"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

miércoles, 16 de julio de 2008

Se leen cosas...

La gente lee. Quizá no tanto como debiera, pero la gente intenta leer. Yo misma soy una amante de la lectura, aunque en los últimos tiempos leo menos a causa de las cefaleas constantes que sufro. Pero, no vengo a hablar de los hábitos de lectura de los españoles, y mucho menos de mis males.

Yo es que hay cosas que no entiendo. El curso ha sido movido. Empezó movidito, y ha terminado en plan terremoto. Pero bueno.

El caso es que desde hace unas semanas intento mantenerme al margen de las cosas que no me incumben de forma directa (aunque muchas veces, lo hacen indirectamente). Y es un gran ejercicio, sobretodo cuando intuyes cosas que los demás no saben, y no puedes sacarlas a relucir, porque no te incumben directamente. La cuestión es que, aún así, pareces recibir por todas partes. Oyes cosas, lees otras... y dices ¡leches! ¿para qué voy a intentar hacer el esfuerzo si aún así recibo por todas partes?

Ahora resulta que, aún no abriendo la boca más que para comer, te dan de todo.



En fin, quizá no sea tan bueno leer.









Estoy un poco mosca... Quizá con el paso del tiempo me calme un poco y borre esto. Decir que llevo pensando esto ya unos cuantos días, así que cuanto antes pase mejor, pero creo que debía sacarlo al exterior para que no me coma por dentro.

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