Páginas
Oscar Wilde
sábado, 27 de marzo de 2010
Brumas. Nubes. Cambios
lunes, 22 de marzo de 2010
Miedos
El porqué
¿Que por qué no me gustan? A ver, déjame que piense... ¡Ya lo tengo!
Es una fiesta derrochadora. Gastarse más de media unos 200.000 euros por comisión (asociación de falleros, hanrá unas 750) en algo que va a estar expuesto 4 días y va a acabar siendo pasto de las llamas es una aberración en los tiempos que corren. Y ojo, hablo de datos medios, donde existen comisiones que gastan sólo unos pocos miles, y luego hay otras que llegan a los ¡¡¡600.000!!! Y no sólo por los tiempos que corren, ya no por la crisis, sino por la esa gran parte del mundo que no tiene siquiera un euro al día para vivir.
Aparte del derroche, está la contaminación. Y podemos hablar de todo tipo de contaminación. Acústica, lumínica, de la atmosfera... Porque cada día la ciudad rompe el cielo a medio día alcanzando los 170 decibelios, porque hay calles que tienen más luz que un día radiante de sol y porque los más de 1500 monumentos falleros (2 por comisión) se realizan con materiales que, al quemarse, emiten unos gases y unos humos que no son nada sanos, ni para las personas, ni para el planeta.
Además, está la poca civilización, cuidado de las cosas comunes de la ciudad y lo sucias que son las personas. Se come por la calle, se bebe por la calle, se emborrachan por la calle... Y luego, todos los restos quedan toda una semana en las calles. Vale, que Valencia no brilla precisamente por ser la ciudad más limpia de España, pero de ahí a que ni siquiera el sistema público de limpieza trabaje en condiciones... Una imagen para lo sucia que se queda la ciudad: este año, dos días después del fin de la fiesta, aún se veían amontonadas decenas de botellas por las calles, y montones de papeles y restos de petardos (¡y eso que ha llovido durante dos días!).
Luego está lo poco prácticas que son. Un mes antes empiezan a ir cerrando poco a poco accesos y calles a determinadas zonas de la ciudad, hasta que definitivamente barrios enteros se blindan y a los que sólo puede accederse a pie. Es un poco excesivo, para una fiesta que oficialmente va del 15 por la noche a la madrugada del 20...
Creo que podría seguir dando detalles de porqué no me gustan las fallas. Hace años no eran tan sucias, masivas, ruidosas, exageradas, derrochadoras... E incluso tenía su encanto ir a ver alguna, recorrer la ciudad a pie... Pero ahora, y para mí, han perdido toda la gracia.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Expresar
Sin embargo, soy incapaz de hacerlo.
domingo, 7 de marzo de 2010
Visitas y conversaciones
Trato de imaginar lo que es estar solo todos los días. En realidad se tienen el uno al otro, pero claro, con las teclas de uno y otro, supongo que los días deben pasar muy lentos... Y también tienen a Dios. Lo más importante.
La otra tarde, la conversación habitual derivó en algo más interesante.
La sociedad española ha cambiado. Ha habido avances en ciertos aspectos, pero también muchos otros retrocesos.
Protección de niños, mujeres y otros colectivos ante el maltrato, si bien siempre ha existido, pero al no estar la sociedad tan concienciada pues era algo que no destacaba tanto.
Pero la sociedad también ha perdido mucho. Ha perdido moralidad, ética... Todo es relativo, todo vale, sólo hace falta saber justificar la propia actitud. La educación de los hijos ha decaído en apenas unos años. ¿Qué ocurre?
Hace una década iba al colegio, y los niños aún éramos niños. Si bien por aquel entonces empezaban a verse ciertas actitudes hacia el cuidado (o mejor dicho, descuidado) de los hijos, eran las menos. Pero se han puesto a la orden del día, y lo más normal ahora es que un niño de apenas 5 añitos se rebele ante sus padres, y les conteste, e incluso no reconozca su autoridad. ¿Cómo es eso? Quizá debido a un gran avance: la importante incorporación de la mujer al mercado laboral, de forma masiva. Y digo quizá, porque no todos hemos salido igual. Sin embargo, ahora apenas tienen tiempo los padres de educar a sus hijos, o de pasar tiempo con ellos. ¿Y qué ocurre? Que cuando están con sus pequeños les consienten todo, por no oirles renegar y tener un tiempo tranquilo en casa a la vuelta del trabajo. Pero claro, esta actitud hace que lo que se trata de hacer que aprendan en los colegios pues unos padres consentidores lo tiran por tierra. Y encima, estos mismos, son incluso de ir a recriminarles cosas a las personas que intentan hacer que sus hijos aprendan un poco.
En fin... No sé muy bien cómo la conversación giró por aquí, pero pasó de esto a la falta y miedo al compromiso de cierta generación de jóvenes cristianos. Bueno, y no cristianos también.
Esa tarde fue interesante. Más que médicos y familiares conocidos apenas de nombre. Más que las mismas preguntas de siempre. Más que la sensación de incomodidad ante ciertas preguntas que comprometerían mi respuesta y quizá variarían su visión particular sobre otras personas.
Pero, pese a que casi siempre la conversación es más que rutinaria, siento la necesidad de hacerles compañía, aunque apenas sea un ratito a la semana. No siempre estarán ahí, y el tiempo de su fin cada vez parece más cercano. Me siento afortunada por poder disfrutar de ellos, y de que puedan transmitirme un poquito de todo lo que han vivido.
Gracias por la familia.
domingo, 31 de enero de 2010
Por quien eres Tú
Por quien eres Tú te doy mi amor.
Por quien eres Tú hoy levantaré mi voz
y te adorearé, por quien eres Tú.
Jehová Jireh, eres quien provee.
Jehová Nissi, Tú peleas por mí.
Jehová Shalom, mi Príncipe de Paz.
Y te adoraré, por quien eres Tú.
Una canción nueva para el coro. Pero es más que una canción. Muchas veces cantamos sin darnos cuenta de lo que realmente decimos. Y no es simplemente darse cuenta. Es decir simplemente la verdad. Por eso, no canto simplemente porque una canción me guste. La letra ha de ser verdadera para mí.
Y ésta, como muchas otras, lo es en especial. No soy muy mayor, ni tengo mucha experiencia en la vida, pero eso para Dios no significa nada. Él no mira la edad.
Sin embargo, he podido experimentar lo que esta letra expresa. Él provee. Cuando no queda nada más, cuando no hay otra aparente solución, Él nos da aquello que necesitamos. Y pelea por mí, cada día, incluso desde antes de que yo existiera. Ya luchó por mí, por mi vida, en una cruz. Ahora lo hace también, para los dardos que contra mí lanzan. Este último año ha sido especialmente duro en ese sentido, y Él ha luchado por mí.
Gracias Señor. Por quien eres Tú te adoraré.
Sensación extraña
Hace unas semanas algunas personas expresaban también cuántas veces se han tenido que obligar a ir, sólo porque Dios lo pedía y para dar testimonio a otros. Sus palabras eran reflejo de lo que yo llevo sintiendo bastante tiempo.
¿Es esta la iglesia? Dios no se equivoca, eso lo sé. Y si estoy aquí, es con un propósito. Pero... Con Dios no hay peros que valgan.
...
Frente a mí, en la pared, algunas citas:
"Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y Él enderazará tus sendas". Prov 3:5 y 6
"Confiad en el Señor para siempre, porque en Dios el Señor tenemos una Roca eterna". Is 26:4
Es un domingo raro. Pero estas palabras siguen teniendo especial significado. Confiemos pues. Y oremos.
miércoles, 20 de enero de 2010
¿Qué comeremos?
Llevo un par de días con la mente mareada. El período de prácticas termina pronto, y luego sé que los 4 meses que me quedan en la universidad van a pasar aún más rápido.
Otros años, a estas alturas, me encerraba en casa o la biblioteca a estudiar y a hacer exámenes que indicaban que terminaba una parte del año. Lo cierto es que desde que empecé hace cinco años ya, los años para mí son como dos cursos: de septiembre a enero y de febrero a junio, ya que en febrero era como estar otra vez septiembre, por las nuevas asignaturas y eso…
Lo bueno de verlo así, es que el tiempo pasa muy rápido. Y se suceden los años. Hasta que llega este. En octubre no me preocupé, aún había tiempo. Pero ahora, que empieza el “segundo” curso del año, veo que relativamente pronto esto se va a acabar. Y esto es mucho más que un año. Es mucho más que una fase más de estudio. Sí, es cierto que si Dios quiere en julio habrá una primera licenciada en la familia, pero no sólo es el hecho de terminar la licenciatura. Es algo mayor. Es un ciclo completo de la vida.
¿Un ciclo completo?, estaréis pensando. Sí. Porque en lo que se ha basado mi existencia hasta el momento es en estudiar. Colegio, instituto, universidad… Vale que es algo necesario, y no simplemente el hecho de estudiar. Es una etapa de continuo aprendizaje. Con esto no quiero decir que el resto de la existencia no se base en aprendizaje, pero es un aprendizaje diferente. Hasta ahora han sido conocimientos básicos, y también no tan básicos. Ahora el aprendizaje no sólo consiste en aprender más cosas sino que también se van a desarrollar los conocimientos adquiridos hasta el momento, y también la propia persona.
A lo que iba. Terminar la carrera acarrea un peso: decidir hacia dónde seguir. Hay quien empieza a estudiar más cosas, quizá por el miedo a avanzar o porque la vida de estudiante es bastante cómoda, si bien la desventaja principal es la falta de ingresos. Pero llega el día en que hay que seguir. ¿Hacia dónde? ¿Cómo? ¿Metas y objetivos? Es algo importante, sin duda.
Sin embargo, aún no ha llegado ese momento. Aún queda tiempo. Habrá quien lo entienda como querer dejar para mañana algo que se podría hacer hoy. Pero no. Es simplemente que aún no ha llegado ese momento. Recuerda, todo tiene su tiempo. Por ello estoy tranquila.
Además, tampoco es simplemente lo que yo quiera o me gustaría. Dios no está al margen. ¿Qué tiene Él preparado para mí? ¿Dónde quiere que esté? Preguntas aún sin respuesta, pero que no me preocupan en este momento más de lo que deben. Todo tiene su tiempo. Y no sólo eso, sino que recuerdo las palabras de Jesús a sus discípulos:
“Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?
No os angustiéis, pues, diciendo: "¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?", porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal”. (Mateo 6:25 al 34)
Y es verdad. ¿Por qué preocuparse ahora? Si Dios cuida maravillosamente de sus criaturas, también va a proveer para mí. Además, aún hay mucho que hacer donde estoy.
Así que... a seguir adelante, con la vista siempre puesta en Aquel que nos da Vida.
sábado, 16 de enero de 2010
"Sin mirar atrás"
Empecemos 2010 sin mirar atrás. Es una frase que se dice en muchas ocasiones. Sin embargo, vamos a darle otro sentido, o por lo menos una pequeña variación.
“Sin mirar atrás” la gente lo emplea para olvidar todo el pasado y comenzar una nueva vida, o un nuevo estilo de la misma, olvidando por completo todo aquello que ya le ha acontecido.
Pero no quiero darle ese sentido. No quiero olvidar todo lo que ya ha acontecido, o por lo que he pasado, sino que lo que voy a tratar en esta ocasión es a no quedarme varada, cual nave en el puerto, en ciertos momentos de los últimos años, sino que quiero dejar a un lado esos momentos, pero sin dejar atrás todo lo aprendido. Me explico.
En la última década han ocurrido muchas cosas, buenas, regulares, dolorosas, alegres… en mi vida. Muchos momentos que muchas veces recuerdo bien con nostalgia, bien con pesadumbre. Tras cada uno de ellos pude observar cosas aprendidas de errores, de pruebas; actitudes que me gustaría poder absorber como propias, otras que sin embargo espero no mostrar nunca…
Son estas cosas las únicas que quiero seguir recordando. Evidentemente, recordar algunas enseñanzas puede llevar asociado cierto recuerdo de dolor, pero que sólo sea eso, un momento y ya está, y no seguir cayendo en tratar de pensar qué se podía haber hecho entonces y cómo sería la vida hoy. Porque, aunque pueda parecer una gran debilidad (y lo asumo como tal), aún hay veces en que trato de rememorar tiempos mejores dejando de lado las palabras de Eclesiastés escritas al pie de esta página.
Puede parecer frío y distante que sólo quiera recordar estas cosas. Hablo de cosas, y no de personas. Las personas que han dejado huella van a seguir estando ahí, no me olvido de vosotros y nunca lo haré (aunque en ocasiones parezca distante). Habéis dejado una marca profunda y sois quienes me habéis enseñado más.
Así pues, y con este sentido, digo “sin mirar atrás”.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Pensamiento de estos días
Cuando ya lo ha sido, me das descanso.
Maniobras de despiste
Aunque hace poco dije que la celebración de
Todos nos equivocamos, y lo hacemos continua y diariamente, pero de ahí a realizar maniobras de despiste cual guerra encarnizada ya es demasiado. Desde fuera del plató, el espectáculo tiende al absurdo. Pinto el cuadro:
Dos escenarios. Tres personajes. Una decisión. Uno de los implicados necesita el acuerdo de las otras dos partes, sin embargo, para esto ha de ir al hábitat particular de cada uno a esperar su veredicto. Lo que le dice uno, cuando traslada su versión a la otra parte, obvia ciertos detalles o bien se inventa algún otro, e igual a la inversa, por lo que ninguna de las partes decisorias conoce a la perfección las observaciones de la otra y la voz inventa-historias anda hecha un lío. Desde bambalinas, viendo parte de todas las partes, el juego se ve destinado al fracaso. ¿Cómo acabará el culebrón? Lo puedo anticipar: la voz inventa-historias se saldrá con la suya a costa de alguna de las partes, con lo que el juego navideño hará tambalear la historia de aquí en adelante.
Contado así, puede ser un gran lío, pero lo cierto que es no se está actuando correctamente. Pero no sólo de ahora, sino de hace ya semanas. Porque lo que parecía un pequeño avance, tardío y con meses de retraso, ahora, unido al juego navideño, bien parece una estrategia manipuladora.
Si sólo fuera un juego, una obra, una película de enredo… pues iríamos a verla, o quizá no, pasaríamos un buen rato y volveríamos a casa tan tranquilos. Pero estar en medio de esta pequeña guerra, es más que duro. Sin poderse posicionar abiertamente, sin poder hacer más que lo que se supone que debo hacer, sin poder decir todo lo que sé… Paciencia, paciencia…
Entre tanto, la mitad de las fiestas ya ha pasado, las comidas familiares han tenido varias ausencias notables y que no van a subsanarse en próximas reuniones del mismo calibre, y las medias-verdades vuelven a reinar por su presencia. Todo esto unido a la falta de compromiso de las personas y al no-cuento-contigo (que realmente me produce indiferencia, si bien ha llegado a clavar un pinchito otra vez cerca del que algunos creen pequeño corazón de una), está haciendo de estas Navidades las más duras de la historia.
Menos mal que no todos son males, y siempre quedan personas y familias enteras que te regalan sus sonrisas, amor, y ánimos si bien tampoco están en sus mejores tiempos. Gracias a todos vosotros.
Y gracias a Ti sobre todas las cosas, porque haces que cada día sea diferente y valga para algo.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Ya está aquí
Ya está aquí. Ya ha llegado de nuevo… Se ve en las calles, vestidas de rojo y azul, llenas de luz y sonido.
Pero, ¿qué es
Para muchísimas personas es simplemente un período de fiestas, regalos, comilonas… Otros aprovechan para viajar, ver a la familia, pero no dejan de lado la fiesta. Es alegría, pero también tristeza para aquellos a quienes dejaron familiares queridos…
Pero Navidad es mucho más que eso. Es más que comida, más que fiesta, más que alegría o simple tristeza. O, al menos, así lo veo yo.
Navidad es esperanza, es vida. Es el momento de recordar algo importante. ¿Y qué hay más importante que el Amor infinito e inalcanzable de nuestro Creador? Por Su amor, envió a su Hijo, ese niño que nació, para unos años después entregarlo por cada una de nuestras vidas.
Porque ese niño que en estos días el mundo recuerda, no se quedó en pañales. Y eso es algo que millones de personas tratan de ignorar en estas fechas. Navidad es mucho más que un niño naciendo en un establo. Navidad es recordar que ese niño dio la vida por ti y por mí. Y que por su muerte, nosotros podemos tener vida.
Our way
Las personas no somos imbatibles. No somos perfectas. Cometemos errores y múltiples fallos. Podemos tratar de mitigarlos, de mejorar nuestro funcionamiento, pero siempre acabamos equivocándonos de algún modo. Por eso, nadie es infalible. Nadie es 100% confiable.
Es en este marco en el que tratamos de edificar sociedades, grupos, iglesias… y muchos no son conscientes de nuestras flaquezas. No ven que por nosotros mismo, como grupo, no conseguiremos nada. Si tratamos de construir según my way, lo que construyamos caerá por su propio peso. Igual con las formas de dirección. ¿Cómo dirigir una sociedad, un grupo, una iglesia? Cada una de estas formas tiene diferentes posibilidades, pero pese a estudiar muchas de ellas, ninguna funciona y todas tienen un punto débil, sobre el cual reposan y el cual tiembla en cada tormenta.
Para el caso de la iglesia, no sólo tenemos que ver qué queremos nosotros, sino más bien qué quiere Dios de nosotros, y cómo quiere Él que lo hagamos. ¿Por qué en tantas iglesias parece que quien falla es precisamente Aquel para el que, se supone, nos reunimos?
¿Hasta cuándo?
domingo, 29 de noviembre de 2009
El regalo de la vida

Si el Señor nos da la oportunidad podemos llegar a edades más o menos avanzadas. Los ancianos, las personas en esta etapa, tienen ante sí años distintos, largos y duros. Son años de enfermedad, olvido, abandono, soledad...
De algunos mayores se hacen cargo sus respectivas familias, pero ¿y del resto? En el mejor de los casos, podrán valerse por sí mismos hasta cierto punto y es posible que sólo necesiten ayuda externa para tareas pesadas y que requieran cierto esfuerzo. Pero siempre llega un punto en que ya no son capaces de apenas nada. ¿La salida? Si la familia sigue sin responsabilizarse, o si ni siquiera han llegado a tener familia, el internamiento en un centro de mayores es lo que se ha propagado entre la sociedad. Porque es verdad. La sociedad no se hace cargo de muchas cosas, simplemente las aparca.
Volviendo a los ancianos y los centros para ellos. Cuando llegas allí encuentras muchas caras que reflejan la tristeza en sus miradas profundas, te da cuenta de lo que significa ser mayor. Son personas que han vivido mucho, muchas épocas, muchos cambios, y han sufrido también mucho, como sufrimos cada uno de nosotros. Pero, además, están sufriendo ahora. Se sienten solos, muchos también abandonados, otros, simplemente, o no recuerdan, no oyen, o ya no ven.
Hace muy poco, fuimos con un grupo de adolescentes a visitar un centro de mayores, donde residen y "hacen vida", para pasar un rato con ellos, acompañarles y que pudieran sentir que son valiosos... Al principio, las caras de los residentes eran de sorpresa, si bien les habían dicho que iríamos, muchos no recuerdan siquiera la edad que tienen, dónde vivían antes de llegar allí, o cómo se llaman. Estuvimos hablando con ellos, nos contaron de sus familias, de sus trabajos cuando eran jóvenes... También cómo pasaban allí los días. Es monótono, siempre igual y no hacen grandes cosas. Para ellos, grandes cosas son visitas como la nuestra, que se sale de la rutina habitual, o el menú especial de año nuevo.
Pudimos comprobar que es mucho más difícil de lo que somos capaces de imaginarnos. Que nadie los visite, no hacer nada en todo el día, aparte de dormitar en un sillon y ver algo la tele o bordar un rato. Algún familiar puede que vaya a verlos el fin de semana, pero no todos tienen familia. Muchas trabajaron sirviendo en casa pudientes en las primeras décadas del siglo XX, y para cuando los hijos de sus amos habían crecido, se dieron cuenta de que ya no era momento de buscar un novio para casarse con él y formar la suya propia. A otros, el cónyuge los dejó en los tempranos años de matrimonio, o simplemente no se amaban, y no tuvieron descendencia. Por eso, recibir la visita de un grupo de jovencitos, que voluntariamente quisieron ir allí y estar con ellos hablando tuvo que significarles mucho. Los chicos puedieron pasar tiempo con ellos, cantaron y bailaron y los acompañaron en el trayecto, que para muchos es como cruzar el oceáno, que separa el comedor del salón.
¿Qué me llevo yo de ese día? La sensación de haber hecho bien a gente que lo necesitaba, pero más que eso, la total convicción de que no quiero pasar el resto de mi vida sola. Y que cuando tenga familia, trataré de transmitirles la importancia que tienen las personas mayores, que no son personas "aparcables" a un lado para poder continuar con tu propia vida. No me gustaría que mis hijos me internaran en un centro así, porque aunque se les cuida bastante (en el mejor de los casos) no es comparable al cuidado y el amor que puede ofrecerte tu propia familia.
Emocionalmente fue un día desolador, ya no solo por los que estaban allí, sino también porque ahora me doy cuenta de lo que pasó, antes de partir, un familiar bastante cercano que no llegó a formar familia, y lo que debe estar sufriendo en este instante otro familiar de quien su hijos no se responsabilizan. Es muy fácil "aparcar" a las personas, será porque no lo es tanto hacerse cargo de ellas y de lo que eso supone.
Realmente espero que estas personas que estuvimos visitando sientan que son importantes y valiosos para otros y para Jesús. Unas pocas ancianas eran creyentes, el resto no. Y precisamente para los que no lo son tiene que ser especialmente difícil, ya que es el sentimiento de soledad es el que más sufrirán. Si el Señor me regala tantos años aquí como para sobrepasar la barrera de los 80, espero poder disfrutar del amor de mi familia. Así mismo, espero poder recordar esta visita cuando mis padres lleguen a cierta edad, para también poder enseñar a mis hijos a tratar a los ancianos.
La vida es un regalo que Dios nos da. ¿Cuánto nos regalará?
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Descubriendo tesoros
Los domingos por la mañana la ciudad no es la misma. Es diferente. Tranquilidad, silencio… Las cosas que diariamente no se ven, se descubren los domingos por la mañana.
Mientras la mayoría de sus habitantes duerme la resaca de la noche anterior, o simplemente hace nada en casa, la ciudad despierta sola, con apenas caminantes por sus calles, dejando al sol mostrar sus mejores destellos. Si, además, la mañana comienza medio nublada, los reflejos y los contrastes de luz son aún más interesantes.

En esto pensé cuando salí del metro este último domingo. Me sentí como una niña pequeña descubriendo un tesoro: el silencio en la mayor arteria comercial de la ciudad.
martes, 24 de noviembre de 2009
Últimos meses (II)
Últimamente, hay una cosa que viene sacándome de quicio bastante, incluso cuando soy yo quien la hace.
Las palabras ya no tienen sentido para mí. Necesito ver las acciones que se corresponden con esas palabras. Afirmaciones del tipo “Ya te llamo y vemos algo” han perdido su poder de convicción. Sobretodo porque son muchas veces ya las que la misma persona ha dicho cosas y luego, con las semanas, se ha visto como lo que se llevó el viento eran sus palabras. Porque ya no es ni con los días. Los días pasan, y se convierten en semanas, y las semanas en los correspondientes meses. Eso no cuenta mucho a su favor, y sé que la próxima afirmación que haga la cuestionaré bastante más. Aunque, como bien he dicho, también me he dado cuenta que tiendo a cometer el mismo error y no me gusta en absoluto (ya dejé por aquí hace poco que me da pavor equivocarme). La verdad es que pienso en voz alta, y me da rabia, porque de todo lo que pienso, o expreso en papel, más de la mitad de las cosas soy incapaz de verbalizarlas, y muchas veces termino haciendo la vista gorda.
En estos meses, además, he podido entender, en parte, la posición de otra persona. Aunque digo en parte, y explico un poco por qué. Es en parte, básicamente, porque lo que yo estoy sintiendo ahora no lo he escogido voluntariamente, si bien la otra persona era consciente cuando actuó, que sus actos podían llevar aparejados esas reacciones. Pues bien, el rechazo, las actitudes que ahora me molestan a mí, soy consciente que, a otro nivel, yo también las he hecho sufrir a otros, aunque repito, no es la misma situación. Yo no he tenido elección y ella (la persona) pudo escoger qué quería, y no dio pie a ninguna opción alternativa. Reconozco el dolor que supone sentirse rechazado, y sé que no ha tenido que ser fácil, como no lo está siendo para mí, y veo que mi actitud muchas veces no ha sido la adecuada, si bien en ningún momento he hecho nada en contra del otro. En fin…Soy críptica, lo sé, pero quien pueda intuir de qué hablo comprenderá.
Por otro lado, tengo la sensación de que he vuelto a caer en lo mismo de siempre. Y, este año, no pienso dejar que termine igual. Lo cierto es que pronto haré balance global del 2009, interiormente, y me da la sensación de que no he sabido aprovechar al máximo cada momento, aunque si lo he hecho mejor que otros años…
Ufff… Estoy cansada. Cansada de muchas cosas, de muchas actitudes, de muchas personas, de mí misma por no saber caminar con paso firme… Pendiente también del futuro, lejano aún, pero no tanto como pueda parecer. Expectante a los acontecimientos que se avecinan, preocupada por muchas cosas y personas, decepcionada con otras y también conmigo…
Caos en mis ideas, pero espero que sólo sea en ellas. Por eso hace tanto que no entraba en mi rincón, porque para dejarlo como un pajar después de buscar la deseada aguja, pues mejor lo dejo sólo en mí. Pero necesitaba ya echar muchas cosas fuera, para poder ir reparando lo que soy consciente que está estropeado.
Pero bueno, no estoy sola en este mar revuelto. Hay Uno que me tiende la mano y me coge según me voy hundiendo. Sé que está a mi lado y que nunca va a dejar de estar aquí. Él es mi torre fuerte.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Últimos meses (I)
Hace bastante tiempo que no me paro a pensar un poco en lo que está ocurriendo en mi vida. Creo que desde que comenzó el nuevo curso escolar, allá por septiembre, he vuelto a recapacitar bastante sobre las decisiones tomadas en los últimos meses. No sé, es algo que suelo hacer a menudo, como una especie de feedback, y cada vez lo hago con más frecuencia. ¿Es inseguridad o simplemente un mecanismo de control interno? Quizá es lo que escribía hace unos días otra persona, que me aterroriza cometer errores. Sea cual fuere la causa por la que lo hago, sigo sin haber encontrado un error.
En fin… Lo últimos meses se suceden sin apenas descanso. Nuevas rutinas. Nuevas personas. Nuevos quehaceres. Nuevos propósitos, o los de siempre que aún están por cumplir.
Las nuevas rutinas, personas y quehaceres se explican con facilidad: un semestre diferente. Un semestre de prácticas en una empresa interesante, con varias partes de trabajo: el rutinario de despacho (y casi inexistente) y el interesante de salir cada semana a una empresa diferente.
Es un gran cambio con respecto a los últimos… a ver que piense… ¿19 años? Lo cierto es que el mundo laboral impone un poco, es un cambio de chip que hay que hacer bien y que no todos saben hacer. Para muestra algún que otro compañero que ha entrado en la empresa como yo.
De esta nueva etapa que durará aún unos cuantos meses, me gusta analizar las diferentes personas que estamos en el despacho. Tanto de los propios empleados como de los que estamos en prácticas. Diferentes motivaciones, visiones de la vida, propósitos e inquietudes. Y en esa amplia variedad ¿cómo encajo yo? ¿Marco alguna diferencia? Cada una de las 70 personas que trabajamos juntas somos diferentes, sí, pero hay diferencia entre ser simplemente diferente en cuanto a edad, sexo, pensamientos superficiales y demás y marcar la diferencia en un campo más amplio.
Esto es algo que me preocupa desde que entré, y también un reto que, aunque lanzado a adolescentes, también me tocó a mí en GBE.
Porque es otra de las cosas que han ocurrido en estos meses… GBE es algo que disfruté mucho cuando iba al instituto, y que fue de gran ayuda, apoyo y a través del cual conocí a muchos de mis amigos hoy. Doy las gracias a muchas personas que cedieron su tiempo por preocuparse por los adolescentes, y que aún siguen sirviendo en este campo. Pero me sorprendió que ahora vean en mí cualidades que pueden ponerse a disposición de los adolescentes. Quizá no en un futuro inmediato, pero ¿quién sabe si Dios me quiere de ayuda para otros igual que lo fueron para mí? Es algo en que le pregunto dirección. Pero bueno, el caso es que me ofrecieron ir a ayudar al campamento de inicio de este curso y la verdad es que fue de gran bendición. Fueron dos días increíbles y se les lanzó ese reto: que marquen la diferencia frente a sus amigos, compañeros de clase, familiares… Y eso también fue extensible al equipo, porque aunque es algo que sabemos, que nos recuerden las cosas tampoco está mal. Hace recapacitar sobre si realmente se está haciendo o no.
Bueno, creo que ya me he extendido bastante por hoy. Prometo no tardar demasiado en expresar todo lo que circula por la autovía de mi mente.
lunes, 12 de octubre de 2009
A mí
Y en ese no me dejo ayudar se enmarca mi siguiente reflexión.
Soy una cobarde. No soy capaz de enfrentarme a ciertos aspectos de mi vida. Pero, ¿es simple cobardía o es que aún no me siento preparada? Mucho tiempo he pensado que era lo segundo, pero ahora, a raíz de una conversación, empiezo a pensar que es lo primero.
Con todo, me siento perdida. Ayer comparaban a Jesús con un GPS.
Cuando vamos con el coche y llevamos el GPS enchufado, nos molesta la mecánica voz y los pasos que nos da para llegar a los sitios porque creemos conocer un camino más rápido, sencillo... y lo apagamos. Después de un rato asimilamos que nos hemos perdido y volvemos a dar al on del aparatito, y este nos recalcula la ruta a partir del punto en que nos encontramos.
Es cierto que muchas veces actuamos así con Dios, al menos yo. Y cada vez me gusta menos, porque siento que no aprendo de los errores. Siento que he retrocedido, que he resbalado otros 3 escalones más abajo, escalones que creí haber superado.
Intento encontrar respuestas a tanto tropiezo, y no las hallo. Quizá no busco en el lugar en qué se encuentran. Quizá no pregunto lo que realmente quiero saber. Sin embargo aquí estoy de nuevo, tratando de aclarar los laberintos de esta mente imperfecta. Me pregunto sin con este ovillo mental puedo ser de utilidad para otros, puedo servir en algo. Claro que sí, afirmo aunque no muy convencida. He de seguir confiando, y dejándolo todo en Sus manos.
Claramente perdida, yo.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Escaleras
Pero ya no sólo hablo del comportamiento que se convierte en portada de los periódicos, sino de aquél que tiene lugar cada día, en la cotidianeidad de esta sociedad que no respira aire fresco.
Véase una escalera mojada por la lluvia, una persona que sube por ella y otra que baja. La que baja, de repente, resbala y se vence sobre sí misma. La persona que sube percibe cierto movimiento extraño y extiende su mano. Sin embargo, la equilibrista recupera su propio equilibrio y no se deja ayudar.
No obstante, en cuanto he podido dar dos pasos y pensar un poco en la situación tan absurda que acaba de tener lugar, he visto claramente que este comportamiento bien se parece al que muchos cristianos experimentan en su vida.
Yo, por mi parte, cada día trato de confiar más y más en Él. ¿Qué harás tú? ¿Caerás por la escalera algún día?
lunes, 7 de septiembre de 2009
Ordenando
Ha llegado septiembre, el nuevo curso escolar, los reencuentros... y con todo ello, un torrente de palabras, pensamientos, sentimientos... Fluyen bastante desordenados por mi mente, de un procesador a otro, tratantando de acertar por qué ha aparecido, o qué debo de hacer con él, como si fuera una pieza a ajustar en su posición para que dé lugar lo mejor de sí.
El problema radica en que en todo el río hay muchos (pensamientos, palabras, ...) que pueden estar de paso, otros que se quedan estancados, novedades que asimilar y definir su posición, algunos que resisten al paso del tiempo, otros que son inamovibles...
¿Cómo ordenar todo esto? Sola no puedo.
Where do You want me?
