"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

miércoles, 18 de febrero de 2009

Tiempo

Discúlpenme otra vez. Creí haber terminado el stress por unas pocas semanas, pero… no. La vida sigue sin dejar descansar ni siquiera dos horas entre un semestre y otro. ¿Seré yo que no sé decir que no? ¿Será que estoy con ese “activismo” que siempre creí saber dejar lejos de mí? Me da miedo que suceda esto, porque entonces haré muchas cosas, y no haré bien ninguna. Espero ser lo suficientemente inteligente (como algunos creen) como para saber centrarme en lo realmente importante y dejar estar lo que sólo es urgente. Me estoy volviendo cada día más de esas personas que viven por lo urgente y dejan de lado lo importante. Pero me di cuenta a tiempo. Necesito más tiempo. No, no es cierto. Necesito distribuir mejor mi tiempo. La eterna discusión. Permítanme estas palabras. Nuevos proyectos, nuevos trabajos, nuevas inquietudes, nuevas cosas que hacer, pero el mismo tiempo. Y, como bien dice el pie de página, “todo tiene su tiempo”. Y no lo pongo en duda. ¿Pero es este el tiempo de todo esto que creo? ¿O sólo me afano en cosas urgentes, no realmente importantes, y que son finitas? Es decir, que si todo lo que hago realmente importa, es necesario y va a perdurar en el tiempo, como la mejor de las amistades… Hablando de amistades, tengo muchas personas a las que echo de menos y aún no he visto. ¿Tiempo para más sorpresas? No tengo tiempo ni siquiera para consultarle a Él todas mis dudas, y preguntarle dónde me quiere actuando, como para pensar en sorpresas, viajes… Pero sé que lo haré. Tengo ganas. Hablando de Él, estoy triste porque no puedo dedicarle mucho, aunque aparentemente cada vez ande más involucrada en sus trabajos. La pregunta que se me plantea es si entonces son realmente Sus trabajos, o si simplemente he caído en ese “activismo” que nombraba hace unas pocas líneas. Soy un lío ahora mismo. Hablando de tiempo… no sé qué hago aquí escribiendo cuando no tengo tiempo para nada. Me faltan horas. No, no son horas. Es una capacidad organizativa mejor. Pues lo dicho, dejemos de perderlo en esto para dedicárselo más a lo importante. Lo urgente de hoy ya será importante mañana. O quizá no. Hablando de mañana, prometí muchas más palabras que sigo teniendo apuntadas. Cuando haya organizado mi tiempo un poco mejor, no dudaré en trasladarlas. Aunque quizá entonces ya no tengan sentido. Es la paradoja del tiempo. ¿Urgente? ¿Importante? ¿Con sentido hoy? ¿Sin sentido mañana? Espero ser dirigida por Él en el momento de organizarme. Necesito que sea Él quien marque mi ritmo, y no la tiranía de lo urgente.

Quiero que seas Tú. No quiero dejarte atrás. Todo tiene su tiempo. Muéstramelo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sea lo que sea lo que estés haciendo,es primordial que seas tú la que lo haga. Analiza si es así o si por otro lado es la inercia la que te empuja a seguir haciendo cosas,porque si es así no acabarás nunca.Considera lo necesario o no de lo que haces en función de su verdadera importancia y decide de lo que puedes prescindir;y si no puedes prescindir de nada,organízate de la mejor forma posible de manera que puedas sacar el máximo partido de los momentos en los que "no tienes que hacer nada".