Aunque hace poco dije que la celebración de
Todos nos equivocamos, y lo hacemos continua y diariamente, pero de ahí a realizar maniobras de despiste cual guerra encarnizada ya es demasiado. Desde fuera del plató, el espectáculo tiende al absurdo. Pinto el cuadro:
Dos escenarios. Tres personajes. Una decisión. Uno de los implicados necesita el acuerdo de las otras dos partes, sin embargo, para esto ha de ir al hábitat particular de cada uno a esperar su veredicto. Lo que le dice uno, cuando traslada su versión a la otra parte, obvia ciertos detalles o bien se inventa algún otro, e igual a la inversa, por lo que ninguna de las partes decisorias conoce a la perfección las observaciones de la otra y la voz inventa-historias anda hecha un lío. Desde bambalinas, viendo parte de todas las partes, el juego se ve destinado al fracaso. ¿Cómo acabará el culebrón? Lo puedo anticipar: la voz inventa-historias se saldrá con la suya a costa de alguna de las partes, con lo que el juego navideño hará tambalear la historia de aquí en adelante.
Contado así, puede ser un gran lío, pero lo cierto que es no se está actuando correctamente. Pero no sólo de ahora, sino de hace ya semanas. Porque lo que parecía un pequeño avance, tardío y con meses de retraso, ahora, unido al juego navideño, bien parece una estrategia manipuladora.
Si sólo fuera un juego, una obra, una película de enredo… pues iríamos a verla, o quizá no, pasaríamos un buen rato y volveríamos a casa tan tranquilos. Pero estar en medio de esta pequeña guerra, es más que duro. Sin poderse posicionar abiertamente, sin poder hacer más que lo que se supone que debo hacer, sin poder decir todo lo que sé… Paciencia, paciencia…
Entre tanto, la mitad de las fiestas ya ha pasado, las comidas familiares han tenido varias ausencias notables y que no van a subsanarse en próximas reuniones del mismo calibre, y las medias-verdades vuelven a reinar por su presencia. Todo esto unido a la falta de compromiso de las personas y al no-cuento-contigo (que realmente me produce indiferencia, si bien ha llegado a clavar un pinchito otra vez cerca del que algunos creen pequeño corazón de una), está haciendo de estas Navidades las más duras de la historia.
Menos mal que no todos son males, y siempre quedan personas y familias enteras que te regalan sus sonrisas, amor, y ánimos si bien tampoco están en sus mejores tiempos. Gracias a todos vosotros.
Y gracias a Ti sobre todas las cosas, porque haces que cada día sea diferente y valga para algo.
1 comentario:
Esta vez no entendi casi nada de la situacion... no sabria decir quien es quien, pero eso no es importante ahora:
1) Nos preocupa que estes sufriendo, sufrimos contigo.
2) Nos alegra ver como te apoyas en Dios, eso es todo un ejemplo.
3) Oramos por ti (y por la familia)
4) Dios provee de otra familia en la que apoyarse, recuerda que para eso estamos.
unosvecinosmislateros
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