"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde
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sábado, 6 de enero de 2024

Ha llovido mucho... no literalmente

Debería estar estudiando, que tengo examen en 6 días, pero aquí estoy. 

Llevo dos semanas pensando en escribir y soltar todo lo que se acumula en mi mente desde hace meses. 


Situémonos primero. Es 6 de enero de 2024. Sí, día de Reyes. El último día de lo que llamamos "navidades". Y por favor, qué ganas que se acaben. 

No han sido malas del todo. Sorprendentes. Diferentes también después de muchos años. 


Me he divorciado. Bueno, estamos a punto de firmarlo oficialmente, pero se puede decir que hace 6 meses tomé una decisión que llevaba tiempo tintineando en mi cabeza. 

Sí, me he separado. He dado un paso valiente. ¿Por qué no antes? No era tan fuerte (mentalmente) como ahora. La terapia ayuda. Y cuando después de mucho ¿miedo? ¿falta de fuerzas? ¿miedo a qué será de mí? y aguantar situaciones que se repetían, a pesar de haberlo intentado todo para no "fracasar" en esa empresa, ves que no hay avances, que las posturas son totalmente opuestas, que los actos demuestran cosas completamente diferentes a las palabras, palabras que el viento se lleva...  pues algo hace clic y tomas un decisión. 

Bendita decisión. No está siendo fácil. Pero estoy tranquila. No me arrepiento. Con un poco de perspectiva quizá pueda explicarme mejor próximamente. 

De momento se queda aquí.


Y no, no estoy deprimida, ni hundida. ¿Y es eso algo malo? ¿Cuál es la forma correcta/normal de sentirse tras tomar una decisión de ese tipo? ¿Debería haberme sumido en una depresión como lo hizo mi madre hace 23 años? ¿Debería haberme vuelto loca y empezar a hacer cosas que nunca hubiese hecho? 

No tengo respuesta a todas estas preguntas. Lo único que sé es que sigo siendo yo. Sigo corriendo porque correr me despeja el coco y el alma. Sigo trabajando con ilusión y ganas. He vuelto a estudiar (bueno, eso lo decidí antes de que hiciera clic lo demás). Está siendo un curso (sí, sigo pensando en cursos escolares) intenso cuando yo esperaba que lo hubiese sido tranquilo. Pero no me he deprimido. He llorado, mucho. He estado triste. Aún hay algún día suelto que asoma una ¿y si? al que le doy carpetazo enseguida con una ejemplo pasado de algo que no me venía bien. 


He cerrado 2023 habiendo aprendido mucho de mí misma, y creo que eso me ha hecho más valiente y decidida. 


En fin, pues eso... Año nuevo, Sandra nueva. 

sábado, 19 de septiembre de 2020

Confinada...

 Tenía que pasar, ha dado positivo en covid. 


Y no me extraña. No ha parado quieto, las medidas de seguridad son mínimas, lo de la mascarilla para él es un cuento. 

O bueno, quizá se lo he pasado yo. 


¿Quién sabe? Es totalmente asintomático, yo también. Lo he aislado inmediatamente. Se ha resistido, no entendía por qué. Me hacen la prueba el lunes a mí. Veremos los resultados.


Justo hoy, que he empezado un curso que tenía programado para junio con la empresa. Comunicación y asertividad. Comunicación responsable, expresar sentimientos sin juzgar y todo eso... y boom. "Oye, que soy positivo". No recuerdo mucho más del resto de curso. Me he perdido como hora y media, porque estaba pero no. 

Hay más probabilidades que lo haya contraído él en los múltiples sitios que ha visitado por trabajo y ocio que yo, o eso pienso. Salgo de casa sólo a correr (de madrugada y completamente sola) y a las clases de fuerza en las que vamos con mascarilla y estamos como a 5m unos de otros. Si he sido yo es mala pata. Si ha sido él es irresponsabilidad. 


En fin, no puedo hacer nada. Estoy soltando aquí todo lo que lleva rondando mi cabeza las últimas 8 horas, porque el dolor de cabezón que estoy cogiendo es de aúpa. 


Así que, vuelvo a confinarme. Eso sí, con elíptica y bicicleta de spinning. ¡¡Vamos a volver fuertes!!

viernes, 31 de julio de 2020

Words out

Han pasado semanas... 

Estamos en la nueva normalidad, pero de normal, nada de nada. 

En casa sigo peleando a diario, cada día es más difícil y la sensación de tener un adolescente en casa no consigo quitármela de encima. ¿Cómo es posible que no lo haya visto hasta ahora? 

En el trabajo, sigo trabajando desde casa. Y lo seguiré haciendo aún al menos 2 meses más. 

De la nueva normalidad decir que sí, que bueno... Vamos con mascarilla por la calle, la gente está haciendo vida normal, pero los rebrotes se han disparado. 
Mi nueva normalidad es mucho más ligera. Salgo a correr sola, a entrenar en bici 1 vez a la semana, con un grupo muy reducido de personas y siempre manteniendo las distancias, en las clases de fuerza somo 4 personas en un espacio en que caben 8, así que la distancia está asegurada y, sino estoy trabajando o haciendo deporte, no suelo estar por la calle.

Llamadme loca o paranoica, pero esto es mucho más serio de lo que muchos quieren ver. Hemos planeado un viaje, sí, no sé si nos dejarán hacerlo. Incluso me da cosa pensar en viajar, pero necesito una desconexión. Necesito salir de este "cubículo" y de mi zona habitual. Tomar el aire, ver otras cosas, tomando todas las medidas necesarias y más, si cabe. 

Físicamente estoy bien, algún día algo más cansada o agotada, pero es que el calor no me deja descansar y eso va haciendo mella. 

Mentalmente... Mentalmente es otra historia. Muy tocada, pero mucho, mucho. Y asusta y mucho. Del tca la espiral destructiva es imparable, no consigo ver la luz en esta oscuridad. Me hago daño, y sé qué eso también hace daño, de otra manera, al que tengo al lado. Lo sé, y aún así no hago nada por pararlo. Es más fuerte que yo. En fin... ojalá algún día... 

No sigo, necesitaba explotar hacia fuera un poco las palabras que atormentan dentro de mí. 

jueves, 4 de junio de 2020

De algodón...

Acabo de leer que el segundo aniversario de bodas son las "bodas de algodón". El mío, de algodón quemado... 

El martes fue un día raro. Sinceramente, no tenía ganas de celebrar nada. ¿Qué voy a celebrar si hace un mes que apenas cruzo 6 frases con Nacho y de ellas 4 son negativas? 

Lo cierto es que me encontraba fatal, no había dormido nada en 3 noches, me desperté baldada y con ganas de volverme a meter en la cama... 

A media mañana le pedí que, por favor, dejáramos esa reserva que había hecho in extremis la noche de antes para el fin de semana... No habría que madrugar ni nada por el estilo. Se enfadó conmigo. Y yo salté. No me apetecía celebrar nada porque no tenía nada que celebrar. 

¿Qué íbamos a celebrar, que el último año ha sido el peor de todos desde que nos conocemos? ¿Que el confinamiento nos ha alejado aún más? ¿Que llevamos un mes durmiendo separados? Sí, todo son motivos de celebración. 

Para más inri, apareció con un ramo de rosas, precioso todo hay que decirlo. ¿Un ramo? ¿Para qué? ¿Qué se supone que significa eso? 

Así que... el algodón está muy, muy quemado. A las de cuero igual ni llegamos... 

Semana horrible, vamos... 
 

miércoles, 13 de mayo de 2020

Cinco años en un post

¿Cómo resumir 5 años en un post? 

Lo adelanto, seguramente, muy mal, desordenado y muy por encima. O, por contra, me enrollo cual persiana y escribo hasta aburrir... 

2015 fue el año de todos los cambios habidos y por haber. Ese año tenía un objetivo deportivo grandioso, el maratón. A nivel laboral, estaba cansada de ninguneos en la empresa y no sabía cómo proceder; en lo personal, harta de estar en casa y sentirme controlada, relación con la familia tensa (con mi hermana poca o nula, con mi madre tensa y con mi padre cordial y justa). En el amor... revuelta. En la fe, perdida. 

En medio de este panorama apareció él. Compañero de trabajo, de hecho, medio subordinado, atento, amable, que se preocupaba. Que tenía un algo, que parecía buena persona y todo corazón. Y me enamoré, pero como siempre he pensado, "él no se ha fijado en mí". Pero resulta que sí lo había hecho. Me lo confesó una noche, después de muchas semanas y meses de ser mi soporte en el curro, alguien en quien confiar y apoyarme, me dijo que le gustaba desde que había entrado a trabajar y que conforme me había ido conociendo, le había terminado de encantar. Nacho. Con Nacho empezó todo rápido y quizá, "saltándonos" algunos pasos. 

Llevaba desde primavera pensándolo, y buscando, y fue en verano cuando, sin margen de reacción alguna para nadie, cogí, busqué piso y me emancipé, de una forma bastante brusca con mi madre, con el consiguiente disgusto por su parte, bronca por parte de mi hermana y ruptura de prácticamente todo contacto con ellas. 

En otoño corrí el maratón, lo disfruté y sufrí de igual manera, y me dio para pensar que hasta aquí, que iba a pedir la baja en la empresa. Había recibido semanas antes una oferta diferente, arriesgada en muchos aspectos, y recorriendo Valencia a pie me di cuenta de que era el momento. 

Así que, esa misma semana post maratón, comuniqué la baja y en 15 días empezaba en otro sitio. Vaya un año convulso y emocionante... emancipación, pareja, maratón, familia medio rota (más aún), nuevo empleo.  

2016 y 2017 fueron dos años que ni recuerdo. Con la familia las cosas mejoraron, con Nacho vimos que no tenía sentido pagar alquiler teniendo un piso (él) vacío que podíamos usar y ahorrarnos el alquiler, trabajo bien pero al poco vi que se me quedaba muy pequeño, así que empecé una búsqueda que se me hizo algo larga... En el cambio del 16 al 17, Nacho me pidió en matrimonio, y como parecía que iba bien todo (piso reformado, trabajos estables aunque descontentos), pues se ve que pensó que es lo que había que hacer, así que pusimos fecha para la primavera de 2018 y al lío. 

2018 tenía que haber sido un año precioso. Pero no lo fue del todo. Mi abuela materna falleció el día del cumpleaños de mamá, después de un mes de dejarse ir, de no querer luchar, a mi padre le diagnosticaron un cáncer por casualidad (benditos tests de prevención) el cual superó sin problemas pero que se llevó por delante de nuevo la relación con mi hermana apenas dos meses después de la boda. También cambié de trabajo, y lo que parecía iba a ser un proyecto muy interesante, resultó rana porque la dirección no soltaba para hacer lo que quería que se hiciera... En fin, cosas que pasan a veces. Y yo recaí estrepitosamente después de todo un año tenso. Recaí como nunca en 11 años de enfermedad a trompicones. 

Además, con todo lo que sucedió los meses después de la boda, hizo que el inicio del matrimonio no fuera muy allá después de 6 meses... 

Y así seguimos. En 2019, poco a poco recuperé a mi hermana, mi padre ya está sano, con Nacho las cosas iban a trompicones mal, y en el trabajo tampoco estaba bien, así que en verano casi volví a cambiar. 

Del resto de 2019 me quedo con el cambio de empleo (llevo casi un año ya), que fue para bien y que siga así, la mejora de relaciones con la familia, y poco más. Porque yo sigo en el torbellino de destrucción tca, con Nacho las cosas han ido cada vez a peor. Tanto es así, que pasé Nochevieja en casa sola viendo una serie sin ganas de nada. También es cierto que unos días antes me noté un bultito y me cagué viva, y no me apetecía nada de nada, y el pasotismo de Nacho no ayudó. 

Y así entramos en 2020. El bultito no fue nada, aunque sigue ahí (se supone que se irá... ), con Nacho todo igual o peor. En febrero, después de la semana de locura que pasamos con mi abuela y su partida, me tomé unos días lejos para pensar y recomponer y los buenos propósitos que dijimos al volver y tratar los temas se han quedado en papel mojado con toda la crisis sanitaria. 

De forma que, en 3 semanas es mi aniversario de boda, el segundo (el primero ni lo celebramos), y no sé si quiero seguir con esto, pero tampoco puedo irme a ningún sitio porque estamos en confinamiento. 

Vamos, que ha sido un lustro interesante. De cambios, de mejoras, de crecimiento, pero también de marchas atrás. 

No sé bien qué pasará después de todo esto... 

Seguiremos soltando ideas.

domingo, 5 de abril de 2015

Poco a poco

"¿Eres la nieta de Pepita? Os parecéis."
Una pregunta, nada más entrar, fue suficiente. El resto de mi primera visita no sé cómo definirla. Salí llorando después de 45minutos...


Han pasado ya casi dos semanas desde que ingresó en la residencia y hay algo que me parte el alma. Su mirada.
Mi abuela tiene unos ojos azules preciosos, siempre han sido muy expresivos. Ahora mismo, es la única vía por la que expresa algo. 

Nunca se ha enfadado con facilidad, pero cuando lo hacía, su mirada era fuerte, dura, de las que te atraviesan y parten en dos. Su mirada ahora es esa. Dura, fría, fuerte, mirando al horizonte... Continuamente. Su expresión es de enfado...

No recuerda cómo hablar desde hace muchísimos meses, pero la pregunta que llevo haciéndome estos días que voy a verla y veo su expresión es "¿estará pensando? si lo hace, ¿qué estará pensando?". Es verdad, no sé si su cerebro es capaz de pensar. 
A veces creo que sí, por eso me mira enfadada... Otras me autoconvenzo que igual que su función del lenguaje, y otras, la cognitiva también se ha visto afectada por esta demencia cerebrovascular, por lo que no podrá pensar. Vale, es posible, pero ¿por qué su mirada es tan... tan dura?


Sí, son preguntas sin  respuesta... En el fondo sé que está mejor atendida allí, que así es más "sencillo" y "mejor", para ella y para los que estamos alrededor. Que hay que ir adaptándose, tanto ella como nosotros. Es un gran cambio, pues los últimos 20 meses nos hemos acostumbrado a una rutina, a un hacer, a un cuidar... Pero eso no lo hace menos doloroso. 


En fin, el Señor sabe todas las cosas... así que, iremos poco a poco... Orando y confiando.







miércoles, 11 de marzo de 2015

7 semanas con Daniel

Este fin de semana me lanzaron un reto, o mejor dicho, me propusieron algo. Leer durante 7 semanas el libro de Daniel, con una estructura determinada:

Semanas 1 a 6: de lunes a sábado, un capítulo por día, del cap. 1 al 6; el domingo un capítulo de los 6 restantes
Semana 7: lunes, caps. 1 a 6; resto de la semana, caps. 7 a 12 (uno por día).

Es decir, al final de las 7 semanas, se leen 7 veces de los caps. 1 a 6 y dos veces el resto de capítulos.


Por mi parte, me sumo, así que incluyo el texto en mis devocionales... A ver qué me dice el Señor durante este periodo.

Hoy vamos a por Daniel 3...

domingo, 15 de febrero de 2015

Quiero viajar a...

Tengo ganas de naturaleza, de viajar y de cine. 

¿Fácil, no? Pues... sí, si tienes tiempo, algo de lo que por desgracia, ando algo escasa. ¿Tiempo para mí? Mmm... 

Al caso, me gustaría poder visitar, en algún momento, y si Dios lo permite, alguno de estos sitios:

En España:

- Franja norte... De Pirineos a Galicia, hacer parte del Camino de Santiago, descubrir montañas, pasear por valles...
- Ciudades concretas: Toledo, Sevilla, Granada, Córdoba, Barcelona, San Sebastián, León, Segovia, Ávila, Albarracín... lista demasiado larga... ¡hay tantas! 
- Otros: islas, valle del Jerte, lagunas de Ruidera...

En Europa:

- Francia: París, ciudades y pueblos de la Bretaña francesa, Carcassonne...
- Alemania
- Centro Europa: Suiza, Austria, Rep. Checa, Holanda
- UK e Irlanda... he estado en algunas zonas (Londres, Edimburgo, Irlanda Norte y Rep. de Irlanda...) pero volvería a cualquiera de ellas y seguiría explorando...
- Mediterráneo: Italia, Grecia...
- Otros: fiordos noruegos, escapada a la plaza roja de Moscú

En el resto del mundo:

- India
- USA
- Guatemala (desde el aire la capital es curiosa)
- Australia, Nueva Zelanda... (si fuera posible...)



¿No pido mucho, no?

lunes, 8 de diciembre de 2014

Sobre cuando no sabes pero Dios controla

Hay veces que no sabes realmente cuánto necesitas algo. Me ha pasado este fin de semana en #Forum14 de GBU. 

Iba a ser un finde con una formación de gran calidad, pero que también iba a requerir de trabajo por mi parte. Sin embargo, mis fuerzas flaquearon pocos días antes del inicio y a punto estuve de disculparme por no poder asistir. 

Sin embargo, Dios controla todo y, es más, Dios sabe todo. Dios sabe cómo estamos y qué necesitamos. 

Yo necesitaba esto:


"¿Y qué es esto?" te preguntes quizás... Esto es pasear con el mar como único sonido de fondo, con el ruido de las pequeñas olitas matinales rompiendo en la orilla y el susurro del viento de fondo... Es estar con Dios y sólo con Él.


Simplemente, necesitaba encontrar calma. Paz. Siempre he encontrado esto en la mar. En la Creación en estado puro, sin nada más, sin nadie más que Dios. 


No he estado al 100%, pero he vuelto a casa mejor de lo que me fui hace 3días. Otra vez veo cómo Dios usa cada circunstancia y momento. Él controla el tiempo. Él sabe todo.

Gracias Padre por este tiempo.




[Prometo un post con todo lo aprendido, retos, impresiones sobre este Forum... ]

lunes, 17 de noviembre de 2014

Malos pacientes

En el último mes me han intervenido dos veces. Nada grave, sólo realizar dos exodoncias dobles de los cordales. O lo que lo mismo, me han quitado de dos en dos las muelas del juicio.


Pese a que las intervenciones fueron bien, no sentí absolutamente nada, no puedo decir lo mismo de los postoperatorios. Entre las altas dosis de medicación, el dolor y la hinchazón, el no poder apenas hablar (para no tirar de los puntos) y no poder masticar, todo recomendaba estarse quieta un par de días y dejarse cuidar.

Sin embargo, me he dado cuenta de algo. Soy una pésima paciente. ¿Reposo? ¿Estar quieta? Quizá en otro momento... Es cierto que no he salido de casa, pero dentro no he parado.


Sentir impotencia por no poder hacer todo lo que una quiere, desesperación por el dolor, y por la incapacidad de comunicarme de forma hablada ha hecho que los dos fines de semana de enclaustramiento hayan sido una tortura.



Pero, al mismo tiempo que ocurría esto, pude pensar y hacer un paralelismo entre esto y nuestra actitud frente a Dios. Hay ocasiones en que no dejamos que el Médico nos sane. No le permitimos cuidarnos cuando más lo necesitamos.


¿Por qué somos tan malos pacientes? ¿No somos capaces de ver que por nosotros mismos no encontraremos salvación? También necesitamos estar quietos y reposar en Él y dejarle sanarnos.



jueves, 13 de noviembre de 2014

Velas que se apagan

El tiempo vuela... y hace ya cuatro años que se apagó, cogido de mi mano. Pero el tiempo no borrará nunca la huella que dejó en nuestras vidas, su ejemplo, sus miradas perspicaces y su humor único...

Siempre va a haber esos rincones de la ciudad que asocie a tiempo con él.

Se apagó, pero brilla su recuerdo.

Gracias yayo, te echo de menos...
 


martes, 23 de septiembre de 2014

Silencio

Días en que enmudeces.

Por enfado, de impotencia, porque llega un punto en que no puedes más.


Días en los que no quieres ni escuchar.

Que sólo quisieras esconderte bajo una manta y dejar que todo pase.


Días que necesitas silencio.

En cualquier dirección, de todo. Sobretodo, de la máquina que tienes por cabeza por la que miles de pensamientos cruzan veloces torpedeando a su paso.


Eso necesito, silencio.



martes, 19 de agosto de 2014

Mensaje en un botella

Hay personas que llegan sin llamar, sin buscarlas siquiera. Supongo que la mayoría de estas veces, sin embargo, son lo mejor que podemos encontrar, y no somos capaces de valorarlas como merecen hasta tiempo después.

Tú has sido esa persona. Llegaste sin llamar, sin pensar... No nos buscábamos, pero nos encontramos.

Dios y nuestras circunstancias permitieron que sucediera. Amistad, afecto, y luego lo que nos pilló por sorpresa. Me enamoré de ti. Y tú de mí.

Era una locura, por varias cuestiones, pero oramos y decidimos ponernos en manos de Él. No me arrepiento de ello. A tu lado aprendí, reí y lloré muchísimo.

Me enseñaste a valorar cosas que en esta parte del mundo se dan por sentado y se consideran "normales", "básicas" para todo ser humano. Me enseñaste una cara del mundo que desconocía en persona. La tele lo pone complicado, y lo maquillan bien... Gracias. Sabes que siempre te agradeceré haberme dejado conocer el Pulgarcito, y la realidad que allí vivís. Tan diferente...

Seguimos conociéndonos y viendo si realmente iba para adelante. Creímos que sí, yo también lo creía, y cometimos la siguiente locura.

Pero me di cuenta tarde de la verdad. De haberlo hecho antes, nos (te) hubiese ahorrado dolor y sufrimiento. Nos equivocamos, ambos, los dos erramos en cosas y actitudes. Reconozco mis errores de los meses que estuviste aquí, pero ahora veo -con la distancia que nos da el tiempo- que Dios nos cuidó todo este tiempo.

Hablamos muchas veces de esto, y me lo escribiste también: "sigamos pidiendo a Dios para que si es su voluntad nos haga ver el camino". A mí me lo mostró, aunque dolía.
Me pregunté muchas veces si Dios permitió nuestra relación con un propósito de enseñanza. Creo que ahora sabemos la respuesta. Al menos yo la tengo clara...


Antes de empezar esta locura nos prometimos que no dejaríamos que lo que pudiera suceder hiciera que perdiéramos la amistad. Algún día espero sea así.


Sólo quiero darte las gracias, de nuevo. Por cada momento, cada conversación,  por todo...




Ha pasado algún tiempo, y parece que ahora ya estás mejor, con el corazón recuperado y ocupado. Me alegra, de verdad. Mereces a alguien que te sepa hacer feliz y completar. Harás grandes cosas por tu Pulgarcito, estoy segura.






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Este mensaje embotellado se ha ido escribiendo y reescribiendo a lo largo de los meses, para llegar allende los mares
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miércoles, 6 de agosto de 2014

Agotamiento (II)

Es curioso cómo Dios nos recuerda lo que más fácilmente necesitamos (y olvidamos a veces) de formas tan sutiles...

Uno de mis calendarios, al que miro cada mañana antes de salir, hoy:







A raíz del post de ayer, hoy Dios me recordaba que está Él. Al mando.


A veces, dejamos que el día a día nos desvíe de lo esencial... Pero Él siempre va a estar a nuestro lado, es Fiel. 


No dejemos que las personas y/o las circunstancias nos hagan preocuparnos en exceso por las cosas que Él mantiene bajo control, ni permitamos que esas mismas personas y/o circunstancias nos alejen de Él. 




martes, 5 de agosto de 2014

Agotamiento

Normalmente, las personas dicen que se cansan cuando hacen algún tipo de esfuerzo o ejercicio que supera su nivel de actividad normal. Comunmente, a esto se le llama cansancio. Todos nos cansamos. Ya sea por una dura  jornada de trabajo, haciendo ejercicio, faenando en casa...

El agotamiento es el siguiente nivel. Es el cansancio acumulado en el tiempo, el que no logras hacer desaparecer. Además, puede ser físico (por esfuerzo continuado), mental (por darle mucho a la cabeza, en el trabajo o los estudios), o psicológico/emocional.

Ahora es cuando van y la matan, que decía una compañera de trabajo... ¿Qué ocurre cuando la sensación de agotamiento es de los tres tipos? 

Te lo cuento. Te sientes desfallecer, más vulnerable ante cualquier situación, y como es un círculo vicioso y se va acumulando, la bola de nieve cada vez es más grande. ¿Resultado? Un día te puede dar algo. 


Estoy agotada. Agotada físicamente, pues apenas duermo y paro quieta; agotada mentalmente, pues dedico muchas horas a trabajar (y el trabajo de oficina, de ese de pasarse horas pensando y analizando, también supone esfuerzo); y agotada emocionalmente, porque ha sido un curso extremadamente complicado en varios aspectos.


¿Cuál es el remedio ante esta situación? Es de libro, la verdad. Descanso. Desconexión. Total. Completa. Para conseguirlo necesitas dos cosas: estar convencid@ de que lo necesitas de verdad y permitirte ese lujo; y que tu alrededor lo perciba de igual modo y te permita esa desconexión completa.

Así que, hago un llamado a la reflexión. Y lo hago en términos gráficos:



Quizá pueda pronto tomarme unos días de vacaciones. Quizá me veas como a esa pobre tecla, saliendo a hurtadillas de la rutina, del día a día, intentando pasar desapercibida, sin hacer ruido... 

Deja que lo haga.

Gracias...








 













martes, 24 de junio de 2014

Un pedacito de mí

Revisando documentos en el ordenador, he encontrado mi testimonio (muy resumido) que escribí para traducir y enviar al equipo de traductores de Desiring God hace ya casi dos años.

Es un pedacito más de mí que comparto ahora:



Soy Sandra y nací en una familia cristiana.

Mis abuelos (por ambas partes) conocen al Señor y educaron a sus respectivos hijos en la fe. Mis padres se bautizaron y se casaron y nos tuvieron a mi hermana pequeña y a mí y nos educaron en la fe cristiana, llevándonos a la iglesia todas las semanas y a los campamentos para niños que se organizaban.

En un campamento de verano nos dijeron qué significaba ser cristiano y cómo decírselo a Dios y le entregué mi vida al Señor, aunque con 12 años no entendía muy bien la diferencia entre el antes y el después, ya que la vida “cristiana” formaba parte de mi vida normal.

Sin embargo, todo cambió en la adolescencia (a los 14), ya que un día mi padre (que decía ser cristiano) abandonó a mi madre y se fue de casa. Esto para mí fue devastador ya que todo lo que me habían enseñado desde bien pequeña se derrumbaba. ¿Papá creía en Dios? ¿Cómo es que hacía eso que a Dios no le agradaba siendo “cristiano”? Fueron días muy duros…

Pero doy gracias al Señor por algunas familias en la iglesia y por personas en concreto que puso ahí y que no me dejaron de lado. Me planteé muchas cosas, entre ellas dejar de ir a la iglesia y darle la espalda a ese Dios que me habían tratado de enseñar, pero que yo ahora pensaba que era un engaño. El Señor me ama y no sólo evitó que eso ocurriera, sino que además, me cuidó y me acercó más a Él, por medio de dos obreros que eran voluntarios en el movimiento de los Grupos Bíblicos Estudiantiles y me invitaron a asistir a las reuniones que preparaban para chic@s como yo (adolescentes, estudiantes, que iban o no a la iglesia, que estaban decidiendo sobre Dios en su vida).

Fueron momentos difíciles, teniendo que hacerme cargo un poco de la situación en casa, pero acabé comprendiendo que no es que Dios no me amara y por eso había roto mi familia, sino que era un situación ocurrida por el pecado de las personas y que Dios la estaba utilizando como prueba de mi fe. 
Y decidí aferrarme a Dios, ya que me habían dicho de bien pequeña que me amaba y que me cuidaría siempre. Y hasta hoy.

Es cierto que han pasado muchas cosas desde entonces, y mi relación con Dios no siempre ha sido la mejor, pero confío en Él. No sé qué sería de mi vida sin Él, sin la garantía de la salvación, sin Su protección y provisión.



Como digo... este texto tiene mucho tiempo, y un espacio restringido.

Si te dejé pensando, puedes escribirme. Si no, espero algún día puedas plantearte conocer a Dios.