Últimamente, hay una cosa que viene sacándome de quicio bastante, incluso cuando soy yo quien la hace.
Las palabras ya no tienen sentido para mí. Necesito ver las acciones que se corresponden con esas palabras. Afirmaciones del tipo “Ya te llamo y vemos algo” han perdido su poder de convicción. Sobretodo porque son muchas veces ya las que la misma persona ha dicho cosas y luego, con las semanas, se ha visto como lo que se llevó el viento eran sus palabras. Porque ya no es ni con los días. Los días pasan, y se convierten en semanas, y las semanas en los correspondientes meses. Eso no cuenta mucho a su favor, y sé que la próxima afirmación que haga la cuestionaré bastante más. Aunque, como bien he dicho, también me he dado cuenta que tiendo a cometer el mismo error y no me gusta en absoluto (ya dejé por aquí hace poco que me da pavor equivocarme). La verdad es que pienso en voz alta, y me da rabia, porque de todo lo que pienso, o expreso en papel, más de la mitad de las cosas soy incapaz de verbalizarlas, y muchas veces termino haciendo la vista gorda.
En estos meses, además, he podido entender, en parte, la posición de otra persona. Aunque digo en parte, y explico un poco por qué. Es en parte, básicamente, porque lo que yo estoy sintiendo ahora no lo he escogido voluntariamente, si bien la otra persona era consciente cuando actuó, que sus actos podían llevar aparejados esas reacciones. Pues bien, el rechazo, las actitudes que ahora me molestan a mí, soy consciente que, a otro nivel, yo también las he hecho sufrir a otros, aunque repito, no es la misma situación. Yo no he tenido elección y ella (la persona) pudo escoger qué quería, y no dio pie a ninguna opción alternativa. Reconozco el dolor que supone sentirse rechazado, y sé que no ha tenido que ser fácil, como no lo está siendo para mí, y veo que mi actitud muchas veces no ha sido la adecuada, si bien en ningún momento he hecho nada en contra del otro. En fin…Soy críptica, lo sé, pero quien pueda intuir de qué hablo comprenderá.
Por otro lado, tengo la sensación de que he vuelto a caer en lo mismo de siempre. Y, este año, no pienso dejar que termine igual. Lo cierto es que pronto haré balance global del 2009, interiormente, y me da la sensación de que no he sabido aprovechar al máximo cada momento, aunque si lo he hecho mejor que otros años…
Ufff… Estoy cansada. Cansada de muchas cosas, de muchas actitudes, de muchas personas, de mí misma por no saber caminar con paso firme… Pendiente también del futuro, lejano aún, pero no tanto como pueda parecer. Expectante a los acontecimientos que se avecinan, preocupada por muchas cosas y personas, decepcionada con otras y también conmigo…
Caos en mis ideas, pero espero que sólo sea en ellas. Por eso hace tanto que no entraba en mi rincón, porque para dejarlo como un pajar después de buscar la deseada aguja, pues mejor lo dejo sólo en mí. Pero necesitaba ya echar muchas cosas fuera, para poder ir reparando lo que soy consciente que está estropeado.
Pero bueno, no estoy sola en este mar revuelto. Hay Uno que me tiende la mano y me coge según me voy hundiendo. Sé que está a mi lado y que nunca va a dejar de estar aquí. Él es mi torre fuerte.
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