¡Oh, qué amigo nos es Cristo!
Él llevó nuestro dolor,
y nos manda que llevemos
todo a Dios en oración.
¿Vive el hombre desprovisto
de paz, gozo y santo amor?
Esto es porque no llevamos
todo a Dios en oración.
¿Vives débil y cargado
de cuidados y temor?
A Jesús, refugio eterno,
dile todo en oración.
¿Te desprecian tus amigos?
Cuéntaselo en oración;
en sus brazos de amor tierno
paz tendrá tu corazón.
Jesucristo es nuestro amigo,
de esto prueba nos mostró,
pues sufrió el cruel castigo
que el culpable mereció.
El castigo de su pueblo
en su muerte El sufrió;
Cristo es un amigo eterno,
¡Sólo en El confío yo!
Es un himno clásico. Nunca había reparado en él.
Pero el domingo llegué pronto a la iglesia. Y antes de entrar fui a ver a mis abuelos. Me los encontré por la calle. Iban a dar el paseo matutino. Como tenía algo de tiempo los acompañé. Caminábamos despacio, la edad no les deje ir más aprisa.
Pasamos por delante de la iglesia cristiana china que hay en el barrio, a unos cientos de metros de aquella a la cual asisto yo. De su interior salía música y voces cantando, en chino, claro está. Mi abuela se detuvo a escuchar y dijo que conocía el himno y se sorprendió. Me dijo qué himno era y yo, cuando más tarde entré en la iglesia (en la mía) busqué en el himnario aquella que cantaban los chinos. Porque la melodía era agradable, ellos no cantaban mal, y lo poco que había cantado mi abuela me dejó con las ganas de saber qué cantaban.
Cuando lo encontré y lo leí me sorprendí. Y me hizo pensar bastante.
¿Se lo llevo todo a Dios en oración? ¿O soy selectiva con aquello que presento delante de Él? Me gusta la forma en la que insta a que nos acerquemos a Dios tal y como nos sintamos. Cuéntaselo en oración. También nos recuerda todo lo que Cristo ha hecho por nosotros, sin que lo merezcamos.
Pero el domingo llegué pronto a la iglesia. Y antes de entrar fui a ver a mis abuelos. Me los encontré por la calle. Iban a dar el paseo matutino. Como tenía algo de tiempo los acompañé. Caminábamos despacio, la edad no les deje ir más aprisa.
Pasamos por delante de la iglesia cristiana china que hay en el barrio, a unos cientos de metros de aquella a la cual asisto yo. De su interior salía música y voces cantando, en chino, claro está. Mi abuela se detuvo a escuchar y dijo que conocía el himno y se sorprendió. Me dijo qué himno era y yo, cuando más tarde entré en la iglesia (en la mía) busqué en el himnario aquella que cantaban los chinos. Porque la melodía era agradable, ellos no cantaban mal, y lo poco que había cantado mi abuela me dejó con las ganas de saber qué cantaban.
Cuando lo encontré y lo leí me sorprendí. Y me hizo pensar bastante.
¿Se lo llevo todo a Dios en oración? ¿O soy selectiva con aquello que presento delante de Él? Me gusta la forma en la que insta a que nos acerquemos a Dios tal y como nos sintamos. Cuéntaselo en oración. También nos recuerda todo lo que Cristo ha hecho por nosotros, sin que lo merezcamos.
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