Septiembre ha empezado. La vuelta al cole/trabajo. La cuesta de septiembre. El síndrome postvacacional. Y un sinfin de cosas que vuelven asociadas a este mes.
Se vuelve a la rutina diaria, siempre proponiéndose hacer algún cambio en la vida de uno mismo. Que si dejo de fumar, o empiezo a ir al gimnasio, o cualquier cosa de estas, que luego la mayoría de la gente no cumple (ojo, he dicho la mayoría, siempre hay alguna honrosa excepción).
Por mi parte, he decidido un par de cosas. Irlanda me ha abierto los ojos a unas cuantas cosas, sobretodo concernientes a la vida en la iglesia. Pero, no voy a hablar de esto ahora, auqnue daría para un par de entradas. Quizá cuando se resuelva la situación del grupo de "jóvenes".
Aún así, hay varias cosas que quiero empezar a hacer bien. Voy a intentar ser más paciente (no es que no lo sea, pero sé que puedo serlo más), voy a trabajar mucho mi relación con Dios. Quiero acercarme más a Él y que sea Él quien guíe verdaderamente mi vida. Quiero ser un poco más fuerte emocionalmente, y eso requiere un esfuerzo ya que quienes me conocen saben lo sensible que soy y lo poco que necesito para echarme a llorar, y eso debe cambiar (para esto también necesito ayuda de Él). Pero, también quiero poder estar en casa sintiendo que estoy en casa. Quiero que el llegar a casa no sea un dolor de cabeza constante, quiero intentar que la relación existente entre madre- hermana- yo sea más fluída, hay más respeto, podamos confiar las unas en las otras... Pero esto requiere un esfuerzo por parte de las tres, que no creo que ellas estén dispuestas a asumir o querer llevar.
En fin, esto son unas cuantas cosas de esas que quiero empezar a hacer bien. Sé que no estoy sola. Hay quien me apoya y en quien apoyarme. Hay gente en la que puedo confiar y con la que puedo contar. Sobretodo está Dios. Sin Él, nada de esto va a ser posible, por lo que lo pongo todo en sus manos. Pongo este nuevo curso en Sus manos, y con ello todas esas cosas que necesitan mejorar, cambiar de raíz, todas las relaciones personales... todo.
Así que, toca volver... pero volver cambiada, o en un proceso cambiante. Irlanda me ha puesto las pilas, y las conversaciones con la gente de aquí también.
Así que... ¡¡adelante!! De momento, aún tengo unos días libres para ir pensando en todo esto, y ver cómo se puede hacer factible. Ya veremos cómo resulta todo.
Porque, como leía el otro día, todo tiene su tiempo.
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