Quería estudiar, pero el teléfono la descolocó. Era él después de mucho tiempo. Y quería verla en ese mismo instante. Ella, tonta como siempre, accede corriendo y va en su busca, para por el camino ir poniéndose cada segudno más nerviosa. Pensaba que estaba vez no podría con ella, no iba a fastidiarle lo poco que le quedaba para terminar. De hecho, no sabía muy bien qué quería a estas alturas, y como siempre, tan enigmático. Pensó en la última vez que se vieron. Ah sí, hacía ya casi tres meses. Su cabeza no deja de pensar mcuando se da cuenta de que ya ha llegado. Llama al timbre y sube.
Ahora, después de la conversación, no sabe muy bien qué pensar, ni qué sentir. Una parte de ella piensa que se lo merece, al fin y al cabo es recibir lo mismo que él ofreció hacía ya tiempo. Pero sabe que no le desea eso a nadie, ni tan siquiera a él. ¿Entonces qué? ¿Pena, lástima, tristeza por él? Parece que sí, aunque no sabe muy bien si es por él, más bien por la situación en qué se encuentra. Pero le preocupa más ella. ¿Qué va a hacer ahora? Su plan parece haberse truncado con el tiempo. ¿Volverá a casa o vagará junto a él hasta que encuentre algo?
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