Bien, hoy he estado con una persona cercana que está ahora mismo en medio de una crisis de ansiedad. Es la segunda que sufre este año, y llega al punto de no comer, no dormir... No quería entrar en clase y dejarla ir sola, así que nos hemos ido a una cafetería a desayunar e intentar que no pensara en lo que le hacía sentirse agobiada hasta el punto de "quererse morir".
Lo cierto es que no sabía muy bien qué hacer. Ni qué decir. Los que me conocen saben que intento medir muy bien mis palabras a la hora de tratar algo que considero importante, y éste ha sido el caso. Como no tenía mucha idea de qué le había llevado a sentirse así, he dejado que, con libertad, me contara lo que quisiera. Es decir, he estado en silencio escuchando.
Cuando ha empezado a hablar me he dado cuenta que tampoco iba a saber qué decirle. Tiene las cosas claras, pero cuando algo la lleva a una crisis, pues se lo cuestiona todo, aunque sabe que se debe a la crisis y que ni sus sentimientos ni sus pensamientos han cambiado.
Lo único más o menos acertado que he conseguido decirle es que cuando a mí me preocupan cosas y estoy en una situación que podría asemejarse a la suya, pues sé que sólo puedo preocuparme hasta un punto, porque si pasa de ahí, yo no puedo hacer nada. Lo que no le he dicho es que estoy segura de ello porque hay alguien siempre a mi lado que no me va a dar o poner en situaciones que yo no pueda soportar.
El caso es que sabe que soy creyente, que voy a la iglesia, que no creo en las mismas cosas que ella... Pero no sé si se ha dado cuenta de que para mí es algo más. Que no sólo es ir a un sitio, sino que es algo que siento dentro de mí y que confío realmente en Dios. Si esto no lo sabe, es que no se lo habré sabido decir con claridad. Hoy era una oportunidad para hacerlo, y tampoco lo he hecho. No sé porqué. Ahora me cuestiono si realmente soy lo que digo ser...
Creo que hoy sólo tenía que escuchar, estar a su lado, que sintiera que significa algo para mí, que me preocupo por lo que le pase... Creo que si alguien que dice ser tu amigo, en una cosa así, no está contigo no sabe realmente el significado de la amistad.
En realidad, creo que lo de hoy ha sido como una especie de puesta en práctica sobre lo que leía ayer de la señora van Haaften. Sí, leí el capítulo referente a las precupaciones excesivas. Y saqué buenas cosas también, al igual que la última vez.
Todo lo que nos sucede a nosotros, antes pasa por el "filtro" de Dios. Es decir, que, como ya he dicho, nunca nos va a pedir/dar más de lo que no podamos soportar. Además, le tenemos siempre ahí, con nosotros (1Pe 5:7; Mt 28:20; Sal 23:4). Muchas veces he podido notar esto. Que está conmigo, que me sustenta, que me da fuerzas para levantarme, que hace que coma, que quiera seguir adelante aunque en ese momento quizá no me apetezca hacerlo...
Así pues, ¿por qué os preocupáis? (Mt 6:28)
Me gustaría poder decirle a mi amiga todas estas cosas, y que las entienda y que reconozca que sin Dios nada tiene sentido.
Mañana espero volver a verla en clase. De todas formas, más tarde cogeré ese invento tan maravilloso (que no me gusta demasiado) llamado teléfono y le preguntaré cómo ha ido el resto del día, porque después del rato que hemos estado juntas, se ha ido a su casa, y yo no he hecho más que darle vueltas a todo esto.
Y sigo dándole vueltas...
1 comentario:
dice el Señor en Su palabra que nos tenemos que alegrar con los que se alegran, que tenemos que sufrir con los que sufren... eso ya lo has hecho tu, has hecho lo que el Señor nos manda, no te "castigues" con la idea de que tenías que haberle hablado claro, pienso que tendrás más oportunidades. Es verdad que no tenemos que preocuparnos, que Dios sabe lo que hace, pero es que somos humanos, y eso es muy muy complicado, lo es para nosotros que hemos creído en Jesús, imagina para alguien que no lo ha hecho, nu podrá tener esa perspectiva nunca. Lo estas haciendo bien, pienso que poco a poco ella verá que tu eres diferente, que te tomas las cosas de otra manera, y sobre todo, que estás preocupada por ella, así que no te desesperes si no le dices que tiene que creer en Dios. A veces, si le entramos a las personas así ponen una barrera y se acabó, así que vete poco a poco, pero eso sí, si sientes que tienes que decir algo, no dejes de decirlo por miedo, ok? eso es importante. Ora mucho por ella, preocúpate por ella, estate a su lado, verá que Dios está contigo, y cuando tengas que hablar claro, hazlo. Por cierto, si es un chico, ten cuidado, porque se puede creer que tienes otras intenciones. A la pregunta: ¿y yo qué he hecho?, mucho has hecho, y estoy seguro de que seguirás haciendo, no te agobies con eso... Un beso!
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