Que las personas no quieren hacerse mayores es un hecho que sabemos. Lo vemos a diario.
Desde el famoso que se opera para quitarse arrugas y demás signos que evidencian su edad hasta el vecino de abajo que por no querer afrontar que ya entró en la treintena viste como un adolescente, dejando caídos sus pantalones, haciendo entrever sus calzoncillos.
Luego hay otra fase. La tecnológica. Me duele ver como personas con cierta inteligencia y edad parecen veiteañeros entrando en chats y redes sociales, manteniendo pegado a su cuerpo, como una extremidad más, su teléfono móvil, a la espera que suene, como si por llevarlo encima fuera a sonar antes de tiempo. Estos son, principalmente, la generación de los 60. Les llegó tarde la red. Y cuando han visto que pueden hacer muchas cosas en ella, empiezan como lo han hecho sus hijos. Jugueteando con los chats -ahora me mandan un privado, ahora el del nick interesante me dice hola-, "quedando" con los amigos para hablar por el Messenger...
¡Señores! Que tienen ya una edad en la que las tonterías sobran. ¿Por qué tirarse 2 horas frente a un ordenador si puedes llamar por teléfono (tú que trabajas y puedes pagarte las facturas) o quedar de verdad, yendo a tomar algo?
Quizá se deba a este desbarajuste psicoemocional de los adultos que sus hijos hayan sido educados de formas tan poco efectivas. Si vas a la playa en metro, recuerda que al volver a casa la playa la dejaste atrás, y no utilices los vagones como el salón de tu casa -ahora me tumbo y siento en el suelo a jugar al mentiroso.
Hay tantas cosas que no entiendo de este mundo que cada día me sorprende más por la calidad de las personas que están creándose en él, que me pregunto si no seré yo la que está desajustada, y me tienen programada para los tiempos en que aún existía la ética, el sentido común, la moral, la educación... ¿Será que me retrasé unas décadas?
De verdad que no lo entiendo. Vale que mi persona tiene conceptos de ciertas cosas que podrían parecer anticuados. Pero de ahí a que parezca que todo ha perdido el rumbo...
Pobres de los que vengan detrás, le dejaremos una maravillosa herencia.
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