"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

lunes, 14 de diciembre de 2009

Our way

Las personas no somos imbatibles. No somos perfectas. Cometemos errores y múltiples fallos. Podemos tratar de mitigarlos, de mejorar nuestro funcionamiento, pero siempre acabamos equivocándonos de algún modo. Por eso, nadie es infalible. Nadie es 100% confiable.



Es en este marco en el que tratamos de edificar sociedades, grupos, iglesias… y muchos no son conscientes de nuestras flaquezas. No ven que por nosotros mismo, como grupo, no conseguiremos nada. Si tratamos de construir según my way, lo que construyamos caerá por su propio peso. Igual con las formas de dirección. ¿Cómo dirigir una sociedad, un grupo, una iglesia? Cada una de estas formas tiene diferentes posibilidades, pero pese a estudiar muchas de ellas, ninguna funciona y todas tienen un punto débil, sobre el cual reposan y el cual tiembla en cada tormenta.



Para el caso de la iglesia, no sólo tenemos que ver qué queremos nosotros, sino más bien qué quiere Dios de nosotros, y cómo quiere Él que lo hagamos. ¿Por qué en tantas iglesias parece que quien falla es precisamente Aquel para el que, se supone, nos reunimos?



Pero no dudo que aunque nosotros fallamos, Él sigue a nuestro lado. Se revolverá un poco cada vez que tropezamos con lo mismo, se entristecerá… pero estará ahí, esperando a que nosotros, siguiendo sus pasos y directrices, seamos capaces de ver el camino correcto que nos lleva alumbrando tanto tiempo. Porque, en definitiva, Él es luz y nosotros tropezamos continuamente por vivir en nuestras propias oscuridades.


¿Hasta cuándo?

No hay comentarios: