"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

sábado, 15 de febrero de 2014

Me gustan las nubes...

Podría parecer un anuncio de Evax (¿A qué huelen las nubes?), pero no, voy en serio. Me gustan las nubes.

Sí, me gustan las nubes. Esos cúmulos multiformes de agua evaporada, pendiente de las corrientes de aire para condensarse de nuevo y caer sobre la tierra en forma de gotas de lluvia.







No es tampoco una cuestión climática. Simplemente me hacen reflexionar sobre el curso de la vida. Ellas no eligen destino, dependen del aire. De cómo, hacia dónde, con cuánta fuerza sople.


Me hacen pensar en quién soy, en Dios y en cómo Él está al control de todo, absolutamente todo.

No importa cómo se la tormenta del día, de la semana... Si es en el trabajo, en casa, en mi interior... Él está ahí, intentando mostrarme la buena corriente.
 
Muchas veces, más de las que quisiera, veo esa buen viento tarde, muy tarde. La tormenta ya llegó, ha dejado algunos truenos, y veo que he tropezado entre la lluvia y el barro...


El otro día mientras miraba al cielo y veía pasar las nubes, pensaba en todas estas cosas y me cuestioné lo siguiente: ¿Por qué nos fijamos tan poco? ¿Por qué no escuchamos Su voz con claridad? Y si lo hacemos, ¿por qué no obedecemos?

La respuesta, es obvia... Y es triste. Hay millones de cosas seguro más atractivas, que nos distraen, que nos facilitan caminos erróneos. 


Ahora bien, ¿te vas a quedar igual, sin hacer nada? ¿Sin cambiar? ¿Sin reflexionar? 



Sólo una pregunta más para dejarte pensando... ¿Qué corriente te guía a ti? ¿Cuál será su repercusión en la eternidad?





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