Se toman decisiones a diario. Qué me pongo, por qué calle voy a pasar, qué hago para comer... son sólo unos ejemplos de decisiones a las que nos enfrentamos todos los días y que apenas pensamos al tomarlas (a menos que seas mujer y estés dos horas frente al armario).
Pero existen también decisiones más difíciles de tomar. Son aquellas que encaminarán de una forma u otra tu futuro. Qué estudiar, con quien salir... Éstas requieren más tiempo, aunque, la verdad, viendo como se comporta la sociedad actual, cualquiera lo diría.
En las últimas semanas he tenido que decidir cómo quiero continuar con mi carrera. Tenía ya claro la especialidad, pero el saberlo no lo ha hecho más fácil. Muchas asignaturas, diferentes horarios y agrupaciones, optativas que no cuadran, compañeros que no saben qué hacer... Pero hay que saber qué es lo que le conviene a uno mismo, sin mirar mucho por los demás, al menos, en cuanto se refiere a nuestro futuro profesional. Si hablamos de otras cosas eso sería muy egoísta... Además, antes o después llega el momento de elegir, de separarse de los compañeros (que pueden haber sido amigos) y no por ello se acaba el mundo. Aunque cueste hacerse a la idea de que ya no se compartirán esos ratos con ellos, siempre puedes llamarlos y quedar a tomar un café...
Es en una situación cómo ésta, cuando me doy cuenta de que creces, tienes cada vez que elegir más cosas y más determinantes y que hay que hacerlo y punto. Y a veces extraño ser una niña y que elijan por mí a qué cole tengo que ir o dónde van a comprarme la ropa (aunque es cierto que cada vez más son los niños los que deciden por puro egoísmo). Y me da miedo pensar que pueda equivocarme cuando tenga que elegir entre diferentes trabajos (ojalá, porque con las crisis...), o dónde voy a vivir, con quién quiero pasar el resto de mi vida... Pero es entonces cuando me doy cuenta de que siempre va a haber alguien que me ama y que no va a permitir que ocurra nada malo. Ese es Dios, y me alegra tenerle conmigo a cada instante sabiendo que Él va a guiar todos mis pasos y me va a cuidar.
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