"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo"
Oscar Wilde

miércoles, 20 de enero de 2010

¿Qué comeremos?

Llevo un par de días con la mente mareada. El período de prácticas termina pronto, y luego sé que los 4 meses que me quedan en la universidad van a pasar aún más rápido.


Otros años, a estas alturas, me encerraba en casa o la biblioteca a estudiar y a hacer exámenes que indicaban que terminaba una parte del año. Lo cierto es que desde que empecé hace cinco años ya, los años para mí son como dos cursos: de septiembre a enero y de febrero a junio, ya que en febrero era como estar otra vez septiembre, por las nuevas asignaturas y eso…


Lo bueno de verlo así, es que el tiempo pasa muy rápido. Y se suceden los años. Hasta que llega este. En octubre no me preocupé, aún había tiempo. Pero ahora, que empieza el “segundo” curso del año, veo que relativamente pronto esto se va a acabar. Y esto es mucho más que un año. Es mucho más que una fase más de estudio. Sí, es cierto que si Dios quiere en julio habrá una primera licenciada en la familia, pero no sólo es el hecho de terminar la licenciatura. Es algo mayor. Es un ciclo completo de la vida.


¿Un ciclo completo?, estaréis pensando. Sí. Porque en lo que se ha basado mi existencia hasta el momento es en estudiar. Colegio, instituto, universidad… Vale que es algo necesario, y no simplemente el hecho de estudiar. Es una etapa de continuo aprendizaje. Con esto no quiero decir que el resto de la existencia no se base en aprendizaje, pero es un aprendizaje diferente. Hasta ahora han sido conocimientos básicos, y también no tan básicos. Ahora el aprendizaje no sólo consiste en aprender más cosas sino que también se van a desarrollar los conocimientos adquiridos hasta el momento, y también la propia persona.


A lo que iba. Terminar la carrera acarrea un peso: decidir hacia dónde seguir. Hay quien empieza a estudiar más cosas, quizá por el miedo a avanzar o porque la vida de estudiante es bastante cómoda, si bien la desventaja principal es la falta de ingresos. Pero llega el día en que hay que seguir. ¿Hacia dónde? ¿Cómo? ¿Metas y objetivos? Es algo importante, sin duda.


Sin embargo, aún no ha llegado ese momento. Aún queda tiempo. Habrá quien lo entienda como querer dejar para mañana algo que se podría hacer hoy. Pero no. Es simplemente que aún no ha llegado ese momento. Recuerda, todo tiene su tiempo. Por ello estoy tranquila.


Además, tampoco es simplemente lo que yo quiera o me gustaría. Dios no está al margen. ¿Qué tiene Él preparado para mí? ¿Dónde quiere que esté? Preguntas aún sin respuesta, pero que no me preocupan en este momento más de lo que deben. Todo tiene su tiempo. Y no sólo eso, sino que recuerdo las palabras de Jesús a sus discípulos:


“Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?

No os angustiéis, pues, diciendo: "¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?", porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal”. (Mateo 6:25 al 34)


Y es verdad. ¿Por qué preocuparse ahora? Si Dios cuida maravillosamente de sus criaturas, también va a proveer para mí. Además, aún hay mucho que hacer donde estoy.



Así que... a seguir adelante, con la vista siempre puesta en Aquel que nos da Vida.


sábado, 16 de enero de 2010

"Sin mirar atrás"

Empecemos 2010 sin mirar atrás. Es una frase que se dice en muchas ocasiones. Sin embargo, vamos a darle otro sentido, o por lo menos una pequeña variación.


“Sin mirar atrás” la gente lo emplea para olvidar todo el pasado y comenzar una nueva vida, o un nuevo estilo de la misma, olvidando por completo todo aquello que ya le ha acontecido.



Pero no quiero darle ese sentido. No quiero olvidar todo lo que ya ha acontecido, o por lo que he pasado, sino que lo que voy a tratar en esta ocasión es a no quedarme varada, cual nave en el puerto, en ciertos momentos de los últimos años, sino que quiero dejar a un lado esos momentos, pero sin dejar atrás todo lo aprendido. Me explico.


En la última década han ocurrido muchas cosas, buenas, regulares, dolorosas, alegres… en mi vida. Muchos momentos que muchas veces recuerdo bien con nostalgia, bien con pesadumbre. Tras cada uno de ellos pude observar cosas aprendidas de errores, de pruebas; actitudes que me gustaría poder absorber como propias, otras que sin embargo espero no mostrar nunca…


Son estas cosas las únicas que quiero seguir recordando. Evidentemente, recordar algunas enseñanzas puede llevar asociado cierto recuerdo de dolor, pero que sólo sea eso, un momento y ya está, y no seguir cayendo en tratar de pensar qué se podía haber hecho entonces y cómo sería la vida hoy. Porque, aunque pueda parecer una gran debilidad (y lo asumo como tal), aún hay veces en que trato de rememorar tiempos mejores dejando de lado las palabras de Eclesiastés escritas al pie de esta página.


Puede parecer frío y distante que sólo quiera recordar estas cosas. Hablo de cosas, y no de personas. Las personas que han dejado huella van a seguir estando ahí, no me olvido de vosotros y nunca lo haré (aunque en ocasiones parezca distante). Habéis dejado una marca profunda y sois quienes me habéis enseñado más.


Así pues, y con este sentido, digo “sin mirar atrás”.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Pensamiento de estos días

Cuando el día va a ser duro, Tú me levantas.

Cuando ya lo ha sido, me das descanso.

Maniobras de despiste

Aunque hace poco dije que la celebración de la Navidad no dependía de los regalos, estado de ánimo o demás circunstancias del día a día, porque es algo que sobrepasa todas estas cosas, lo cierto es que esta Navidad está resultando especialmente dura. Y no ya por la crisis económica, que ha hecho que el gordo vestido de rojo no haya podido pagarse el pienso de los renos y que la penuria que pasan los camellos de los magos también impida su llegada a mi balcón (ya ves, qué sofoco el quedarse sin regalos…), sino porque la crisis familiar está más al rojo vivo que nunca.


Todos nos equivocamos, y lo hacemos continua y diariamente, pero de ahí a realizar maniobras de despiste cual guerra encarnizada ya es demasiado. Desde fuera del plató, el espectáculo tiende al absurdo. Pinto el cuadro:


Dos escenarios. Tres personajes. Una decisión. Uno de los implicados necesita el acuerdo de las otras dos partes, sin embargo, para esto ha de ir al hábitat particular de cada uno a esperar su veredicto. Lo que le dice uno, cuando traslada su versión a la otra parte, obvia ciertos detalles o bien se inventa algún otro, e igual a la inversa, por lo que ninguna de las partes decisorias conoce a la perfección las observaciones de la otra y la voz inventa-historias anda hecha un lío. Desde bambalinas, viendo parte de todas las partes, el juego se ve destinado al fracaso. ¿Cómo acabará el culebrón? Lo puedo anticipar: la voz inventa-historias se saldrá con la suya a costa de alguna de las partes, con lo que el juego navideño hará tambalear la historia de aquí en adelante.


Contado así, puede ser un gran lío, pero lo cierto que es no se está actuando correctamente. Pero no sólo de ahora, sino de hace ya semanas. Porque lo que parecía un pequeño avance, tardío y con meses de retraso, ahora, unido al juego navideño, bien parece una estrategia manipuladora.



Si sólo fuera un juego, una obra, una película de enredo… pues iríamos a verla, o quizá no, pasaríamos un buen rato y volveríamos a casa tan tranquilos. Pero estar en medio de esta pequeña guerra, es más que duro. Sin poderse posicionar abiertamente, sin poder hacer más que lo que se supone que debo hacer, sin poder decir todo lo que sé… Paciencia, paciencia…



Entre tanto, la mitad de las fiestas ya ha pasado, las comidas familiares han tenido varias ausencias notables y que no van a subsanarse en próximas reuniones del mismo calibre, y las medias-verdades vuelven a reinar por su presencia. Todo esto unido a la falta de compromiso de las personas y al no-cuento-contigo (que realmente me produce indiferencia, si bien ha llegado a clavar un pinchito otra vez cerca del que algunos creen pequeño corazón de una), está haciendo de estas Navidades las más duras de la historia.


Menos mal que no todos son males, y siempre quedan personas y familias enteras que te regalan sus sonrisas, amor, y ánimos si bien tampoco están en sus mejores tiempos. Gracias a todos vosotros.


Y gracias a Ti sobre todas las cosas, porque haces que cada día sea diferente y valga para algo.



lunes, 14 de diciembre de 2009

Ya está aquí

Ya está aquí. Ya ha llegado de nuevo… Se ve en las calles, vestidas de rojo y azul, llenas de luz y sonido. La Navidad, claro.



Pero, ¿qué es la Navidad? ¿Qué representa en esta sociedad?



Para muchísimas personas es simplemente un período de fiestas, regalos, comilonas… Otros aprovechan para viajar, ver a la familia, pero no dejan de lado la fiesta. Es alegría, pero también tristeza para aquellos a quienes dejaron familiares queridos…



Pero Navidad es mucho más que eso. Es más que comida, más que fiesta, más que alegría o simple tristeza. O, al menos, así lo veo yo.



Navidad es esperanza, es vida. Es el momento de recordar algo importante. ¿Y qué hay más importante que el Amor infinito e inalcanzable de nuestro Creador? Por Su amor, envió a su Hijo, ese niño que nació, para unos años después entregarlo por cada una de nuestras vidas.



Porque ese niño que en estos días el mundo recuerda, no se quedó en pañales. Y eso es algo que millones de personas tratan de ignorar en estas fechas. Navidad es mucho más que un niño naciendo en un establo. Navidad es recordar que ese niño dio la vida por ti y por mí. Y que por su muerte, nosotros podemos tener vida.

Our way

Las personas no somos imbatibles. No somos perfectas. Cometemos errores y múltiples fallos. Podemos tratar de mitigarlos, de mejorar nuestro funcionamiento, pero siempre acabamos equivocándonos de algún modo. Por eso, nadie es infalible. Nadie es 100% confiable.



Es en este marco en el que tratamos de edificar sociedades, grupos, iglesias… y muchos no son conscientes de nuestras flaquezas. No ven que por nosotros mismo, como grupo, no conseguiremos nada. Si tratamos de construir según my way, lo que construyamos caerá por su propio peso. Igual con las formas de dirección. ¿Cómo dirigir una sociedad, un grupo, una iglesia? Cada una de estas formas tiene diferentes posibilidades, pero pese a estudiar muchas de ellas, ninguna funciona y todas tienen un punto débil, sobre el cual reposan y el cual tiembla en cada tormenta.



Para el caso de la iglesia, no sólo tenemos que ver qué queremos nosotros, sino más bien qué quiere Dios de nosotros, y cómo quiere Él que lo hagamos. ¿Por qué en tantas iglesias parece que quien falla es precisamente Aquel para el que, se supone, nos reunimos?



Pero no dudo que aunque nosotros fallamos, Él sigue a nuestro lado. Se revolverá un poco cada vez que tropezamos con lo mismo, se entristecerá… pero estará ahí, esperando a que nosotros, siguiendo sus pasos y directrices, seamos capaces de ver el camino correcto que nos lleva alumbrando tanto tiempo. Porque, en definitiva, Él es luz y nosotros tropezamos continuamente por vivir en nuestras propias oscuridades.


¿Hasta cuándo?

domingo, 29 de noviembre de 2009

El regalo de la vida

El regalo de la vida puede ser muy largo.






Si el Señor nos da la oportunidad podemos llegar a edades más o menos avanzadas. Los ancianos, las personas en esta etapa, tienen ante sí años distintos, largos y duros. Son años de enfermedad, olvido, abandono, soledad...

De algunos mayores se hacen cargo sus respectivas familias, pero ¿y del resto? En el mejor de los casos, podrán valerse por sí mismos hasta cierto punto y es posible que sólo necesiten ayuda externa para tareas pesadas y que requieran cierto esfuerzo. Pero siempre llega un punto en que ya no son capaces de apenas nada. ¿La salida? Si la familia sigue sin responsabilizarse, o si ni siquiera han llegado a tener familia, el internamiento en un centro de mayores es lo que se ha propagado entre la sociedad. Porque es verdad. La sociedad no se hace cargo de muchas cosas, simplemente las aparca.

Volviendo a los ancianos y los centros para ellos. Cuando llegas allí encuentras muchas caras que reflejan la tristeza en sus miradas profundas, te da cuenta de lo que significa ser mayor. Son personas que han vivido mucho, muchas épocas, muchos cambios, y han sufrido también mucho, como sufrimos cada uno de nosotros. Pero, además, están sufriendo ahora. Se sienten solos, muchos también abandonados, otros, simplemente, o no recuerdan, no oyen, o ya no ven.


Hace muy poco, fuimos con un grupo de adolescentes a visitar un centro de mayores, donde residen y "hacen vida", para pasar un rato con ellos, acompañarles y que pudieran sentir que son valiosos... Al principio, las caras de los residentes eran de sorpresa, si bien les habían dicho que iríamos, muchos no recuerdan siquiera la edad que tienen, dónde vivían antes de llegar allí, o cómo se llaman. Estuvimos hablando con ellos, nos contaron de sus familias, de sus trabajos cuando eran jóvenes... También cómo pasaban allí los días. Es monótono, siempre igual y no hacen grandes cosas. Para ellos, grandes cosas son visitas como la nuestra, que se sale de la rutina habitual, o el menú especial de año nuevo.

Pudimos comprobar que es mucho más difícil de lo que somos capaces de imaginarnos. Que nadie los visite, no hacer nada en todo el día, aparte de dormitar en un sillon y ver algo la tele o bordar un rato. Algún familiar puede que vaya a verlos el fin de semana, pero no todos tienen familia. Muchas trabajaron sirviendo en casa pudientes en las primeras décadas del siglo XX, y para cuando los hijos de sus amos habían crecido, se dieron cuenta de que ya no era momento de buscar un novio para casarse con él y formar la suya propia. A otros, el cónyuge los dejó en los tempranos años de matrimonio, o simplemente no se amaban, y no tuvieron descendencia. Por eso, recibir la visita de un grupo de jovencitos, que voluntariamente quisieron ir allí y estar con ellos hablando tuvo que significarles mucho. Los chicos puedieron pasar tiempo con ellos, cantaron y bailaron y los acompañaron en el trayecto, que para muchos es como cruzar el oceáno, que separa el comedor del salón.



¿Qué me llevo yo de ese día? La sensación de haber hecho bien a gente que lo necesitaba, pero más que eso, la total convicción de que no quiero pasar el resto de mi vida sola. Y que cuando tenga familia, trataré de transmitirles la importancia que tienen las personas mayores, que no son personas "aparcables" a un lado para poder continuar con tu propia vida. No me gustaría que mis hijos me internaran en un centro así, porque aunque se les cuida bastante (en el mejor de los casos) no es comparable al cuidado y el amor que puede ofrecerte tu propia familia.

Emocionalmente fue un día desolador, ya no solo por los que estaban allí, sino también porque ahora me doy cuenta de lo que pasó, antes de partir, un familiar bastante cercano que no llegó a formar familia, y lo que debe estar sufriendo en este instante otro familiar de quien su hijos no se responsabilizan. Es muy fácil "aparcar" a las personas, será porque no lo es tanto hacerse cargo de ellas y de lo que eso supone.


Realmente espero que estas personas que estuvimos visitando sientan que son importantes y valiosos para otros y para Jesús. Unas pocas ancianas eran creyentes, el resto no. Y precisamente para los que no lo son tiene que ser especialmente difícil, ya que es el sentimiento de soledad es el que más sufrirán. Si el Señor me regala tantos años aquí como para sobrepasar la barrera de los 80, espero poder disfrutar del amor de mi familia. Así mismo, espero poder recordar esta visita cuando mis padres lleguen a cierta edad, para también poder enseñar a mis hijos a tratar a los ancianos.


La vida es un regalo que Dios nos da. ¿Cuánto nos regalará?

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Descubriendo tesoros

Me gusta la ciudad los domingos por la mañana. La tranquilidad en las arterias principales, caminar tranquilamente sin prisas, ver la gente mayor paseando…

Los domingos por la mañana la ciudad no es la misma. Es diferente. Tranquilidad, silencio… Las cosas que diariamente no se ven, se descubren los domingos por la mañana.

Mientras la mayoría de sus habitantes duerme la resaca de la noche anterior, o simplemente hace nada en casa, la ciudad despierta sola, con apenas caminantes por sus calles, dejando al sol mostrar sus mejores destellos. Si, además, la mañana comienza medio nublada, los reflejos y los contrastes de luz son aún más interesantes.




En esto pensé cuando salí del metro este último domingo. Me sentí como una niña pequeña descubriendo un tesoro: el silencio en la mayor arteria comercial de la ciudad.




(Domingo por la mañana)

martes, 24 de noviembre de 2009

Últimos meses (II)

Últimamente, hay una cosa que viene sacándome de quicio bastante, incluso cuando soy yo quien la hace.


Las palabras ya no tienen sentido para mí. Necesito ver las acciones que se corresponden con esas palabras. Afirmaciones del tipo “Ya te llamo y vemos algo” han perdido su poder de convicción. Sobretodo porque son muchas veces ya las que la misma persona ha dicho cosas y luego, con las semanas, se ha visto como lo que se llevó el viento eran sus palabras. Porque ya no es ni con los días. Los días pasan, y se convierten en semanas, y las semanas en los correspondientes meses. Eso no cuenta mucho a su favor, y sé que la próxima afirmación que haga la cuestionaré bastante más. Aunque, como bien he dicho, también me he dado cuenta que tiendo a cometer el mismo error y no me gusta en absoluto (ya dejé por aquí hace poco que me da pavor equivocarme). La verdad es que pienso en voz alta, y me da rabia, porque de todo lo que pienso, o expreso en papel, más de la mitad de las cosas soy incapaz de verbalizarlas, y muchas veces termino haciendo la vista gorda.



En estos meses, además, he podido entender, en parte, la posición de otra persona. Aunque digo en parte, y explico un poco por qué. Es en parte, básicamente, porque lo que yo estoy sintiendo ahora no lo he escogido voluntariamente, si bien la otra persona era consciente cuando actuó, que sus actos podían llevar aparejados esas reacciones. Pues bien, el rechazo, las actitudes que ahora me molestan a mí, soy consciente que, a otro nivel, yo también las he hecho sufrir a otros, aunque repito, no es la misma situación. Yo no he tenido elección y ella (la persona) pudo escoger qué quería, y no dio pie a ninguna opción alternativa. Reconozco el dolor que supone sentirse rechazado, y sé que no ha tenido que ser fácil, como no lo está siendo para mí, y veo que mi actitud muchas veces no ha sido la adecuada, si bien en ningún momento he hecho nada en contra del otro. En fin…Soy críptica, lo sé, pero quien pueda intuir de qué hablo comprenderá.


Por otro lado, tengo la sensación de que he vuelto a caer en lo mismo de siempre. Y, este año, no pienso dejar que termine igual. Lo cierto es que pronto haré balance global del 2009, interiormente, y me da la sensación de que no he sabido aprovechar al máximo cada momento, aunque si lo he hecho mejor que otros años…


Ufff… Estoy cansada. Cansada de muchas cosas, de muchas actitudes, de muchas personas, de mí misma por no saber caminar con paso firme… Pendiente también del futuro, lejano aún, pero no tanto como pueda parecer. Expectante a los acontecimientos que se avecinan, preocupada por muchas cosas y personas, decepcionada con otras y también conmigo…



Caos en mis ideas, pero espero que sólo sea en ellas. Por eso hace tanto que no entraba en mi rincón, porque para dejarlo como un pajar después de buscar la deseada aguja, pues mejor lo dejo sólo en mí. Pero necesitaba ya echar muchas cosas fuera, para poder ir reparando lo que soy consciente que está estropeado.



Pero bueno, no estoy sola en este mar revuelto. Hay Uno que me tiende la mano y me coge según me voy hundiendo. Sé que está a mi lado y que nunca va a dejar de estar aquí. Él es mi torre fuerte.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Últimos meses (I)

Hace bastante tiempo que no me paro a pensar un poco en lo que está ocurriendo en mi vida. Creo que desde que comenzó el nuevo curso escolar, allá por septiembre, he vuelto a recapacitar bastante sobre las decisiones tomadas en los últimos meses. No sé, es algo que suelo hacer a menudo, como una especie de feedback, y cada vez lo hago con más frecuencia. ¿Es inseguridad o simplemente un mecanismo de control interno? Quizá es lo que escribía hace unos días otra persona, que me aterroriza cometer errores. Sea cual fuere la causa por la que lo hago, sigo sin haber encontrado un error.


En fin… Lo últimos meses se suceden sin apenas descanso. Nuevas rutinas. Nuevas personas. Nuevos quehaceres. Nuevos propósitos, o los de siempre que aún están por cumplir.


Las nuevas rutinas, personas y quehaceres se explican con facilidad: un semestre diferente. Un semestre de prácticas en una empresa interesante, con varias partes de trabajo: el rutinario de despacho (y casi inexistente) y el interesante de salir cada semana a una empresa diferente.

Es un gran cambio con respecto a los últimos… a ver que piense… ¿19 años? Lo cierto es que el mundo laboral impone un poco, es un cambio de chip que hay que hacer bien y que no todos saben hacer. Para muestra algún que otro compañero que ha entrado en la empresa como yo.

De esta nueva etapa que durará aún unos cuantos meses, me gusta analizar las diferentes personas que estamos en el despacho. Tanto de los propios empleados como de los que estamos en prácticas. Diferentes motivaciones, visiones de la vida, propósitos e inquietudes. Y en esa amplia variedad ¿cómo encajo yo? ¿Marco alguna diferencia? Cada una de las 70 personas que trabajamos juntas somos diferentes, sí, pero hay diferencia entre ser simplemente diferente en cuanto a edad, sexo, pensamientos superficiales y demás y marcar la diferencia en un campo más amplio.

Esto es algo que me preocupa desde que entré, y también un reto que, aunque lanzado a adolescentes, también me tocó a mí en GBE.


Porque es otra de las cosas que han ocurrido en estos meses… GBE es algo que disfruté mucho cuando iba al instituto, y que fue de gran ayuda, apoyo y a través del cual conocí a muchos de mis amigos hoy. Doy las gracias a muchas personas que cedieron su tiempo por preocuparse por los adolescentes, y que aún siguen sirviendo en este campo. Pero me sorprendió que ahora vean en mí cualidades que pueden ponerse a disposición de los adolescentes. Quizá no en un futuro inmediato, pero ¿quién sabe si Dios me quiere de ayuda para otros igual que lo fueron para mí? Es algo en que le pregunto dirección. Pero bueno, el caso es que me ofrecieron ir a ayudar al campamento de inicio de este curso y la verdad es que fue de gran bendición. Fueron dos días increíbles y se les lanzó ese reto: que marquen la diferencia frente a sus amigos, compañeros de clase, familiares… Y eso también fue extensible al equipo, porque aunque es algo que sabemos, que nos recuerden las cosas tampoco está mal. Hace recapacitar sobre si realmente se está haciendo o no.



Bueno, creo que ya me he extendido bastante por hoy. Prometo no tardar demasiado en expresar todo lo que circula por la autovía de mi mente.



lunes, 12 de octubre de 2009

A mí

Hace unas semanas hablaba de esa escalera en que se convierte la vida. Concluía con unas palabras que acabo de leer y no me creo. No me dejo ayudar, simplemente.

Y en ese no me dejo ayudar se enmarca mi siguiente reflexión.


Soy una cobarde. No soy capaz de enfrentarme a ciertos aspectos de mi vida. Pero, ¿es simple cobardía o es que aún no me siento preparada? Mucho tiempo he pensado que era lo segundo, pero ahora, a raíz de una conversación, empiezo a pensar que es lo primero.

Con todo, me siento perdida. Ayer comparaban a Jesús con un GPS.
Cuando vamos con el coche y llevamos el GPS enchufado, nos molesta la mecánica voz y los pasos que nos da para llegar a los sitios porque creemos conocer un camino más rápido, sencillo... y lo apagamos. Después de un rato asimilamos que nos hemos perdido y volvemos a dar al on del aparatito, y este nos recalcula la ruta a partir del punto en que nos encontramos.

Es cierto que muchas veces actuamos así con Dios, al menos yo. Y cada vez me gusta menos, porque siento que no aprendo de los errores. Siento que he retrocedido, que he resbalado otros 3 escalones más abajo, escalones que creí haber superado.

Intento encontrar respuestas a tanto tropiezo, y no las hallo. Quizá no busco en el lugar en qué se encuentran. Quizá no pregunto lo que realmente quiero saber. Sin embargo aquí estoy de nuevo, tratando de aclarar los laberintos de esta mente imperfecta. Me pregunto sin con este ovillo mental puedo ser de utilidad para otros, puedo servir en algo. Claro que sí, afirmo aunque no muy convencida. He de seguir confiando, y dejándolo todo en Sus manos.

Claramente perdida, yo.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Escaleras

El comportamiento humano muchas veces es sorprendente. Oímos noticias de sucesos estrafalarios, que nunca antes habríamos podido imaginarnos, u otros actos similares.

Pero ya no sólo hablo del comportamiento que se convierte en portada de los periódicos, sino de aquél que tiene lugar cada día, en la cotidianeidad de esta sociedad que no respira aire fresco.


Véase una escalera mojada por la lluvia, una persona que sube por ella y otra que baja. La que baja, de repente, resbala y se vence sobre sí misma. La persona que sube percibe cierto movimiento extraño y extiende su mano. Sin embargo, la equilibrista recupera su propio equilibrio y no se deja ayudar.


Si soy sincera, la persona que bajaba era yo misma esta mañana cuando, entre las prisas, el bolso, el paraguas y la chaqueta, he resbalado llegando al metro. Aún no entiendo cómo he podido recomponer mi equilibrio, pero cuando la otra persona me ha preguntado ¿estás bien? enseguida he contestado “sí, gracias”, y he continuado la bajada sin más percances.

No obstante, en cuanto he podido dar dos pasos y pensar un poco en la situación tan absurda que acaba de tener lugar, he visto claramente que este comportamiento bien se parece al que muchos cristianos experimentan en su vida.


La vida es como una escalera. Hay momentos en que resbalamos y estamos a punto de caer, entonces Dios nos ofrece Su mano para sacarnos de allí. Pero no dejamos que nos ayude, sino que tratamos por nuestros propios medios de solventar la situación, el problema o cualquier decisión que tenemos que tomar.


¿Qué nos hace dejarle de lado? ¿Por qué no somos capaces de ver que sin Él estamos perdidos, que podemos caer? Esto no significa tampoco que confiando en Él las situaciones por las que pasemos sean más fáciles, ni mucho menos… Pero sí que hay quien, por amor, nos salva y no exige más que amor y confianza a cambio.


Yo, por mi parte, cada día trato de confiar más y más en Él. ¿Qué harás tú? ¿Caerás por la escalera algún día?

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ordenando

Muchas, muchas palabras. Muchos, muchos pensamientos. Muchos, muchos sentimientos.

Ha llegado septiembre, el nuevo curso escolar, los reencuentros... y con todo ello, un torrente de palabras, pensamientos, sentimientos... Fluyen bastante desordenados por mi mente, de un procesador a otro, tratantando de acertar por qué ha aparecido, o qué debo de hacer con él, como si fuera una pieza a ajustar en su posición para que dé lugar lo mejor de sí.
El problema radica en que en todo el río hay muchos (pensamientos, palabras, ...) que pueden estar de paso, otros que se quedan estancados, novedades que asimilar y definir su posición, algunos que resisten al paso del tiempo, otros que son inamovibles...

¿Cómo ordenar todo esto? Sola no puedo.


Where do You want me?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Impresiones valorativas

Apenas 4 semanas. Eso es lo que me queda en mi primera destinación. Ha sido un período interesante. No ya por lo que haya podido aprender a nivel laboral, que ha sido algo, sino también por lo que he podido aprender de trabajar con las personas.

Llegué y el equipo al que me incorporaba funcionaba a la perfección, los engranajes eran buenos entre ellos. O eso parecía, porque ha sido llegar las vacaciones y faltar alguno de ellos, para que los perfectos engranajes empezaran a chirriar un poquillo. Y sólo un poquillo.
Críticas al trabajo de uno, críticas al trabajo del otro... Lo que más me asombra no es esto, es algo que era probable. Lo impactante es que las críticas eran dirigidas al cliente. Es decir, un compañero, hablando con un cliente, criticaba al compañero de al lado. ¿Es esto equipo? Cabe pensar que lo decían sólo para proteger al cliente, que realmente no pensaba eso, pero si este el caso ¿por qué lo hacen?
Con esto en mente me preguntaba qué dirían de mí, que es lo que realmente pensarían de la becaria que aparentemente sólo esta aquí por enchufe, cosa no del todo cierta...

Dejando esto de lado, la experiencia está siendo muy buena. Aprender a tratar a las personas. No sólo al compañero, sino también a los clientes. A todo tipo de clientes. Aquéllos que van de listos, otros que parecen un poco atontados (y de los cuáles los compañeros se burlan), algunos adinerados, otros endeudados hasta las cejas...

Paciencia, respeto, confidencialidad... Cosas a practicar cuando se trabaja, y también en la vida diaria. También aprender a dejar el trabajo en el trabajo, y no trasladar los días no tan agradables al ámbito familiar, no llevarse las preocupaciones a casa (como los primeros errores)...


En definitiva, buen sabor de boca en general. Ahora a probar el siguiente bocado, otra empresa, distintas funciones, diferentes personas, otro equipo... Vamos, otro reto. Pero sobretodo, voluntad de aprender.

sábado, 29 de agosto de 2009

Silencio

Es eso lo que escucha desde que se levanta. Algo se ha roto en su relación. ¿Cómo volver a recuperar lo perdido?

Aún así, se levanta todos los días, hace todo aquello que debe hacer y trata de que el silencio no le afecte en demasía. Muchas veces siente que va a caer, que es el último día en que podrá soportar tanto silencio.

Pero entonces Él le dice que no se preocupe, que está a su lado, que le da la mano y le ayuda a seguir caminando. Que si es necesario le cogerá en brazos, como otras veces ya ha hecho, y le curará las heridas nuevas, y las que se han reabierto.

Le da las gracias por todo. Sabe que no lo merece y por eso mismo está agradecido. Está a Su disposición. ¿Qué quieres de mí, Señor?



"Not because of who I am

But because of what You've done

Not because of what I've done

But because of who You're"

-Who am I, Casting Crowns-

lunes, 24 de agosto de 2009

Abismos

Otro abismo más. No sabe por qué, pero cada vez que intenta acercarse a alguien, la separación entre ellos crece. Sea quien sea... Comenzó con él, y más tarde ella. Entre ambos la grieta es tan profunda que todo lo que un día hubo a su lado ha terminado feneciendo. Primero fue uno de sus hijos, ahora es la otra. Cuando ésta trata de acercar posiciones, todo lo que la rodea la aleja. Es más, ni siquiera preocupándose por la salud de las personas logra evitar la caída. Se siente tan pesarosa que ni siquiera volver a casa la anima, ya que es allí donde ahora está la tensión. Palabras cortantes, miradas recelosas, gestos que dañan. ¿Por qué iba a querer volver? Porque no tiene otro sitio a dónde ir. Porque siente que debe estar ahí. El abismo cada día se hace más irreconciliable a la par que incómodo. Y sin embargo, sabe que ése es su lugar, por lo menos en este momento.





Muchas personas viven día a día en su abismo particular. Ya sea a causa del trabajo, de las relaciones con las personas, de los miembros de la familia... Y no saben como salir de él.
Sin duda, le atribuyen la responsabilidad del abismo a la parte ajena, sin darse cuenta de que ellos también forman parte del problema, ellos tampoco son perfectos, cometen errores como todos los demás. Como no contemplan esta posibilidad, no ven la necesidad de pedir perdón y ser perdonados, con lo que el abismo se vuelve cada vez más profundo.
Sin embargo hay Uno a quien no le importa la cantidad de errores que hayas cometido, las barbaridades que salgan por tu boca. Te quiere y por eso te perdonará, siempre y cuando seas consciente y te arrepientas de todo aquello que mancha tu vida. Él es la solución a un abismo, el abismo de muerte. A través de Él, y sólo a través de Él, podemos cruzar ese abismo. Sólo cuando comprendes que la muerte es mucho más dolorosa que cualquier otro abismo, estás dispuesto a ser limpiado. Entonces, cualquier otro abismo que siga existiendo será doloroso, pero no imbatible.






Ahora sabe por qué vuelve a casa. Sabe que tiene que dejar que ese abismo que se abrió se cure, y debe dar el primer paso, poniéndose en evidencia, tal vez, pero sabe que si no es de este modo, el abismo cada vez será más profundo.




viernes, 14 de agosto de 2009

Pensamientos pasados

I

Allá por el mes de mayo escribí una frase, que no recuerdo si leí, escuché, o simplemente pensé.

Nuestros problemas son oportunidades para Dios. Así muestra Su gracia, misericordia, fidelidad, amor...

Junto a ella escribí: "experimentándolo ahora".


Es cierto. Todas aquellas situaciones que para nosotros pueden suponer un problema, o por lo menos una gran lucha, es una oportunidad para Dios. Pero también son una oportunidad para nosotros mismos para demostrarle a Él que es nuestro guía, nuestro mapa, nuestro punto de apoyo, en definitiva, que confiamos en Él.


Creo que en esta oportunidad he vuelto a comprobar Su amor, y Su bondad. Sí, su bondad, porque aun sabiendo que Él ha permitido todo esto (ya que nada se le escapa), sé también que no me dejó sola, proveyó de lo que necesitaba para seguir adelante, ya fuera en forma de personas, de mensajes... que me animaron a seguir adelante en mi particular problema. También he podido comprobar muchas más cualidades de Dios.





II

2009: un punto de inflexión


Este es un pensamiento que anoté unas semanas después del anterior. Ahora me paro a pensar qué me llevó a él, y no sabría determinar con exactitud qué fue, porque lo cierto es que podrí haberlo pensado a principios de año.

Definí 2009 como punto de inflexión recordando la gráfica de las funciones. Un punto de inflexión de una función se caracteriza por determinar un cambio en la concavidad de la curva.



Aplicado al caso que me ocupa, es un punto en el que el mi vida cambia de dirección en muchos sentidos. Bueno, quizá no en tantos. Pero sí que esos pequeños cambios infringidos en este periodo harán cambiar por completo la dirección que estaba tomando.

Estos pequeños cambios se han debido tanto a decisiones propias como ajenas. Con las propias no he tenido muchas dificultades en aceptar que harían cambiar mi rumbo, ya que fui yo quien decidió que así fuera. Pero son las ajenas las que más cuesta asumir, y entender que aunque quizá no comparta el pensamiento, puedo aprender también de ellas. Son más costosas y dolorosas, como una función con concavidad hacia arriba en su parte ascendente, cuya pendiente es cada vez más pronunciada y caminar sobre ella llegaría a ser imposible.



En este punto de mi disertación la función se ha trasformado en una valle, o casi un cañón. Así es como he sentido muchas veces los momentos en la vida, pero siempre ha habido allí una mano que me ha ayudado a seguir adelante por esa pendiente, que incluso me ha levantado en sus brazos para poder llegar de una pieza a la cima, aunque luego siempre hay un nuevo valle, en el que aunque la bajada no sea muy pronunciada, la subida de la pendiente siguiente siempre supone un esfuerzo extra. Pero hallaremos descanso.


"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Jesús, en Mateo 11:28)


sábado, 8 de agosto de 2009

Mudar la piel

La piel de los reptiles los protege de la desecación y les permite adaptarse al emdio en le que viven. Esa piel muda, es decir cambian de piel.

Este fenómeno de la vida animal me ha venido a la mente en el día en que empiezo a mudar mi piel. Y hablo literalmente, tras el pequeño percance de hace unos días. Pero este doloroso hecho me ha hecho recordar unas palabras de la Biblia:


"...En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. ..." Efesios 4:22-24 (RV)

"Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, ... Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto." Colosenses 3:5-10,12-14 (RV)



La asociación de ideas puede parecer extraña. La muda de la piel es un acto que los reptiles han de soportar, por su bien. Es algo inherente a sus características.

Despojarse del viejo hombre, como dice Pablo, lo es para aquellos que han entregado su vida a Cristo. Si no, ¿cómo pueden afirmar que Cristo habita en ellos? Es un duro camino, pero no imposible. Costoso, que implica un gran paso de fe. Una tranformación completa. Abandonar lo que tenemos por algo prometido, una gran promesa. Vida. ¿Y quién no quiere vivir?


Mientras mudo mi piel, espero también seguir el proceso de muda de mi carácter que comenzó hace algún tiempo, y dejar atrás todo lo que impide que Él me transforme por completo. Quiero vivir. Él es el camino hasta la Vida, y también es mi refugio cuando las cosas no van conforme me gustaría.

Sigo mudándome.

viernes, 7 de agosto de 2009

Existencia de amor

Se conocen hace más de 50 años. Llevan todos estos años juntos. Se aman, y aman a sus hijos y nietos. Dios los ha bendecido mucho a lo largo de sus 3/4 de siglo. También han sufrido, han llorado, han superado enfermedades... Y se siguen amando. La preocupación de uno por el otro es tal, que al tener que estar él postrado en el hospital por una semana, ella pasaba el día en el hospital, pero no dormía allí porque él deseaba que descansara bien. Miradas cómplices, palabras bonitas, besos. Amor, en definitiva.

Amor de ese que se ha extinguido, y que ya no existe en el mundo. Amor en el que muchas personas dejaron de confiar. Amor que te hace vivir cada día por y para el otro. Amor fiel, paciente. Amor en mayúsculas. Amor hasta el final.


Sé que ese amor existe. Lo he visto. Algún día espero que me amen así.

Dios nos ama así y mejor. Por encima de todo, no importa lo que hagamos, los fallos que cometamos, Él nos ama. El mayor amor que nosotros podamos sentir por otra persona no es nada comparado con el amor de Dios. Su amor es infinito y eterno.

Huella

Dejar huella.

Ese debería ser nuestra mayor inquietud. Dejar huella en las personas, pero una huella recordable no sólo por el impacto que nos causara (que puede ser positivo o negativo) sino por lo que pudimos aprender de la persona, o del afecto que nos mostraron, como se portaron con nosotros...

Hoy he visto a una persona que me dio clases en el conservatorio hace 7 u 8 años. Me recordaba. Y yo le recuerdo por lo que me enseñó, de la música y de la forma en que veía la vida. Más tarde he estado pensando en por qué se acordaría de mí. Si cada curso pasaban por sus clases ceintos de alumnos, ¿cómo es que se acrodaba de mí? ¿Qué tipo de huella dejé atrás?
Luego he recordado a las personas que han ido dejando huella en mí a lo largo de estos años. Profesores, compañeros de clase, familiares, amigos... Algunos me enseñaron cosas, otros simplemente trataron de hacerme ver qué era vivir para ellos, unos cuantos me muestran aún hoy su amor, confianza...

Por fin ha llegado el punto en que me he preguntado a mí misma qué huella estoy dejando en las personas. Porque una cosa tengo clara, y no dudaré jamás de ella. Es el hecho de que todo, abslutamente todo lo que tenemos en esta vida, es algo que no nos pertenece, es un regalo. Dios nos ha regalado cada cosa que tenemos, o dejamos de tener, con un propósito: administrarlo. Además, es algo que no nos llevaremos con nosotros a la eternidad. ¿De qué nos servirán entonces si estamos ante Él? La única cosa que podemos llevar es la huella que las personas han dejado en nosotros, que nos han ido forjando el carácter, que podemos transmitir con nuestros gestos, expresiones. Aquellas relaciones personales que se han creado no pasarán. Son lo único que perdurará en el tiempo.
Sé quiénes me han marcado y cómo lo han hecho. Sé quiénes han aportado algo que me gustaría ser capaz de transmitir a mí misma.

Sé quiénes han dejado una huella en mí. Ahora bien, ¿qué huella estoy dejando yo?

jueves, 6 de agosto de 2009

Desajustado

Que las personas no quieren hacerse mayores es un hecho que sabemos. Lo vemos a diario.

Desde el famoso que se opera para quitarse arrugas y demás signos que evidencian su edad hasta el vecino de abajo que por no querer afrontar que ya entró en la treintena viste como un adolescente, dejando caídos sus pantalones, haciendo entrever sus calzoncillos.

Luego hay otra fase. La tecnológica. Me duele ver como personas con cierta inteligencia y edad parecen veiteañeros entrando en chats y redes sociales, manteniendo pegado a su cuerpo, como una extremidad más, su teléfono móvil, a la espera que suene, como si por llevarlo encima fuera a sonar antes de tiempo. Estos son, principalmente, la generación de los 60. Les llegó tarde la red. Y cuando han visto que pueden hacer muchas cosas en ella, empiezan como lo han hecho sus hijos. Jugueteando con los chats -ahora me mandan un privado, ahora el del nick interesante me dice hola-, "quedando" con los amigos para hablar por el Messenger...
¡Señores! Que tienen ya una edad en la que las tonterías sobran. ¿Por qué tirarse 2 horas frente a un ordenador si puedes llamar por teléfono (tú que trabajas y puedes pagarte las facturas) o quedar de verdad, yendo a tomar algo?


Quizá se deba a este desbarajuste psicoemocional de los adultos que sus hijos hayan sido educados de formas tan poco efectivas. Si vas a la playa en metro, recuerda que al volver a casa la playa la dejaste atrás, y no utilices los vagones como el salón de tu casa -ahora me tumbo y siento en el suelo a jugar al mentiroso.



Hay tantas cosas que no entiendo de este mundo que cada día me sorprende más por la calidad de las personas que están creándose en él, que me pregunto si no seré yo la que está desajustada, y me tienen programada para los tiempos en que aún existía la ética, el sentido común, la moral, la educación... ¿Será que me retrasé unas décadas?
De verdad que no lo entiendo. Vale que mi persona tiene conceptos de ciertas cosas que podrían parecer anticuados. Pero de ahí a que parezca que todo ha perdido el rumbo...

Pobres de los que vengan detrás, le dejaremos una maravillosa herencia.

jueves, 23 de julio de 2009

Cuéntaselo en oración

¡Oh, qué amigo nos es Cristo!
Él llevó nuestro dolor,
y nos manda que llevemos
todo a Dios en oración.
¿Vive el hombre desprovisto
de paz, gozo y santo amor?
Esto es porque no llevamos
todo a Dios en oración.
¿Vives débil y cargado
de cuidados y temor?
A Jesús, refugio eterno,
dile todo en oración.
¿Te desprecian tus amigos?
Cuéntaselo en oración;
en sus brazos de amor tierno
paz tendrá tu corazón.
Jesucristo es nuestro amigo,
de esto prueba nos mostró,
pues sufrió el cruel castigo
que el culpable mereció.
El castigo de su pueblo
en su muerte El sufrió;
Cristo es un amigo eterno,
¡Sólo en El confío yo!




Es un himno clásico. Nunca había reparado en él.

Pero el domingo llegué pronto a la iglesia. Y antes de entrar fui a ver a mis abuelos. Me los encontré por la calle. Iban a dar el paseo matutino. Como tenía algo de tiempo los acompañé. Caminábamos despacio, la edad no les deje ir más aprisa.
Pasamos por delante de la iglesia cristiana china que hay en el barrio, a unos cientos de metros de aquella a la cual asisto yo. De su interior salía música y voces cantando, en chino, claro está. Mi abuela se detuvo a escuchar y dijo que conocía el himno y se sorprendió. Me dijo qué himno era y yo, cuando más tarde entré en la iglesia (en la mía) busqué en el himnario aquella que cantaban los chinos. Porque la melodía era agradable, ellos no cantaban mal, y lo poco que había cantado mi abuela me dejó con las ganas de saber qué cantaban.
Cuando lo encontré y lo leí me sorprendí. Y me hizo pensar bastante.

¿Se lo llevo todo a Dios en oración? ¿O soy selectiva con aquello que presento delante de Él? Me gusta la forma en la que insta a que nos acerquemos a Dios tal y como nos sintamos. Cuéntaselo en oración. También nos recuerda todo lo que Cristo ha hecho por nosotros, sin que lo merezcamos.



Taller de alfarerería

El taller funciona despacio pero sin descanso. El trabajo requiere de precisión, sabiduría, delicadeza, cuidado...

Está al torno trabajando en sus obras maestras. Porque cada pieza es una obra maestra, única y hecha con el mayor amor que alguien puede mostrar.
Le preocupa una pieza en concreto. Desde que comenzó a crearla, hace ya unos cuantos años, la ha tenido que remodelar muchas veces, pero en los últimos meses ha sufrido mucho, pues ha tenido que romperla varias veces. Empezaba a endurecerse y el resultado no coincidía con el esperado. Sabe que ha sido doloroso pero que habrá valido la pena, sino no habría actuado así.




Me siento como la arcilla en manos del mejor alfarero que existe. Es cierto, me ha deshecho varias veces en estos meses. A veces simplemente aún estaba húmedo el barro y ha sido un cambio de perpectiva, pero otras ha sido bastante doloroso.

Aun habiéndome moldeado hacía poco, me conformé y endureció la arcilla. O simplemente no dejé que fuera Él quien me dijera hacia dónde ir (aun cuando se lo había pedido de todo corazón) porque resultaba un gran cambio que yo misma había iniciado. Entonces, me volvió a romper en pedazos, me reblandeció otra vez y volvió a formarme.
Y aún hoy tengo la sensación de que no he seguido del todo Su mandato, ni siquiera lo que yo me había propuesto. ¡Es que es tan difícil cuando no te responden! No existe excusa que valga. He errado, no en mi decisión, pero sí quizá en algunos aspectos de enfrentarla, pero por lo menos lo sé, me he dado cuenta de ello, y trato de enmendar los errores.


Sé que el Alfarero sigue trabajando en mi pieza. Sé que volverá a despedazarme, si lo ve conveniente, para perfeccionar Su obra. Lo hace con todos. Unos se dejan, otros no... Simplemente le agradezco que lo haga, porque siento como crezco y que puedo ser útil en el futuro para otras personas (aunque no sé muy bien cómo, porque no se me da muy bien hablar, ni dar consejos). Y le doy gracias porque me ha dado la capacidad de ver que es algo necesario en mi vida.

Gracias Señor por ser mi Alfarero y querer moldearme a mí.


Sigue al torno. Está trabajando en muchas piezas. Quiere que todas sean perfectas, como lo fue una vez una que entregó para poder perfeccionar todas las demás. Pero no todas se dejan moldear.
Hay piezas tan duras que parecen indestructibles. Pero Él no desiste. Sigue trabajando y deseando que la pieza en cuestión se entregue y deje moldearse. Muchas veces las piezas se rompen en muchos pedazos, a cuál más doloroso, pero han comprendido que es algo necesario y sin lo que no llegarían muy lejos.
Porque, si una pieza no está bien diseñada, moldeada, cocida... puede dañarse, agrietarse, romperse. Y si el Alfarero está cerca puede remoldearla y volverla a cocer, pero si no lo está, la pieza deja de existir, muere.
Tiene muchas piezas en las que trabajar. No las va a abandonar. Es una promesa que les hizo. Y además, las ama. ¿Cómo va a abandonar aquello que ama? No puede, así como tampoco puede permitir que no sean perfectas. Por eso sigue trabajando en ellas. Siempre trabaja en ellas.




¿Le dejas que trabaje en ti?

Aprendiendo a valorar las cosas

Siempre he pensado que sabía valorar lo que tenía, las personas que estaban a mi alrededor, y todo aquello que Dios ha puesto en mi vida. ¡Qué equivocada estaba!


Lo cierto es que los últimos meses han venido cargados de sorpresas, cambios, desbarajustes... y 2009 aún no ha acabado y se vislumbran aún algunos más que pondrán patas para arriba mi, ya de por sí, extraña vida. Y digo extraña porque, aunque es más normal que cualquier otra de una persona de mi edad, lo cierto es que ha sido diferente a lo esperado, sorprendente.
No es que no me guste, pero reconozco que si me hubiesen dado a elegir entre ésta y otra, no sé qué hubiese escogido. ¿Una vida aparentemente tranquila y sin cambios, o la que estoy viviendo, que aunque no siempre es fácil, me ha permitido aprender muchas cosas? Sin duda escogería la que me hiciera aprender más.
...


Yo creí que sabía valorar lo que tenía, las personas que estaban cerca de mí (y lejos) y todo lo demás de lo cual me ha provisto Dios. Pero es ahora cuando valoro las personas que realmente están ahí. Porque las que creí que estaban, o estarían, no lo han demostrado, aún siendo las más cercanas (familiarmente hablando).

Es cierto que yo solita he removido mi vida en los últimos meses. No me arrepiento de ello, es un paso que debía dar. Pero aunque sabía que esa posición arriesgada no iba a gozar de las mejores ventajas, creí que a largo plazo representaría unas ganancias mayores. [El largo plazo es lo que tiene, que aunque a corto parezca que un activo está de capa caída, con el tiempo puede ser muy rentable].

Mientras me mantengo a la espera de que mi activo mejore, soy consciente de que he "malvalorado" ciertas relaciones y otras me lo han hecho conmigo. Entre estas últimas hay de las que decían estar a mi lado, y valorarme mucho, y a la hora de la verdad (esa en la que las cosas no van demasiado bien) no lo han demostrado.
Ahora sé que yo también me he equivocado muchas veces, y pido disculpas por ello. Pero no es ésta una de esas situaciones.


Por tanto, lo primero le doy las gracias a Dios por estar a mi lado y por haber puesto a personas que así lo muestran. Gracias a todos. Y también le pido que me enseñe a no olvidarme de ellos y a poder ayudar de alguna forma a través de lo que yo he aprendido (y estoy aprendiendo).




(20/05/2009)

domingo, 12 de julio de 2009

Objetivos

Hace ya 4 años que decidí enfrascarme en esta etapa. Parece mucho tiempo, y lo cierto es que han sucedido barabaridad de cosas en este periodo, pero no puedo pensar en otra cosa más que en lo feliz que estoy ahora mismo.

Si bien es cierto que no estaba plenamente segura de que estuviera eligiendo bien, a día de hoy aún me lo cuestiono, creo que estoy desempeñando la tarea de aprendizaje de la mejor de las formas posibles. Me gusta y disfruto con ello, si bien no con todas als materias, sí con la mayoría.

Este curso planteé un objetivo ambicioso, no sólo por la cantidad de créditos sino tamibén por el número de materias y carga de trabajo. Hace unos meses creí que no lograría superarlo. De hecho hasta hace unos días creí que no lo iba a superar. Pero una vez más he visto el esfuerzo recompensado, a pesar de lo duro que ha sido este curso, y no por cuestiones relacionadas, más bien por alienas a los estudios.

Sin embargo, a pesar de la felicidad por haber superado un curso más, empiezo el camino hacia otra nueva etapa. Si Dios quiere por estas fechas en un año seré licenciada, y habré finalizado con satisfacción los estudios que siempre quise estudiar, pero se abrirá ante mí un futuro mucho más amplio. Espero no tomar decisiones a la ligera al respecto de esto. Espero contar, como hasta ahora, con la guía de Aquél que está a mi lado en todo momento, y espero saber discernir Su voluntad para mi vida en esa nueva etapa.

Pero hasta que llegue ese momento, tengo por delante aún unas prácticas y otro curso lectivo, el cuál espero saber disfrutar y aprovechar al máximo para seguir aprendiendo, tanto a nivel profesional como personal.

miércoles, 1 de julio de 2009

Back

Summer is back. I AM back too.

It's been a log time, I know. Silence was needed, but now's the time to talk. Talk about news, future, work, many things at all.

I want to be the same girl who wrote such good thoughts a few months ago. But I AM NOT the same girl. I know I have grown up, or that's what I want to think about myself. Everyone can grow up everyday. I've done.

So... I'll be here soon showing what has made me different. Because I feel different, although some people could not agree with me.
It's not big things that change people, it's just small people changed by the Only One who can do. God, my Shelter, all y hope and the only one I trust in.

Thanks, Father, for all you're doing in my life.

domingo, 26 de abril de 2009

Amor

Amor. ¿Qué es el amor? Sentimiento menospreciado en los últimos tiempos, devaluado, y también un maravilloso regalo de Dios.


"Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque DIOS ES AMOR."

"AMARÁS al Señor tu DIOS con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todo tu mente. (...) Amarás a tu PRÓJIMO como a ti mismo."

"Porque de tal manera amó DIOS al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

"Un mandamiento nuevo os doy: que os améis UNOS a OTROS; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis AMOR los unos con los otros."

"Si me amáis, GUARDAD mis mandamientos. (...) El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama. será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él."

"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. (...) Esto os mando: que os améis unos a otros."

"El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal... (...) No debáis a nadie anda, sino el amaros los unos a los otros; porque le que ama al prójimo, ha cumplido la ley. (...) El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor."

"Mas el FRUTO del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley."

"En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por nuestros hermanos."

...

Y muchos otros. Un mandamiento. El único en realidad, separado en dos secciones. Amar a Dios como a ti mismo, y amar a al prójimo. Si no cumples la segunda parte es que no has conocido a Dios.
¿Conozco a Dios? Sí, sin duda alguna. ¿Entonces por qué soy incapaz de amar al prójimo? Pienso que no es que no los ame, sino una forma de amarles. Claro que no puede ser algo así. No es congruente ni con Dios ni con la Biblia.
Además, hace poco oí sobre el servicio. La persona que exponía la Palabra dijo que el servicio es simple y llanamente cumplir con aquello que Dios nos encomienda, esto es, amarle a Él y al prójimo. Si realmente amamos a Dios y al prójimo, esto se manifestará en nuestro servicio diario en el trabajo, con los amigos, la familia, en la iglesia... Entonces, si no amo al prójimo, no estoy sirviendo en ese aspecto.




En definitiva, después de indagar bíblicamente, he vuelto a estar donde estaba. Sin una respuesta y con una larga lista de cosas que trabajar en mí misma. La primera de ellas, amar.




viernes, 17 de abril de 2009

Dirección

Futuro. Final. Principio. ¿Qué hacer?


Todas son palabras que se agolpan en mi mente. Y aún queda más de un año (si va bien) para tomar esa decisión. ¿Posibilidades? Muchas. Pero, ¿cómo decidir? Me resulta complicado tener que decidir qué quiero hacer a tan largo plazo, cuando ni siquiera sé dónde voy a comer mañana. Y no es algo que deba decidir a la ligera.

Me gustaría tener la oportunidad de seguir especializándome. También de viajar al extranjero y trabajar. Pero me atrae bastante la idea de viajar al extranjero para trabajar un tiempo en algún tipo de misión, y aprender más de Dios, de mí misma y a confiar en Él.


Pero ya no sólo me preocupa mi futuro a largo plazo. También mi papel en la situación actual en muchas áreas de mi vida. Iglesia y familia quizá sean las dos agrupaciones que lo engloban todo.


Quiero crecer, y quiero ayudar a crecer. Pero tambalean las paredes de mi iglesia local, a nivel general y también concretando en el sector joven. ¿Qué debo hacer ahí? ¿Qué papel juego yo en cada uno? ¿Cómo afrontar los cambios (o la inexistencia de éstos)?

Cada miembro es una isla, agrupado en pequeños islotes (alguno quizá más grande), flotando a la deriva en el mar que hemos dejado crezca entre unos y otros. ¿Cómo haremos para reunir las tierras y así llegar más lejos en el propósito que nos une (debiera unir)? Es complicado, lo reconozco, y más aún si hay ciertas tierras que no son (o no parecen) fértiles...
Preocupación también por ciertas tierras que están buscando pero pueden equivocarse cuando encuentran y por tierras que están a la deriva y cada vez se alejan más...

Además, hay diversidad de opiniones con respecto a ciertos aspectos concernientes a la iglesia en mi entorno más próximo, y aunque ésto no debería influenciarme en mis pensamientos, el hecho de que sea complicado defender mi postura, o explicar las causas que la explican, me hace dudar de mí misma.



Por otro lado, las decisiones tomadas para mejorar y solucionar ciertos problemas familiares parece que han hecho estancar la situación aún más.

Mejorar la relación con una persona es complicado cuando hay que empezar a crearla desde la base, y cuando para ello has tenido que hacer ver que no vas a permitir más fueras de juego, pues se hace más cuesta arriba. Pero sé que ha sido una buena decisión, tomada tras muchas deliberaciones y opiniones diversas de agentes externos. Que funcione o no ya no sólo depende de mí, sino también de los esfuerzos de la persona que tengo enfrente.

Y no sólo es eso. Hay más cosas que trato de llevar buen puerto. Mientras las llevo a cabo, hay que salen mejor que otras, y otras que parecen irreversibles a día de hoy. Pero mantengo la esperanza, porque sé que no es un acto de egoísmo, sino algo que hará mejorar la calidad de vida de mi familia. Aunque quizá no vean que es necesario ir haciendo obras de reforma.



No obstante todo esto, sigo confiando. Y apoyándome en todas esas personas que han demostrado que están ahí para todo aquello que necesite, a quiénes demando que me hagan ver si me equivoco en mis razonamientos. Pero, sobretodo, sé que no estoy sola. Ya no sólo estoy rodeada de amistades y personas que me brindan su apoyo, está Dios. Y he visto su actuación en mi vida muchas veces, pero también en la vida de otras personas que también están en momentos difíciles. Él está dirigiendo sus vidas, así como quiero que dirija la mía.

La pregunta que me hago entonces es, ¿estoy dejándome dirigir? Pregunta introspectiva que no siempre me da la misma respuesta.


Pero es simple. Busco dirección.