"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

lunes, 12 de enero de 2009

No quiero ser ese pájaro

Resulta interesante cuando tratas de estudiar y no hay forma de centrarse en nada... Así que dejo algo que pensé el otro día:


Hay un pequeño pájaro en el aulario. Entra en una clase y empieza a revolotear de na lado para otro.
Se posa en la barandilla de la tarima, en la caja del extintor, en la repisa de la pizarra...

Intentan dirigir al animal hacia la puerta para que salga al pasillo. Sin éxito. El pajarillo está asustado, se siente perdido, desubicado... Si se acercan a él, revoloteo por la clase hasta encontrar otro punto donde dejarse caer.

...


No sé cómo acabaría la historia del pajarito. Estuvo 3 horas en el aula, e imagino que si no consiguió salir en una de aquellas, el pobre no lo pasaría muy bien.

Mientras lo veía, me recordó a las personas. Vamos de un sitio a otro, paramos de vez en cuando, seguimos moviéndonos...
Alguien puede intentar ayudarnos a llegar a un sitio mejor, pero nos asustamos y nos vamos corriendo en otra dirección.

Lo cierto es que esto tiene aún más sentido para mí hoy. Hace unos días un familiar marchó con el Señor y me doy cuenta de que tuvo una vida de trabajo muy intensa, pero supo bien como parar para estar con la familia, en la iglesia... y dejar una huella en mucha gente. Aún en sus últimas semanas, cuando no reconocía a nadie, lo único que recordaba eran himnos de alabanza y que el Señor estaba con ella.

No sé, me gustaría poder ser igual. Estar centrada en lo que de verdad importa y, aun teniendo muchas cosas que hacer, parar a tomar aire muchas veces y darle gracias a Dios por lo que me ha dado cada día. Y no estar revoloteando de un lado a otro, sin tener tiempo de dejar huella en alguien, sólo parando para beber un poco de agua y seguir en movimiento sin dirección concreta.

Así que no quiero ser como ese pájaro...



Antes de que sucediera esto, el pajarito también me hizo pensar en la libertad. El pobre, encerrado en un aula de 40 metros cuadrados se sentía enjaulado. Ansiaba libertad.

A veces me siento como el pájaro, enjaulada. Y ahora me doy cuenta de que muchas veces he tratado de buscar la libertad donde no la iba a hallar. Las personas lo hacen continuamente...






En fin, creo que esto es un poco lo que me ronda por la cabeza en estos últimos días. A ver si ahora que ya lo he expresado y ordenado puedo concentrarme mejor en los exámenes.


Ahora sí, me despido hasta la tercera semana de febrero.



[Por cierto, recuperé la tecnología... Ü]

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