El concepto es antiguo. Se trata de aplicar al rostro preparados artificiales para adecuarlo a la iluminación o bien para obtener una caracterización.
La palabra maquillaje dejó de ser utilizada únicamente en teatro y se generalizó, siendo utilizada en cualquier ámbito de la vida para indicar que a un rostro (o cualquier otra parte del cuerpo) se le ha aplicado un cosmético.
Hoy en día las mujeres se maquillan para tapar imperfecciones de la piel, dar color al rostro, ocultar cicatrices y otras marcas, embellecer... Pero también empiezan a maquillarse los hombres. Lo entiendo como una maniobra de despiste o de llamar la atención sobre ciertas partes del cuerpo y así desviarlas de otras partes que igual no se pueden disimular.
Reconozco que a veces me maquillo por completo, pero sólo en ciertas ocasiones. Lo normal, es lo básico para no parecer un muerto viviente. Quitaojeras, unos pocos polvos que den algo de color y algo de máscara de pestañas alguna que otra vez. Si no fuera de esta manera, hasta yo misma me asustaría viéndome por la calle.
Mi intención no es hablar de cómo maquillarse o desmaquillarse, o porque hacerlo o porque no, sino analizar otro tipo de maquillaje que, cada vez más, utilizamos todos en nuestra vida diaria.
Se trata del maquillaje que utilizamos para nuestra vida, o nuestro estado de ánimo, o no sé cómo expresarlo. Salimos a la calle, y nos ponemos tantos correctores que todo lo que nos preocupa intentamos que no salgan a la luz. Y pasas el día poniendo buena cara, con el corazón y los ánimos deshechos, tratando de no decir mucho sobre ti mismo porque, en este mundo egoísta, el más débil pierde casi siempre. Por eso te "maquillas" el alma, hasta que vuelves a tu casa y te "desmaquillas", o no.
Yo últimamente me "maquillo" bastante. No me apetece hablar muchas veces con la gente con la que paso el día de cosas que muchas veces no entenderían, de problemas que no van a poder solucionar. Pero es que llego a mi casa y tampoco logro "desmaquillarme". Sólo lo consigo cuando me acuesto, en mi habitación y tapada hasta las orejas.
Pero hay veces que con las prisas no te has puesto bien los correctores, la máscara..., y a cada paso que das, la máscara desaparece, el corrector se borra cuando te frotas los ojos... vamos, un desastre. Y todos te "ven" como estás. E intentas pasar lo más inadvertido/a posible, pero claro, con la "cara" que llevas, ¿quién no se va a dar cuenta?
Hoy ha sido uno de esos días...
Lo que más me molesta es tenerme que "maquillar" con ciertas personas, o el "maquillaje" de otras en plan "ay, que bien que estés aquí" cuando en realidad te echarían por el primer barranco....
Pero si hay algo que hace que me enfade conmigo misma aún más, es el hecho de no ir a Dios con todo esto y decirle "carga tú con ello, que yo no puedo". Siempre lo hago tarde, o mal. Me explico. O cuando me doy cuenta de que NO estoy sola y que ÉL está a mi lado esperando a que haga algo para ayudarme ya es tarde y la carga pesa mucho (aunque tampoco demasiado, porque nunca nos carga con algo que no soportemos) o cuando me doy cuenta de esto relativamente "pronto" en realidad no lo hago. Sí, le digo "Señor, no puedo sola, ayúdame, muéstrame qué quieres que saque de esto", pero en realidad sigo buscando erróneamente la solución por mí misma...
Vamos, que tanto maquillaje no sirve para Dios, que sabe lo que pensamos, lo que nos preocupa y no nos deja dormir...
Al final, siempre es alguien que no esperas el que te hace darte cuenta de cosas que sabías, o que te ayuda de un modo que no esperabas, o que simplemente te escucha... Y por ello, gracias.
Pero, no nos olvidemos nunca de dejar en manos de Dios todo aquello que está haciéndonos daño por dentro. Él es el único que puede librarnos y ayudarnos verdaderamente con todo, absolutamente todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario