"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

viernes, 12 de octubre de 2012

Cambiando paradigmas

"Una imagen vale más que mil palabras" reza el dicho español.Y es cierto, lo sabía ya con mucha certeza. Pero, añado: una vivencia vale aún más.

Hace ya un mes que partí en un breve viaje hasta el Pulgarcito... Viaje que sabía iba a cambiar la forma en que veía las cosas, pero aún así el impacto fue brutal.




España está en crisis, sí es cierto. Pero hay países que no conocen otra cosa que la crisis. Sólo que no lo llaman así, porque es lo único que han conocido.

Historias de guerra, de refugiados, de guerrilla y pandillas, condiciones poco humanitarias en clínicas y hospitales, educación con coste y que no todos pueden pagar, tráfico desordenando, fusiles a la entrada de las tiendas... Todo esto en pleno siglo XXI.
Pobreza, miseria, dolor, persecución, asaltos, anafabetismo.


Y, sin embargo, la gente es capaz de mirarte sonriendo, saludarte, y ofrecerte de lo mejor que tengan para ti.


Tú, que lo más cerca que has estado de la guerra es a través de los periódicos y la tele, que has podido estudiar en colegios públicos buenos, que tienes una sanidad pública decente, que siempre has tenido total libertad para ir por la calle, pasear, hablar por teléfono, que tienes un techo, comida en la mesa todos los días, ropa en exceso, que te puedes permitir el lujo de ir alguna vez al cine o incluso hacerte un "regalito"... Y que te quejas de que la crisis ahora no te permite tanto como antes. Que vas a tener que apretarte el cinturón, pero sin quietarte ciertos beneficios/lujos.

Me he dado cuenta de que la sociedad del primer mundo es, generalmente, materialista, egoísta, poco compasiva, se mira su ombligo a cada instante y poco más. ¿Fuerte, no? Vale, es una generalización, y para las personas que realmente hacen por tratar de cambiar esta realidad no les gustará esto pero, lo siento, es así.

Lo más impactante ha sido darse cuenta de que yo misma era parte de esa generalización. Yo, que me creía bastante "normal", sabiendo que todo lo que tengo se lo debo a Dios, me consideraba no demasiado egoísta, ni demasiado materalista, pues me he dado cuenta de que no era así...

El viaje me ha dado una dosis de humildad y de recapacitación sobre mi propia vida. ¿Qué soy?¿Qué tengo? ¿Puedo/debo quejarme?

Yo lo tengo claro, todolo que tengo y lo que soy, todo se lo debo a Dios. Mi vida sigue en proceso de transformación, pero tengo bien en mente que si he nacido, crecido, vivido en el primer mundo es porque Dios lo quiso así.

Ahora bien, he vuelto y no soy la misma. Lo importante es que esta experiencia no se quede en una anécdota, sino que pueda encontrar el modo de poner en práctica, o dar valor aquí en Occidente a todo lo vivido en aquel rinconcito encantador del mundo. Según el Sr. Stephen Covey, podría decirse que he llevado a cabo un proceso de cambio de paradigmas. Ahora puedo ver con más precisión...



Le doy las gracias a Dios por haberme mostrado esto y por haberme dado la capacidad para darme cuenta de que no puedo quedarme quieta ante esto. Ante la injusticia y pobreza de la gente en España, ni en cualquier otra parte del mundo.


Pero, ¿cómo haré? 




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