Un reto que no habría soportado sin la ayuda de Dios, los antiinflamatorios y la fisioterapeuta.
De mi última visita a esta última , saqué algo que me hizo pensar:
Estaba yo tumbada en la cama de masajes y la fisio me indicó que me pusiera recta (estirada).
Me preguntó "¿ya?" Y yo, segurísima de que la alineación de mi tronco y mis hombros formaba una perfecta T le respondí que claro.
Se rió. Tenía un hombro más alto que el otro, y lo que debería ser una línea recta entre ambos, era más bien una hermosa diagonal.
Me los puso en el sitio, hizo un par de movimientos más y volvió a mirarme.
"¡Chiquilla! Que te me has vuelto a torcer!" (yo: "¿ah, sí?")
Me preguntó cómo me sentía cuando ella me ponía recta y cuando yo creía que lo estaba.
La respuesta, evidente... En su perfecta T yo me notaba "torcidísima", y pensaba que estaba muy alineada cuando en realidad no lo estaba.
Nos reímos las dos.
Sin embargo, al salir de allí iba pensando en mí y cómo actúo con Dios.
A veces creemos que vamos por el camino adecuado y no nos damos cuenta de que a la larga eso puede hacernos daño. De hecho, podemos incluso "viciar" hábitos, posturas, pensamientos...
Por eso, cuando Dios nos endereza nos cuesta tanto aceptar que su postura es la adecuada para nosotros. Nos puede parecer forzada, incómoda incluso, pero en algún momento te das cuenta de que es lo mejor para ti, pues Dios quiere lo mejor para ti.
Y volvió a mi mente un versículo que me marcó el pasado año:
"El ser humano proyecta su camino,
pero es el Señor quien dirige sus pasos"
(Proverbios 16:9)
Te propongo el reto que me he propuesto a mí misma: andar recta aunque parezca lo más incómodo del mundo. Y no hablo sólo de mi espalda.
Piénsalo: ¿andas torcido? ¿Quieres enderezarte? Sólo Dios puede cambiarte, si de verdad le dejas. Deja que sea Él quién guíe tus pasos.
[Nota: Disculpad si falta alguna tilde, signo de puntuación o han bailado algunas letras. Escribir con la izquierda no es sencillo.]
1 comentario:
Gracias Sandra pel teu pensament, es sempre un plaer llegir-los perquè puc aprendre sempre :). Espero que estiguis millor de la contractura.
Petons,
Gemma.
Publicar un comentario