El tiempo vuela... y hace ya cuatro años que se apagó, cogido de mi mano. Pero el tiempo no borrará nunca la huella que dejó en nuestras vidas, su ejemplo, sus miradas perspicaces y su humor único...
Siempre va a haber esos rincones de la ciudad que asocie a tiempo con él.
Se apagó, pero brilla su recuerdo.
Gracias yayo, te echo de menos...
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