Él iba con sus maletas. Se ha marchado de vacaciones. Pero cuando salía de su casa la ha visto.
Ella volvía distraída a su casa. Había tenido una dura jornada en el trabajo que había conseguido para estos meses. Pensaba en darse una ducha fresquita y tumbarse un rato en el sofá…
Se han visto. No se lo esperaban. Ella creía que trabajaría todo el verano. Él pensaba que ella se iba lejos con unas amigas. Ella ha musitado un inaudible ‘hola’ y él le ha dicho que se iba unos días a descansar, que tuviera un buen verano.
La conversación ha sido lo de menos. Sus miradas lo han vuelto a decir todo. “No quiero que te alejes demasiado”, “Vente conmigo”.
En su interior ella cree que cuando sea capaz de decirle lo que siente, él estará muy lejos. Él, por su parte, nunca ha tenido tantas ganas de decirle que la necesita como ahora.
Pero, una vez más, han desperdiciado su oportunidad. Llevan tantas perdidas… Y cada una les aleja aún más.
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