"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

jueves, 27 de noviembre de 2008

No sé si hubiese sido mejor callarme y no decir nada.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Preocupada

Estoy muy preocupada.

Y me siento engañada.

Y no puedo demostrarlo.

Pero de ahora en adelante ya no confiaré más en esa persona que se está haciendo daño a sí misma, pero me hace daño a mí también cuando me doy cuenta de lo que está haciendo.

Sé que mi opinión no le es relevante, y tampoco puedo dársela.











No quiero pensar más en ello...

¿Pensando a la antigua?

Tratemos de responder a esa cuestión.

Soy de la opinión que cuando dos personas salen formando una pareja y luego, de repente, rompen, creo que debe pasar cierto tiempo hasta que alguno de los dos vuelva a comenzar algo con otra persona...

Pero, claro, ahora eso no se "lleva". De hecho, muchas veces las parejas rompen porque ya había alguien más por el medio, o estaba a punto de haberlo. Lo que se "lleva" es romper en el minuto 23 y empezar con otro en el 26 (exageración no demasiado extrema). Y preguntas "¿pero no ibas a esperar un poco?" y te dicen "¡¡¡pero si he esperado tres minutos!!!".

Entonces me planteo si es que las cosas ahora van tan, tan rápido que una relación tiene que ir igual de rápido o si es que yo me he quedado en el siglo pasado, o incluso en el anterior... Es un planteamiento que me hago un poco absurdo, porque yo sé muy bien lo que pienso, cómo pienso y porque pienso así, pero aún así, siempre me gusta plantearme ciertas cosas, para ver si sigo pensando igual o he variado en algunos aspectos.
Al respecto de lo que hablaba, sigo pensando exactamente igual. Creo que una persona no puede enamorarse y desenamorarse al mismo ritmo con que se cambia de zapatos, y además, se necesita un tiempo para ver qué ha pasado en una relación y tratar de mejorar en la siguiente... Es mi opinión, no sé cuánta gente pensará igual que yo... o parecido.

Luego te paras y piensas, si es que tienen 15 años, cada vez empiezan antes con todo esto... Y les da igual esperar para mejorar, o ver qué ha pasado. Lo que les importa es el aquí y ahora, porque mañana no sé dónde puedo estar o qué puedo pensar...
Aún así, me duele ver como tantas personitas jóvenes se hacen daño por temas así. Se plantean por qué lo fastidian todo, por qué no pueden ser como quieren ser... Incluso dicen "es uno más, a ver cuánto dura el próximo", o "ya no sé si no lo que quiero, si lo que creo que quiero lo fastidio".
Me preocupa ver cómo pasan de una relación a otra sin pensarlo, y el daño que pueden estar haciéndose actuando así...

Claro, esto es lo que yo pienso y veo en el día a día... aunque igual es una percepción mía completamente errónea de la realidad de los adolescentes. No lo sé.



Así que, sí, pienso a la "antigua". Y estoy orgullosa de pensar como pienso ante estas situaciones (aunque nunca he sido de decir aquello de lo que soy orgullosa...).

En fin, la "abuelita" se va hasta el próximo desvarío...

lunes, 24 de noviembre de 2008

¡¡¡SÍ!!!

¡¡Qué alegría más grande!! Me han concedido la beca para este curso, algo que parecía impensable dada la política de la facultad...

Es una gran noticia y una gran alivio, porque tenía serias preocupaciones sobre cómo conseguir el dinero necesario para la matrícula... Pero ahora puedo respirar un poco más tranquila, así que si veo que los exámenes van bien en febrero, buscaré un trabajito para las tardes, si es posible de algo relacionado con lo mío y si nos deja la crisis, para ir acumulando para el año que viene, como la hormiguita del cuento...

Por cierto, esto es una evidencia del poder de la oración. Así que, ¡gracias Señor! No lo imagino posible de otra forma...

viernes, 21 de noviembre de 2008

Deseos para una reunión...

Este finde semana no me apetece hacer nada. Y, precisamente, este va a ser movidito... Si pudiera hacer algo...

Sólo quiero descansar... y si hace frío quedarme en la camita enrollada en el edredón, junto a una taza calentita de café o colacao o té... Seguiremos soñando...


Tengo en mente la reunión del domingo.


Espero que las decisiones que puedan tomarse se tomen teniendo en cuenta no sólo lo que nos gusta a cada uno personalmente, sino lo que es bueno para todos y sin perder de vista lo que Dios quiere de nosotros. A veces dejamos que nuestras afinidades o gustos personales primen en detrimento de lo que Dios quiere para el conjunto global de toda la iglesia.
Será una tarde difícil y sólo espero que podamos comportarnos, respetarnos y no tengamos que bajar la cabeza después por cosas que se hayan dicho o hecho en la reunión. Que se note que somos cristianos, que muchas veces en estas reuniones parece que se haya reunido la comunidad de vecinos del barrio...




Pensando en todas estas cosas, y en muchas más...

jueves, 20 de noviembre de 2008

De monos

Siempre soy el último mono. O mona, en este caso...


Y nunca entenderé porque lo soy cuando no depende de mí enterarme de las cosas... En fin... Habrá que resignarse a ello.


¿O quizá no?

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Insensibilidad

Releyendo y pensando en mi última entrada, me he dado cuenta de que no tuve en cuenta a toda esas personas que llevan más tiempo que yo buscando un empleo y que realmente lo necesita, pues ya no están estudiando y necesitan un sueldo para pagar gastos de vivienda, y manutención.

Así que, siento haber parecido un poco insensible u ofendido a alguien.

martes, 18 de noviembre de 2008

Suerte en Navidad

No, no voy a hablar de la lotería nacional, cuyo premio gordo es el del día 22 del próximo mes, ni de que este año se preveen un aumento en las ventas, gracias a la crisis...





Sí, se acerca la Navidad, y con ella van desapareciendo mis intentos de conseguir un empleo para esta campaña. La verdad, no me extraña, dada la situación actual, pero aún así, me molesta.

Me molesta porque aun estando en crisis, las grandes empresas necesitan ampliar su plantilla en estas fechas, ya sea con dependientes, empaquetadores, montadores... Y lo hacen igual exista la situación que exista, porque como a ellos les va bien...

Ahora es cuando explico qué es lo que me molesta de la situación que, en principio, parece no perjudicar a la situación económica (al contrario). El problema es cuando en esas grandes la gente entra "enchufada", como se dice comunmente. Me parece muy bien que haya quien pueda tener un contacto dentro de una empresa y le faciliten las cosas, pero no que simplemente por ser hijo de, o conocido de, o vecino de, pues, sin más te metan dentro sin mirar siquiera el curriculum. Aunque bien es cierto que el mío es un poco pobre, por no decir que mucho...


En fin, sí, estoy un poco disgustada en este sentido, porque mi gran esperanza (aun en crisis) era la campaña navideña. Pero ni por esas. Sin embargo, no voy a dejar de insistir, hasta la misma víspera de navidad.


Ahora toca centrarse en otras cosas también... aunque ¿quién sabe si al final habrá más suerte?

domingo, 16 de noviembre de 2008

Dar- recibir

Esta mañana han recordado desde el púlpito que los cristianos estamos aquí dando para recibir. Me ha hecho pensar mucho en qué estoy dando yo ahora mismo a la gente que está a mi alrededor, en la iglesia...

Más allá de aquéllos momentos en que no tengo fuerzas para nada, creo que intento dar bastante de mí a los demás. A veces he pensado que demasiado... Pero eso es apreciación mía, y también otra cuestión... Aunque en realidad no sé si lo que intento dar es valorado...

También me he acordado de la cena de la semana pasada. Hablando con un par de las compañeras de lo que hice este verano, porque sabían que había estado en Irlanda, no entendían cómo pude ir a hacer lo que hice. No es que no lo entendieran. Simplemente no entendían por qué razón me pagué el viajé hasta allí, la comida-estancia, y sin cobrar nada. Vamos, que no eran capaces de ver que para mí ir allí a trabajar con niños creyentes y no creyentes era algo más que unas vacaciones. Y no era un trabajo. Es algo que creo que debí hacer. Creo que Dios lo puso en mi camino para enseñarme muchas cosas. Cosas del día a día, pero también cosas a cambiar en mí, o a saber cómo afrontar o para empezar algo en Valencia.
Así que, sí, puede haber sido algo que me ha costado esfuerzo realizado y que igual no pensaba destinar a algo así, pero no me arrepiento de haberlo hecho.

No sé, es algo que me ha venido a la mente cuando han dicho "dar para recibir", que es algo completamente opuesto a lo que el mundo dicta hoy en día.


En fin, es una pequeña reflexión de tantas que están en mi mente desde el día de ayer...

Enfadada

Hay cosas que me tocan la moral. Actitudes, palabras, gestos... Y muchas veces me hacen enfadar, y salgo dando un portazo. Sé que no es la forma adecuada de hacer las cosas, pero a veces una se cansa de intentarlo todo de buenas maneras, de decir las cosas sin ofender, de intentar sacar este barco que hace aguas a mares...

Cada día lo intento, y cada día me agota más. Se me van las ganas de hacer cosas, de intentar cosas, de compartir cosas... Y luego, encima, no digas nada.



¿Hasta cuándo?

sábado, 15 de noviembre de 2008

No sé por dónde empezar.



Es el sentir de toda la semana. No saber qué hacer, cómo hacerlo, dónde estoy... No he estado a gusto esta semana. Pero no lo he estado conmigo misma, y esto ha hecho que tampoco lo haya estado con el resto de personas. Lo siento, y lo digo desde aquí. Perdón.


En realidad no sé a qué se debe. Y esto me preocupa más, aunque sé que no he estado sola. Esta semana me he alejado un poco más de Ti. Es parádojico, porque he intentado acercarme más, pero me he sentido más lejos... No quiero que vuelva a pasar. Porque...

¿Qué sería de mí si no me hubieras alcanzado? ¿Dónde estaría hoy si no me hubieras perdonado? Tendría un vacío en mi corazón. Vagaría sin rumbo, sin dirección.

Pero me amas de un modo que no se puede explicar, y sin ti no sería nada. Así que, guíame y no me dejes nunca. Sé que no lo harás, pero hazme ser consciente de ello a cada momento.

martes, 11 de noviembre de 2008

Pensando...

Soy una persona que piensa mucho. No, no me sale humo de la cabeza, pero pienso mucho las cosas que voy a hacer, decir... ese tipo de cosas.

Aunque también es verdad que a veces me ha dado el puntito y he hecho o dicho lo que primero se me ha ocurrido. Pero esto, generalmente, no me ha gustado demasiado, porque me ha parecido que no era yo. En fin... ya lo estoy haciendo, pensar en proqué hice algo sin pensar... buff...



Pues eso, que pienso mucho. Y a veces, eso tampoco puede ser bueno... No lo sé, es la impresión que me da después de mcuhas situaciones vividas, buenas y no tan buenas. El problema no es pensar mucho, sino hacerte a la idea de cosas que no sabes con certeza que van a ocurrir. Ni siquiera sabes si podrían darse... Yo que sé.



En ese sentido, me siento un poco tonta. La gente a la que veo todos los días parece que viven al momento. Bueno, no lo parece, lo hacen. Y no digo que yo no lo haga, pero pienso (otra vez) en lo que puede conllevar para el futuro... Vamos, que vivo al día, pero teniendo en cuenta que mañana dependerá de lo que haya hecho hoy.



Y esto, ahora mismo me recuerda a unas palabras escritas en la Biblia, que no nos preocupemos por el día de mañana, ya que cada llevará su propio afán. Sino que busquemos primero a Dios, y lo demás vendrá añadido (pasaje completo en Mateo 6: 25-34). Es cierto que nos precupamos de cosas que no son importantes en realidad, pero tampoco las podemos dejar pasar, ¿no? Siempre que leo este pasaje acabo dándome cuenta de cuánto me queda aún por aprender... Aprender a dejar a Dios actuar cada día más en mi vida diaria. Aprender a no preocuparme [en exceso] por el mañana. Aprender tantas cosas...



Y hablando de mañana, el otro día tuve una conversación interesante con una amiga, sobre el "futuro". Empezamos medio en serio, y acabamos bromeando, pero en realidad, creo que no es algo para tomarse a broma... Aunque, otra vez, no depende de mí mi futuro. Pero sea lo que Dios quiera, será bueno. Pero puede costar de entender. ¿Quién sabe? A mí me gustaría formar una familia...





En fin... ¿ves? Pienso demasiado.



Casi siempre pienso demasiado.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Amigas... ¿aún?

Ayer cené con las amigas del cole con las que crecí. A varias de ellas hace mucho tiempo que no las veía. Entre unas cosas y otras, y que cada una ha tirado por su lado, pues pasa lo que pasa. La cena estuvo bien, rápida y llena de cotilleos. Que si Fulanito ahora está haciendo esto, que si Menganita se dedica a lo otro... Muchas cosas sorprendentes, de verdad.

Ahora, pensando en la cena desde fuera, quien nos viera en el restaurante bien podría decir que éramos 6 compañeras de trabajo/estudios... pero nada más. Es decir, terminamos de cenar, y cada una había quedado para hacer otras cosas. Es normal, y lo entiendo, pero quizá me hubiera gustado poder pasar más tiempo con ellas y ver qué tal les está yendo (aunque a grandes rasgos lo pude intuir), qué esperan para el futuro inmediato, cuando acaben estudios... No sé. Quizá esperaba algo más. Puede que fuera porque era la única que hacía mucho tiempo que no las veía a todas y me paraba a hablar con ellas.

En parte, yo soy culpable de ello, no lo voy a negar; pero por otro lado, siempre he sabido que esas personas sí, había crecido con ellas, y había compartido muchas cosas, pero que una vez cada una hiciera su vida, eligiera diferentes cosas, la distancia que nos iba a separar aún sería mayor. Y, sinceramente, no me preocupa demasiado. Me explico. Me da rabia porque fueron 15 años juntas, pero sé que con ellas no puedo compartir de ciertas cosas, porque nunca lo entenderán, ni lo verán tan importante como lo es para mí. Entonces, creo que mantener el contacto está bien, pero que debo cuidar más otras relaciones que puedan aportarme más.

Vamos, que me alegré de verlas a todas y de saber un poquito cómo les van las cosas, pero el hecho de que cada una hubiese hecho planes paralelos da que pensar...



Después de esto me paró a pensar en otras amistades, con las que he podido crecer en muchas más áreas, y veo que también debo estar más ahí. Claro que siempre es difícil cuando se van a estudiar lejos o ya viven lejos. Pero es que aún estando cerca, viviendo en la misma ciudad, noto el distanciamiento con algunos amigos, y me duele. Tendré que cuidar más este aspecto de mi vida. Porque,



"algunas amistades se rompen fácilmente, pero hay amigos más fieles que un hermano"
Proverbios 18:24
¿Y quién no quiere poder mantener una amistad de verdad?

sábado, 8 de noviembre de 2008

Haciendo camino

Caminante, se hace camino al andar.





Enséñame, oh Jehová, tu camino;
caminaré yo en tu verdad...
Salmo 86:11a


jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Podrás escucharle tú?

Sinceramente, creo que la próxima vez, no pensaré en nada. Ni diré nada, ni haré nada. Y luego, que vengan y me digan.

Vaya una semanita. Si te metes donde no te llaman (aunque te toca en parte), mal. Si no te metes (e intentas mantenerte lo más al margen posible), casi que peor. ¡¡Señores!! ¿Se aclaran ustedes? Yo, no.

La verdad es que desde la última vez que escribí, vaya tela la que se ha liado. Y, claro, como siempre, yo no tengo nada que ver, pero tengo que ver. ¿Alguien lo entiende?

Lo que más me molesta es que me afecta de tal manera que influye en todo lo que me sucede cada día. Y en el entorno lo han notado.



Pero esta semana no me apetece decir ni hacer nada... Sólo quisiera poder quedarme pensando, callada sin hacer nada.
Pero en este mundo nadie está en silencio, a nadie le gusta el silencio, ni estar callado. Les da miedo. ¿Miedo de qué? A mí me gustaría poder estar en silencio muchas más veces. Y escuchar. Escuchar al mundo. Y lo que en él hay. Y escuchar a Dios. Sobretodo, escucharle a Él. Pero no hay manera. No te dejan tranquilo ni un momento. Un ruido por aquí, un grito por allá, un arrastrón en el piso de arriba...

Escuchar a Dios. Necesitamos que nos hable. Y nosotros contestarle. Decirle qué nos preocupa, cómo estamos, qué sentimos, lo grande que es, lo maravilloso que fue que nos escogiera... Pero, no tenemos la calma necesaria. Yo, al menos, la necesito. Para escucharle. Tú puedes hablarle, sí, y Él te escuchará aunque estés en medio de una tormenta.




Pero, ¿podrás escucharle tú?

martes, 4 de noviembre de 2008

Nuevos ¿retos?

No sé si otros dirían que son retos. Ni si yo misma lo definiría así. Tampoco sé si todos son restos, si no lo es ninguno...


Voy a empezar a dar clases en la escuela dominical de mi iglesia, a niños pequeños, y creo que eso conlleva una gran responsabilidad. Los niños son muy listos, muy despiertos, hacen muchas preguntas... Sé que no ha sido una decisión que haya tomado a la ligera, ni tampoco por mi cuenta. Me preocupa no estar a la altura de lo que necesiten los niños... Aunque también sé que Dios me ha puesto aquí, y que me va a preparar... Así que, ¿reto?

En casa las cosas van a rachas, y lo que quiero es que nos dejemos todas de tonterías y seamos claras y nos digamos todo y podamos volver a empezar y estar bien la mayor parte del tiempo, porque decir siempre tampoco sería realista. Esto empieza por mí misma, así que... a aplicarme el cuento... ¿otro reto?

También quiero aprovechar al máximo el tiempo que paso con amigos, gente de la iglesia, conocerlos más, que me conozcan más... ¿el tercero?

Saber establecer y esclarecer prioridades. Es algo que siempre hago y que luego se enmarañan todas y acabo como al principio, de forma inconsciente o no.

Superar el curso y conseguir algún trabajo que pueda compaginar con los estudios...

...


No sé si queda algo de lo que ronda por la mente que no haya dicho aquí, o que no esté implícito en lo ya dicho... Pero, ¿los puedo llamar retos? Creo que para mí lo son. Y no sé si estoy preparada para todos. O si voy a saber afrontarlos todos cómo debiera, o si voy a saber sacarlos adelante, o ponerlos en práctica, o si al final desistiré... Lo que sé, y ya he dicho en más de una ocasión, es que NO estoy sola en esto. SIEMPRE está Él a mi lado. Y si hay algo que tenga que aprender de todo esto, estoy segura de que me lo mostrará, aun sabiendo que puede venir después de un batacazo...



Así que, dejaré de pensar en qué puede pasar y voy a ponerme con todo esto. Ya veremos cómo van saliendo...

Miradas

Llevo un tiempo pensando en esto, y cada día que pasa, lo afirmo más y más.


Creo que la mirada de una persona dice más de ella que cualquier otra cosa. Me explico.

Soy una persona que mira directamente a los ojos de los demás cuando les habla (o lo intento). Y no es que sea una persona muy segura de mí ni confrontacional, ni nada de eso. Simplemente lo hago porque muchas veces, las personas mienten. Y, a menos que entrenen duramente, los ojos son lo único que me pueden advertir si una persona está siendo sincera o no.
Reconozco que no sé mentir, lo hago de pena. Y no me avergüenzo de publicarlo a los cuatro vientos. No sé mentir ¿y qué? No creo que esté bien tampoco, así que no me supone ningún problema. Esto venía a que, si alguna vez he tratado de engañar a alguien, se me ha notado que no estaba siendo sincera, porque mi mirada no lo era.

Quiero decir que creo que una mirada puede transmitir ciertamente muchas más cosas que las palabras. Además, muchas veces no se necesitan palabras para expresar ciertas cosas.

Por ejemplo, cuando voy por la calle o en el metro, me fijo mucho en la gente, y en cómo miran a los demás y al vacío... Y veo en sus ojos muchas cosas. Desprecio, tristeza, lujuria, amor, alegría, pena, angustia, amargura, euforia, ... y tantas otras cosas!!
¡Las miradas son tan transparentes cuando las personas no se saben observadas! Luego, si se percatan de ello se transforman en cierta manera. Todos lo hacemos. Me he dado cuenta de que hasta a mí se me nota cómo van las cosas. ¡Normal! Yo también soy humana. Y mi mirada es tan transparente como los cristales de cualquier ventana. Y eso me hace darme cuenta de que puedo llegar a ser muy vulnerable...

Luego, con la gente que trato normalmente cada vez hago más una cosa. Trato de averiguar cómo se sienten hacia mí. Quiero decir si hablan en serio, si me toman el pelo, si se preocupan, si me quieren... A muchos ya los tengo "calados" (así que cuidado :P), pero hay otros que tienen una mirada tan opaca, que no me dice nada. O que intentan decirme algo con la mirada pero no sé el qué... Y si entre ellos hay personas que me importan eso me duele, preocupa...


Vamos, que creo que la mirada de una persona lo dice todo sobre ella y que aunque a veces no sé qué decir con las palabras, soy consciente de que mi mirada puede decirlo todo.










Vaya una rayada que me ha salido. Y no sé si bien estructurada... En fin, espero haber transmitido lo que quería...

martes, 28 de octubre de 2008

Vuelve a llover

Hoy vuelve a llover. Esa es la tónica de este otoño. No me molesta, sobretodo en días como hoy, en que no he de salir de casa por obligación... Además, estoy casi todo el día sola. Aquí una foto de la tormenta del otro día...




A veces me parece que el tiempo me acompaña...

domingo, 26 de octubre de 2008

¿Hogar?

Llevo un tiempo pensando en algo. Me inquieta bastante. Me explico.

Mis padres están divorciados y, evidentemente, viven en casa diferentes. Pero ese no es el caso ahora.
La cuestión es que, hasta ahora, yo consideraba mi casa aquella en la que crecí, y vivo actualmente con mi madre y mi hermana. La de mi padre, ha sido, y será siempre, la casa de mi padre, donde yo paso una pequeña parte del tiempo. No creo que nunca llegue a referirme a ella como mi otra casa, porque no me siento así estando allí. Pero ese tampoco es el caso.

El caso es que lo que yo he considerado siempre mi hogar ha sido la casa donde vivo, y era mi refugio. Es decir, el sitio donde pasase lo que pasase fuera, me sentía segura, tranquila, a gusto... Lo cierto es que siempre he sido muy de estar en casa (y lo sigo siendo). Pues de un tiempo aquí tengo la impresión de que mi hogar no está en ningún sitio. No me siento segura en ningún sitio, y tampoco en casa. Ni tranquila. A veces, me cuesta incluso sentir eso en mi propia habitación. No sé si es que soy yo, o que, pero muchas veces me cuesta llegar a casa (aún queriendo volver a ella tras una larga mañana) por temor a lo que pueda encontrar. Sé que viene de largo, que si hubiéramos hecho bien las cosas desde el principio todo sería de otra manera. Y también sé que no puedo siempre encubrirme en que "podríamos haber hecho..." o cosas así. Creo que también se puede hacer algo, aunque no sé muy bien qué ni por dónde empezar.

De momento, necesitaba ordenar lo que pensaba al respecto. Creo que lo he hecho. Y ahora, ¿qué?






Además, sigo teniendo en mente muchas, muchas cosas, y nuevas se unen a todas esas... Algún día me estallará del peso de todo. Y mira que trato de descargar... Lo único que sé es que no estoy sola en esto. Ahora mismo necesito que me sujeten, y sé que Dios está a mi lado.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Preocupaciones, ansiedad, Dios... y ¿yo qué he hecho?

Nunca he tenido una crisis de ansiedad. Sí, me preocupo por las cosas, pero sé que si pasan cierto límite, yo no tengo que preocuparme, porque la solución no está en mis manos. Es decir, si hay cosas que no voy a poder solucionar, ¿por qué preocuparse?

Bien, hoy he estado con una persona cercana que está ahora mismo en medio de una crisis de ansiedad. Es la segunda que sufre este año, y llega al punto de no comer, no dormir... No quería entrar en clase y dejarla ir sola, así que nos hemos ido a una cafetería a desayunar e intentar que no pensara en lo que le hacía sentirse agobiada hasta el punto de "quererse morir".

Lo cierto es que no sabía muy bien qué hacer. Ni qué decir. Los que me conocen saben que intento medir muy bien mis palabras a la hora de tratar algo que considero importante, y éste ha sido el caso. Como no tenía mucha idea de qué le había llevado a sentirse así, he dejado que, con libertad, me contara lo que quisiera. Es decir, he estado en silencio escuchando.
Cuando ha empezado a hablar me he dado cuenta que tampoco iba a saber qué decirle. Tiene las cosas claras, pero cuando algo la lleva a una crisis, pues se lo cuestiona todo, aunque sabe que se debe a la crisis y que ni sus sentimientos ni sus pensamientos han cambiado.

Lo único más o menos acertado que he conseguido decirle es que cuando a mí me preocupan cosas y estoy en una situación que podría asemejarse a la suya, pues sé que sólo puedo preocuparme hasta un punto, porque si pasa de ahí, yo no puedo hacer nada. Lo que no le he dicho es que estoy segura de ello porque hay alguien siempre a mi lado que no me va a dar o poner en situaciones que yo no pueda soportar.

El caso es que sabe que soy creyente, que voy a la iglesia, que no creo en las mismas cosas que ella... Pero no sé si se ha dado cuenta de que para mí es algo más. Que no sólo es ir a un sitio, sino que es algo que siento dentro de mí y que confío realmente en Dios. Si esto no lo sabe, es que no se lo habré sabido decir con claridad. Hoy era una oportunidad para hacerlo, y tampoco lo he hecho. No sé porqué. Ahora me cuestiono si realmente soy lo que digo ser...

Creo que hoy sólo tenía que escuchar, estar a su lado, que sintiera que significa algo para mí, que me preocupo por lo que le pase... Creo que si alguien que dice ser tu amigo, en una cosa así, no está contigo no sabe realmente el significado de la amistad.

En realidad, creo que lo de hoy ha sido como una especie de puesta en práctica sobre lo que leía ayer de la señora van Haaften. Sí, leí el capítulo referente a las precupaciones excesivas. Y saqué buenas cosas también, al igual que la última vez.

Todo lo que nos sucede a nosotros, antes pasa por el "filtro" de Dios. Es decir, que, como ya he dicho, nunca nos va a pedir/dar más de lo que no podamos soportar. Además, le tenemos siempre ahí, con nosotros (1Pe 5:7; Mt 28:20; Sal 23:4). Muchas veces he podido notar esto. Que está conmigo, que me sustenta, que me da fuerzas para levantarme, que hace que coma, que quiera seguir adelante aunque en ese momento quizá no me apetezca hacerlo...

Así pues, ¿por qué os preocupáis? (Mt 6:28)

Me gustaría poder decirle a mi amiga todas estas cosas, y que las entienda y que reconozca que sin Dios nada tiene sentido.

Mañana espero volver a verla en clase. De todas formas, más tarde cogeré ese invento tan maravilloso (que no me gusta demasiado) llamado teléfono y le preguntaré cómo ha ido el resto del día, porque después del rato que hemos estado juntas, se ha ido a su casa, y yo no he hecho más que darle vueltas a todo esto.

Y sigo dándole vueltas...