Tengo la sensación que, o la gente es muy maleducada, o se deja la educación en el aparcamiento de la playa. En serio.
¿Todos queremos nuestro espacio, disfrutar del solecito, o de la arena, o simplemente del sonido de las olas del mar al chicar con la tímida arena de la orilla, no? Pues creo que algunos lo disfrutan más que otros...
Os sitúo: 9:30am, playa X en el litoral valenciano, llegas aún medio dormida, sabiendo que el primer bañito te despejará para dar paso a la siesta borreguil de la playa, y la playa está DESIERTA. Sí, enfatizo ese estado. Implica que hay cuatro grupos bien dispersos a lo largo de casi 2km de litoral playeril (lo siento, hoy invento palabros, ¿vale? =P )...Total, que llegas y plantas tu toalla al suelo y al agua. Bañito rápido y a darse un par de vueltas al solete.
Pero... ¡atención! Sales del agua y resulta que a medio metro de tu toalla se ha situado una familia con el distintivo "peligro:arena segura". Decir que este distintivo lo llevan aquellas familias que portean, entre su enseres, algún niño entre 0 y 16 años. Y piensas "hoy como arena seguro". Pero no le das mayor importancia.
A tu alrededor se ha ido amontonando la gente, sin respetar el espacio vital de los que llegaron antes. Parece que quieran tratar de demostrar que es posible ese "los últimos serán los primeros". Porque los recién llegados llegan acosando...
Pero decides no mosquearte y tratar de disfrutar de la vista, el solecito, la brisa marina, la vista de los cargueros haciendo cola para cargar/descargar en el puerto (y te acuerdas de tu profesora de costes...), el bañito a mitad mañana...
Y echas otro vistazo a tu alrededor: la gente, con tumbonas, sillas, toallas está copando la arena. Y sombrillas, claro. ¿Qué es una playa llena sin esos champiñones de colores que le dan un interesante aire?
Así que empiezas a agrupar las sombrillas mentalmente:colores, dimensiones, marcas, publicitarias... Pero, te fijas en que no todas están muy bien puestas. Algunas parecen la torre de Pisa nada más plantarlas en la arena...
Llega otra familia, un matrimonio de mediana edad: una tumbona, una silla y la sombrilla de moda. Y observas la plantación, como si fuera una falla... Claro, la planta el "hombre", con muy poco tino y arte, para qué engañarse... Pero él, orgulloso.
Otra pareja, con un niño pequeño, y otra sombrilla. Otra plantà fallida en caso de vendaval...
No es por nada, pero he podido observar que nosotrAs montamos las sombrillas mucho mejor y no parece aquello la obra de El Escorial.
En fin, que podria escribir mucho sobre ingenieria playera y educación civica veraniega... Pero de momento, a exprimir esos rayos de sol.
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