Me había propuesto dejar un tiempo para organizarme, pero…
Estaba esta hace un rato mirando por la red, y entrando en la página de Protestante Digital me he encontrado con un artículo sobre las reuniones de iglesia.
Mi primer pensamiento ha sido "bueno, no somos los únicos", (algo que ya sabía después de haber hablado sobre ello alguna vez con gente de otras iglesias del país).Pero según avanzaba me daba cuenta de que no es precisamente algo que nos debiera reconfortar.
No somos los únicos, y precisamente por eso creo que tendríamos que preguntarnos qué es lo que estamos haciendo mal. Pero sobretodo preguntarle a Dios qué es lo que quiere que aprendamos, porque creo que está tratando de enseñarnos algo.
O quizá no, y sea sólo una impresión mía. Ah, claro, como ha pasado siempre y pasa en todos lados, es algo normal que suceda en las iglesias, y no tenemos que preocuparnos más…
Pues señores, no estoy de acuerdo. Si nos conformamos con seguir así, creo que tendríamos que revisar seriamente todo aquello que decimos que somos, vivimos… ¿Y el amor, el perdón, la misericordia de Dios que tratamos de proclamar y presentar a los demás? ¿Nos hemos olvidado de ellos? ¿O sólo sirven para los domingos por la mañana y otros cultos, pero nunca en la reunión de iglesia?
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