"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

martes, 21 de octubre de 2008

Sequía...

No son muchos pero Dios los puso ahí,
un poquito más cercanos, me los regaló a mí,
para hacerme comprender un poco más
el calibre del amor de mi Padre celestial.

No son muchos, pero no los hay mejores en la tierra,
sin temor a los leones en la arena.
Sólo pendientes de que alguien me proteja,
aunque el precio sea mayor, son amigos,
y no tengo que dar nombres o apellidos...
... porque ellos mismos ya se saben aludidos.

No son muchos pero Dios los puso ahí,
extranjeros de otra talla, tan insólitos aquí,
que me respetan y regañan a la vez,
y me quieren como soy, aunque me conocen bien.

Están cerca, no me es fácil engañarles,
porque llevan mis heridas y miserias en su pecho,
y jamás me echan en cara lo que han hecho,
aún teniendo una razón,

son amigos, no hace falta dar sus nombres o apellidos...
...porque de sobra ellos se saben aludidos.

No son muchos pero Dios los puso ahí,
peregrinos incansables, luchadores de marfil,
forasteros con nostalgia del hogar,
en sus frentes brilla el sol, en sus manos siempre
hay pan......

...y en sus labios
no hay engaño ni traición porque son sellos,
y jamás he visto zánganos más bellos,
ni me he reído tanto, como junto a ellos,
aún en medio del dolor,

son amigos,
y no quiero dar sus nombres ni apellidos...
...ellos lo saben y se dan por aludidos
Mi regalo, Marcos Vidal
...
Llevo unos días de sequía verbal. Y bueno, he estado pensando muchas, muchas cosas. No sé. Creo que estoy en un punto de mi vida en que cada cosa que haga va a implicar cosas en el futuro. En realidad, es siempre así, pero ahora es como que me doy más cuenta y bueno, hay que verlo todo bien.
Por otro lado, tengo la sensación de que hay ciertas cosas que no avanzan, a veces incluso van hacia atrás. Y no quiero seguir así. Llevo mucho tiempo dándole vueltas y quiero hacer algo, pero no sé cómo plantearlo para que no ofenda a las personas implicadas, ni se vean heridas.
Y bueno, el texto es una canción de Marcos Vidal. Cada vez que la escucho me acuerdo de muchas personas, de algunas que están cerca y de otras que no lo están tanto. Y le doy gracias a Dios por haberlas puesto en mi camino, y desde aquí disculparme si a veces no saben mucho de mí y no les pregunto por ellos mismos. No es que no me preocupe por ellos, sino que muchas veces no quiero llenarlos con mis preocupaciones y mis "tonterías".
En fin, muchas cosas en qué pienso y que muchas veces no sé expresar bien con las palabras.

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