas, porque crees que es lo que Él querría, igual va y luego Él quiere todo lo contrario para que aprendas muchas más cosas. No sé si ha entendido lo que he querido decir, pero dicho queda.
Pero la verdad es que hago un balance positivo de este año. [Todo lo positivo que puede haber sido, claro.] En realidad, he aprendido muchas cosas, he profundizado algunas amistades, y muchas más cosas buenas.
Claro, que las malas están ahí, y parece que es lo único que se le cuenta a la gente cuando te preguntan cómo estás; pero no debemos hacer de los malos ratos el centro de nuestros pensamientos, porque entonces tampoco podemos avanzar. Es evidente que algunas de estas cosas al final pasan, pero otras permanecen y no las puedes obviar, pero si no se puede solucionar (o no se quiere hacerlo), no hay que quedarse con eso...
Pero este post no era para hablar ni de la buenas ni de las malas, sino para hacer balance. Y ya está hecho. Así que, me quedo con eso. Un año de muchos cambios, reflexiones, actitudes, hechos, personas...
¿Qué habrá el año que viene?
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