Me gusta la ciudad los domingos por la mañana. La tranquilidad en las arterias principales, caminar tranquilamente sin prisas, ver la gente mayor paseando…
Los domingos por la mañana la ciudad no es la misma. Es diferente. Tranquilidad, silencio… Las cosas que diariamente no se ven, se descubren los domingos por la mañana.
Mientras la mayoría de sus habitantes duerme la resaca de la noche anterior, o simplemente hace nada en casa, la ciudad despierta sola, con apenas caminantes por sus calles, dejando al sol mostrar sus mejores destellos. Si, además, la mañana comienza medio nublada, los reflejos y los contrastes de luz son aún más interesantes.
Los domingos por la mañana la ciudad no es la misma. Es diferente. Tranquilidad, silencio… Las cosas que diariamente no se ven, se descubren los domingos por la mañana.
Mientras la mayoría de sus habitantes duerme la resaca de la noche anterior, o simplemente hace nada en casa, la ciudad despierta sola, con apenas caminantes por sus calles, dejando al sol mostrar sus mejores destellos. Si, además, la mañana comienza medio nublada, los reflejos y los contrastes de luz son aún más interesantes.

En esto pensé cuando salí del metro este último domingo. Me sentí como una niña pequeña descubriendo un tesoro: el silencio en la mayor arteria comercial de la ciudad.
(Domingo por la mañana)
No hay comentarios:
Publicar un comentario