"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

domingo, 27 de enero de 2013

Gracia

"John Newton nació en Londres el año 1725. Su padre fue un capitán. Su madre, una devota mujer que dándose cuenta que la enfermedad que la aquejaba pronto iba a acabar con su vida, enseñó a su hijo a conocer la Biblia a muy temprana edad.

Cuando John tenía 7 años, su madre murió y él se convirtió en un niño del camarote de un barco pesquero. Sus experiencias a través de los años en el mar fueron peligrosas y emocionantes, una vez fue embriagado y llevado como parte de tripulación a la fuerza de un Barco de Guerra.
Allí fue cruelmente tratado siendo golpeado y abusado.

Luego de esta experiencia se enroló en un barco de esclavos. Durante todo este tiempo John vagó lejos del Dios de su madre y de la Biblia. Llegó a ser el capitán del barco, transformandose en uno de los más temibles y despreciables traficantes negreros.

Más tarde escribió "Con frecuencia vi la necesidad de ser un cristiano sólo para escapar del infierno, pero amaba el pecado y no estaba dispuesto a abandonarlo".

Cada año caía más bajo en las garras del pecado y pronto estaba en tal estado que la tripulación lo despreciaba, considerándolo sólo un animal.
En una ocasión, el borracho capitán cayó por la borda pero sus hombres no hicieron mucho esfuerzo para rescatarlo. Simplemente tiraron un arpón que se clavó en su cadera y tiraron de la cuerda. Fue levantado como si hubiera sido un pez grande.
Debido a este suceso, John Newton cojeó por el resto de su vida, pero como él diría. " Cada paso es un constante recuerdo de la Gracia de Dios sobre este desventurado pecador".

Cuando hubo tocado fondo en las vilezas, sintió la miseria en su vida y se volvió a la fe que había olvidado. Entregó su vida a Cristo, y fue su devoción de tal manera grande como grosera había sido su caída.
Dejó su deleznable ocupación como traficante de esclavos y se entregó al ministerio. Al tiempo llegó a ser un clérigo anglicano.

Además de su labor pastoral, Newton, que había sido un despreciable negrero, realizó una abnegada defensa en contra de la esclavitud. Su vida fue de inspiración para muchos. Entre ellos se destaca William Wilberforce, un político ingles que luchó denodadamente a favor de la abolición de la esclavitud en el Imperio Britanico, hecho que se concretó en 1833, merced al trabajo de este hombre".


Es probable que no hayas oído hablar de Newton, sin embargo seguro que conoces uno de sus himnos: Amazing Grace. El himno se presenta diferente cuando se conoce la historia de su autor, ¿no crees?


¿Y por qué un post sobre Newton y Amazing Grace? Porque es lo que he podido recordar y re-aprender de Dios este fin de semana. Desde el discipulado el sábado, hasta el culto de hoy, la Gracia ha sido parte central.

"Pero por la Gracia de Dios soy lo que soy", escribió el apóstol Pablo. (1ª carta a los Corintios, cap. 15, vers.10).

Sí, hago mío este texto. Por la Gracia de Dios soy lo que soy yo. Estoy aquí. Soy así. Por Gracia. Por Amor. Por misericordia.

Así que, ante esto, sólo puedo dar las gracias a Dios y alabarle y servirle cada día, en cualquier lugar, esté dónde esté.







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