Siempre he pensado que sabía valorar lo que tenía, las personas que estaban a mi alrededor, y todo aquello que Dios ha puesto en mi vida. ¡Qué equivocada estaba!
Lo cierto es que los últimos meses han venido cargados de sorpresas, cambios, desbarajustes... y 2009 aún no ha acabado y se vislumbran aún algunos más que pondrán patas para arriba mi, ya de por sí, extraña vida. Y digo extraña porque, aunque es más normal que cualquier otra de una persona de mi edad, lo cierto es que ha sido diferente a lo esperado, sorprendente.
No es que no me guste, pero reconozco que si me hubiesen dado a elegir entre ésta y otra, no sé qué hubiese escogido. ¿Una vida aparentemente tranquila y sin cambios, o la que estoy viviendo, que aunque no siempre es fácil, me ha permitido aprender muchas cosas? Sin duda escogería la que me hiciera aprender más.
...
Yo creí que sabía valorar lo que tenía, las personas que estaban cerca de mí (y lejos) y todo lo demás de lo cual me ha provisto Dios. Pero es ahora cuando valoro las personas que realmente están ahí. Porque las que creí que estaban, o estarían, no lo han demostrado, aún siendo las más cercanas (familiarmente hablando).
Es cierto que yo solita he removido mi vida en los últimos meses. No me arrepiento de ello, es un paso que debía dar. Pero aunque sabía que esa posición arriesgada no iba a gozar de las mejores ventajas, creí que a largo plazo representaría unas ganancias mayores. [El largo plazo es lo que tiene, que aunque a corto parezca que un activo está de capa caída, con el tiempo puede ser muy rentable].
Mientras me mantengo a la espera de que mi activo mejore, soy consciente de que he "malvalorado" ciertas relaciones y otras me lo han hecho conmigo. Entre estas últimas hay de las que decían estar a mi lado, y valorarme mucho, y a la hora de la verdad (esa en la que las cosas no van demasiado bien) no lo han demostrado.
Ahora sé que yo también me he equivocado muchas veces, y pido disculpas por ello. Pero no es ésta una de esas situaciones.
Por tanto, lo primero le doy las gracias a Dios por estar a mi lado y por haber puesto a personas que así lo muestran. Gracias a todos. Y también le pido que me enseñe a no olvidarme de ellos y a poder ayudar de alguna forma a través de lo que yo he aprendido (y estoy aprendiendo).
(20/05/2009)
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