Imagino que todos hemos tenido alguna vez un objeto/cosa el cual desempeña una importante función en nuestra vida.
Y de repente, un día falla en una de sus partes, pero es algo tan insignificante que lo intentas arreglar un poco, y sigues trabajando con él como si nada. Al tiempo, vuelve a fallar. Falla lo que ya había fallado, y algo más. Pero, de nuevo, vuelves a arreglarlo lo más rápidamente posible y sin mucho acierto.
Esto va ocurriendo cada cierto tiempo, y vas solucionando problemillas que le surgen, y, aunque el objeto ya no resulta "idóneo" u "óptimo" para la función que tenía que realizar, no lo puedes tirar y cambiar por otro porque tiene cierto valor sentimental.
Pero llega un día en que dice "se acabó, hasta aquí, dejo de funcionar para siempre". Es entonces cuando te das cuenta de que lo necesitas, y de que tenías que haber pensado más detenidamente cuando se empezó a estropear, porqué las reparaciones no salían bien... Y tenías que haberle prestado más cuidados. Porque ahora que realmente lo necesitas, no puede desempeñar su función.
Pero hay alguien que es el único que puede arreglarlo, si le dejamos que lo haga, si confíamos en él plenamente, que no desea vernos sufrir, ni quiere mal alguno para nosotros. Y le pides que te ayude con tu problema. Y él, en su infinito amor hacia ti y los demás, te ayuda, pero te exige una cosa a cambio. Que le ames, que esté plenamente dispuesto a seguirle, hasta donde haga falta.
Llevo un tiempo pensando en esto. Si hubiese solucionado las cosas desde el principio, ahora no estaría en el punto en el que estoy. Por suerte, conozco a Jesús y a su Padre. Y confío y espero en que me ayude con lo que pesa en mí. Si no le conociera, hace mucho que habría tirado la toalla. Hay muchas cosas que reparar, menos mal que tengo a alguien que lo puede todo.
Gracias por estar siempre ahí.
1 comentario:
Estamos todos en el mismo carro, te lo aseguro. Son tantas cosas...
Yo, incluso, experimento tantas veces que Dios es fiel aunque yo no lo sea... Y eso me tranquiliza cuando pienso en mis miserias.
Gracias por el post.
Publicar un comentario